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Cuentos De Terror 2011 + yapa [RECOMENDADO]






Linda Seleccion de Cuentos de Terror Les Dejo Para Ustedes, Valen La Pena, Muchas Gracias.


El hombre de negro



Y como siempre, alli­ estabamos los de siempre, haciendo lo de siempre. Sentados en la oscuridad, alejados de todo aquel que solo queria imponernos algo. Todos hablabamos, rei­amos, bebiamos y todas esas cosas que haces con los amigos. Cuando mejor lo pasabamos, Carol, mi mejor amiga empezo a llorar mientras gritaba que en el fondo en la oscuridad habaia alguien que vestia de negro y estaba tan palido (o al menos eso vio) que parecia un muerto. Todos comenzamos a reirnos y le dijimos que dejara de beber. Ella insistio. Dos de los chicos que estaban con nosotras se ofrecieron a acompanarla hasta el sitio para que se convenciera de que alli no habi­a nada ni nadie. Al final fuimos todos. Llegamos, miramos por todas partes y, como habi­amos pensado, no habia nada; mejor dicho, nadie. A Carolina se le paso el susto, volvimos a crear el ambiente que teniamos cuando vi algo: era ese hombre, el de negro. Me entro tal miedo que comence a gritar. Los chicos pusieron cara de mosqueo y nos empezaron a decir que la broma habi­a estado muy bien pero que pararamos, que se estaba haciendo pesada. Nosotras no dejabamos de decir que aquello no era una broma, que habiamos visto a aquel hombre o lo que fuese. Despues de un rato decidimos quedarnos alli­ un poco mas, pero esta vez cambiamos los sitios. Cuando mas a gusto estabamos, uno de los chicos, Juan, le dijo a otro que mirase al fondo. Este se levanto y dijo gritando ¡¡¡¡CORRED!!!! No tuve tiempo a girarme y mirar, pero se lo que vieron. ¡¡¡SI!!! Se que habiamos bebido, y tambien se que cuando se bebe se puede llegar a ver cosas que en realidad no estan pasando pero en este caso lo vimos cuatro personas. No volvimos a aquel sitio nunca mas.

El cementerio



Nunca habi­a creido en los espiritus hasta que, hace un par de meses, fui por la noche con mis amigos al cementerio. Al llegar, nos pusimos a jugar al escondite y me toco pagarla a mi. Cuando acabe de contar escuche un ruido en la zona de los nichos mas viejos y fui hacia alli­ esperando pillar a alguien. Pero no fue asi. Al principio no veia nada, aunque poco a poco me fui acostumbrando a la oscuridad, y entonces le vi. Era un crio pequeno que parecia estar muy triste. Yo me quede muy sorprendido. ¿Que haci­a ese crio alli? Antes de que pudiera decir algo, el crio se desvanecio en el aire. No me habia asustado mas en toda mi vida. Casi nadie me creyo, pero yo estoy convencido de que aquello fue real. Lo peor fue, que pocos dias despues, buscando informacion, lei que veinticinco anos antes, y esa misma noche, un nino habia muerto en el cementerio en extranas circunstancias.


El espejo




Adela era una muchacha poco agraciada. Desde la infancia había soportado las burlas de sus compañeros y ya en la adolescencia, se sentía sola por su fealdad.

Jamás había conocido el amor, ni supo de amistades. Jamás salió de su boca un lamento por tener un rostro más hermoso, pero nunca entendió el porqué del rechazo que soportaba a diario.

Cuando se emancipó, alquiló una pequeña casa en el campo para no tener que soportar las miradas de sus vecinos. La casa tenía un hermoso y antiguo espejo ovalado en la habitación, que evitaba mirar para no ver su rostro reflejado en él.

Cierta noche mientras dormía, escuchó unos susurros provenientes del espejo.

-¿Quién anda ahí?-preguntó angustiada.

Ni una sola respuesta, sólo un halo dorado que emergía del espejo. Se plantó frente a él y observó a una hermosa mujer, vestida con su mismo atuendo.

¿Quién eres?-dijo.

-Soy el reflejo de tu alma pura. Si quieres ser como la imagen que ves reflejada en mí, sólo tendrás que atravesarme.

Durante unos instantes dudó, pero pudo más la curiosidad y atravesó el umbral.

Una vez estuvo al otro lado, llegó a una oscura habitación llena de cristales rotos y decenas de personas con los rostros desgarrados y ensangrentados.

Ahogó un gemido y golpeó el cristal con todas sus fuerzas.

Una grave voz resonó en la estancia.

-Necia ¿Acaso creíste lo que dije? Por tu absurda decisión estarás confinada en este lugar por siempre, hasta que pierdas el juicio como ellos. Me alimento de almas puras -contestó con ironía sin dejar de reír grotescamente.

Adela recorrió la habitación y observó con horror como decenas de ojos enloquecidos y ensangrentados, se clavaban en su rostro y gritando con toda su furia, tomó entre sus manos un afiladísimo cristal para rasgarse la cara de lado a lado, mientras a sus pies crecía un cálido charco de sangre.

A dónde van los muertos cuando llueve



Me escapaba de esa fiesta porque había empezado a convertirse en una reunión indeseada, como las interminables colas de banco que venia sufriendo últimamente, donde nadie se conoce con nadie y todos esperan impacientes irse para hacer algo más.
Venia teniendo desde hacia varios días una rara sensación de que la desgracia me perseguía, una especie de maldición que había caído sobre mi la ultima vez que estuve en el pabellón psiquiátrico visitando a Pepe, mi amigo de la infancia. No había querido verlo como lo encontré esa última vez... encerrado en esa habitación fría de paredes enmohecidas y oscuras con la única luz de un pequeño ventiluz de día y una lamparita de 40 watts de noche.

En esa última visita había quedado 5 minutos solo en el pasillo del pabellón esperando que la enfermera volviese para abrir la puerta de seguridad que separaba el mundo de los cuerdos de esta cárcel de enfermos mentales empobrecidos.



Esos 5 minutos en soledad ahí fueron escalofriantes; me encontraba parado justo enfrente de una habitación que daba en diagonal a la de Pepe, desde donde me encontraba podía ver algunos detalles, paredes un poco mas sucias y viejas que las de Pepe, y lo que parecía ser una sombra o una mancha contra la pared.



El Niño Muerto




"Cuando ocurren cosas, normalmente es a una persona o un grupo de personas compartiendo la misma experiencia, pero esto que voy a contar sucede en un pueblo, y ocurre a todos sus habitantes, los cuales ya están acostumbrados... Pero yo, como visitante, y mis primas, hemos vivido unas experiencias que a la gente de allí les parece "normales".
Fuimos a ese pueblo donde mis tíos tenían en las afueras una casa cerca del pantano. Para ir al pueblo tenías que seguir un camino de tierra durante cuatro kilómetros hasta llegar.
Como en la casa de noche nos aburríamos, mis tíos nos acercaban al pueblo en coche para que pasáramos allí unas horas con los chicos del pueblo. Era verano y las noches invitaban a pasarlas hablando y disfrutando de compañía.
Los chicos del pueblo al principio nos parecían muy fantasiosos o que nos querían meter miedo. Decían que algunas noches se oía el gemido de un niño pidiendo ayuda... pero no venía de ninguna parte, sino de todo el pueblo. Cada uno de los habitantes lo oía en su propia casa, en la calle, en la tienda, en el bar... partía de las paredes, del suelo... a veces incluso sentían un empujón violento que los lanzaba al suelo... Contaban que incluso una mujer embarazada perdió a su hijo en la plaza una tarde en la que se encontraba hablando con unas amigas al sentir que unas manos aprisionaban su vientre con tanta fuerza que la hizo abortar allí mismo. Ella estuvo a punto de morir y cuando se recuperó, se fueron del pueblo y no volvieron a él.
Les preguntamos que quién podría provocar esas cosas... y que después de lo de la mujer ¿cómo es que la gente no se va del pueblo también? Entonces nos contaron una especie de leyenda y del por qué creen que "eso" atacó tan ferozmente a la mujer.
Hacía unos diez años, unos niños del pueblo decidieron irse una noche de verano a otro pueblo vecino. Para ello tenían que atravesar un campo donde en uno de los laterales estaba el cementerio que compartían los dos pueblos y que se hallaba justo a la mitad del camino.
Cuando ya estaban bien avanzados oyeron un crujido a sus espaldas. Era el hermano menor de uno de ellos. Le instaron a que se volviese a casa pues no querían cargar con críos y éste se negó en rotundo, más que nada es que le daba miedo volverse solo.
Entonces decidieron despistarle. Al llegar a la altura delcementerio dijeron que iban a jugar para esconderse en él. Como había luna llena se veía bastante bien, este chico aceptó sin sospechar nada... Ya en el cementerio, uno contaba y los demás se escondieron todos juntos, mientras este chico se escondía en otro lado pensando que todos estaban haciendo lo mismo.
Cuando ya le perdieron de vista, los chicos se reunieron y salieron por una de las tapias dejando a este chico escondido. No podían evitar reirse de lo fácil que había resultado engañarlo hasta que oyeron un grito desgarrador... Al principio pensaron que se trataba de una broma, hasta que el segundo grito reaccionaron y volvieron a entrar en el cementerio... Estuvieron buscando por todas partes pero no le encontraron, gritaron su nombre, dieron vueltas y más vueltas y nada.
Al cabo de muchas horas, cuando ya despuntaba el alba decidieron buscar ayuda en el pueblo con la esperanza de que el chico les hubiese gastado una broma y se hubiese ido a casa.
Al llegar al pueblo, el hermano fue a su habitación, no había dormido allí, la madre le preguntó por su hermano pequeño y éste le tuvo que contar la verdad. La madre avisó al padre y éste a todo el pueblo... Salieron todos en busca del muchacho al cementerio.
Cuando llegaron allí, uno de los vecinos descubrió con terror que el cuerpo del chico se encontraba en una de las fosas que acababan de abrir días antes para un nuevo difunto... El chico tenía la cabeza reventada, los huesos de las piernas y de los brazos retorcidos en una figura grotesca, los ojos cristalizados por el pánico y la boca en una mueca de absoluto terror...
Fue un día negro en todo el pueblo, nadie se explicaba lo que había ocurrido allí. El hermano, con los años, fue internado en un psiquiátrico pues decía que su hermano se estaba vengando de él, le veía en todas partes, le pegaba... Los médicos le diagnosticaron neurosis obsesiva post-traumática, pero no podían explicar los contínuos moratones que aparecían por todo su cuerpo, incluso en la cara...
Al cabo de unos años, la madre de estos hermanos se quedó embarazada... y a los siete meses le ocurrió lo que ya contaron antes: Algo había provocado la muerte de su bebé y quizás su propia muerte de la que escapó por poco. Los chicos decían que los gritos que oían por las noches eran iguales que los que oyeron en el cementerio.
Oyendo esta historia la verdad es que les creímos... habíamos pasado un buen rato de miedo y nuestro tio nos vendría pronto a recoger para llevarnos a casa...
Cuando íbamos hacia el coche, sentí un golpe fuerte en mi espalda que me obligó a apoyarme en mi prima de una forma violenta. Casi nos vamos las dos al suelo... Miré hacia atrás, pero los chicos estaban hablando entre ellos a unos tres metros de nosotros.
Mi tío dijo que me había tropezado. Mi prima, sin convencerse del todo, fue hacia los chicos, cuando de repente volvió la cabeza hacia el otro lado de forma violenta... Dijo que alguien la había abofeteado... y tenía una mano marcada en la cara... una mano pequeña...
Nos asustamos muchísimo... y empezamos a gritar presas de la histeria... Los chicos vinieron a auxiliarnos mientras mi tío abría el coche rápidamente para meternos dentro. Los chicos hicieron una barrera con sus brazos protegiéndonos de lo que fuese y pudimos meternos en el coche. Por el cristal pude ver cómo golpeaban a algo invisible que les estaba atacando. Mi tio condujo a gran velocidad tocando el claxon como un loco. Al llegar a la casa llamó a mis otros tios y todos fueron al pueblo a ayudar a los chicos, pero ya todo había pasado. Éstos se encontraban agotados por la lucha, con arañazos, golpes... pero dijeron que estaban acostumbrados, que no pasaba nada.
Las agresiones en ese pueblo son esporádicas y no siempre a las mismas personas... pero ellos sienten que tienen que estar ahí para que ese niño que murió de forma tan violenta no esté solo... Llegará el momento en que pueda descansar en paz."


Ellos Te Observan...?




¿Has tenido la sensación alguna vez de que los retratos y los cuadros de personas pueden observarte y lanzarte mirada?, pues bien, esta es mi historia.
Desde que era un chiquillo observaba mi retrato de cuando tenia 2 años de edad. Vestía un trajecito azul, utilizaba zapatitos rojos y tenia mi cabello peinado hacia un lado.
Al principio no ocurría nada, hasta que cumplí los 4 años.
Cuando tenia esa edad simplemente no entendía porque mis padres peinaban mi cabello de cierta manera, me hacían utilizar ese tipo de zapatos y sobre todo me hacían vestir ese estúpido trajecito azul. Eso fue en mi día de cumpleaños.
Pocas semanas después, mientras dormía, sentí una extraña fuerza que me asfixiaba, como si un objeto pesado se posara encima de mi pecho. No podía respirar, ni podía gritar ni emitir sonido alguno. Todo fue en vano, nadie me escucharía. Cuando todo paso, fui corriendo a encender la luz, pero no vi a nadie en la habitación. Solo estaba yo, y por supuesto mi retrato en la pared. Fui corriendo donde mis padres a explicarles la situación, y estos me dijeron que no me asustara, que seguramente había sido un ataque de asma. Sin embargo, yo preferí quedarme a dormir con mis padres por cierto tiempo.
Pocas días después, aun durmiendo con mis padres, esa extraña fuerza me hizo caer de la cama; caí al suelo y sentí de nuevo esa fuerza asfixiante en mi pecho. Trate de gritar, de pedir auxilio pero no podía. De repente, entre la oscuridad pude distinguir la silueta de algo cuadrado, ¡ de mi retrato!. Al otro día comente a mis padres acerca de la noche anterior, y ellos decidieron llevarme al psicólogo.
Mientras era de día, la fuerza no me visitaba, pero sentía cuando pasaba al lado de mi retrato como sus dos pequeños ojos me seguían con su mirada, con una expresión de rabia.
Durante dos años se presento el mismo suceso una y otra vez. Cada vez que ocurría me quedaba sin aliento, y podía distinguir entre la oscuridad los ojos del retrato. La ultima vez que paso este incidente, luego de perder el aliento y no poder gritar, vi como esos dos ojos se me acercaron hasta tal punto que pude oír esta frase “USURPADOR”. Al otro día comente a mis padres, y cuando escucharon lo que me había dicho, se miraron entra si y por fin me creyeron.
Desde ese día cambiaron mi forma de peinarme, no me obligaron a llevar el traje azul ni los zapatitos rojos. Aquella fuerza nunca volvió a molestarme.
Hoy en día tengo 18 años, y hace unos meses me di cuenta que dos años antes de que yo naciera, mi hermano Martín había muerto de una ataque de asma. Tenia tres años cuando murió, y mi madre me contó que el chico del retrato no era yo, sino mi hermano Martín. Teníamos una similitud física impresionante, y esa era la razón de que mis padres me peinaran de esa manera, me obligaran a llevar puesto el trajecito azul y los zapatitos rojos.
No me deshice del retrato, lo coloque al frente de mi cama, para que cuando vaya a dormir sea lo ultimo que vea, y cuando despierte sea lo primero. Cuando el retrato de mi hermano y yo cruzamos algunas miradas, sentimos una mutua complicidad, guardamos un secreto.
Desde ese día cuando miro a un retrato cualquiera, no puedo evitar pensar que cada uno tiene una historia que contar, así sea con una mirada.
Así que cuando creas que un retrato te esta mirando, ya sabes que ellos te observan, amigo mío, así pienses que no es así


Ahora La Yapa En Videos Cortos, Valen La Pena!


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Este es El Mejor

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Gracias Espero Que Les Halla Gustado
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