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¿Cómo era el verdadero rostro de Cleopatra?

La leyenda de la belleza de Cleopatra (69 a.C. – 30 a.C.), la última reina del antiguo Egipto y la última descendiente de la dinastía ptolemaica o lágida (fundada por Ptolomeo I Sóter, un general de Alejandro Magno), ha traspasado los siglos e inspirado numerosas obras de arte. Y su encanto supo cautivar a Julio César y a Marco Antonio, dos famosos militares y poderosos líderes romanos de la época.



Una reciente investigación, no obstante, indica que su atractivo pudo haber estado mucho más ligado a su inteligencia y poder de seducción, que a su aspecto físico. La egiptóloga de la Universidad de Cambridge, Inglaterra, Sally-Ann Ashton, se dedicó a reconstruir las verdaderas facciones de la faraona más célebre del Imperio Egipto, basándose en los grabados de antiguas monedas y en esculturas y reproducciones de decoraciones de diversos templos de Dandara, una localidad ubicada al oeste del río Nilo.




Según las conclusiones de la egiptóloga, Cleopatra medía 1,52 mts de estatura, tenía una piel marcadamente oscura y poseía un leve sobrepeso. Su rostro, en tanto, se caracterizaba por tener una gran nariz, labios muy finos y una quijada puntiaguda, lo que se contrapone con la imagen idealizada de la reina egipcia que nos ha entregado el cine y la televisión.



Los datos revelados parecen coincidir con lo escrito por el historiador griego Plutarco, quien escribió en su tiempo que la reina de Egipto no era hermosa en un sentido convencional, pero tenía la capacidad de embrujar con su discurso.



Cleopatra había heredado el trono de Egipto en el año 51 a.C. cuando tenía 17 años, junto con su hermano Ptolomeo XIII, de sólo 12, quien era además su esposo (hecho frecuente en los matrimonios regios ptolemaicos). A Cleopatra se le atribuyó con el correr de los siglos una belleza excepcional, sin embargo, grabados y dibujos hallados dan testimonio de que su encanto radicaba en su personalidad más que en su aspecto físico.



La tradición cuenta que, tras entrevistarse con Octavio -el triunfador de las guerras civiles romanas que se produjeron después de la muerte de Julio César y quien se convertiría en el futuro Augusto, el primer emperador de Roma-, la reina egipcia se percató que éste deseaba tomarla como prisionera para exhibirla en Roma durante la tradicional ceremonia conocida como Triunfo. Después de esta entrevista con Octavio, un hombre frío y calculador que a diferencia de César y Marco Antonio no podría seducir o sugestionar de ningún modo, Cleopatra eligió morir y tomó la decisión de suicidarse.



Según la versión más extendida, Cleopatra pidió a sus criadas Iras y Charmion que le trajeran una cesta con frutas y que metieran dentro una áspid –una cobra egipcia-, la cual fue responsable de su muerte, a finales de agosto del año 30 a.C. aunque otras versiones relatan que se quitó la vida por otros medios al conocer el suicidio de su esposo, el general romano Marco Antonio, con quien tenía tres hijos. Antes de fallecer, la mítica reina egipcia escribió una misiva a Octavio en la que le comunicaba su deseo de ser enterrada junto a Marco Antonio, y así se hizo. Hoy, sin embargo, se desconoce el lugar de su sepultura.

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