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Cómo reaccionar ante el ataque de un perro

Imagina que estás disfrutando de una carrera en el parque o un paseo en bicicleta por el vecindario cuando de pronto un perro desconocido corre hacia ti, te gruñe y se prepara para atacarte. ¿Qué debes hacer? Hay una manera correcta y otra incorrecta de reaccionar ante el ataque de un perro. Mantente a salvo permaneciendo calmado y tomando las siguientes medidas para evitar esta situación.


Método 1 de 3: Protegiéndote de un ataque



No entres en pánico. Hay algo de verdad en el viejo refrán que dice que los perros y otros animales pueden “sentir el miedo”. Si te agitas, corres o gritas, puedes hacer que el perro se sienta más confiando en su ataque o aun peor, es posible que el perro te considere como una amenaza. Ninguna de estas es una buena situación.
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Permanece rígido e inmóvil como un árbol. Cuando un perro se acerque, permanece inmóvil y de pie con tus manos a los lados como un árbol. No muevas tus brazos o patees; es posible que el perro perciba estas acciones como una amenaza. Asimismo, evita el contacto visual, ya que podrías hacer que el perro arremeta contra ti. En muchos casos, el perro perderá interés y se marchará si lo ignoras.Nunca corras. Si lo haces, puedes despertar el instinto de presa que tienen los perros para perseguir y atrapar animales. Es posible que te persiga energéticamente, incluso si su primera intención fue simplemente jugar contigo. Además, no serás capaz de correr más rápido que la mayoría de perros si vas a pie. Incluso si estás en una bicicleta, muchos perros serán capaces de alcanzarte.Párate al lado del perro y mantenlo en una visión periférica en lugar de enfrentarlo y hacer contacto visual; esto le indicará al perro que no eres una amenaza.No abras tus manos y brazos exponiéndote a una mordida. Mantén tus dedos cerrados en puños para evitar que los muerda. Es posible que el perro se acerque a ti e incluso te huela sin llegar a morderte.


Dale al perro algo para morder. Si el perro continúa amenazándote, ofrécele algo para masticar, como tu mochila o tu botella de agua (cualquier cosa que no sea tu brazo o pierna). Es posible que esto lo distraiga lo suficiente como para darte tiempo de escapar.Otra buena idea es llevar contigo golosinas o juguetes cuando viajes a áreas conocidas por ser el hogar de perros peligrosos. Si un perro enojado se acerca a ti, lánzale las golosinas o juguetes lo más lejos que puedas. Es posible que el perro vaya detrás de ellos en lugar de ti.


Enfrenta al perro y ordénale que retroceda. Si el perro continúa comportándose de manera agresiva, ignorarlo o apaciguarlo no funcionará; enfréntalo y ordénale con firmeza que se vaya. Sin embargo, evita en lo posible hacer contacto visual. Es posible que el perro se desanime o se sienta intimidado y se vaya.



Si el perro arremete contra ti, pelea. Los ataques de perro pueden ser fatales. Si el perro empieza a morderte, tienes que defenderte. Golpea o patea al perro en su garganta, nariz y en la parte posterior de su cabeza; esto lo aturdirá y te dará tiempo para escapar.[1]A estas alturas, es aceptable levantar tu voz. Grita pidiendo ayuda mientras luchas con el perro. Con suerte, otras personas te escucharán y acudirán en tu ayuda.Si tienes un palo u otra arma, puedes (y debes) utilizarla para golpear al perro. Sin embargo, no lo golpees en la cabeza, ya que la mayoría de perros tienen cráneos muy duros y esto sólo los enfurecerá más.


Usa tu peso a tu favor. Usa todo tu peso corporal para aguantar al animal, específicamente empujándolo con los puntos fuertes de tus rodillas o codos. Los perros son mordedores feroces, pero no pueden luchar, así que intenta buscar una posición ventajosa y romper sus huesos lo más rápido que puedas. Colócate encima del animal y concentra tu fuerza en áreas como la garganta o las costillas, pero al mismo tiempo sé cauteloso y mantén tu cara lejos del rango de mordidas.Si buscas una solución más humana y puedes manejarla, siéntate en la parte posterior del perro con tu peso corporal y aplica presión en la parte posterior del cuello del perro para inmovilizarlo hasta que llegue la ayuda.

Si caes al suelo, protege tu rostro, pecho y garganta. Si estás en el suelo, no sólo es más difícil luchar contra un perro enojado, sino que las áreas vitales de tu torso, cabeza y cuello también son vulnerables a los ataques. Estos son los puntos más importantes de tu cuerpo que debes proteger, ya que las mordidas en estos lugares implican mayor daño y tendrán más probabilidades de matarte. Protege tus partes vitales rodando sobre tu estómago, metiendo tus rodillas y llevando tus manos (hechas puño) hacia tus orejas.Resiste la tentación de gritar o alejarte, ya que estas acciones pueden estimular aún más al
 perro.



Aléjate lentamente y deja el área una vez que el perro pierda interés en ti. Mantener la calma y permanecer inmóvil puede ser una verdadera prueba de valentía para ti en una situación tan estresante como esta, pero es lo mejor que puedes hacer siempre y cuando el perro no esté mordiéndote.





Método 2 de 3: Manejando las consecuencias
Cura todas tus heridas. Si el perro te mordió, asegúrate de hacerte cargo de las heridas de inmediato, ya que incluso las de menor importancia pueden causar una infección. Sigue este procedimiento básico de primeros auxilios para tratar las mordeduras ocasionadas por un ataque de perro:Aplica una presión leve para detener el sangrado menor (usa un paño limpio o una gasa estéril). Si el sangrado es grave o si no se detiene después de varios minutos de aplicar presión, busca atención médica.Lava bien la herida. Usa agua caliente y jabón para limpiar cuidadosamente la herida.Cubre la herida. Usa una curita estéril (para los cortes pequeños) o una venda estéril.Mira de cerca para detectar señales de infección, incluyendo enrojecimiento, calor, aumento de dolor o secreción de pus. Consulta con un médico si presentas cualquiera de estos síntomas.



Llama a las autoridades. Si el perro que te atacó es un perro callejero, es posible que también ataque a otras personas. Asimismo, es importante determinar si el perro tiene rabia, lo cual podrás saber luego de que lo capturen. Llama a las autoridades inmediatamente después del ataque de un perro para evitar que lastime a alguien más y le hagan los exámenes correspondientes.Si el dueño del perro está cerca, la manera en que manejes la situación después del ataque depende de ti. Si estás herido, es posible que desees emprender acciones legales. Muchos estados tienen leyes que sostienen que los dueños son responsables de las acciones de sus perros.



Consulta con un médico profesional de inmediato. Si un perro desconocido, un perro que luego se supo que tenía rabia o un perro que parecía botar espuma por la boca te muerde, es indispensable que consultes con un médico de inmediato para recibir el tratamiento preventivo contra la enfermedad mortal de la rabia. Si no has recibido la vacuna contra el tétano en los últimos cinco años, es posible que requieras de tratamientos adicionales contra el tétano. En general, cualquier herida significativa provocada por el ataque de un perro debe ser examinada por un profesional médico.La secuencia de vacunas contra la rabia se debe iniciar tan pronto como sea posible después de la mordida (si es necesario).Vale la pena señalar que la mayoría de países europeos son considerados “libres de rabia”, en cuyo caso las vacunas probablementeno sean necesarias



.Método 3 de 3: Tomando precauciones contra los ataques

Presta atención a las señales de advertencia. La mayoría de perros no son agresivos, sino simplemente curiosos o defensores de lo que ellos consideran su territorio. Por lo tanto, para evitar conflictos innecesarios, es importante ser capaz de distinguir si un perro es juguetón o es verdaderamente agresivo. Si bien algunas razas han sido señaladas como particularmente feroces, toda raza de perro de tamaño medio y grande puede ser peligrosa.[2]Por lo tanto, no ignores las señales de advertencia sólo porque crees que cierta raza es inofensiva o amable. Estas son las señales comunes de agresión (y no agresión):[3]Gruñir, ladrar y enseñar los dientes son una muestra evidente de agresión y se deben tratar como tal.Un perro enojado puede mostrar la parte blanca de sus ojos, especialmente si esta parte no es normalmente visible.Las orejas hacia atrás recostadas contra la cabeza son un signo evidente de agresión, mientras que las orejas largas, relajadas y paradas por lo general indican despreocupación en un perro.Si el perro se acerca con su cuerpo relajado y con una curva inclinada en su abdomen, lo más probable es que no te ataque. Por otro lado, un perro cuyo cuerpo está tenso, recto y rígido (cabeza, hombros y caderas alineadas) va muy en serio.Un modo de andar trotando significa que el perro es juguetón y te está observando. Si el perro corre firme y de manera uniforme, es posible que sea peligroso.

Jamás irrites a un perro. La mayoría de ataques de perro son fruto de la contención insuficiente, escaso entrenamiento o provocación. Por desgracia, el mundo nunca se librará de los malos dueños, así que es sensato estar preparado. Usa tu sentido común y no irrites a cualquier tipo de animal.Nunca molestes a un perro que esté comiendo o llevando a sus crías. Los perros son sobreprotectores durante estos comportamientos.Evita sonreírle al perro. Es posible que pongas una cara amable, pero un perro agresivo creerá que enseñas los dientes porque quieres pelear.Los perros que están encadenados o atados a un objeto inmóvil durante largos periodos de tiempo son más propensos a ser agresivos, así que no te acerques a ellos.[4]




Asume que todos los perros desconocidos son amenazas (hasta que no se demuestre lo contrario). En general, la mejor política cuando se trata de ataques de perros es hacer todo lo posible para evitarlos. Si ves a un perro que parece peligroso, mantente alejado. Informa a las autoridades de cualquier perro callejero o de aspecto peligroso en tu vecindario. Enséñales a tus hijos que nunca deben acercarse a perros desconocidos hasta que estén seguros de que sean inofensivos. Al eludir a cualquier perro desconocido hasta que encuentres evidencia de que sea seguro, puedes evitar la mayoría de encuentros peligrosos con perros.

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Consejos

Trata de usar un aerosol de pimienta! Trata de rociárselo en la cara, pero en caso de que falles, es posible que sea suficiente echárselo cerca de su cara o en el cuerpo, ya que la nariz de un perro es muy sensible. En este caso, repítelo una y otra vez hasta que el perro se detenga. Los perros sienten tu miedo, pero también tu determinación por defenderte (excepto si el perro es demasiado agresivo, tiene rabia, un historial de abuso o de frustración, etc.).


Si vas con un niño pequeño y te cruzas en el camino de un perro grande, lo mejor es cargar al niño y llevarlo en tus brazos. Cuando lo levantes, hazlo lentamente. No mires al perro a los ojos, especialmente cuando te agaches. Dile al niño que mantenga la calma y la tranquilidad y que te mire. Una vez que hagas esto, trata la situación siguiendo las instrucciones indicadas anteriormente.

Si vas paseando en bicicleta, bájate de ella y mantenla entre ti y el perro; esto creará una barrera de protección. Si un perro te ataca (no sólo ladra), usa la bicicleta como una arma para golpearlo. Sostén la bicicleta por el vástago (manillar) y el asiento y trata de balancear el neumático para golpear al perro. No la sueltes o de lo contrario habrás perdido una herramienta valiosa de defensa.

Enséñale a los niños el nemotécnico “Nunca corras de un perro, sé un árbol o un cerro” en caso de que alguna vez se encuentren con un perro agresivo.Anuncio
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