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Cuando Lennon volvió a ser 'beatle' lejos de Yoko

La incesante mítica beatle lo llama el 'Fin de Semana Perdido' de Lennon, pero en realidad fue año y medio: de mediados de 1973 a principios de 1975, John huyó del regazo de Yoko en busca, probablemente, de la arboleda perdida.

Lo hizo en compañía de la vietnamita May Pang, y aclaro que intento denodadamente que la vida privada de los músicos me la sople, pero con los Beatles no lo logro. Por un motivo: no dejo de pensar que ahí detrás, en algún recoveco, en alguna esquina, tiene que estar el motivo por el que tanta genialidad antes de 1970 se transformara después, salvo contadas excepciones, en tan mediocre tibieza.


Así que sigo escrutando a John. Se supone que el famoso 'Lost Weekend' era su caída a los infiernos, año y medio de desorientación, un puro brujulear entre whiskies y aviones, pero ahora resulta que un libro de fotos de la época de la mismísima May Pang lo desmiente.

En 'Instamatic Karma', que así se llama el volumen, Lennon vuelve a ser el beatle que un día dejó de sonreír y se puso todo serio. Y se le ve desenfadado, disfrutón, resuelto, gamberro. Ni rastro del hombre sombrío y reconcentrado que conforme se fue acercando a la política se alejó de su propia naturaleza, bromista, sardónica, cachonda.


link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=EqP3wT5lpa4

(No es por reincidir en la leyenda negra, pero esta Yoko debió (debe) de ser una pieza: el rumor que asegura que ella misma toleró y alentó la huida con May Pang -como quien le suelta cuerda al caniche sabedor de que está atado- es sideralmente jugoso)

El caso es que la historia encaja: la musa de John era la risa. La misma sonrisa que le permitió sobrevivir de pequeño en Strawberry Field. La que dejó que su caudal creativo saliera a borbotones igual haciendo caricaturas de profes en la escuela de arte que sirviendo spaghettis con una pala en 'Magical mistery tour', que componiendo 'Julia'. Se fue la risa, se fue la musa.

Eso, y probablemente que los Beatles vivieron en carne propia el irrepetible boom del pop como fenómeno de masas. Ese lento caminar de ser simplemente artistas a convertirse en marcas que aún hoy parece un problema irresuelto. Uno casi intuye cómo invisibles esposas abrazan de pronto las muñecas del sujeto en cuestión, y agur ben-hur.




Hace unos años tuve el dudoso privilegio de medio-entrevistar a, ¡tachán!, la CHACHA GALLEGA de Lennon y Yoko en el edificio Dakota (personaje real). Fue sucio: tuvimos que acribillarla con preguntas capciosas para arrancarle alguna intimidad de John y la Bruja Yoko. Prácticamente no hubo tu tía: la mujer publicaba un libro sobre aquella época con el permiso de la mismísima Ono, y no sólo eso: es que seguía trabajando en otra casa del mismo bloque junto a Central Park, con lo que se encontraba a Yoko en el ascensor "casi todos los días", nos dijo. Surreal, pero cierto.




¿Y cogía la guitarra John? ¿Fumaba 'cosas'? Nada. Era un tipo casero. No decía una palabra más alta que otra. Veía la tele. El hombre que había sido más grande que Jesucristo se había convertido de pronto en un don nadie.

La cruz le esperaba pocos pasos más allá, pero esa es ya otra historia.


fuente:
http://www.elmundo.es/elmundo/2008/03/14/rockandblog/1205489508.html
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