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Cuarenta años en el lado oscuro de la luna

Cuarenta años en el lado oscuro


Dark Side of the Moon, el octavo disco de Pink Floyd y el tercero más exitoso de la historia, entra en la mediana edad: se editó el 24 de marzo de 1973. Cuatro décadas de la revolución del rock progresivo



El diseñador Storm Thorgerson llevó siete dibujos posibles a los estudios Abbey Road, donde los Beatles habían grabado sus últimos trabajos unos pocos años antes. Los músicos lo pensaron durante exactamente tres minutos. “Ese”, dijeron. Apuntaban a un fondo negro con un prisma transparente. Un rayo de luz entraba por un costado y salía por el otro refractado en un arcoíris de colores.



Hoy se cumplen 40 años del día en que el mundo conoció ese diseño icónico en la tapa de un disco trascendente: Dark Side of the Moon, (El lado oscuro de la Luna).

El dibujo cobró vida propia, hoy estampado en remeras y mochilas de todo el mundo, pero nunca dejó de estar inextricablemente unido a la música. Un conjunto de 10 canciones de las más influyentes del rock, y uno de los más representativos de la década que lo produjo. Pink Floyd, un grupo de rock psicodélico que había conocido el éxito con su primer trabajo, The Piper at the Gates of Dawn, veía a su visibilidad diluirse en ese entonces. Syd Barrett, su líder, había caído en la locura, estaba ausente por completo, y sus compañeros terminaron echándolo. David Gilmour, el nuevo miembro, era un gran guitarrista y un muy buen cantante, pero en su conjunto, a Floyd le costaba mucho llegar a las alturas logradas con su debut.

Con Meddle (1971), y en particular con la canción Echoes, la banda empezó a separarse de la impronta de Barrett, con un sonido experimental y progresivo que marcó el camino para el rock de los setentas. Waters y el resto se apoyaron en ese trabajo y decidieron bajar a tierra su psicodelia, sin abandonar la experimentación. Los ecos del resultado que obtuvieron siguen escuchándose hasta hoy.

Automáticamente, Pink Floyd dejó de ser una banda inglesa con algo de éxito para ser una que con una asombrosa capacidad creativa, que dejó su nombre escrito para siempre en libros y pósters pegados en cuartos adolescentes.

Con 50 millones de copias vendidas, el álbum sigue ostentando la distinción de ser el tercero más exitoso de la historia, tan solo superado por Back in Black, de AC/DC, y Thriller, de Michael Jackson. Desde su edición, el disco pasó 741 semanas consecutivas en el Billboard 200, que compila los 200 discos más vendidos de cada siete días. Quince años hasta 1988; una marca imbatida

Pero, ¿qué hace del octavo disco de Pink Floyd uno tan atrayente?


Un puzle perfecto

Queda para la imaginación qué habría sucedido con el disco si la banda hubiera elegido para la tapa otro diseño de Thorgerson, que incluía al superhéroe Silver Surfer. O si, asustados por el hecho de que otro Dark Side of the Moon se había editado en 1972, los Floyd se hubiesen quedado con el otro título que manejaron, Eclipse (A Piece for Assorted Lunatics) –es decir, Eclipse (una pieza para lunáticos variados).

Pero eligieron la combinación ideal para los conceptos de locura y avaricia que se manejan a lo largo del disco, un aura de misterio y profundidad que marcó a una generación. El diseñador hasta viajó a Egipto a tomar fotografías infrarrojas de las pirámides para el librillo interior. Las piezas del puzle fueron cayendo en su lugar correspondiente y tuvieron la suerte de que las canciones creadas por Waters –influido por la locura de Barrett– cumplían con creces el nivel exigido.

El bajista solidificó su lugar en la historia del rock cuando se alejó de canciones del estilo de los instrumentales largos y empezó a trabajar con historias como la de Money, en que el narrador hace un culto irónico al dinero, y Brain Damage (Daño cerebral), un tema que toma mucho de la vida de Barrett, y que da la frase que titula la obra: “Si tu cabeza explota con presentimientos oscuros, te veré en el lado oscuro de la Luna”. Eclipse, que cierra el trabajo, incluye la línea “Y debajo del sol todo está en orden, pero la luna eclipsa el sol”, que quiere decir bastante más de lo que parece.

Además, Waters escapó un poco de la psicodelia y se adentró en otros géneros, como en Us and Them, compuesta junto con el tecladista Rick Wright, en que hay influencia jazzera y al mismo tiempo los solos extensos y de gran técnica de Gilmour –en particular en Time–, más sus sentidas performances vocales, cimentaron su posición como un miembro fundamental y uno de los mejores del mundo en su rubro.

Estas canciones se emparentan con instrumentales experimentales: la apertura, Speak To Me y On The Run, más The Great Gig in The Sky, en que la imponente voz de la cantante invitada Clare Torry se vuelve un instrumento más. Ese tema es un gran ejemplo de la investigación sónica de Floyd: cuando Torry llegó al estudio, le dijeron que la canción trataba sobre la muerte, pero que no tenía letra. La cantante empezó con palabras reconocibles (Oh yeahs y babys), pero la banda la rechazó.

Entonces Torry cerró los ojos, se dejó envolver por la música y pretendió ser un instrumento. Se grabó a continuación en unas pocas tomas y es hoy considerada uno de los mejores desempeños vocales de la historia.


link: http://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=DLOth-BuCNY




Un anecdotario con magos

Dark Side genera un ambiente denso tan característico –entre instrumentales, largos solos excelentes, canciones con letra y el peso filosófico de estas– que se lo asocia de inmediato con las drogas psicodélicas que la gente consumía para escucharlo.

En esos estados alternativos, algunos fanáticos hallaron que el álbum parece coincidir a la perfección como banda sonora para El mago de Oz, el clásico del cine de 1939. Por ejemplo, que momentos dramáticos del filme se ajustan a los paisajes sonoros de Floyd, y que ciertas frases coinciden con momentos concretos de las letras. La banda considera el rumor como “divertido”: ¿quién grabaría un disco solo para que pegue con una película?

Bueno, sí parece algo que haría Pink Floyd, pero es un tanto rebuscado de más.

No es tampoco la única anécdota que existe sobre este conjunto de canciones. Speak To Me, por ejemplo, tiene como único autor acreditado al baterista Nick Mason, que en realidad tuvo poco que ver.

Fue un regalo para él de parte del resto de la banda, algo que Waters, que luego se peleó con todos entre delirios de grandeza, llegaría a lamentar.

Otro punto son las frases sueltas que van apareciendo, recortadas de entrevista con gente aleatoria que pasaba por el estudio. Los Floyd los dejaban solos en una sala oscura con tarjetas que contenían preguntas inocentes al principio, y que iban tomando un tono cada vez más oscuro.

La leyenda cuenta que Paul McCartney y su esposa Linda se sometieron al proceso, pero se esforzaron demasiado por ser graciosos y la banda desestimó sus comentarios. Sí quedó uno de los integrantes de Wings, la banda que formaron los McCartney pos Beatles, con la frase “No sé, estaba demasiado borracho en aquella época”. El padre de la actriz Naomi Watts, que oficiaba como manager de giras de la banda, es otro de los que se puede escuchar, riéndose maníacamente durante Brain Damage.

También puede decirse que fue por esta época que los conflictos entre Waters y Gilmour –que terminarían disolviendo Pink Floyd de un modo muy amargo– comenzaron a tomar forma.

Tuvieron que contratar al productor Chris Thomas para que se encargara de la mezcla del álbum, porque los dos integrantes tenían visiones opuestas y ninguno quería abandonar su postura.

Hasta hoy, ambos siguen opinando que ganaron la discusión.


Legado oscuro

El éxito del grupo con este disco le permitió expandir su paleta sónica y llegar a trabajos de igual o superior calidad (Wish You Were Here, The Wall).

Luego de sus primeros quince años en el Billboard 200, Dark Side se mantuvo en otras listas compiladas por la revista Billboard y tuvo varios reingresos al Top 200, con lo que totaliza 1.500 semanas. Legend, de Bob Marley, es el que lo sigue, con casi la mitad. Según datos proporcionados por el medio, en una semana de ventas bajas el disco vende entre 8.000 y 9.000 copias.

Además, todas sus canciones se pasan en la radio. Un pico fue en 2005, cuando Time sonó 13.723 veces en un año y Money lo hizo en 13.731 ocasiones; mientras que Eclipse fue pasada 11.346 veces y Brain Damage, 11.421. Todo esto solo en Estados Unidos. Es muy alto para una obra con cuarenta años de edad, por más clásica y revolucionaria que sea.

Pero para aterrizar esas cifras y entender el alcance de su éxito, nada mejor que un testimonio de primera mano. En entrevista con la revista Rolling Stone, Roger Waters comentó que después del dinero que hizo con el disco, “no pude seguir pretendiendo ser un socialista”.

Cifras

43º. En la lista de los mejores discos de la historia, según la revista Rolling Stone.

Una. Semana estuvo Dark Side en el número 1 de los discos más vendidos de Estados Unidos. Se quedó en las listas durante 1.500, el doble que cualquier otro álbum.

8.000. Copias se venden como mínimo cada semana en todo el mundo.

13.731. Veces se pasó la canción Money por radio en Estados Unidos durante 2005, cuando Billboard le siguió el rastro.

Tres. Minutos tardó la banda en elegir el diseño de la tapa.

Tercer. Disco más vendido en todo el mundo, sexto en su Inglaterra natal.
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