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Cosas que los meseros odian de ti



Dicen que para saber cómo es una persona, hay que ver cómo trata a los meseros. Ser mesero es uno de los oficios más ingratos del mundo: hay que poner buena cara, soportar a clientes fastidiosos, ser la imagen del restaurante cuando algo falla en la cocina, ser cumplido, estar siempre de buenas y no fallar en las órdenes, entre muchas cosas más.

Meseros hay muchos: los que trabajan en los restaurantes lujosos y los que laboran en la fondita. Los que sirven en los salones de fiestas y los que llevan las cosas en los restaurantes de comida rápida. Todos están ahí para servir al cliente aunque muchas veces éstos sean malagradecidos o se porten como unos verdaderos patanes. En Chilango entrevistamos a meseros de todo tipo y les hicimos una pregunta muy simple ¿qué odian de los clientes? ¡Aquí sus respuestas!

- "A veces trabajo atendiendo de buena manera una mesa toda la noche (trabajo en un salón) y espero que al final me agradezcan de alguna manera. Odio que la gente diga 'él te da la propina' y al final, de diez personas, sólo uno te deja 50 pesos".

- "Que se refieran a mí tronando los dedos o haciendo besitos al aire".

- "Que hagan ¡cht cht!".

- "Que lleguen cuando ya estamos limpiando el lugar y se queden ahí una hora para pasar el tiempo".

- "Odio cuando dejan la mesa como si hubiera ocurrido una explosión nuclear: toda la comida regada por todos lados. Y no me refiero a niños, hay adultos que definitivamente no saben comer".

- "Que me acusen con el gerente de no haberlos atendido bien cuando -obviamente- la gente es déspota".

- "Que te llamen pegando la cuchara al vaso o al plato".

- "Que pidan una cosa tras otra. Tú sabes: '¿no tendrá catsup?' y cuando se la llevas '¿no tendrá salsa de soya?' y en seguida '¿no tendrá mostaza dulce?' en vez de pedir todo a la vez".

- "Que te hagan la plática cuando hay muchísima gente alrededor. También hay quien no se decide qué pedir justo cuando hay muchos clientes que esperan a que los atiendas, pero quieren que te quedes junto a ellos mientras escogen".

- "¡Que ya que pidieron toda la orden cambien todos de parecer! ¡Eso me ha pasado muchas veces!".

- "Que te traten como sirviente: soy mesero, hago lo mejor que puedo y atiendo varias mesas a la vez. Definitivamente hay gente que te humilla".

- "Que los clientes me vean con lujuria, que hablen cosas sexuales sobre mí (y creen que no me doy cuenta) o que me rocen 'inocentemente'".

- "Que dejen a los niños hacer cualquier cosa 'porque son niños'. Eso incluye que hagan batidillo, que rayen la mesa, que te peguen o que te tiren la bebida y tengas que reponerla".

- "Que sean muy específicos con su orden, yo apunto todo y cuando llevo el platillo me digan 'no lo pedí así'. Tengo que regresar ese plato y a mí me regañan".

- "Trabajar en Año Nuevo o Navidad y que la gente no me dé ni las gracias".

- "No me gusta la gente que todo el tiempo se está cambiando de lugar. Me tocó una pareja que se cambió ¡cuatro veces! de lugar entre cada comida y todos los meseros nos preguntábamos a quién le tocaba la propina".

- "Que con una cuenta de más de mil pesos dejen algunas monedas de propina, siendo que me esforcé por atenderlos. Me ha tocado gente 'famosa' que debe pensar que es un privilegio servirles".

- "Odio las insinuaciones sexuales. A veces llegan clientes que me ven vestida con el uniforme de la empresa (playera y falda corta) y me tratan como prostituta, o me piden que los acompañe a la salida. Éste es un trabajo como cualquier otro".