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"Corta la bocha", desmitificando a Ivo Cutzarida



“Corta la bocha. Si te vas a dedicar a laburar ‘de chumbo’, vas a terminar muerto o preso, no va a haber una tercera alternativa”. A frases como esta se redujeron las largas horas de exposición del actor Ivo Cutzarida durante la última semana, que desfiló por todos los programas en vivo de la televisión abierta y algunos de cable con una agresiva opinión sobre cómo debe resolverse el problema de la seguridad ciudadana. Infojus Noticias retomó algunos de sus planteos y los analizó a la luz de las normas penales vigentes, las garantías constitucionales y las políticas de prevención de la violencia.



“Si querés morir como un pistolero, morí como un pistolero”
En el programa “El diario de Mariana” (Canal 13), Cutzarida opinó sobre el sistema penal y propuso reforzar la “mano dura”. Planteó que “nos están matando”, y que “los tipos que salen a matar tienen que terminar muertos en el tiroteo o presos”. Deseó un final trágico para todos los delincuentes violentos: “Si querés morir como un pistolero, morí como un pistolero”.
Partió de un ejemplo en que el grupo GEOF de la Policía Federal ejecutó de un “un tiro en la cabeza” a un delincuente cuando tenía una mujer embarazada como rehén, y explicó: “Dijeron que lo neutralizaron. En la jerga de los muchachos, ‘lo hicieron mierda’”. Para él, esa debe ser la solución para estos conflictos. Ensañado, describió orgulloso cómo “se le explotaron los sesos contra la pared”.
Explicó que los supuestos altos niveles de violencia tienen que ver con que “somos una sociedad muy anárquica. Somos latinos, no somos sajones. Somos un quilombo”. Y resumió: “Tenemos que trazar una línea. Y si esta línea la cruzaste, te jodiste, flaco”. Los protocolos de resolución de conflictos y de actuación policial quedaron de lado en la lógica de Cutzarida. También el Código Penal.
Para el actor, “estamos en el far west”, y dejó claro que las cosas deben resolverse con esa misma lógica. De nada importa que existan formas de prevención del delito. Tampoco incide si se implementan políticas para evitar que la alternativa de subsistencia más próxima de algunas personas sea recurrir a la delincuencia. Todo se reduce a que el que mata tiene que morir.



“Si un tipo va preso veinte años, lo va a pensar”
Cutzarida se sentó en la mesa de Eduardo Feinmann (C5N), y debatió sus ideas con la dirigente del MST Vilma Ripoll. Sostuvo que “la gente de abajo” le dice que al que mata “hay que hacerlo mierda”. Pidió respetar “una ley” y dijo que “el que sale armado a matar gente, cagó”. Ante los planteos de Ripoll y Feinmann, quiso relativizar sus palabras y explicó que no se refería a la pena de muerte sino a largas penas en prisión.
“Cuando dije ‘Corta la bocha’ es que si te vas a dedicar a laburar ‘de chumbo’, vas a terminar muerto o preso, no va a haber una tercera alternativa. Ese va a ser tu destino. Eso es educar al pueblo”, sostuvo ante la atenta mirada de Ripoll. La lógica de que “educar al pueblo” es amenazar con la coacción violenta fue abandonada hace años por las doctrinas mayoritarias del derecho, no sólo en Argentina sino en todo el mundo.
Cutzarida dejó claro que para él los problemas de seguridad son ajenos a todo modelo político, y cerró: “Todas las demás leyes me importan un bledo, todas las demás cosas de la política me importan un bledo”. Además, descartó todo aspecto resocializador en las sanciones previstas por el Código Penal y partió de la base de que las cárceles son para castigar al delincuente y no para reintegrarlo a la sociedad. “Si un tipo que sale a cometer un delito queda preso veinte años, lo va a pensar”, afirmó. No evaluó en ningún momento que el encierro conduce mayoritariamente a la reincidencia.
El poder de disuasión de las penas quedó rebatido con la experiencia del endurecimiento del Código Penal con la llamada “reforma Blumberg”, criticada por decenas de penalistas como el juez de la Corte Raúl Eugenio Zaffaroni, o los especialistas de la Asociación de Pensamiento Penal. El aumento de la duración de las condenas tuvo como única consecuencia en la población carcelaria que la estadía de los presos se hizo más larga. El efecto disuasorio de las penas previstas en el Código Penal quedó demostrado que no existe, porque quien delinque no tiene la expectativa de enfrentar un proceso judicial y una eventual condena.



“Quien a hierro mata a hierro muere”
En Infama (América TV), Cutzarida simplificó los debates de cientos de penalistas a lo largo de los siglos y descartó toda posibilidad de contraponer distintos modelos de prevención y sanción de los delitos. Retomó las posturas más básicas de la llamada “demagogia punitiva” y planteó que “no tiene nada que ver con ideología, los políticos están ahí para resolver nuestros problemas, y las resoluciones de nuestras crisis no son de izquierda ni de derecha, la resuelven las personas con sentido común”.
Volvió al supuesto argumento de la “puerta giratoria”, y explicó que “si matan a tu hijo” queriéndole robar, después “largan el chorro a los seis meses y tu hijo no va a volver nunca más”. La situación de las cárceles y de la justicia penal indica que eso no es cierto. Más del 30 por ciento de la población penitenciaria está alojada por delitos de robo o hurto, de acuerdo a los datos del Sistema Nacional de Estadísticas sobre Ejecución de la Pena. Además, la mitad de la población carcelaria no tiene condena –aún no está demostrado si son culpables– y un 2 por ciento son inimputables o menores.
“No entiendo a la gente que está justificando a estos tipos, o que los está haciendo víctimas y que piensa que hay que ponerles una estampita, porque son pobres tipos”, simplificó Cutzarida. Y retrocedió casi cuatro milenios hasta la Ley del Talión: “Quien a hierro mata a hierro muere, estos son mis principios. Dos más dos son cuatro”.



“A mí me llevó a Tribunales ‘Pepe’ Campagnoli”
El actor respondió a quienes dicen que “habla sin saber” y relató: “Me metí en Tribunales porque me di cuenta que la política no era lo mío y me puse a estudiar Derecho. Estudié cinco años; y las materias Penal I, Procesal I y Procesal II las hice con (el ex fiscal) Luis Moreno Ocampo. Y a mí me llevó a Tribunales ‘Pepe’ Campagnoli. Y laburé un año y seis meses de meritorio para que me nombren”.
En otra oportunidad, también por canal 13, minimizó los riesgos de la tenencia de armas de fuego para defensa personal, y advirtió: “Yo si tengo la posibilidad de voltear al tipo que le está poniendo una pistola a mi hijo o a mi vieja, te lo volteo pero ahí en un segundo. No lo dudo ni una milésima de segundo”. Tuvo que aclarar que no estaba armado, pero no dijo si consideraba esa opción o no como algo viable.
En Argentina existe un Programa de Entrega Voluntaria de Armas, promovido desde el Registro Nacional de Armas (RENAR). Desde esa dependencia explican que la tenencia de armas de fuego “incrementa el riesgo de morir o resultar herido en una situación de delito o bien, que las situaciones de conflictos interpersonales sean resueltas de manera violenta”. Y aclaran que la proliferación de armas en manos de civiles tiene como consecuencia un aumento del número de muertos por accidentes, suicidios y homicidios.
Según los datos del RENAR, el 64% de los homicidios dolosos en Argentina no se da en ocasión de robo ni delito, y el 27,2% de los homicidios, accidentes o suicidios ocasionados con armas de fuego ocurren en la vivienda. El 39% de las muertes son ocasionadas por violencia familiar, discusiones o peleas, el 28,8% representan suicidios y el 25% son muertes en ocasión de delito.
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