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Ciudad del fin del mundo

Una fortaleza italiana a todo lujo

viernes 27 de agosto, 02:57 PM

Yucatán, agosto 27, (EL UNIVERSAL / Yazmín Rodríguez).- Un sobrevuelo realizado por EL UNIVERSAL permitió confirmar y tomar testimonios gráficos de la miniciudad denominada Las Águilas, que construye desde hace dos años un grupo de italianos que adquirieron 816 hectáreas de selva baja, montes y pequeños cerros de esta zona maya, en donde según las leyendas de los ancestros, el nombre de Xul significa "el final".

Se constató que aún hay trabajadores que siguen descargando materiales pétreos y otros enseres para la consolidación de este núcleo habitacional, cuya característica es que las 22 viviendas que ahí se levantan tienen bloques y materiales de concreto de unos 60 centímetros de grueso que las hacen resistentes a temperaturas de hasta 50 grados centígrados, fuego y grandes inundaciones.

En medio de dos pequeños cerros, de los pocos que existen en la geografía yucateca y que están en el sur del estado, aproximadamente a 110 kilómetros de Mérida entre las comisarías de Xul y Xconbenhaltún, se edifica el núcleo habitacional de los italianos, algunos de los cuales, según reportes iniciales del Instituto Nacional de Migración (INM), se han nacionalizado como mexicanos.

De acuerdo con testimonios de los habitantes de Xul, la idea de los italianos es edificar una zona que represente protección para ellos y sus familias ante posibles "tiempos difíciles" y adversidades que habrán de vivirse; incluso, mencionan, pretenden sobrevivir a una catástrofe del "fin del mundo" que podría ser, según la profecía maya, en 2012.

La arquitecta del proyecto, Karina Pérez Valle, rechazó que la construcción de los italianos sea pensando en que se va a acabar el mundo, pero sí en función de que "vendrán tiempos difíciles y muchos inconvenientes climatológicos".

La miniciudad, como ya muchos conocen a Las Águilas, está ubicada a tres kilómetros de Xul y entre la zona de Kiuic en donde hay varios monumentos mayas. En el recorrido se constató que hay unas 22 casas, una de ellas de dos plantas y otra más redonda. Según los testimonios, cuentan hasta con 24 habitaciones. De las viviendas, 15 son ovaladas. Todas fueron edificadas con concreto y llantas empotradas que permiten aislar las temperaturas extremas. Tienen pequeñas ventanas reforzadas y grandes recipientes de agua.

En la propiedad de los italianos se observa una laguna artificial y un monumento, así como bodegas y zonas de cultivos típicos y regionales ya que "se asegura" los extranjeros buscan tener los medios alimenticios para su subsistencia en ese mismo lugar. También cuentan con un sistema de fotoceldas para obtener energía solar y pozos colectores y de distribución de agua.

En el sobrevuelo se confirmó lo dicho por el trabajador Alfonso Keb Centeno, quien relató a este periódico el martes pasado que los italianos edifican su ciudad con características específicas que les permitan protegerse de adversidades naturales. "Pertenecen a algún grupo religioso, porque vimos que oran mucho y sobre todo los fines de semana".

Los italianos cercaron las 816 hectáreas, tienen accesos constantemente vigilados y no han autorizado el acceso a ningún medio de comunicación. Los pobladores de Xul conocen de las obras por los trabajos temporales que realizaron.

Durante el recorrido aéreo, se constató que todavía hay trabajadores en esta miniciudad que comenzó a levantarse hace cerca de dos años, cuando el grupo de italianos "se asegura extraoficialmente que son 70" adquirió las 816 hectáreas al agricultor Mateo Granados, quien en una parte de la superficie tuvo un rancho que finalmente abandonó.

Toda el área se encuentra rodeada de selva baja y a unos tres kilómetros del lugar está la comisaría de Xul, en donde unos mil 500 habitantes enfrentan la pobreza extrema y la falta de empleo. La mayoría laboró en la construcción de los italianos durante meses y por esa razón ven con simpatía su presencia. "Nos dieron trabajo un buen tiempo, son buenas personas", aseguró Keb Centeno, un hombre de 38 años de edad y que mantiene a su esposa y cuatro hijos.

La leyenda

Los pobladores que Xul, sobre todo los de mayor edad como Samuel Cámara Hoíl, de 79 años, dicen que la comisaría surgió cuando los antepasados acudieron ahí pensando que sería un nuevo sitio de vida, cercano a la zona maya Kiuic, que tiene varios edificios prehispánicos "ruinas que no están a la exhibición", pues son propiedad privada y producto de una reserva ecológica.

Los auténticos mayas señalan, de acuerdo con la profecía, que sería el lugar ideal para morir, su fenecer, el fin de todo. Tal vez inspirados en esa creencia, ahora los habitantes de Xul vinculan la presencia de los italianos con el pensamiento de que su nuevo núcleo habitacional, la miniciudad, sería para esperar el "fin del mundo".

Esta versión ha molestado a los italianos, según la arquitecta, quien declaró a este rotativo que ellos no están pensando en esas cosas, sino simplemente en protegerse de cambios climatológicos y "tiempos difíciles" que se avecinan.

Debido al hermetismo con el que se han conducido los extranjeros, han surgido otras versiones y especulaciones; algunas indican que son miembros de una secta religiosa que espera el fin del mundo y otras más que son europeos que buscan investigar la zona y habitar en ella, alejados de toda civilización.

El Instituto Nacional de Migración (INM) en Yucatán realizó una inspección y aseguró que los italianos tienen los documentos migratorios necesarios para estar en el país y otros más ya se nacionalizaron como mexicanos.
otra fuente el periodico POR ESTO
onstruyen “La Ciudad del Fin del Mundo” en Xul


Un grupo de italianos, que creen en la presunta profecía Maya que señala que el 21 de diciembre del 2012 ocurrirá el temido Armagedón, han construido una mini ciudad en esta comunidad sureña, donde han levantado casas de gruesas paredes con aislantes y paneles solares

OXKUTZCAB, Yuc., 17 de agosto.- Basados en la presunta profecía maya que señala el 21 de diciembre del 2012 como fecha final de los tiempos, un numeroso grupo de personas de origen italiano han escogido un lugar cercano a la comisaría de Xul para edificar un conjunto de viviendas, a las que los vecinos de esa comunidad ya conocen como el lugar del “fin del mundo” o del “juicio final”
“La Ciudad del Fin del Mundo” llama poderosamente la atención, si se toma en cuenta la versión en torno a su construcción, pues según narran habitantes de esa comisaría uno de los pobladores de esa mini ciudad contó que una mujer integrante del grupo tuvo un sueño en el que un “ser de luz” le comunicó que deberían construir su nuevo asentamiento en Xul, luego de lo cual reclutó a quienes optaron por dejar colonias similares en Veracruz y Michoacán para venir a Yucatán.
“Las Águilas”, que es como se llama el conjunto, fue construido para dar albergue a aproximadamente 150 familias, en un terreno que está en litigio entre integrantes de la familia Granados Sierra, que dividida en dos bandos, unos a favor del padre Mateo Granados y, otros, de la madre Delmy Sierra, se disputan la propiedad de este antiguo rancho.
Las casas construidas por los italianos son peculiares, pues poseen gruesas paredes, poco usadas aquí por el calor que impera en el Mayab; todas están dotadas de energía eléctrica proporcionada mediante contrato con la Comisión Federal de Electricidad, además de que cuentan con paneles para la obtención de energía de los rayos del sol.
Algunos habitantes de Xul han trabajado en el levantamiento de las edificaciones, las cuales se ubican sobre cerros, pues sus propietarios aseguran que tienen que ver con el supuesto fin del mundo para el 2012, según unas profecías mayas que los científicos no toman en serio.
Empero, según los habitantes de Xul, los italianos que ya se han asentado en la comarca lo hacen porque se preparan para ese acontecimiento y sus casas se construyen de tal forma que serían capaces de soportar radiaciones, pues al levantarlas se hacen dos paredes: una externa y otra interna, entre las cuales se pone un recubrimiento interior de un material cuyo tipo desconocen.
El núcleo central de ese conjunto alberga una construcción de mayor tamaño. Las edificaciones, por su diseño, parecen encaminadas a resistir tormentas solares o ataques químicos y bacteriológicos.
Aunque estas personas intentan no llamar la atención, su presencia no pasa desapercibida del todo; su mini ciudad se encuentra prácticamente en la selva, en una zona con vegetación subcaducifolia y cercana al antiguo asentamiento maya de Kiuic, ubicado dentro de la Reserva Biocultural Helen Moyers, administrada por la asociación civil Kaxil Kiuic, una organización mexicana que recibe apoyo económico, en parte, del Millsaps College de los Estados Unidos de América.
La zona arqueológica de Kiuic fue un centro Maya que existió desde el 600 a.C. hasta el 1000 d.C. y se extendía varios kilómetros a la redonda. Sus construcciones, situadas en las cimas de las colinas, se caracterizan por edificios abovedados de mampostería, algunos de los cuales aún están en pie.
Los antiguos Mayas de esta región llevaban a cabo su agricultura en las tierras planas localizadas entre las cerros, desde cuyos palacios y casas en las cimas se observaban magníficas vistas del paisaje circundante.
En similitud a los antiguos Mayas, los nuevos habitantes de la zona de Xul construyen en los cerros sus viviendas y los espacios circundantes serán destinados para la agricultura orgánica en esta que bien podemos llamar también ecoaldea, una comunidad cuya intención debiera ser social, ecológica y económicamente sostenible, basando su desarrollo en un respeto por la naturaleza, el uso de energías renovables, la sustentabilidad tanto alimenticia como económica, el reciclaje, así como el uso de materiales ecológicos para la construcción.
Aunque los “italianos” no están tal vez obligados a manifestar qué construyen o por qué lo construyen, lo cierto es que la escasa información sobre el sitio da lugar a toda clase de conjeturas.
Su mini-ciudad ha traído a colación otros casos que se conocen en el mundo. Por ejemplo, una compañía llamada “Vivos” planea construir cerca de las principales ciudades de Estados Unidos una red de 20 refugios capaces de soportar todo tipo de catástrofes, como guerras biológicas o nucleares, el impacto de un gran asteroide, una tormenta solar o un potente terremoto.
Cada centro, de 20 mil metros cuadrados distribuidos en cinco pisos subterráneos con paredes de casi un metro de espesor, tendrá capacidad para unas 200 personas. Según promete la empresa, los refugios estarán abastecidos con alimentos “gourmet” para un año, y asistencia médica y dental. Por supuesto que salvar la vida en uno de estos lugares será un privilegio para unos pocos, ya que una plaza cuesta la módica suma de 50 mil dólares.
La construcción de cada refugio cuesta unos 10 millones de dólares y la empresa anunció que comenzará a construirlos cuando reciba un cierto porcentaje de solicitudes de ocupación que resulten redituables. Cuando esté terminado, el refugio será entregado a una asociación de propietarios para que los dueños se encarguen de la seguridad y el mantenimiento, para garantizar la supervivencia a largo plazo de la vivienda.
“Vivos” espera completar esa red de refugios justo antes del 21 de diciembre de 2012, la fecha fatídica en la que algunos sitúan el Armagedón.
Asimismo, según reporta El Mundo en su edición digital, miembros del Grupo de Supervivencia de España 2012 (G.S.E. 2012) están construyendo un refugio atómico colectivo en un lugar de la Sierra de Madrid para protegerse de los augurios apocalípticos, que determinan que el fin del mundo acontecerá el 21 de diciembre de 2012, y en caso de que no se produzca en esa fecha, poder contar con un búnker para protegerse de un posible ataque de guerra, biológico o nuclear o desastres naturales como tsunamis, terremotos, tormentas solares y erupciones volcánicas.
Para el caso que nos ocupa, los “italianos”, conformados mayormente por gente ya adulta y niños, aunque con poca frecuencia, ya están en contacto con los habitantes de Xul, de donde se proveen de mano de obra para servicios como limpieza y jardinería.
Su poder económico es tal, que se asegura que donaron 100 mil pesos para la escuela primaria que funciona en esa comisaría, sitio al que mandarían a sus hijos a estudiar.
La colonia por ellos constituida en la zona de Xul, rumbo a la vecina población de Yaxachén, tiene un solo acceso, en el que claramente se observan letreros que prohíben el paso a personas ajenas a esa comunidad, aunque eso no impidió que hace tres semanas soldados del Ejército Mexicano hicieran una visita de rutina al lugar.
La mini ciudad tiene todo lo requerido para ser autosostenible, de modo que sus habitantes dependen poco del mundo exterior, al grado que su presencia casi ni se nota en la cabecera municipal, Oxkutzcab.
Para acceder a ella, se recorre un trecho de carretera que se bifurca, a su vez, en dos caminos: uno que conduce directamente a lo que es la casa principal, en lo alto de un cerro, con un camino de acceso hecho de piedra, y otro que recorre por dentro la propiedad. Ambos caminos tienen iluminación artificial y para acceder a las viviendas ubicadas en las colinas se recorren serpenteantes caminos hechos también de piedra.
Quien accede a la propiedad en su parte interior observa al inicio de ambos caminos una fuente, en la que sobre un pedestal está colocada una deidad, al pie de la cual están los símbolos entrelazados de una pirámide y la Estrella de David.


Sobre la “Ciudad del Fin del Mundo”, que un grupo de italianos construye en Xul, Víctor Román Roa Muñoz, director del Centro de Integración Juvenil, señaló ayer que “las autoridades tendrían que estar alertas y vigilar esto, porque sabemos de algunos hechos similares que han acabado en suicidios masivos o en situaciones críticas; ese es el riesgo”.
El profesional agregó: “Creo que en el caso que POR ESTO! ha publicado de Xul, estamos hablando de la necesidad del ser humano de aferrarse a algo o a alguien, y vemos cómo las profecías a través de las películas o los documentales predisponen a las personas, pero eso nos habla de una necesidad, de que hoy en día la gente tiene que asirse de algo, y si lo aunamos a estas cuestiones que provocan una serie de fanatismos, se complican las cosas, y en ese sentido se tiene que estar trabajando con la salud mental, para que la gente no resulte afectada por la influencia de los temores llevados al extremo de algún grupo”.Hasta el momento el impacto de ciudadanos italianos en la comunidad de Xul en Oxkuztcab ha sido positivo, pues han dado trabajo a la gente e incentivado la economía y habría que esperar para saber si hay una repercusión negativa y conocer hasta dónde pueda darse un involucramiento con la sociedad del lugar, expuso ayer Francisco Fernández Repetto, doctor en Antropología y actual director de Extensión de la UADY.
Como informamos en su oportunidad, en la comunidad de Xul un grupo de italianos erige construcciones para resguardarse “del fin del mundo”, basados en la creencia de una presunta profecía maya que señala que ocurrirá una hecatombe en 2012.
El entrevistado mencionó que se observa un fenómeno interesante en el que un grupo externo hace una interpretación particular del calendario maya, pero desde luego habrá que esperar para ver si esta interpretación permea en el resto de la población, lo que consideró difícil. —En todo caso lo que habría que tener en cuenta es que una posición catastrofista pudiera extenderse, pero esto tiene que ver con las relacionas particulares que se establezcan entre el grupo y los de la comunidad. Habría que observar hasta el tiempo en que llegue la fecha, señaló.
El ex director de la Facultad de Ciencias Antropológicas de la UADY mencionó que independientemente de conocer a profundidad al grupo del que se habla, esta idea de que el mundo llegará a su fin tiene dos componentes: por una parte, ha sido estudiado el fenómeno por antropólogos e historiadores como movimientos socio-religiosos, milenaristas en muchos casos, y que hacen referencia al término de un ciclo y al inicio de otro.
—Aparentemente el caso que nos ocupa hace referencia al fin de una era y por el tipo de construcciones se espera sobrevivir. Cuando hablamos de movimientos milenaristas, hablamos de movimientos que cierran fines de milenios y en esta misma dirección las ideas que se manejan son que viene una nueva era, señaló.
Mencionó que en el caso mencionado lo que se estaría manejando es una interpretación particular de la rueda calendárica maya, que señala el 2012 como el término de un ciclo, pero que en este caso se interpreta como el fin del mundo.
Señaló que se trata de un tema como el que ocurrió con la llegada del año 2000 en que se hablaba de un cambio total, de un cambio de ciclo. Expuso que se pensaba que venía una suerte de catástrofe, pero que no ocurrió.
—La misma guerra de castas fue estudiada por Alicia Barabas y Miguel Bartolomé como un proceso milenarista en su segunda etapa, y que se fundó en una segunda etapa de destrucción para construir o rescatar un tiempo pasado, señaló.
Mencionó también que en otro caso en la época de los 80 en Campeche un grupo construyó un arca porque creía que vendría otro diluvio y que tenían que estar preparados.
Expuso que en este mismo tiempo en la zona ganadera se registró el caso de una iglesia evangélica en la que se creía que estaba cerca el fin del mundo, lo que hizo que mucha gente abandonara sus propiedades y se refugiaran en el templo esperando el fin del mundo, que al final no llegó, pero sí tal vez un nuevo ciclo.
Fernández Repetto añadió que en muchos casos se maneja la figura de un líder que encabeza el movimiento y que ha tenido una especie de iluminación y lo que se puede apreciar es que estos movimientos implican la idea de una desaparición de lo viejo para dar paso a lo nuevo.
—Es interesante en este caso ver cómo un grupo de italianos o europeos se apropian e interpretan un calendario que no es parte de su producción cultural, y esto en consonancia con ideas o conceptos de religión que plantean que los sitios arqueológicos con sitios de energía positiva, señaló.
Mencionó que este tipo de casos muchas veces se disuelven cuando llegada la fecha marcada nada ocurre y la gente vuelve a sus actividades normales.
—Yo creo que el grado de influenciar a la comunidad es relativamente bajo y en esa misma medida es difícil saber el impacto que tiene este grupo; genera un mensaje que conduce a una visión de catástrofe, pero que se debe observar en las relaciones que establece el grupo con la comunidad, concluyó

Agrego unas imagenes para que ubiquen el lugar:
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http://www.en-yucatan.com.mx/mapas/yucatan_peninsula_map.jpg
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