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Curioso plan chino para controlar la ruta del petróleo

USA ha aumentado su presión sobre China en el contencioso territorial en aguas del mar del Sur de China. En el mayor foro anual sobre seguridad en Asia, el Diálogo Shangri-La en Singapur, el secretario de Defensa estadounidense, Ashton Carter, ha exigido el fin “inmediato y duradero” de la construcción china de islas artificiales en zonas en disputa. “Estados Unidos está profundamente preocupado por el ritmo y la amplitud de las obras de construcción en el mar del Sur de China, la perspectiva de una mayor militarización", que en su opinión pueden aumentar "el riesgo de un error de cálculo o de conflicto entre los países” implicados, ha subrayado Carter.





El secretario de Defensa de Estados Unidos, Ashton Carter, dijo que la construcción de islas chinas en el mar de China Meridional estaba afectando la seguridad en el Asia Pacífico, lo que generó una respuesta airada de Beijing.

China, Brunei, Malasia, Filipinas, Vietnam y Taiwán tienen reclamos territoriales superpuestos en la que es una importante ruta marítima internacional. Se cree además que la zona del mar de China Meridional tiene significativas reservas de energía y activos pesqueros.

Carter, durante un foro anual sobre seguridad en Singapur, reconoció que varios países habían creado puestos de avanzada en las islas de la región, pero dijo que las islas artificiales de China creaban incertidumbre sobre sus planes.

China “ha construido más de 800 hectáreas, más que todo el resto de países reclamantes juntos, y más que en toda la historia de la región. Y lo ha hecho en solo 18 meses. No está claro hasta dónde va a llegar”, declaró el jefe del Pentágono ante un foro que agrupa a ministros de Defensa y altos mandos militares de Asia y Europa. Aunque USA no cuenta con reclamos territoriales en la zona, sí mantiene abundantes intereses geoestratégicos y cada vez interviene con más fuerza en la disputa.

Washington DC acusó a China de haber instalado en uno de los islotes recién construidos, mecanismos móviles de artillería, e insistió en que también se opone a “cualquier mayor militarización de los territorios en disputa”. Por ese motivo, USA continuará el sobrevuelo y la navegación de lo que considera espacio aéreo y aguas internacionales.

De inmediato le salió al cruce al estadounidense un alto mando militar chino, el coronel Zhao Xiaozhuo, quien replicó que “la libertad de navegación en el mar del Sur de China no es ningún problema, porque esa libertad nunca se ha visto impedida. Es incorrecto acusar a China de poner en peligro la paz y la estabilidad con sus actividades de construcción”.

"China ha reivindicado más de 2.000 acres (809 hectáreas), más que todo (el territorio) lo que se atribuyen los otros demandantes juntos (...) y China lo hizo en apenas 18 meses", dijo Carter. "No se sabe hasta dónde va a llegar China".

El comandante de la Flota del Pacífico de USA, Harry Harrys, ha advertido que China ha creado más de 4 Km2 de terreno artificial de arena.

Según el alto militar estadounidense, nadie conoce los motivos que llevan a China ha crear este "gran muro de arena" en el Mar de China Meridional. "China está construyendo terrenos artificiales trasladando arena sobre arrecifes de coral vivo, algunos de los cuales están sumergidos, y luego pavimentándolos con cemento", declaró el militar.

6 arrecifes de coral ya se han convertido en bases con puertos. Uno tendrá una pista de aterrizaje de 2.900 metros de largo, según informa la BBC.

Mientras tanto, en Beijing las reacciones oficiales no se hicieron esperar. En declaracionesrecogidas por la agencia oficial Xinhua, el viceministro de Exteriores, Liu Zhemin, aseguró que la soberanía de su país sobre las islas en disputa está más que demostrada, por lo que “las obras en las islas y los arrecifes implicados no tienen necesidad de fortalecerla”.

En un comunicado del Ministerio de Exteriores, la portavoz de este departamento Hua Chunying acusó pa Carter de “hacer caso omiso de la historia, la jurisprudencia y los derechos de China” para presentar unas “declaraciones irresponsables”.

China ejecuta obras en las islas Spratly desde hace un año y medio, pero ha acelerado el ritmo de sus actividades desde comienzos de 2015. Las imágenes previas a enero tomadas por satélite y divulgadas por USA muestran sólo casetas levantadas sobre 7 arrecifes. Hoy se ven islas completas. Tanto Vietnam como Filipinas, 2 de los países con reclamos de soberanía, también han llevado a cabo actividades de construcción, aunque a una escala mucho menor que la china.

La amplitud de las obras en varios arrecifes y atolones de las islas Spratly provoca conjeturas sobre la posibilidad de que China pretenda declarar una Zona de Identificación de Defensa Aérea (ADIZ, por sus siglas en inglés), en la que obligaría a identificarse a todos los aviones que pasen por ella. Beijing ya declaró de manera unilateral una ADIZ sobre un área del mar del Este de China que incluye el archipiélago que se disputa con Japón, las islas Diaoyu (en mandarín) o Senkaku (en japonés).



La zona, que se disputan también Taiwán, Malasia y Brunéi, es una de las principales vías para el tráfico marítimo mundial, y una ruta vital para el transporte de petróleo desde Oriente Medio hacia Asia. Cada año surcan las aguas del mar del Sur de China cerca de 50.000 buques. Más de 15 millones de barriles de crudo pasan por allí diariamente. Y el 80% de las importaciones chinas y japonesas de productos atraviesa esa zona. Aunque el interés por la zona no se debe exclusivamente a su papel en el tráfico marino. Se sospecha que sus aguas puedan contener ricos recursos minerales.

Las disputas en el mar del Sur de China podrían “escalar y acabarse convirtiendo en uno de los conflictos más mortíferos de nuestra época, si no de la Historia”, ha advertido en el foro el ministro malasio de Defensa, Hishammuddin Hussein.

El jefe de la delegación china en el foro, el almirante Sun Jianguo, respondió: “China siempre ha tenido presentes los intereses de la seguridad marítima”, y “no queremos ver caos, mucho menos crear problemas en esta región. Esperamos que los países implicados colaboren en la misma dirección para que el mar del Sur de China sea un mar de paz, amistad y cooperación”.

Su discurso fue más mesurado que el de otros representantes chinos en ediciones previas de este foro de seguridad.

Y contrastó con la entrevista del diario “China Daily” al director general de Asuntos Marítimos del Ministerio de Exteriores, Ouyang Yujing, quien dijo que China “tiene el derecho” de declarar una ADIZ, y si lo hará o no “dependerá de factores como la amenaza contra la seguridad aérea de China y la seriedad de esa amenaza”. No obstante, luego matizó que, de momento, la situación es estable.



La semana previa, un avión espía estadounidense que llevaba periodistas a bordo había sobrevolado las islas en construcción, lo que motivó una queja formal de Beijing pero dejó en evidencia que son verdaderas las acusaciones contra China al respecto.

El país que controle las islas tendrá la mayor concesión de los 2,25 millones de km2 en el Mar de China Meridional y de toda la pesca y petróleo debajo de éste.

Son 6 países limítrofes del mar quienes reivindican soberanía sobre esas 250 rocas, arrecifes e islas (Spratly), con un área total de 9 Km2. China está convencida de que es el propietario legal de casi todo el mar.

Vietnam, Indonesia, Malasia, Brunei, Filipinas y Taiwán no están de acuerdo y buscan el apoyo de USA, Japón e India para sus reclamos. Bajo las actuales leyes internacionales, establecidas en la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, un país sólo puede ser dueño de un pedazo de mar si es dueño de la tierra próxima a éste. China puede querer saltarse ese hecho construyendo islas y USA no va a permitirlo.

Japón necesita, por ejemplo, que un barco petrolero o de gas atraviese el Mar de China Meridional cada 6 horas para mantener a su economía en funcionamiento. Y China también sabe eso.
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