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Comercio Justo

Hace dos años tuve que hacer un trabajo de un año entero para la facultad sobre Economía Social.... ahora estaba viendo esta nota y me parecion bueno difundirla...

Hoy comienza la semana mundial del Comercio Justo

La Argentina llegó tarde pero seguro
El movimiento, que funciona desde 1964, impulsa que la gente pague por un producto sólo lo que éste vale. En nuestro país ya hay 25 tiendas y en el rubro de la miel se mueven 4 millones de dólares al año

En la vidriera del local Arte Pueblos hay un afiche que habla del Comercio Justo. La mayoría de los clientes no lo ve. Entran por los tejidos esponjosos y las bandejas de pacará con manijas de asta. Susana Grimaldi es una mujer elegante que vino de Lomas de Zamora a pasear por Barrio Norte. Entró buscando un regalo. Cruzó la puerta, se encontró con las artesanas de la Patagonia y el noroeste, con la que amasa el hilo sobre sus piernas y con la que teje las yica en el monte. Están en las fotos pero también en las etiquetas manuscritas que consigan que a este chal lo hizo Lorena Corride de la Comunidad Somuncurá, tejido a dos agujas con lana teñida al natural. El precio, le explicó la vendedora a Susana, lo puso la artesana. Porque Arte Pueblos es una tienda que comparten tres organizaciones sin fines de lucro –Fundación Silataj, Fundación Niwok y Asociación Surcos Patagónicos– dedicadas al Comercio Justo. Y uno de los 25 negocios del país con los principios de este movimiento mundial, que dice que es posible mayor justicia en el comercio internacional. ¿Cómo? La International Fair Trade Association (IFAT) –que es la Biblia del CJ desde el hemisferio norte– afirma que, “a través de una relación de intercambio comercial basada en el diálogo, la transparencia y el respeto, se busca una mayor equidad. Asegurando los derechos de los pequeños productores y trabajadores marginados, especialmente de los países menos desarrollados”, predica.

La consumidora a quien el Comercio Justo acaba de ganar es docente jubilada y nunca había oído hablar de eso. La vendedora le explica que es la semana del CJ y que “las artesanías que vendemos son de hombres y mujeres de las comunidades wichí, mapuche, chané, toba, colla, pilagá y chorote. El dinero les llega sin intermediarios”. Después le cuenta algunos estándares del Comercio Justo. No contratar mano de obra esclava ni infantil, crear oportunidades para los desfavorecidos, establecer relaciones laborales transparentes, valorar el trabajo de mujeres y preservar el medio ambiente, punto en el que el CJ hace foco este año. Deberían ser los mandamientos de cualquier intercambio comercial, pero se ha inventado un movimiento para expandirlos y hacerlos cumplir.

Nuestro país llegó tarde a la movida y el CJ arrancó hace poco. Así lo explica Juan Silva, del Instituto para el Comercio Equitativo y el Consumo Responsable (Icecor) y fundador en 2004 de la Red Argentina de Comercio Justo. “Acá tiene poca dimensión. Se practica más bien desde el hemisferio norte, que compra artículos al sur según los criterios del Comercio Justo. Compran básicamente miel, vinos y artesanías argentinas”, dice Silva. Y da cifras: entrar al mercado europeo con miel producida con justicia depara a productores locales unos cuatro millones de dólares por año. Silva es profesor de Economía Solidaria y Comercio Justo en la UBA. Está recién llegado de Bolivia, donde participó de la construcción de la Dirección Nacional de Economía Solidaria y Comercio Justo. Dice que en América Latina el líder en CJ es Ecuador, seguido de Bolivia, Perú y Brasil. ¿Y la Argentina? “Durante décadas fuimos considerados Primer Mundo y no llegó la promoción que tuvo el CJ en Europa. Con la crisis de 2001, escuchamos por primera vez sobre el tema y empezamos a organizarnos”, explica Silva. Las iniciativas del CJ en estos pagos se vincularon con la economía solidaria. Las 42 ferias francas de la provincia de Misiones –donde los productores venden directo al consumidor queso, verduras, pollo– son un ejemplo. La yerba Titrayju, de la Cooperativa Río Paraná, es otro producto solidario que surgió de la crisis. La elaboran artesanalmente pequeños colonos. Como todos los que se alistan con el CJ, busca la seguridad alimentaria y, como bonus track, se exporta. Buenos Aires tiene su Mercado Social Solidario en Bonpland al 1600. Los sábados ahí se consiguen aceitunas, aceite de oliva, mermeladas y otos alimentos.

Un líder africano que dijo ‘basta de ayuda’ y nació el CJ

El CJ nació en 1964 en una conferencia de Naciones Unidas sobre comercio y desarrollo. Un líder africano se plantó y dijo: “Basta de ayuda, hagamos comercio justo. Que paguen por lo que vale nuestra materia prima”. Quedaron sentadas las bases. En los ‘60 se abrieron tiendas solidarias, que importaban desde el Tercer Mundo a Europa. El hito fue en 1973, cuando las cooperativas de Guatemala comercializaron el Indio Solidarity Coffee. En los ochenta se sumaron artesanías, té, miel, azúcar, nueces y el cacao, otro éxito. Desde entonces los productores del Sur buscan calidad para atraer a los internacionales. Algunos se pusieron de acuerdo en que los productos lleven un sello de certificación. Existen el Fairtrade Labelling Organization (FLO) y el Fairtrade, pero no hay consenso respecto del sello. El CJ pega fuerte en Europa, América del Norte, Japón y Oceanía. En 2006 movió 1.600 millones de euros. Representó un aumento del 42% sobre 2005. Se estima que hay 4.000 tiendas y 60 millones de consumidores.

FUENTE:http://www.criticadigital.com/impresa/index.php?secc=nota&nid=4176
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