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Compró 85 entradas y llevó a sus cosechadores a la Fiesta

Carlos Clement tiene dos fincas en Santa Rosa. Decidió invitar al grupo de trabajadores al enterarse de que sólo uno había ido una vez a la Vendimia. Tuvo que alquilar un micro para hacer el viaje.


Cosechadores a la Vendimia. El grupo de trabajadores en finca antes de viajar.


La idea surgió en diciembre, en medio de un asado de fin de año, que el patrón y los obreros compartían entre los viñedos de una finca, ubicada al norte de Santa Rosa.

“De pronto empezamos a hablar y a preguntarnos quién había ido alguna vez a la fiesta de la Vendimia, en el anfiteatro Frank Romero Day, y resultó que de todos los empleados que tengo (unos 80 entre permanentes y temporarios) sólo uno de ellos conocía la Fiesta. Me dijo que había ido una vez, aunque ya no se acordaba en qué año había sido aquello”, cuenta Carlos Clement (60), propietario de unas 200 hectáreas de viñedos distribuidas en dos fincas santarrosinas.

A don Clement el dato le llamó la atención y quiso hacer algo al respecto; decidió entonces que invitaría a todos sus empleados a la Fiesta, que contrataría un colectivo para llevarlos y que pagaría las 85 entradas del grupo.

“Es una manera de agasajar a la gente que hace la vendimia, que son los que están todo el día en la viña ¿no? Yo tengo otro trabajo y con ellos prácticamente no estoy en contacto, a no ser para los asados que comemos a fin de año y para el fin de la cosecha, pero sé que ellos ponen mucho esfuerzo y dedicación”, dice el hombre y cuenta que “acá, todos los años elegimos al 'mejor compañero', algo que le hace bien al grupo de cosechadores. Ese obrero recibe un premio especial, que se le entrega al cierre de la cosecha”.


Carlos Clement y sus muchachos en el Frank Romero Day.


Además de comprar las entradas a $7 cada una, don Clement contrató en Rivadavia un colectivo para llevar a su gente a la fiesta y también mandó preparar meriendas, para repartir a los obreros en el anfiteatro.

“Ésta es gente humilde que sólo sabe trabajar y la mayoría ni siquiera piensa en darse un gusto y pagarse un viaje para ir a pasear a Mendoza. Tengo obreros permanentes pero la mayoría son temporarios que llegan desde Tucumán y Bolivia para ganar lo que más puedan durante los meses de la cosecha”, dice el hombre y explica que “si no contrataba el colectivo para llevarlos (gastó unos $1.400), comprarles las entradas no hubiese tenido mucho sentido”.

Carlos Clement y sus obreros fueron a la repetición de la Fiesta que se hizo ayer domingo, “no porque las entradas para ese día sean más baratas, ya que prácticamente no hay diferencia, sino porque me pareció que la fiesta del sábado está armada pensando más en el turismo”. El colectivo salió de la finca a eso de las 16, y llegaron al anfiteatro alrededor de las 18.30.

“Yo al principio pensaba no ir a la Fiesta, porque no quiero que los muchachos se sientan cohibidos por tener al patrón sentado entre ellos, pero algunos muchachos me insistieron y ya me entusiasmé”, cuenta el hombre y cerró diciendo que “si les gusta podemos repetir el viaje,
no digo todos los años, pero sí cada tanto”. Por Javier Hernández - Fotos: Andrés Larrovere - Patricio Caneo

Fuente: Diario Los Andes http://www.losandes.com.ar/notas/2009/3/9/sociedad-412074.asp
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