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Cuando la política divide a la Familia [Historia verídica]

Hola gente de T! quiero compartirles una historia para la reflexión, sobre lo inútil que es discutir sobre política.

Acá se las dejo.


Carlos ya anda por los 70 años. Pero todavía se acuerda de aquel día de los '50.

--Mi papá era antiperonista, mi tío militaba en el peronismo.

--¿Y entonces?

--No sé bien cómo fue la discusión, pero sí que desde ese día no fuimos más a lo de mi tío y nunca más pude jugar con mi primo.

Casi 40 años después, Carlos se reencontró con Eduardo. Los dos tenían mujer, hijos grandes, nietos...

--El era peronista, como su papá; yo, antiperonista, como mi viejo.

--¿Y entonces?

--No, no repetimos la historia de nuestros padres, quedate tranquilo. Ya no valía la pena. Aunque Eduardo se murió antes del kirchnerismo. No sé si hoy no discutiríamos como lo hicieron nuestros padres...

***

La duda de Carlos tiene una respuesta: es muy probable que sí se repitieran aquellos viejos enconos familiares.

Como si se tratara de una cuestión estrictamente pasional, las discusiones entre quienes defienden al actual gobierno o lo critican están presentes en cientos de hogares bahienses. Discuten padres e hijos, compañeros de trabajo y en reuniones de amigos. Todos discuten y algunos hasta pelean.

Alcanzó con preguntar a unas cuantas personas si en sus respectivos entornos se discute sobre política para encontrarse con historias como las de Ezequiel Maidana, un puntaltense de 26 años.

"En mi casa nos peleamos mucho. Cuando surgió toda esta movida de los derechos humanos en 2004 ellos tenían una tendencia a defender a los militares y yo no. Como consecuencia, estuve cerca de irme de casa", contó.

Lejos de que aquellos enfrentamientos se hayan solucionado, aseguró que en la actualidad continúan discutiendo sobre diferentes temas del gobierno y, por supuesto, sobre los derechos humanos.

"Pero cuando pasan los años uno crece y, más allá de esas diferencias, se aprende a respetar la postura del otro, aunque la discusión política siempre está presente", dijo.

Otros consultados aseguraron conocer personas que dejaron de hablarse por esas diferencias.

"Tengo amigos peleados por la política. En mi caso, mi mamá y mi hermana votaron a Cristina en las elecciones pasadas, cosa que me genera bronca. Se los echo en cara cada vez que puedo", reconoció Sebastián Zubeldía.

***

La siguiente charla se dio en una sobremesa familiar sobre otro de los temas que suele generar polémica. Los diferentes planes sociales que ofrece el gobierno nacional.

--Estos planes sociales son una truchada. Conozco a una mina que cobra un plan de desempleo y no quiere agarrar un laburo en blanco porque lo pierde. Este gobierno lo único que hace es alimentar vagos.

--¿Y a vos qué te molesta? Nunca te escuche quejándote de los subsidios que durante toda la vida se le dieron a las empresas multinacionales. ¿No te parece que esa pobre mujer tiene derecho a vivir mejor?

--Sí, pero que labure como lo hago yo.

--Pero mientras está desocupada se le debe dar un paliativo.

--¿No te digo que no quieren laburar porque no les conviene?

--Quieren laburar, pero los trabajos que se consiguen no son estables y la mayoría está en negro.

--Bueno, ese es un problema de tu gobierno. ¡Me das la razón entonces!

--No tenés razón, el Estado tiene que estar presente en esos casos.

--A mí el gobierno no me ayuda en nada y tengo que pagar los impuestos todos los meses. Estás defendiendo lo indefendible.

--No tenés idea de nada...

Luego de un silencio de varios segundos, que pareció durar mucho más, la voz de una mujer acostumbrada a ese tipo de debates en cada almuerzo familiar interrumpió para evitar males mayores.

--¿Qué les parece si comemos el postre? --propuso.

***

Para la socióloga Nidia Burstein, la discusión sobre política siempre estuvo presente en diferentes sectores de la sociedad, aunque la diferencia radica en las formas en que se produce.

--¿Qué diferencias se perciben en la era kirchnerista?

--Me llama mucho la atención que en la misma "familia gobernante" se menosprecia o desconfía hacia el propio interior de la misma. Creo que de alguna manera eso se reproduce en el resto de las familias que integran la sociedad, porque se imprime una lógica de la lealtad absoluta, la cual no reconoce posibilidades de mediación. Eso es sumamente peligroso, pero está ligado a cómo se han constituido las posiciones políticas en el país: unitarios-federales, conservadores-radicales y peronistas-antiperonistas. Algunos intelectuales lo plantean justificando la dialéctica amigo-enemigo. Si tomamos esta idea, la política está viva y en continua ebullición, pero no es la forma.

--Sin embargo, bajo esas formas parece haber mayor interés en la política. Por ejemplo, el gobierno se jacta de que la juventud retornó a la militancia.

--La experiencia que tenemos en diferentes estudios realizados desde el Departamento de Derecho de la Universidad Nacional del Sur, sobre participación ciudadana, es que la mayoría de los jóvenes están desencantados con lo que pasa y no se identifican con ningún partido político. Hay sectores que militan, como sucedió siempre, pero la percepción del resto de los jóvenes es que se trata de una militancia paga, con actitudes políticas con las que no están de acuerdo.

--¿En un futuro hablaremos de un fuerte enfrentamiento entre kirchnerismo y antikirchnerismo?

--Podría suceder algo así, con el agregado de que en la actualidad parece existir una oposición en el interior de ese partido, lo cual es un dato muy interesante y preocupante a la vez, porque cuando un mismo movimiento se constituye como oposición y oficialismo denota dificultades muy serias en la constitución social de un país.

--¿Cómo se puede superar esa situación?

--Hay que tener en cuenta que estas posiciones irreconciliables no nos permiten construir una sociedad mejor, sino todo lo contrario, porque se generan conflictos que no solucionan los problemas de la gente. Si considero al otro incapaz de razonar conmigo, es mejor no discutir, porque se corta toda posibilidad de razonamiento. Debemos encontrar formas de cooperación en nuestra cultura política y no posiciones sistemáticas que llevan a padecer más problemas. Es el momento de reflexionar sobre estas cuestiones.

***

Francisco se quejaba de la presidenta Cristina Fernández cuando uno de sus compañeros de trabajo lo interrumpió.

--No podés hablar, si el gobierno que votaste en el '99 se fue en helicóptero.

--Por culpa de ustedes que desestabilizaron --respondió el joven radical.

--Hicieron un desastre en el país. La gente no los vota más. Se les terminó el discurso. ¡Llamate a silencio! --replicó el peronista.

--Ustedes se creen que con los plancitos sociales van a solucionar los problemas...

(Otra voz se mete en la discusión)

--¡Presidenta, presidenta!: no tenemos nafta para el helicóptero. ¿En qué nos vamos a ir nosotros? (dijo de manera irónica el otro compañero, también de la "opo", haciendo alusión a los desabastecimientos de combustible que se perciben en los últimos tiempos).

--Vamos a ver si las corporaciones te dan una vivienda a vos o la vas a conseguir con este gobierno --contestó el defensor del oficialismo.

--Anda a ca...

--Ustedes sigan criticando, mientras tanto nosotros hacemos.

--¿Qué hacen? Deja de hablar pelo...

--Vos sos un bol...

El silencio se apoderó de todos en la poblada oficina. La política, una vez más, volvió a dividirlos.


¿Se discute en su casa sobre el gobierno?

* "En alguna que otra reunión familiar sí, siempre alguno expone su punto de vista sobre el gobierno y otro responde lo contrario. Las posturas son blanco y negro. Si bien no llegan a una pelea, presenciar esas charlas es como escuchar una discusión entre un hincha de Boca y otro de River. Nunca van a estar de acuerdo". Adrián Gutiérrez.

* "Ahora se discute mucho más, sobre todo en mi grupo de amigos. A veces, medio que llegan levantar la voz y hasta diría que se llega a pelear por el tema". Roberto Sandris.

* "Escucho que algunos discuten, pero vivo en mi mundo. En mi grupo familiar o de amigos, por suerte, no sale mucho el tema de la política". Daniel Ledesma.

* "Noto que se habla mucho más que antes, se discute en casi todos los ámbitos. En lo personal no me gusta participar de esas charlas porque la política no me interesa". Fabián Giménez.

* "En mi trabajo se habla de política, sobre todo cuando pasa algo malo con el gobierno. Cada uno expresa su postura pero nada más, no he llegado a presenciar discusiones". Claudio Brende.

* "Con mi papá discuto mucho. Tengo 40 años y él 83, por lo tanto tenemos posturas diferentes. Mi papá defiende lo que hace la presidenta por los jubilados y yo le remarco lo malo. Creo que en definitiva nos sirve para tener un diálogo". Gabriela Ochoa.

* "Hablo poco de política, pero en algún que otro asado con amigos surgen las charlas y arrancan a discutir, pero no llega a mayores". Carlos Sansolini.

* "En mi familia no, pero en mi grupo de amigos siempre alguna discusión surge. En alguna oportunidad se levantaron la voz, pero por suerte nunca llegó a una pelea, ni tampoco dejan de hablarse por pensar distinto". Sergio Aiello.
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