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David Gilmour en Argentina (crónica y fotos)

El pasado viernes 18 de diciembre, los argentinos tuvimos la posibilidad de ver increíblemente por primera vez (sí, a sus 69 años y con casi 50 años de carrera) a una de las eminencias del rock mundial, guitarrista, voz y, en ocasiones, líder de Pink Floyd: David Gilmour.



En una gira que comenzó en septiembre de este año con la salida a la venta de su cuarto álbum de estudio como solista, el nuevo Rattle that lock, el guitarrista inglés llego a tierras sudamericanas en una gira que lo llevó a visitar tres ciudades brasileñas, Buenos Aires y Santiago de Chile en una misma semana.




Los seguidores de Pink Floyd habían tenido que conformarse con las numerosas y exitosas visitas del otro gran peso de la banda: Roger Waters; pero no fue hasta ahora que se había tenido la posibilidad de encontrarse con la otra parte de la leyenda, que se presentó en el Hipódromo de San Isidro ante 70.000 espectadores aproximadamente en lo que fue una noche única, tanto desde un sentido figurado como literal, ya que realizó una sola presentación en el país.

Lo más hablado luego del recital fue, claramente, el contraste generado en una misma noche: la excelencia y hermosura musical de otro mundo que regalaron Gilmour y compañía fue inversamente proporcional a la desastrosa y pésima organización por parte de la productora del show.



A continuación, comparto la crónica sobre el recital realizada por el reconocido periodista Alfredo Rosso (palabras mayores si las hay cuando de rock se habla), con fotos de José Luis García y Gallo Blugermann:


Entre la leyenda y un nuevo amanecer

Fue una demostración musical categórica, excitante, emotiva, que posibilitó el acercarse por fin a la real dimensión artística de David Gilmour. Como el crédito argumental de las obras magnas de Pink Floyd, The Dark Side of the Moon, The Wall o Animals tiende a recaer en Roger Waters, por ser el principal ideólogo y letrista, uno a veces corre el riesgo de no valorar en su justa medida el rol fundamental, el enorme aporte de este otro gran pilar de la mítica banda. Empezando por su inconfundible personalidad como guitarrista; la forma en que logra resaltar un clima, rubricar una idea, destacar un detalle, ya sea con un solo energizado, con un pasaje de lap-steel, o con unos sutiles acordes de guitarra acústica. Un placer especial del show de David Gilmour fue, justamente, verlo hacer todo eso en rápida sucesión, paseándose por todas esas gemas atemporales: “Shine on you crazy diamond”, “Wish you were here”, “Money”, “Us and them… Y continuando con su voz, naturalmente; esa voz capaz de endurecerse en canciones que hablan de codicia desmedida, delirios de poder y guerras sin sentido, y también de mostrar una conmovedora vulnerabilidad en temas que abordan el desencanto por las ambiguas recompensas del éxito o la melancolía de evocar al colega y amigo que quedó atrapado en esa elusiva telaraña, mezcla de fama y locura.





El secreto de la magia que esparció David Gilmour en el recital del viernes 18 descansa, en buena medida, en esa multitud de estímulos. Los grandes hits, coreados por el público, como era de esperarse, fueron matizados por gemas algo más recónditas, como su entrañable, introspectivo “Fat old sun”, de Atom Heart Mother o –contrapartida climática- como la feroz y por momentos atemorizante excursión místico-espacial de “Astronomy domine”, obra emblemática de Syd Barrett. También tienen su espacio temas como “Sorrow”, de A Momentary Lapse of Reason, o “High hopes” y “Coming back to life”, de The Division Bell, demostrando que existía todavía un soplo de vida en la banda después que Waters pegó el portazo en 1985.



Pero es importante tener en cuenta, además, que el ex guitarrista y primera voz de Pink Floyd no está encabezando su propia banda-tributo de lujo al grupo que le dio fama internacional. A punto de cumplir setenta años, Gilmour ha comenzado una etapa totalmente nueva de su carrera, que alcanzó nuevas alturas con el álbum Rattle That Lock, su primer trabajo individual en estudio en casi diez años, aparecido el pasado mes de septiembre. A pesar de su gentil parquedad, el propio Gilmour parece darse cuenta que ha acuñado una obra sustanciosa; no es casual que incluya siete de los diez temas del nuevo disco en el repertorio del show. Hay varios que se pegan a la memoria fácilmente, signo inequívoco de un álbum con personalidad. Tal el caso de “The girl in the yellow dress”, un relato propio de film noir, con clima jazzero, para contar la historia de una femme fatale que deslumbra en un club nocturno con su pose y su vestido amarillo. Entre paréntesis… ¡Tom Waits podría hacer un cover maravilloso! Otras perlas nuevas: “Faces of stone”, una delicada viñeta de amor y romance; “A boat lies waiting”, un sentido homenaje al amigo que se fue… Rick Wright, tecladista de Floyd. Y, desde ya, el tema que le da título al disco, una incitación a “sacudir ese candado” y liberarse de viejas cadenas. ¿Alguna alusión a conflictos pasados? Habría que preguntarle a Polly Samson, esposa de David en los últimos veintiún años y autora de buena parte de las letras de sus canciones en ese lapso.



Promediando el recital, hago un balance del extraño encanto que me rodea. Veo una banda de singular química interna. Observo la sutil interacción que se produce, por momentos, entre las guitarras de Gilmour y de Phil Manzanera, ex puntal de Roxy Music, quien desde hace años comparte los proyectos de David como músico y productor. Veo también un juego de luces y proyecciones rico e imaginativo, que enriquece tanto el tópico como la sensibilidad de las canciones.



Pero hay algo más. Una sensación de experiencia compartida de igual a igual. Muchas veces uno se dispersa en medio de un concierto y la mente divaga en múltiples direcciones. No es el caso. Estoy metido en este cuento que Gilmour nos fue contando de a poco, tomándoselo con esa misma calma cuasi zen que transmite en escena. Y, por lo que veo a mi alrededor, es una emoción compartida; es un cuento del cual nos sentimos –en definitiva- protagonistas, porque esas veinte canciones, de diferentes épocas y circunstancias, nos disparan recuerdos o nos sorprenden con su novedosa actualidad, pero la sensación, en todo momento, es la de estar formando parte activa del ritual que tiene epicentro en el escenario.




David Gilmour llegó acompañado de los pergaminos de su pasado musical y los honró uno por uno, con respeto, sapiencia, gentileza. Pero –y esto me resultó especialmente reconfortante- demostró que su música tiene un presente vibrante y un futuro deliciosamente impredecible.


Tarea hercúlea

No cabe duda, a esta altura, que las circunstancias extra musicales derivadas de las falencias u omisiones organizativas conspiraron para que el recital de David Gilmour no pudiera ser disfrutado como corresponde por un gran número de fans, angustiados porque no llegaban a tiempo al show o porque luego encontraron sus lugares ocupados por extraños o porque desde ciertos sectores se volvía una tarea hercúlea poder ver a los músicos y al escenario. Los testimonios de sufridos espectadores de la noche del viernes se multiplicaron durante los días siguientes al show, y si bien esta crónica se centró en la parte artística, es imposible no ponerse en el lugar de quienes esperaban una noche de música y magia y se llevaron una gran frustración por cuestiones que nada tienen que ver con lo artístico. Esta es la parte que, ojalá, no se repita.




Y es que si de organización hablamos, todo fue para mal.


LLEGADA A SAN ISIDRO:

Particularmente yo viaje en trafic unos 200 Km. Todo fue normal hasta la llegada a San Isidro, donde diez cuadras antes del hipódromo el tráfico estaba atascado y tardamos cerca de una hora en hacer ese par de cuadras. Obviamente era predecible que eso pase, y es muy raro que no se haya organizado un perímetro o un circuito exclusivo hacia el hipódromo que no empeore el tránsito. En este sentido, la organización del evento vendió sectores de estacionamiento en el mismo hipódromo.

Lo malo: liberaron la entrada al estacionamiento PAGO (esto lo vi yo, porque entré) y revisaban solamente a algunos autos. Como yo fui en trafic y quisimos entrar (pensando que era gratis porque entraba cualquier auto) la seguridad nos paró y preguntó si teníamos tickets de compra de estacionamiento (repito, esto se lo pedían a algunos autos, no a todos). Al responder que no, preguntamos cuánto costaba el estacionamiento y nos respondieron que $200. Acto seguido salimos del hipódromo y buscamos durante media hora un lugar para estacionar fuera de la zona. Por suerte a 7 u 8 cuadras pudimos estacionar sin problemas y totalmente gratis, como corresponde.

Lo peor: mucha gente que había comprado con antelación su estacionamiento, al llegar se le fue prohibida la entrada porque el lugar ya estaba lleno y no se permitía el ingreso de más autos. Esto generó no sólo una estafa por parte de la productora, sino una pérdida de tiempo para la gente que llegó ajustada con el horario.


LA ENTRADA AL HIPÓDROMO:

Todos estos hechos que nos retuvieron dos horas y media (sí, llegamos a san Isidro a las 18:00 y no fue hasta las 20:30 que pudimos llegar al hipódromo) se continuaron con el ingreso al show.
El acceso al recinto se dividía en dos puertas, con una distancia de más o menos 100 metros entre cada una. Para las 20:30 mucha gente había entrado (aunque si bien se anunció que las aperturas de puerta eran a las 14:00, se terminó por abrir a las 18:00), pero mucha otra, por distintos motivos, empezó a acercarse minutos antes de las 21:00, horario anunciado para el show. Las colas de las puertas iban de una a otra: para entrar por la puerta 2, había que organizarse en una cola que se extendía a la puerta 1 y viceversa.

Lo malo: la organización, desconozco con qué motivos, abrió accesos por otros lugares y las colas no se respetaron. Por otro lado, las puertas 1 y 2 confluían en la misma entrada al sector del recital (dividida en tres sectores: dos para plateas y VIPs y uno para campo); casi no hubo controles ni cacheos en las entradas. Yo entré con una mochila que apenas fue tanteada, si alguien tenía algo que pudiese poner en riesgo la salud de los demás hubiese pasado desapercibido totalmente.

Lo peor: debido al apuro de los empleados de seguridad por hacer entrar a la gente y los quilombos que se armaron en la entrada mucha gente entró con el show empezado o directamente no pudo acceder al recital.


LLEGADA AL PREVIO Y PROBLEMA CON LOS SECTORES:

Mientras la gente se amontonaba en la entrada, las personas encargadas de cortar las entradas le pedían al público que corten ellos mismos el troquel y lo entreguen para "ahorrar tiempo" y no ver una por una las entradas. Esto es algo que no le corresponde a quien compró la entrada y que deben controlar los encargados de la organización del show porque cualquiera puede ir a un sector que no pagó.
Al llegar al campo (sector que yo pagué) el lugar estaba bastante lleno. Las plateas y el VIP (dividido en varios sectores) sin embargo, todavía no se habían ocupado del todo. Mientras, en el campo hubo desencantos al ver que una de las tres pantallas leds estaba ubicada nada más y nada menos que EN EL MEDIO del lugar. Sí, si uno desde el campo se paraba para ver el recital desde el medio, una pantalla le tapaba la visión; una pantalla que, por cierto, mostraba la mayoría de las veces videoclips, malos planos de los músicos o se mantenía apagada.

Por otro lado, y tal vez peor, la visión del escenario desde el campo fue NULA. Para alguien de estatura promedio, el escenario, además de estar lejos, no se veía en absoluto. Lo máximo que se apreciaba era la pantalla circular que, obviamente, estaba muy por encima de los músicos. En fin, la gran mayoría, por no medir más de 1,80 Mts o estar contra la valla tuvo que conformarse con escuchar las canciones y verlas parcialmente desde una pantalla. Una vergüenza.

Mientras tanto, en el VIP y las plateas hubo gente colada. La falta de profesionalismo en los controles previos generaron que a mucha gente se la ubicará en lugares no correspondidos, o directamente que no se las ubicara, dando la libertad de que ocupen cualquier asiento, lo que generó en muchos casos discusiones y hasta golpes, eventos en los cuales ningún miembro de la seguridad se hizo presente.


LA SALIDA:

Por la misma entrada al predio se realizó la salida para 70.000 PERSONAS. La descongestión fue larguísima y lenta, las salidas de emergencias eran invisibles o difícilmente accesibles,y la seguridad desapareció. La gente corrió vallas de seguridad y saltó puertas con tal de no quedar entre la multitud caminando media hora para hacer 50 metros. No hubo personas indicando los lugares de salida ni ayudando a la gente desmayada debido al amontonamiento, todos los empleados de la productora se fueron antes de terminado el show. Por suerte gran parte del público se comportó de maravillas y no desbordó todo, porque tranquilamente podría haber ocurrido una tragedia.

La salida de San Isidro fue otro quilombo. Las calles estaban igual que a la llegada, sumando a todo esto que todos los vehículos salían al mismo tiempo. Otra hora u hora y media para recorrer diez cuadras. Una barbaridad de la que nadie se ocupó en todo el día.


En síntesis: una estafa por parte de la productora que convirtió una noche musicalmente mágica en un desmadre debido a los factores extramusicales. Muchos se están organizando desde el día del show en una denuncia colectiva contra Ake Music, productora encargada de la logística del recital. Desde grupos de Facebook se están haciendo eco de las historias particulares que acontecieron esa noche, y se pide una remuneración por los gastos que se les han arrebatado a quienes pagaron hasta cerca de $6000 para disfrutar una de las mejores noches de sus vidas y, en ocasiones, ni entraron.
Practicamente, todo esto no fue difundido en los medios, salvo Minuto1 que compartió la siguiente noticia: Denuncian a la organización del recital de David Gilmour por falta de controles

Desde la página"Estafados en el recital de Gilmour" se está organizando e informando para realizar la correspondiente denuncia tanto a la productora Ake Music como al municipio de San Isidro por todos estos hechos: Estafados en el recital de Gilmour (página de Facebook)




EL RECITAL:

Por suerte, nada de esto pudo opacar la marravilla que realizaron Gilmour y compañía arriba del escenario. El músico estuvo acompañado por una excelentísima banda compuesta por: el productor y ex-Roxy Music Phil Manzanera en guitarra, Guy Pratt en bajo (el mismo que tomó el lugar de Waters a su salida de Pink Floyd), Jon Carin en teclados (tecladista de apoyo de Pink Floyd, Waters y Gilmour durante las últimas décadas) y Steve Distanislao en batería y percusión. A esta banda (la misma que lo acompañó en su anterior álbum y DVD) se le suman Kevin Mcalea en teclados, el brasileño Joao Mello en saxo, y Bryan Chambers y Lucita Jules en coros. Músicos totalmente a la altura de las circunstancias.

El sonido, aunque no demoledor, fue de una gran calidad, aunque el viento y la apertura del lugar no fueron de mucha ayuda. Mientras que la pantalla circular (aquella misma que vimos, por ejemplo, en P.U.L.S.E. de Pink Floyd) fue visualmente espectacular, dando efectos visuales tremendos que se intensificaron con los juegos de luces del escenario y con la proyección de algunos videos. Punto aparte, los juegos de lasers y de flashes coloridos en ciertas partes del set-list. TREMENDO.

Y, hablando del set-list, el mismo estuvo compuesto por una cantidad perfecta de temas, alternándose entre lo viejo y lo nuevo, lo clásico y las joyitas. Es el mismo que se viene dando en toda la gira que Gilmour viene realizando, con algún que otro cambio mínimo. Comenzando por las mismas tres canciones que dan inicio a Rattle that lock, y en el mismo orden incluso, "5 A.M.", "Rattle that lock" y "Faces of stone" dan paso al primer gran clásico de la noche: "Wish you were here", el tema que le da nombre al disco de Floyd que este año cumplió cuarenta años.

Siguiendo el show, se volvieron a hacer presentes los temas de su carrera solista: el homenaje a Wright que aparece en el último álbum "A boats lies waiting" y "The blue", la única de On an island que se tocó en toda la noche. La parte del clásico The dark side of the moon llegó con "Money" y "Us and them" (igualito el orden al disco), a los que le siguió "In any tongue" y la épica y emotiva de The division bell "High hopes", cerrando así el primer tramo del show.

Luego de 15 minutos, el recital continuó con una de la época de Syd Barret, la psicodélica "Astronomy domine", con visuales que acompañaron de maravillas a la música. Y como Barret se hizo presente, le siguió su canción homenaje: "Shine on you crazy diamond". Llegó el clima alegre y "Fat old sun", una joyita de Atom heart mother, sirvió para introducirse a "Coming back to life" (que, al igual que en Brasil, ocupó el lugar que tenía "On an island" en la lista). Las últimas dos de su más reciente álbum se pudieron escuchar luego: la jazzera "The girl in the yellow dress" y la funky "Today". Mientras que la lista cerró con las de Pink Floyd: primero, "Sorrow" (a la que una tremenda improvisación por parte de David le sirvió como oscura introducción) y "Run like hell" (aquella de The wall en la que cantaba Waters a dúo con Gilmour, acá cantada por Pratt); y, para cerrar, los más grandes clásicos: "Time"/"Breath (reprise)" y "Confortably numb". IMPECABLE.
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      dilick

      estoy volviendo a escuchar el recital, la intro es hermosa, me pintan lagrimones cuando la escucho, por suerte no pase por nada malo en el show, esa gente que tuvo quilombos es porque fue tarde, a ese recital tenes que estar a las 17 en el Hipodromo, ni empedo te caigo a las 19.30 / 20.00, a esa hora es tarde... una lastima por los que no lo pudieron disfrutar... yo vi brillar esa fender, con eso te digo lo cerca que estaba...

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      soyboy29

      los shows en brasil fueron mucho mejor organizados, y muchos mas amenos el lugar y la organizacion una cagada, pero no opaco la enorme ovacion de ver al gordo en el escenario, gracias!!

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      siscofranco

      Un genio David

      Buen post 🤘

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      sebalsd47

      tuve la suerte de estar ahí!!!! fue lo mejor que escuche en mi vida!!!!!! y pensar que hasta una semana atrás del recital, me di por vencido e iba a dejar pasar ese extraordinario recital!!!! pero conseguí entrada y viaje para ver al gordo romper cabezas (psicodelicamente hablando) con su guitarra!!!

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      coty8229

      Creo que es una excelente crónica. Detalla toda esa noche a la perfección. Lo sublime, lo emocionante, lo mágico y lo caótico. Estudio Periodismo y en la mía no logré la objetividad tan bien lograda como en tu crónica!!!

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      -GINGERLYM-

      Yo llegue a las 4 pm y no tuve problema en instalarme.

      El problema lo tuve al salir . Un depelote tremendo. La organizacion estuvo floja

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      MAXI_SL

      Estuve alli, por suerte!!!. Excelente post, todo es cierto......lo bueno y lo malo.....recomendado y +10!!!!, gracias por compartirlo!!!!. 👏 👏 👏

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      juancarlosmagoya

      Muy nuena crítica... nunca me voy a perdonar haber llegado tarde y perderme Wish you were here... 😭

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      lisandroamaya37

      High Hopes y el segundo solo de Confortably numb pagaron la entrada...

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