Check the new version here

Popular channels

Daniele Ganser: La guerra Secreta en Francia 2

sigue de parte 1



Daniele Ganser: La guerra Secreta en Francia
http://www.voltairenet.org/article169660.html

Operación Résurrection

A medida que se intensificaban la guerra secreta contra los comunistas en Francia y la guerra contra el Frente de Liberación Nacional en Argelia, aquella estrategia mostró sus límites cuando los políticos de París perdieron el control sobre los soldados de la sombra, lo cual provocó en el Francia una grave crisis que precipitó el fin de la IV República. La lucha por la independencia de Argelia comenzó verdaderamente en mayo de 1958. El debilitado gobierno de la IV República no sabía bien cómo reaccionar mientras que los servicios secretos y los militares franceses estaban firmemente decididos a hacer lo que fuera para que Argelia siguiera siendo una colonia francesa. En las filas del SDECE y del ejército muchos consideraban a los responsables políticos de la IV República «débiles, corruptos o corruptibles, una categoría de hombres pusilánimes y dispuestos a abandonar Argelia y huir de allí» . Cuando el FLN ejecutó los primeros prisioneros franceses, los estrategas de la guerra secreta en los servicios secretos franceses y en el ejército comenzaron a fomentar un golpe de Estado para reemplazar el gobierno de París por otro régimen.

El 11º de Choque desempeñó entonces un importante papel a ambos lados de la línea del frente. El 24 de mayo de 1958, soldados con base en Calvi, en la costa norte de Córcega, emprendieron la primera fase de la operación con el despliegue de comandos de paracaidistas en toda la isla. Pronto corrió el rumor que los soldados de la sombra pensaban derrocar el gobierno legítimo y poner en el poder al general De Gaulle. Otros miembros del 11º, que no aprobaban aquella guerra antidemocrática contra el gobierno de París, abandonaron aquel mismo día la base de Cercottes y se agruparon para defender los blancos y objetivos amenazados por los conspiradores gaullistas y por las unidades paramilitares que los apoyaban . Uno de aquellos blancos era el propio jefe del SDECE, el general Paul Grossin. Cuando este último tuvo conocimiento del plan, ordenó inmediatamente que la sede del SDECE, en el parisino Boulevard Portier, fuese protegida por elementos del 11º que se mantenían fieles a él. Francia se sumió en el caos durante aquel mes de mayo de 1958. El jefe de la DST (la Dirección de Vigilancia del Territorio, siglas en francés.), Roger Wybot estaba a punto de activar un plan secreto anticomunista bautizado «Operación Résurrection». Aquel plan, que incluía esencialmente el lanzamiento en paracaídas de tropas del 11º de Choque, consistía en controlar en muy poco tiempo los centros vitales de París: el ministerio del Interior, la sede de la policía, los edificios de la televisión y la radio, las centrales eléctricas y otros lugares estratégicos de la capital. «El plan preveía también el arresto de cierto número de personalidades políticas, entre las que se encontraban Francois Mitterrand, Pierre Mendes France, Edgar Faure, Jules Moch y todos los cuadros del partido comunista.»

Pero el 27 de mayo, «apenas unas horas antes del inicio de la Operación Résurrection contra la capital francesa», De Gaulle anunció que había «iniciado el procedimiento regular necesario para el establecimiento de un gobierno republicano» . Una larga serie de acciones, rápidas y capitales, se produjeron entonces, sellando la suerte de la IV República. El 28 de mayo, el presidente de la República René Coty declaró que había llamado a De Gaulle a conformar un gobierno. En sólo 24 horas, el general se presentó ante la Asamblea Nacional y solicitó plenos poderes para gobernar por decreto durante 6 meses, impuso a los diputados 4 meses de «vacaciones» y solicitó la posibilidad de presentar él mismo un proyecto de nueva Constitución. Las propuestas del general fueron aceptadas por 329 votos contra 224. «La IV República prefirió suicidarse antes de que la asesinaran […] el ejército y sus servicios de seguridad.»

Muchos de los militares y miembros de los servicios secretos que habían apoyado el golpe de De Gaulle esperaban que el general optara firmemente por la «Argelia francesa», o sea que hiciera cualquier cosa para que Argelia se mantuviera bajo la tutela colonial de Francia. Para su gran asombro, De Gaulle, con el respaldo de numerosos políticos de la IV República, proclamó el derecho de los argelinos a la autodeterminación, lo que llevó a la independencia de Argelia en 1962. Los soldados de la sombra estaban furiosos. «Siguiendo el ejemplo del general De Gaulle, los presidentes de la IV República se apartaron progresivamente de sus servicios secretos hasta no considerarlos ya como una carta de triunfo sino una carga.»

Los combatientes de los ejércitos secretos estaban divididos. ¿Debían seguir las órdenes de De Gaulle y retirarse de Argelia o luchar contra el gobierno francés? La traición final del 11º de Choque se produjo en 1961, cuando la mayor parte de sus miembros optaron por la Argelia francesa y, para promover su política, fundaron junto a oficiales del ejército francés la Organización del Ejército Secreto (OAS, siglas en francés.). Los dos objetivos declarados de la OAS eran: conservar el control de la Argelia colonial, lo cual implicaba proseguir por todos los medios la lucha contra el FLN, a pesar de las órdenes que llegaran de París; derrocar la V República del presidente De Gaulle y reemplazarla por un Estado autoritario y resueltamente anticomunista.

El golpe de Estado de los generales

La OAS pasó a la acción el 22 de abril de 1961, cuando 4 generales del ejército francés encabezados por el general Challe tomaron el poder en Argelia esperando mantenerla bajo control francés. Al parecer, soldados del ejército stay-behind de la OTAN, respaldado por la CIA, que se habían unido a la OAS estuvieron implicados en aquel golpe de Estado. Los combatientes de la sombra «se unieron a un grupo de generales que resistían, a veces de forma violenta, a los intentos de De Gaulle de negociar la independencia de Argelia y el fin de la guerra», escribió el autor estadounidense Jonathan Kwitny en su artículo sobre los ejércitos secretos en Europa Occidental . Habría que investigar más a fondo sobre esa implicación de la red stay-behind francesa en el golpe de Estado de 1961, que constituye uno de los episodios más delicados de la historia de la guerra clandestina en Francia. Las pruebas de las que hoy disponemos indican que los ejércitos stay-behind desempeñaron un papel en los putschs de 1967 en Grecia, de 1980 en Turquía y en el que fracasó en derrocar el gobierno francés en 1961 .

Todo conduce a la conclusión de que aquel golpe de Estado fomentado contra De Gaulle había recibido la aprobación de la CIA y de su director Allen Dulles, así como de los partidarios de la guerra secreta en el seno de la OTAN y del Pentágono en Washington. Inmediatamente después de la intentona golpista, «voceros del Elíseo» [la sede de la presidencia francesa, NdT.] habían dado a entender «que el complot urdido por los generales había tenido el respaldo de los responsables más ferozmente anticomunistas del ejército y del gobierno americanos», según se publicó en el Washington Star. «Tanto en París como en Washington, los hechos están ahora comprobados, aunque nunca se reconocerán públicamente», escribió Claude Krief, ya en mayo de 1961, en el semanario francés L’Express. «Los más altos personajes del Estado francés lo admiten naturalmente en privado: la CIA desempeñó un papel directo en el golpe de Estado de Argel, y con certeza influyó mucho en la decisión del general Challe de realizar el putsch.» Poco antes de los hechos, Challe había ocupado las funciones de comandante en jefe de las fuerzas aliadas en Europa Central, lo cual implicaba estrechos vínculos no sólo con el Pentágono y con representantes de Estados Unidos sino también con la red stay-behind de la OTAN, así como contactos cotidianos con oficiales del ejército estadounidense. Challe había actuado por lo tanto, concluía Krief, bajo las órdenes directas de la CIA: «Todos los que lo conocen bien están profundamente convencidos de que la CIA lo animó a continuar por ese camino» .

En el momento en que Krief publicó su artículo sobre el golpe de Estado fomentado contra el general De Gaulle con el respaldo de la CIA, la existencia de los ejércitos secretos stay-behind no se había revelado aún. Al analizar la guerra clandestina internacional, Krief indicaba sin embargo que 10 días antes del golpe, el 12 de abril de 1961, una reunión secreta se había desarrollado en Madrid, con la participación de «numerosos agentes en representación de diferentes países, entre ellos varios de los conspiradores de Argel quienes comunicaron sus planes a los agentes de la CIA también presentes». En aquella reunión, los estadounidenses al parecer declararon coléricamente que la política que estaba aplicando De Gaulle «paralizaba a la OTAN y hacia imposible la defensa de Europa» y presuntamente garantizaron a los generales golpistas, a Challe entre ellos, que si ellos o sus sucesores triunfaban, Washington reconocería el nuevo gobierno en 48 horas .

De Gaulle, quien venía maniobrando para que Francia y Europa fuesen menos dependientes de Estados Unidos y de la OTAN, se enfureció ante la hipocresía de la CIA. No se sabe si el presidente Kennedy, enfrascado por entonces en el desembarco del 15 abril en Bahía de Cochinos que debía permitir el derrocamiento de Fidel Castro, había sido informado o no del golpe de Argel. Sólo se sabe que Kennedy estaba muy irritado debido al fracaso de la CIA en Cuba y que Washington no se apresuró a reconocer el régimen que los generales habían instaurado en Argel, régimen que se derrumbó en 4 días. El primer diario francés, Le Monde, resumió el asunto de la siguiente manera: «El comportamiento de Estados Unidos durante la reciente crisis no fue particularmente acertado. Parece demostrado que agentes americanos más o menos estimularon a Challe» mientras que «por supuesto, Kennedy ignoraba totalmente la situación» .

La Organización del Ejército Secreto (OAS)

Después del fracaso del golpe de Estado, los soldados de la sombra se volvieron completamente incontrolables. La OAS comenzó rápidamente a asesinar representantes del gobierno argelino, a cometer masacres indiscriminadas de civiles musulmanes y asaltos de bancos . En noviembre de 1961, los hombres de la OAS operaban abiertamente en las calles de Argel, cometiendo innumerables crímenes con la esperanza de sabotear así el proceso de paz que debía desembocar en la independencia de Argelia. Para los militares y policías franceses era muy difícil luchar contra la OAS ya que muchos de ellos lo hacían de mala gana e incluso fracasaban de forma deliberada, porque en realidad aprobaban los objetivos políticos de aquella organización. La violencia se intensificaba y la OAS extendió la guerra al territorio francés, donde asesinó al alcalde de la ciudad francesa de Evian, sede de las conversaciones entre los representantes del gobierno francés y los del FLN. La OAS realizó incluso acciones violentas contra el gobierno de París y el propio De Gaulle escapó milagrosamente, el 8 de septiembre, a un intento de asesinato en Pont-sur-Seine. Los servicios especiales franceses devolvieron cada uno de aquellos golpes: en noviembre de 1961, varias explosiones destruían 6 cafés de Argel en los que se reunían simpatizantes de la OAS.

Fuera de Francia, los soldados del ejército secreto operaban también en otros países de Europa, como España, Suiza y Alemania donde escuadrones especiales del 11º de Choque organizaron el asesinato de varios líderes del FLN y de personas que prestaban apoyo financiero al FLN o le proporcionaban armas . En Alemania occidental, los soldados de la sombra parecen haber cooperado con la red stay-behind local y con los servicios secretos alemanes de la RFA, el BND. Los alemanes pusieron a la disposición del 11º de Choque el centro de entrenamiento de paracaidistas de Altenstadt, en Baviera, que sirvió de base de retaguardia en las misiones contra el FLN. «Miembros de Gladio y numerosos agentes del BND fueron también reclutados con vistas a otras operaciones especiales», subraya el especialista de los servicios secretos alemanes Erich Schmidt Eenboom. Los franceses que perpetraron aquellos asesinatos de activistas del FLN en Alemania nunca fueron capturados. «La policía parecía incapaz de atrapar a los autores de aquellos ataques relámpago», escribe Eenboom .

La guerra secreta sumió Francia en una pesadilla de violencia. Ambos bandos daban muestras crecientes de brutalidad. En el momento más tenso, Maurice Papon, por entonces prefecto de policía de París, impuso un toque de queda, después de la muerte de 11 de sus agentes. El FLN, responsable de aquellos ataques, respondió organizando en la capital una marcha de protesta, el 17 de octubre de 1961, con la participación de 40 000 argelinos. Papon, quien posteriormente fue reconocido culpable de la deportación de más de 1 500 judíos en la época de la ocupación alemana, ordenó reprimir brutalmente aquella manifestación, lo cual dio lugar a una verdadera masacre .

Según el testimonio de Constantin Melnik, fechado en 1988, por lo menos 200 personas –posiblemente más de 300– fueron asesinadas por los policías deseosos de vengar la muerte de sus colegas . Melnik fue consejero de seguridad del gobierno del general De Gaulle y jefe máximo de los servicios secretos entre 1959 y 1962. Al ser interrogado sobre la red stay-behind, Melnik insistió en la amenaza que representa cualquier tipo de ejército secreto: «Cualquier grupo de hombres con el equipamiento de radio y el entrenamiento necesarios representaría un verdadero peligro para la seguridad de Francia» . «Yo vi gente desplomarse bañada en sangre.

Los cuerpos se amontaban en vagones antes de lanzarlos al Sena desde el puente de la Concorde», atestiguó Saad Ouazene, obrero metalúrgico de 29 años y simpatizante del FLN. «De no haber sido tan fuerte, yo nunca habría salido vivo», agregó este testigo, que sufrió una fractura del cráneo. «Desde que los argelinos iban saliendo del autobús al llegar a la puerta de Versalles, los recibían con golpes en la cabeza», recuerda el policía francés Joseph Gommenginger, que estaba de servicio aquella noche. «Los que realizaban aquellas cacerías de árabes llegaron incluso a amenazarme a mí. Se habían quitado el número de identificación del uniforme. Yo estaba indignado.

Nunca hubiera creído que la policía fuera capaz de hacer algo así.» Decenas de cuerpos fueron encontrados en las aguas del Sena, hasta la altura de la ciudad Rouen, en los días posteriores a la masacre . A pesar de todo, no se abrió una investigación oficial por lo que la revista Les Temps Modernes de Jean-Paul Sartre calificó aquello de verdadero pogromo .

La guerra secreta de la OAS, con el apoyo de los combatientes de las redes stay-behind de la OTAN, no logró derrocar a De Gaulle ni impedir la independencia de Argelia. En marzo de 1962, el FLN y el gobierno francés finalmente firmaron en Evian los acuerdos que ponían fin a las hostilidades en Argelia y proclamaban la independencia de aquel país, provocando así el derrumbe de la OAS, que proclamó la tregua el 17 de junio de 1962, casi un año después de su creación. Sólo una fracción de irreductibles, encabezados por el coronel Jean-Marie Bastien-Thiry, se negó a deponer las armas y organizó otro atentado contra el general De Gaulle, en la localidad francesa de Petit Clamart, el 22 de agosto de 1962.

De Gaulle, que acostumbraba a restar importancia a su propia seguridad, se escandalizó de que pudieran atacarlo de aquella manera, hallándose en compañía de su esposa y tomó el asunto como una cuestión personal. En septiembre, los hombres de la OAS implicados en aquel atentado fueron arrestados en París. Todos fueron condenados a muerte, pero Bastien-Thiry fue finalmente el único ejecutado . La mayoría de los soldados del 11º de Choque, muchos de los cuales se habían unido a la OAS, vieron sus tronchadas sus carreras. Los demás fueron puestos bajo estrecha vigilancia por las autoridades gaullistas.

La ruptura con la OTAN

En el contexto de caos y violencia de la crisis argelina, el ejército secreto formado por la CIA y destinado por la OTAN a la lucha contra el comunismo se había implicado en actividad internas que nada tenían que ver con una hipotética invasión soviética. El peligro de la guerra secreta estaba, en ese caso, en la total ausencia de control por parte de las instituciones y, a veces, ni siquiera por parte del propio gobierno sobre los combatientes clandestinos. En 1990, el almirante Pierre Lacoste, quien había dirigido los servicios secretos militares franceses de 1982 a 1985, confirmó que grupos «de un pequeño número de hombres» de la red stay-behind francesa habían realizado «acciones terroristas» contra el general De Gaulle. El almirante subrayó, sin embargo, que aquellas operaciones antigaullistas fueron las únicas que cometió el Gladio francés dentro de las fronteras nacionales y precisó que, en el tiempo que él estuvo a la cabeza de los servicios secretos, él mismo había compartido la opinión de que los planes de enfrentamiento de una hipotética invasión soviética justificaban plenamente el programa stay-behind .

Antes de dejarle la presidencia de Francia a Georges Pompidou, en abril de 1969, y de su muerte, un año después a la edad de 80 años, Charles de Gaulle tuvo más tiempo que nadie para conocer los engranajes de la guerra secreta que se desarrolló en Francia. El general había estado al mando de la Resistencia contre la ocupación alemana, había recurrido a las maniobras clandestinas para alcanzar el poder al final de la IV República y, durante la V República, había sido él mismo objeto de golpes de Estado e intentos de asesinato. Mucho antes de que la existencia de los ejércitos de la OTAN saliera a la luz pública, De Gaulle había sentido envidia de Estados Unidos, teniendo en cuenta su propio aislamiento en Europa Occidental, y había cultivado a la vez cierta desconfianza hacia la CIA, a la que consideraba sospechosa de recurrir a la manipulación y las operaciones clandestinas.

Al llegar al poder, el general había anunciado su intención de aplicar su política exterior únicamente a través de sus diplomáticos, no mediante «servicios secretos irresponsables», que habían recibido además órdenes de cortar los contactos con la CIA, de la que dependían buena parte de sus actividades de inteligencia . Para De Gaulle, «el Estado francés se halaba bajo el asedio de fuerzas ocultas. ¿Quién era el responsable? Seguramente la CIA, pensaba él» .

Al crearse la OTAN, en 1949, fue en Francia donde se construyó su cuartel general, que albergaba esencialmente las oficinas del SHAPE. Francia estaba por lo tanto especialmente expuesta a las operaciones secretas de la OTAN y de la CIA, para desagrado de De Gaulle, ya que el CPC –el comité director de la red secreta Gladio– también se encontraba en París, como lo reveló un documento italiano fechado en junio de 1959 y titulado: «Las Fuerzas Especiales del SIFAR y la Operación Gladio». «(…) En cuanto a la OTAN, hay que señalar las siguientes actividades: 1. La actividad del CPC (Clandestine Planning Committee) de París dependiente del SHAPE» . Por otro lado, el otro órgano de comando de Gladio, el ACC, también se reunía regularmente en París. Causó por lo tanto verdadera conmoción en Washington la decisión de De Gaulle, tomada en febrero de 1966 y por razones estratégicas y personales que son aún objeto de debate entre los historiadores, de desafiar la supremacía de Washington y dar la orden a la OTAN y a Estados Unidos de poner sus bases militares en territorio francés bajo el control de París o desmantelarlas. Estados Unidos y la alianza atlántica no respondieron al ultimátum, así que el 7 de marzo de 1966 el general tomó la histórica decisión de sacar a Francia de la estructura militar de la OTAN y de expulsar del territorio francés a todos los órganos de la alianza atlántica y a sus agentes.

El cuartel general europeo de la OTAN tuvo entonces que trasladarse a Bélgica, lo cual provocó la cólera de Washington y del Pentágono. Los nuevos edificios, que aún sirven de sede a la OTAN en Europa, se construyeron en Bruselas, Mons y Casteau. La investigación del parlamento belga sobre Gladio y las operaciones de guerra clandestina lo confirmaron posteriormente: «En 1968, la sede del CPC se trasladó a Bruselas» . Las investigaciones realizadas en Bélgica revelaron también que la última reunión internacional del ACC, el centro de comando de las operaciones de guerra clandestina, tuvo lugar en Bruselas el 23 y el 24 de octubre de 1990 .

Jan Willens, autor belga especializado en el Gladio, subrayó que cuando De Gaulle retiró el ejército francés del comando militar integrado de la OTAN, aquello provocó la anulación de ciertos acuerdos secretos existentes entre Francia y Estados Unidos. «Fue en aquel momento que se reveló la existencia de acuerdos secretos sobre la lucha contra la subversión comunista, firmados bilateralmente por Estados Unidos y sus aliados de la OTAN.» De Gaulle denunció aquellos acuerdos como una violación de la soberanía nacional. Se descubrió la existencia de cláusulas secretas similares en otros países de la alianza atlántica. Giuseppe de Lutiis descubrió que en el momento de integrarse a la OTAN, en 1949, Italia había firmado, además del Pacto Atlántico, toda una serie de protocolos secretos que estipulaban la creación de una organización no oficial «encargada de garantizar el alineamiento de la política interna italiana con la del bloque occidental por todos los medios necesarios, aunque la población manifestara una inclinación diferente» .

En un artículo dedicado a Gladio, el periodista estadounidense Arthur Rowse escribió que una «cláusula secreta del tratado inicial de la OTAN de 1949 estipulaba que todo país candidato a la adhesión tenía que haber creado de antemano una autoridad de Seguridad nacional de lucha contra el comunismo basada en grupos clandestinos de ciudadanos» .

Aunque parezca sorprendente, incluso después de los dolorosos momentos de la crisis argelina, las unidades secretas stay-behind no fueron disueltas definitivamente en Francia. Sólo fueron objeto de una simple reestructuración. En 1998, el especialista en servicios secretos Jacques Baud observó con toda razón que «aunque no se han encontrado las pruebas, ciertos expertos han dado a entender que las actividades de la red stay-behind francesa se desarrollaron bajo la cobertura del Servicio de Acción Cívica» .

Después de la disolución de la OAS, De Gaulle se las arregló al parecer para debilitar la red Rose des Vents mientras fortalecía su «Servicio de Acción Cívica», también conocido como SAC. El SAC era una especie de guardia pretoriana gaullista, un santuario del más puro gaullismo que reflejaba la desconfianza del general hacia todos los partidos políticos, incluyendo el suyo propio. La misión que aquellos hombres se habían fijado era apoyar la acción del general De Gaulle . Fundado inmediatamente después de la guerra, el SAC era el brazo armado del RPF –el Reagrupamiento del Pueblo Francés– que trataba en vano de conformar una oposición contra los comunistas y los socialistas franceses. Creado oficialmente como un grupo destinado a mantener el orden en los actos del RPF, el SAC era en realidad la sección anticomunista del RPF a cargo de los trabajos sucios. Sus unidades realizaban operaciones clandestinas contra los obreros en huelga o contra los militantes comunistas que se especializaban en perturbar con sus gritos los discursos de los oradores en los mítines gaullistas. Los hombres del SAC se encargaban también de proteger a los políticos y a los grupos de personas que salían a pegar carteles del RPF .

A pesar de las acciones que realizaba el SAC como su brazo armado, el RPF no logró ganar ninguna elección durante la IV República y fue por lo tanto disuelto en 1954. Sus más leales elementos, sin embargo, se mantuvieron al parecer en contacto ya que participaron en el golpe de 1958 que puso fin a la IV República y trajo nuevamente a De Gaulle al poder. Jacques Foccart, el director e ideólogo del SAC, como buen guerrero de la sombra y partidario del general, se encargó de la coordinación de las operaciones, gracias a sus relaciones dentro de los servicios secretos, del ejército y entre los ex miembros de la Resistencia, para organizar la ocupación de Córcega por los soldados del 11º de Choque estacionados en Calvi, el 24 de mayo de 1958 . Esto fue lo que llevó al experto en servicios secretos Porch a la conclusión de que el SAC y Foccart en realidad «gestaron el regreso de De Gaulle al poder en 1958» .

El Servicio de Acción Cívica, guardia pretoriana del gaullismo

El papel que desempeñó Foccart en la guerra secreta que se desarrolló Francia sigue sin aclarar. «La amplitud de los poderes de que dispone Foccart es tan misteriosa como la manera en que los adquirió originalmente.» Nacido en la isla de Guadalupe, Jacques Foccart fue movilizado en 1939, al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, pero logró escapar en el momento de la capitulación de Francia. Colaboró después con el ejército alemán. Pero hacia el final de la guerra volvió a cambiar de bando y se unió a la Resistencia en Normandía. Incluso recibió la medalla de la Libertad del ejército estadounidense . Después del armisticio, Foccart entró al círculo cercano al general De Gaulle y creó el SAC. El centro de entrenamiento para operaciones que fundó el propio Foccart en Cercottes, cerca de Orleáns, «se convirtió en lugar de peregrinaje para los miembros del SAC en los años 1950» . En los años de la posguerra, el servicio contaba cerca de 8 000 «reservistas», entre los que se hallaban miembros en activo del Servicio de Acción del SDECE y de su unidad élite, el 11º de Choque. Todos se entrenaban en Cercottes y, a raíz de las revelaciones de 1990, se consideró aquel centro como uno de los principales lugares de formación de los miembros del Gladio francés .

A falta de una investigación oficial sobre la historia del ejército secreto francés, resulta por el momento difícil para los investigadores distinguir las diferencias entre la red stay-behind Rose des Vents y el SAC, cuestión que amerita estudios detallados. Parece, sin embargo, que el SAC también realizó operaciones anticomunistas secretas. Para que se abriera una investigación parlamentaria hubo que esperar a la llegada de los socialistas franceses al poder, en 1981. En julio de 1981, cuando un ex jefe del SAC, el inspector de policía Jacques Massié, apareció muerto en Marsella con toda su familia, los diputados comunistas exigieron una investigación sobre el Servicio de Acción Cívica. En diciembre del mismo año, después de 6 meses de audiencias, la comisión parlamentaria presentó un voluminoso informe en el que concluía que las actividades de los agentes del SDECE, del SAC y de la OAS en África estaban «íntimamente vinculadas». Los diputados descubrieron que el financiamiento del SAC era de origen dudoso y provenía esencialmente de los fondos del SDECE y del tráfico de estupefacientes .

«Los motines estudiantiles de mayo de 1968 constituían el campo de acción típico de una red “Gladio”», comentó la Intelligence Newsletter luego de las revelaciones de 1990 . La comisión parlamentaria creada para investigar el SAC había descubierto, en efecto, que el Servicio había registrado una cantidad record de efectivos durante los disturbios de mayo de 1968, con no menos de 30 000 hombres. Es por lo tanto posible que haya intervenido en los disturbios. En 1981, el SAC contaba aún con 10 000 miembros. «Se estima que entre el 10 y el 15% eran policías. Pero también había en sus filas oportunistas, gángsteres y partidarios de la extrema derecha.»

La comisión parlamentaria denunció el SAC como un peligroso ejército secreto que había servido de policía paralela, se había infiltrado en organizaciones públicas para influir en las decisiones de estas y había cometido actos de violencia. Como conclusión de lo que era en aquel entonces la investigación parlamentaria más profunda que se había realizado en Francia sobre una red secreta, los diputados estimaron que la existencia del SAC era «incompatible con las leyes de la República», y el gobierno del presidente Francois Mitterrand ordenó su desmantelamiento en julio de 1982 .

Una limpieza anunciada que nunca ha llegado a concretarse

El gobierno de Mitterrand, cada vez más preocupado por el papel que los servicios secretos han desempeñado en las democracias modernas, la emprendió con los servicios secretos militares franceses que desde hacía años eran el eje de las operaciones clandestinas desarrolladas en Francia. Una investigación parlamentaria sobre las actuaciones clandestinas de los servicios de inteligencia, realizada en 1982 y dirigida por el diputado socialista Jean-Michel Bellorgey, concluyó que agentes de la inteligencia que actuaban bajo la influencia de la paranoia típica de la guerra fría y la obsesión del «enemigo interno» habían infringido la ley varias veces mientras que los servicios secretos acumulaban «fracasos, escándalos y operaciones dudosas» . Al leer aquella edificante conclusión, Mitterrand apoyó la solicitud de los comunistas que, con el respaldo de un grupo de socialistas, hacía tiempo que venían pidiendo la disolución del SDECE.

Pero aquella decisión, que podía tener graves consecuencias, finalmente no se adoptó y el SDECE no fue desmantelado sino solamente reformado. Cambió de nombre para convertirse en Dirección General de Seguridad Exterior (DGSE) y el almirante Pierre Lacoste fue nombrado director. En colaboración con la OTAN, el almirante Lacoste siguió dirigiendo el ejército secreto que se había puesto bajo su responsabilidad y, en 1990, después de las revelaciones sobre Gladio, defendió su convicción de que los planes de enfrentamiento de una hipotética invasión justificaban plenamente el programa stay-behind . La «Operación Satanique», durante la cual agentes de la DGSE dinamitaron –el 10 de julio de 1985– el Rainbow Warrior, barco de Greenpeace que protestaba pacíficamente contra los ensayos nucleares franceses en Polinesia, puso fin a la carrera del almirante Lacoste. Al descubrirse su implicación en el asunto, al igual que la del ministro francés de Defensa Charles Hernu e incluso la del propio presidente Francois Mitterrand, el almirante Lacoste se vio obligado a dimitir.

En marzo de 1986, la derecha ganó las elecciones legislativas, instaurando un régimen de cohabitación entre el presidente socialista Francois Mitterrand y su primer ministro gaullista Jacques Chirac. En 1990, al aumentar las revelaciones sobre los ejércitos secretos en Europa, Chirac no estuvo realmente entusiasta ante la idea de que se sacara a la luz del día toda la historia del ejército secreto francés. Una investigación de ese tipo podía arruinar la brillante carrera política de quien se convertiría un día en presidente de la República Francesa, sobre todo porque el propio Chirac había presidido el Servicio de Acción Cívica en 1975.

A Francia le costó por lo tanto mucho trabajo asumir la historia de su guerra secreta contra el comunismo. No hubo investigación oficial. Los representantes del gobierno trataron de minimizar los daños con mentiras y verdades a medias. El 12 de noviembre de 1990, el ministro de Defensa Jean-Pierre Chevenement reconoció pesaroso ante la prensa que «[era] exacto que una estructura [había] existido, construida a principios de los años 1950 y destinada a garantizar el enlace con un gobierno obligado a refugiarse en el extranjero en caso de ocupación». Después de declarar lo anterior, el ministro mintió al afirmar que «Esa estructura fue disuelta por orden del Presidente de la República. Hasta donde yo sé, no desempeñó otro papel que el de red durmiente y enlace» . Al día siguiente, el presidente Mitterrand tuvo que hacer frente a las preguntas de la prensa. «Cuando yo llegué al poder», afirmó, «ya no había mucho que disolver. No quedaban más que unos pocos elementos sobre cuya existencia me enteré con sorpresa ya que todo el mundo los había olvidado» [83].

El primer ministro Jacques Chirac se negó a abordar el tema. Pero a su homólogo italiano Giulio Andreotti no le agradó que el gobierno francés minimizara así su responsabilidad en la cuestión del Gladio ni que pusiera en duda sus propias declaraciones, que señalaban que el Gladio había existido en la mayoría de los países de Europa Occidental. Así que Andreotti declaró a la prensa que, lejos de estar disuelto desde hacía mucho tiempo, el ejército secreto francés incluso había enviado representantes a la reunión del ACC que se había realizado en Bruselas el 23 y el 24 de octubre de 1990, revelación que provocó considerable malestar en Francia.



Los tiempos cambian: Nicolas Sarkozy y Alain Bauer. Sarkozy es el nieto adoptivo de Frank Wisner, fundador del Gladio.
(Continuará… )

Notas:

La proclamación de la Primera República francesa tuvo lugar inmediatamente después de la Revolución de 1789. La I República se mantuvo desde 1792 hasta 1799. Nacida como consecuencia de las revoluciones europeas, la Segunda República duró desde 1848 hasta 1852. La Tercera República, proclamada en 1871, llegó a su fin con la derrota de 1940.

Edward Rice-Maximin, Accommodation and Resistance: The French Left, Indochina and the Cold War 1944–1954 (Greenwood Press, New York, 1986), p.12.

Philip Agee y Louis Wolf Louis, Dirty Work: The CIA in Western Europe (Lyle Stuart Inc., Secaucus, 1978), p.182.

Fragmento de Rice-Maximin, Resistance, p.95. El discurso fue pronunciado el 28 de enero de 1950.

Hoyt S. Vandenberg, Memorandum for the President Harry S. Truman. Central Intelligence Group, Washington, 26 de noviembre de 1946. Clasificado antes como altamente secreto, este documento está hoy disponible para consulta en la Biblioteca Harry Truman.

Roger Faligot y Pascal Krop, La Piscine. Les Services Secrets Francais 1944–1984 (Editions du Seuil, París, 1985), p.84.

Roger Faligot y Rémi Kaufer, Les Maîtres Espions. Histoire Mondiale du Renseignement. Tome 2. De la Guerre Froide à nos jours (Editions Laffont, París, 1994), p.56.

Faligot y Krop, Piscine, p.85.

Rice-Maximin, Resistance, p.53.

Faligot y Krop, Piscine, p.85.

Ibid., p.86.

Faligot y Kaufer, Espions, p.56.

Faligot y Krop, Piscine, p.86.

Hoyt S. Vandenberg, Memorandum for the President Harry S. Truman.

Trevor Barnes, «The Secret Cold War: The CIA and American Foreign Policy in Europe, 1946–1956» en The Historical Journal, Vol.24, N°2, 1981, p.413.

Fragmento de Jan de Willems, Gladio (Editions EPO, Bruselas, 1991), p.35.

Jean-Francois Brozzu-Gentile, L’Affaire Gladio (Editions Albin Michel, París, 1994), p.190.

Christopher Simpson, Blowback: America’s Recruitment of Nazis and its Effects on the Cold War (Weidenfeld and Nicolson, Londres, 1988), p.127.

Senato della Repubblica. Commissione parlamentare d’inchiesta sul terrorismo in Italia e sulle cause della mancata individuazione dei responsabiliy delle stragi : Il terrorismo, le stragi ed il contesto storico politico. Redatta dal presidente della Commissione, senador Giovanni Pellegrino. Roma 1995, p.36. Documento disponible para descargar a través del vínculo que aparece al final de la página de Voltairenet.org que reproduce el artículo 6 del presente libro.

Irwin Wall, The United States and the Making of Postwar France, 1945–1954 (Cambridge University Press, Cambridge, 1991), p.150.

Faligot y Krop, Piscine, p.88. Y Jacques Baud: Encyclopédie du renseignement et des services secrets (Lavauzelle, París, 1997), p.546.

Sin referencia de autor, «Spotlight: Western Europe: Stay-Behind» en la publicación francesa Intelligence Newsletter. Le Monde du Renseignement del 5 de diciembre de 1990.

Faligot y Krop, Piscine, p.90.

Ibid., entrevista de ambos con Louis Mouchon. Ibid., Piscine, p.89.

Faligot y Kaufer, Espions, p.57.

Semanario británico The Economist, 16 de abril de 1994.

Jonathan Kwitny, «The CIA’s Secret Armies in Europe: An International Story» en The Nation del 6 de abril de 1992, p.446 et 447.

Ibid.

Ibid.

Publicación italiana Europeo del 18 de enero de 1991.

El diario italiano L’Unita publicó una versión del documento en italiano en su edición especial del 14 de noviembre de 1990. Una copia del documento en italiano y una traducción al francés están disponibles para los lectores en el sitio Réseau Voltaire.

Una referencia a ese documento aparece en Roberto Faenza, Il malaffare. Dall’America di Kennedy all’Italia, a Cuba, al Vietnam (Editore Arnoldo Mondadori, Milán, 1978), p.313.

Faenza, Malaffare, p.313.

Gentile, Gladio, p.144.

Diario francés Le Monde del 16 de noviembre de 1990. Y Pietro Cedomi, «Service secrets, guerre froide et ‘stay-behind. 2è Partie’: La mise en place des réseaux» en la publicación belga Fire! Le Magazine de l’Homme d’Action, septiembre/octubre de 1991, p.74–80.

Faligot y Krop, Piscine, p.165.

Diario francés Le Monde del 12 de enero de 1998.

Douglas Porch, The French Secret Services: From the Dreyfus Affair to the Gulf War (Farrar, Straus and Giroux, New York, 1995), p.395.

Porch, Secret Services, p.395.

Se trata de la descripción de la operación Résurrection que hace Ph. Bernert en su libro Roger Wybot et la bataille pour la DST. Citado en Gentile, Gladio, p.286.

Porch, Secret Service, p.396.

Ibid.

Ibid., p.408.

Jonathan Kwitny, «The CIA’s Secret Armies in Europe: An International Story» en The Nation del 6 de abril de 1992, p.446 y 447.

Thierry Meyssan, «Quand le stay-behind portait De Gaulle au pouvoir» y «Quand le stay-behind voulait remplacer De Gaulle», Réseau Voltaire, 27 de agosto y 10 de septiembre de 2001.

William Blum, Killing Hope: US Military and CIA interventions since World War II (Common Courage Press, Maine, 1995), p.149. La edición francesa, titulada Les Guerres scélérates fue publicada por Parangon en 2004.

Ibid.

Ibid.

Porch, Secret Services, p.398.

Esto lo reveló, por ejemplo, el ex oficial superior de la 11ª Media-Brigada de Choque Erwan Bergot en sus memorias Le Dossier Rouge. Services Secrets Contre FLN (Grasset, París, 1976).

En los años 1990, Erich Schmidt Eenboom escribió un ensayo inédito de 9 páginas, titulado Die ‘Graue’ und die ‘Rote’ Hand. Geheimdienste in Altenstadt, sobre Gladio y las operaciones terroristas de los servicios secretos franceses. Ambas citaciones provienen de las páginas 3 y 7 de ese documento. Las acciones terroristas francesas contra el FLN realizadas en Alemania incluían: el asesinato del secretario general del FLN Ait Acene, baleado con armas automáticas en Bonn el 5 de noviembre de 1958; el asesinato del miembro del FLN Abd el Solvalar, abatido de un solo tiro a quemarropa en una estación de trenes de Sarrebruck el 19 de enero de 1959 y la muerte de Lorenzen, amigo del fabricante de armas de Hamburgo Otto Schluter, en la explosión de una bomba en un almacén perteneciente a Schluter, el 28 de septiembre de 1956. El 3 de junio de 1957, el propio Schluter escapó a un intento de asesinato que, sin embargo, le costó la vida a su madre. (ibid.).

Diario británico Sunday Times del 12 de octubre de 1997 y diario francés Le Monde del 17 de octubre de 1996.

Jean-Luc Einaudi, La Bataille de Paris (Seuil, París, 1991).

Semanario suizo Wochenzeitung, del 14 de diciembre de 1990.

Diario británico Sunday Times del 12 de octubre de 1997 y diario francés Le Monde del 17 de octubre de 1996.

Ibid.

Jeffrey M. Bale, «Right wing Terrorists and the Extraparliamentary Left in Post World War 2 Europe: Collusion or Manipulation?» en Lobster Magazine (publicación británica), n°2, octubre de 1989, p.6.

Jonathan Kwitny, «The CIA’s Secret Armies in Europe: An International Story » en The Nation del 6 de abril de 1992, p.446 y 447.

Porch, Secret Services, p. 409.

Ibid., p.419.

Documento disponible para descargar al final de la página de Voltairenet.org que reproduce el capítulo 6 del presente libro.

Comisión investigadora del parlamento belga sobre Gladio, resumen insertado en la publicación británica Statewatch, enero/febrero de 1992.

Jan de Willems, Gladio (Editions EPO, Bruselas, 1991), p.24.

Willems, Gladio, p.81.

Fragmento de Willan, op. cit., p.27.

Arthur Rowse, Gladio. «The Secret US War to subvert Italian Democracy» en Covert Action Quarterly, N°49, verano de 1994, p.3.

Baud, Encyclopedie, p.546.

Porch, Secret Services, p.439.

Ibid., p.438.

Ibid., p.395.

Ibid., p.439.

Ibid., p.437.

Ibid., p.438, basado en la biografía de Foccart por Pierre Péant.

Ibid., p.439.

Baud, Encyclopedie, p.546 y diario francés Le Monde del 16 de noviembre de 1990.

Porch, Secret Services, p.446. El informe de la comisión parlamentaria francesa sobre el SAC se titula Rapport de la commission d’enquête sur les activités du Service d’Action Civique, Asemblea Nacional de Francia. Segunda sesión ordinaria de 1981–1982, N°955, Alain Moreau, París 1982.

Intelligence Newsletter, 21 de noviembre de 1990.

Porch, Secret Service, p.590.

Ibid., p.446.

Ibid., p.404.

Jonathan Kwitny, p.446 et 447.

Diario francés Le Monde del 14 de noviembre de 1990. Agencia internacional de prensa Reuters, 12 de noviembre de 1990. Diario británico The Guardian del 14 de noviembre de 1990.

[83] Fragmento de Gentile, Gladio, p.141. También resaltado por la agencia Associated Press, el 13 de noviembre de 1990.

Daniele Ganser


http://www.voltairenet.org/achat-en-ligne/fr/les-armees-secretes-de-l-otan.html
este artículo es el capítulo 7 del libro Armées secrètes de l’OTAN.
© Version française : éditions Demi-lune (2007).

0
0
0
0
0No comments yet