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Como curar un mate






El mate, fiel compañero de los argentinos, siempre estará entre nosotros tanto para compartir con seres queridos como para meditar en soledad. Sin embargo, si nuestro mate es nuevo y no queremos que muera en el intento, es necesario curarlo antes de comenzar a usarlo. Los mates pueden ser de gran variedad de materiales: alpaca, madera, calabaza, hueso, metal, vidrio, o plástico. Pero los mates que deben curarse son sólo los de calabaza o los de madera, ya que de lo contrario pueden rajarse con el agua caliente y, además, con la curación ayudamos a evitar la formación de hongos y el sabor amargo o ácido que tienen los pigmentos de ciertas maderas. Por otro lado, cuando curamos el mate nos deshacemos de los restos de madera y polvo que han quedado en las paredes internas. Existen diversas técnicas de curación que dependen del material de que está hecho el mate y del uso que vayamos a darle. A continuación te presentamos algunos de los métodos que puedes utilizar:

Para mate amargo: lavamos el interior con agua caliente (no hirviendo) y llenamos el mate hasta el tope con yerba usada (de otro mate amargo). A medida que la yerba se va secando, vamos agregando agua tibia para humedecer. Dejamos el mate con yerba húmeda durante todo un día, lo vaciamos y enjuagamos y ya estará listo para comenzar a usarlo. Según la tradición, el mate debe ser usado por primera vez antes de que amanezca, y esto tiene que ver con el influjo de la luna sobre la madera, como bien sabían nuestros gauchos.

Para mate dulce: humedecemos el interior con un poco de agua tibia y agregamos unas cucharaditas de azúcar. Tapamos la boca del mate con la mano y sacudimos para que las paredes se cubran de azúcar. Dejamos reposar durante un tiempo, sin moverlo, hasta que esté bien seco. Enjuagamos con agua caliente (no hirviendo) y llenamos con yerba humedecida. Dejamos reposar nuevamente, vaciamos y enjuagamos. ¡Listo para usar! También podemos usar otro método: lo lavamos con agua caliente, escurrimos y humedecemos el interior con caña. Luego llenamos el mate con yerba y completamos con caña. Dejamos reposar una noche al aire libre.

Mate de madera: para proteger nuestro mate de madera podemos untar el interior con aceite o manteca, de esta manera cerramos los poros. Luego procedemos con el curado habitual con yerba usada y reposo. Tenemos que ir agregando agua tibia cada tanto y no permitir que la yerba se seque.

Mate de hueso: debemos dejarlo durante todo un día en agua y detergente para eliminar la grasitud, que produce un sabor desagradable.

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