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Cuando las víctimas son los hombres




La violencia de género tiene numerosas ramas, pero suele referirse a la violencia física o psicológica ejercida contra cualquier persona sobre la base de su sexo, o de las interpretaciones sociales asignadas a éste, algo visto con particularidad en la violencia contra las mujeres. Sin embargo, las desigualdades entre los géneros afectan a hombres y mujeres por igual, lo que lleva a preguntar¿qué ocurre en los casos en los que las víctimas son los hombres?




Los hombres, así como las personas homosexuales y transgénero son víctimas también de las desigualdades de género, a pesar de que los números que dan la alarma se refieran más a las mujeres. Internet ha sido la plataforma sobre la que varios grupos intentan dar visibilidad a estos problemas y abrir más espacios para una conversación que no está exenta de polémicas. Como ejemplo, podemos destacar iniciativas de grupos como el británico ManKind, con la que circularon un video a principios de 2014 en el que se pone en evidencia la percepción social de la violencia de hombres hacia mujeres y de mujeres hacia hombres; un video que es fuente, aún hoy, de agitadas discusiones.



link: https://www.youtube.com/watch?v=u3PgH86OyEM


En América Latina, donde las tradiciones hacen diferencias distanciadas de los roles de género, el problema de la violencia contra los hombres de parte de las mujeres es también un tema muy complejo. Las cifras obedecen a denuncias, y éstas no suelen llegar a las autoridades. En este sentido, un trabajo publicado en la página de la Universidad de Bio Bio, en Chile, pone en relieve el problema del maltrato doméstico hacia los hombres y cómo las desigualdades impiden su observación:




Actualmente la violencia hacia el varón apenas se consigna, situación que hasta el momento no permite precisar la real magnitud de varones que vivencian esta violencia [...] Dentro del espectro de la violencia intrafamiliar, la que se manifiesta con mayor frecuencia, según investigadores es violencia en la pareja [...] Diversos autores en violencia intrafamiliar, coinciden en lo difícil de trabajar el tema, porque entra la campo de las contradicciones, polarizaciones, conforme se explica la problemática, pero ¿qué pasa con la violencia en la pareja cuando se manifiesta contra lo percibido como común?

Otros términos utilizados para abordar este tema es el de la violencia doméstica, o intrafamiliar, pues en muchos casos las agresiones tienen lugar dentro del seno familiar, sean éstas contra hombres o mujeres. El portal Cambia al Mundo, por su parte, utiliza el concepto de hombre maltratado y expone las complejidades del problema:

Los hombres están sujetos a los mismos tipos de abuso que las mujeres. Las formas más habituales de maltrato femenino hacia el hombre son la humillación, el aislamiento familiar y social, el abuso económico, los celos infundados y la indiferencia afectiva. También el modo de resolución de algunos divorcios puede ser un tipo de violencia psicológica para los hombres, sobre todo, cuando se experimenta una dificultad para mantener los vínculos afectivos con los hijos.





Otras formas de violencia:


Las clasificaciones de tipos de violencia suelen tener relieve cuando las víctimas son mujeres, pero no existen aún muchas clasificaciones específicas que permitan observar los fenómenos que rodean las violencias de mujeres a hombres. De este modo Esther Pineda detalla algunas situaciones de violencia, aunque, según la autora, sea difícil reconocerlas:

Pese a la renuencia de muchos/as por reconocer el hecho de que algunos hombres son víctimas de violencia física, verbal y psicológica a manos de sus parejas mujeres, en el contexto de relaciones sexo-afectivas como el noviazgo, matrimonio o uniones libres, así como, la violencia ejercida contra los hombres por su preferencia sexo-afectiva no heterosexual, estas también son violencia de género.

Desde la página “Equidad“, Ben Wadham analiza evidencias de la violencia contra los hombres en México, donde un crecimiento en las estadísticas muestra cómo la violencia de mujeres hacia hombres, aunque no dramáticamente, aumenta:

El hecho de que la mayor parte de las investigaciones sobre violencia doméstica reporte predominantemente violencia de los hombres contra las mujeres no constituye un ataque personalizado contra los hombres, sino una representación de cómo la violencia masculina amenaza la seguridad de mujeres y hombres. [...] Los hombres que son agredidos por mujeres podrían no reportar estos ataques debido a vergüenza y tensiones con sus ideas sobre la masculinidad, o porque un policía podría reírse de un hombre que reporta violencia pues “un verdadero hombre jamás dejaría que su mujer le pegue”…

Y desde una perspectiva personal, agrega:

Es contraintuitivo sugerir que las mujeres perpetran las mismas clases de actos violentos, en las mismas formas y por las mismas razones que lo hacen los hombres. [...] Más aún, personalmente, como hombre, son otros hombres quienes amenazan mis sentimientos de seguridad, no las mujeres. Para mí, esto implica que los hombres tenemos la obligación y responsabilidad de analizar la violencia masculina, no sólo por el bien de las mujeres, sino también por nuestra propia salud y nuestro bienestar.





La cuestión legal:

El grupo argentino Padres del Obelisco denuncia y reúne testimonios en los que las separaciones se traducen en una limitación de contacto entre padres e hijos por intervención de las madres. Grupos como éste sostienen que las leyes familiares protegen a las mujeres y dejan sin recursos legales a los padres que pierden contacto con sus hijos e hijas.

Aún en la blogósfera argentina, el caso de Florencia Soledad Trías se toma como ejemplo. Según los informes, Trías asesinó a su esposo al lanzarle agua hirviendo. La pena fue de nueve años de prisión. Sin embargo, de acuerdo con algunos, si la Ley hubiese considerado este crimen como violencia por razón de sexo, la pena hubiese sido mucho mayor. De ser un feminicidio, la condena sería perpetua, de acuerdo con los cambios legislativos aprobados en Argentina durante el año 2012. Fabio, en su página, plantea la desigualdad del trato de la ley debido a la definición de género y destaca el elemento de base en las desigualdadaes: el poder.

Y en el poder se centra la cuestión. [...] una mujer tranquilamente puede ejercer poder sobre un hombre y si la justicia, legislación y policía actúa de forma tal que las leyes sólo se aplican en un sentido, entonces puede ejercer esa ventaja por sobre su contraparte.

Es exactamente lo mismo que hacían los machistas (y siguen haciendo) cuando a la mujer no la dejaban ni votar, ni tener propiedad ni nada, ¿hay poder disponible? si lo tengo lo ejerzo en contra de otras personas, en ese caso, otro género.







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