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Conspiración británica en la Primera Guerra Mundial

Al menos desde 1909 políticos y banqueros de Europa y los Estados Unidos venían preparando el terreno para una guerra gran escala. El propio cambio en el sistema energético del mundo estaba cambiando del carbón al petróleo lo que perjudiacaba directamente al Reino Unido ya que el petróleo estaba concentrado en algunas zonas muy alejadas.

Otro elemento fue la introducción del ferrocarril como principal fuente de transporte de mercancías. Esto amenazaba a Gran Bretaña que tenía un gran predominio en los mares.

Por tanto los ingleses eran los principales interesados en el estallido de la
Primera Guerra Mundial. Por otra parte, Gran Bretaña deseaba detener el fenomenal proceso de industrialización de Alemania. En berlín se planeaba incorporar colonias, de la misma forma que lo hacía el imperio ruso.






Los germanos habían planificado un ferrocarril para unir Berlín con Bagdad y abastecerse de petróleo, gracias a las relaciones que tenía el káiser Guillermo II con el Imperio Otomano, que se extendía sobre los
actuales territorios de Turquía, Líbano, Siria, Irak, Arabia Saudita, Yemen, Kuwait, Palestina y Jordania; o sea, una zona con gigantescos yacimientos de petroleo. El káiser Guillermo II también tenía buenos vínculos con el Imperio Austro-Húngaro por donde debía pasar parte del ramal ferroviario mientras que los británicos podían acceder al petróleo unicamente mediante importaciones por mar desde México y los Estados Unidos y eso implicaba los mayores costos.

El proyectado ferrocarril quedaría fuera de la órbita de control de Londres, que tenía casi el monopolio de los océanos. Por tanto, Alemania obtendría el fluido a costos bajos en relación con los ingleses.

La construcción férrea impulsada por los alemanes se había iniciado en 1903 y tenía además un estratégico puerto en el Golfo Pérsico. Estos planes resultaban intolerables para los británicos que veían el crecimiento económico alemán de muy mala manera.

Por tanto había que planear una guerra. La diplomacia británica creó el clima necesario para que se desatara un gran conflicto.

Se establecieron las alianzas con varios países y se preparó una estrategia que llevara a la guerra.

El asesino del archiduque Francisco Fernando era un nacionalista serbio, miembro del grupo Joven Bosnia, que estaba manejado por la organización terrorista Mano Negra. Los serbios pretendían tener una patria independiente que surgiera de la unificación de Serbia con Bosnia, esta última bajo jurisdicción del Imperio Austro-Húngaro.

Mano Negra fue infiltrada indirectamente por agentes británicos con el objetivo de incitar a los integrantes del grupo a crear un incidente de tal magnitud que permitiera justificar el inicio de una guerra. De este modo, las exigencias de los serbios iban de la mano con los intereses británicos.



link: https://www.youtube.com/watch?v=HTPCszxs520



Para los británicos era importantísimo conseguir el ingreso de Rusia en la guerra con el fin de debilitar el gobierno del zar Nicolás II que, tal como se vio, aspiraba a un proceso de industrialización de su país que debilitaría aún más los interes britanicos.

Al estallar la guerra el banquero Morgan fue designado agente exclusivo del gobierno de los Estados Unidos para la venta de armas y municiones a países extranjeros. Los DuPont ganaron millones de dólares mediante la industria de los explosivos. DuPont ya le había vendido armas y municiones al ejército norteamericano que invadió México en 1846.

Los magnates norteamericanos vieron aumentar sus ganancias de manera sorprendente. Hubo quienes no escondieron esa felicidad por las ganancias. Por ejemplo, Isaac Guggenheim en 1917 declaró a la prensa:
"Mientras más se prolongue esta guerra en Europa, más serán los beneficios para nosotros. En breve tiempo, los problemas bélicos harán de los Estados Unidos el centro financiero del mundo y cambiaremos nuestra situación de deudores por la de acreedores del mundo".

Durante la guerra en Europa, en 1915, se creó la American International Corporation (AIC), con sede en Nueva York, integrada por intereses de J. P. Morgan, con participación del National City Bank, de James Stillman, y acciones de los Rockefeller.





El pretexto del Lusitania

Cuando ingleses y norteamericanos decidieron que los Estados Unidos ingresaran en la guerra se creó el incidente del buque Lusitania. Los ingleses le compraron el navío a los norteamericanos, y entonces la embajada alemana en ese país advirtió a los norteamericanos — en avisos publicados en cincuenta diarios estadounidenses— que no viajaran en el mencionado transatlántico ya que, al tener ahora el pabellón británico, podía ser hundido por la armada germana, en especial si no respetaba las normas internacionales.

Los avisos decían:

"A los viajeros que proyecten embarcarse en una travesía por el Atlántico, se les recuerda que existe estado de guerra entre Alemania y Gran Bretaña, y que los barcos de bandera británica pueden ser destruidos. Los pasajeros que viajen por la zona de guerra en barcos de Gran Bretaña o de sus países aliados, lo harán bajo su propia responsabilidad".

Cuando Woodrow Wilson ganó las elecciones, dos años después del incidente, tomó el ataque al Lusitania como argumento, entre otros, para que los Estados Unidos entraran en la guerra. (Al igual
que en la Segunda Guerra, los Estados Unidos ingresaron en la
última fase del conflicto, dejando que el “gasto” humano y de
recursos lo hicieran primero los otros países.)

La Primera Guerra Mundial detuvo el crecimiento de Alemania y las
sanciones que se les aplicaron tras el Trata do de Versalles sería luego el principal argumento utilizado por Hitler para justificar los métodos y objetivos del nazismo.


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