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De criticados a amados: deportistas revirtieron su imagen

De criticados a amados: los otros deportistas que revirtieron su imagen al igual que Del Potro

Otras figuras del ámbito deportivo nacional siguieron el camino del tenista, que sufrió duras críticas en el pasado y consiguió cambiar la relación con la gente

Juan Martín del Potro


Juan Martín del Potro, ovacionado en Nueva York tras perder con Stan Wawrinka

El potencial de Juan Martín Del Potro había generado una empatía incipiente con el público nacional que rápidamente se resquebrajó cuando el tenista tuvo algunos actos de desaire para el equipo de Copa Davis. Su alto nivel chocaba de lleno contra la carencia de un sentimiento nacionalista que los fanáticos veían en él.

El punto más tenso se dio con su decisión de afrontar el Masters de Shangai pocos días antes de la final contra España a disputarse en Mar del Plata que finalizó con derrota. La gota que rebalsó el vaso fue su repetida determinación de no participar en el ATP de Buenos Aires para priorizar otros campeonatos.

Las lesiones que lo marginaron de las canchas durante casi tres años contabilizando diversos períodos establecieron un margen de tiempo suficiente para sanar la herida entre las partes. La crítica se evaporó en Río de Janeiro: Del Potro se mancomunó con el aliento de los argentinos para avanzar hasta la final de los Juegos Olímpicos, dejando en el camino a Novak Djokovic y Rafael Nadal.

"El contacto con el público me hace sentir como en casa", jugó para la tribuna en reiteradas ocasiones durante los Juegos Olímpicos. Demostró que había aprendido de sus errores en el pasado. "El tenista más amado del circuito", lo catalogaron en Estados Unidos.

Él lo confirmó, entre lágrimas, en su eliminación en cuartos del US Open: "La ovación fue en un país donde si no sos americano es muy difícil que la gente se conecte con un extranjero. No me gustó perder, pero el cariño del público vale mucho más que un triunfo o ganar un torneo".


LIONEL MESSI


Ante Uruguay, un grupo de hinchas se metió a la cancha para saludar a Lio (AFP)

Un caso contemporáneo es el de Lionel Messi, quien vivió el quiebre de su relación con el público luego de la tercera final consecutiva en la Copa América Centenario de Estados Unidos.

Las críticas y los elogios le caían al capitán de la Selección casi en similar proporción desde que debutó en el equipo nacional. "Ya está. Se terminó para mí la Selección", expuso casi como un sentimiento irrefrenable aquella noche tras la caída con Chile. La conmoción dominó de la opinión pública.

Los detractores se silenciaron a su mínima expresión e irrumpió un clamor popular ofreciendo amor absoluto para conseguir el retorno del Diez.

Lesionado, decidió jugar el choque contra Uruguay porque "quería estar después de todo el quilombo que había hecho". La historia continuará, pero parece ser que este ida y vuelta marcará la idolatría definitiva e indiscutida.



DIEGO MARADONA



"El pibe de oro se derritió", tituló una prestigiosa revista luego de la frustración en el Mundial de 1982 para catalogar a Diego Maradona y la eliminación de la Selección. "El pibe de oro es un fracaso", coincidieron en otras publicaciones. El Diez estaba sometido a la crítica más encarnizada por su bajo rendimiento.

La revancha y el paso a la gloria llegó cuatro años después, en México. "El rey Maradona y la copa en sus manos", afirmaron en El Gráfico, ya con Diego sentado en el trono de la absoluta idolatría. Los goles a Inglaterra habían sido el paso a la inmortalidad del máximo referente futbolístico del país.

Ya no hubo más espacio para los señalamientos a Maradona por sus actuaciones dentro de un campo de juego. Italia 1990 y Estados Unidos 1994 sólo profundizaron más el cariño del pueblo, aún con errores, declaraciones desafortunadas y decepciones a cuestas.


SERGIO GOYCOCHEA


Goycochea debió convivir con las críticas y difamaciones antes del Mundial

Alejado de los puestos más importantes de la idolatría que ostentan los deportistas anteriormente mencionados, Sergio Goycochea también vivió los contrapuntos con la gente y la prensa. Antes de alcanzar la cima de la gloria siendo clave en el Mundial del 90, sufrió las críticas y difamaciones más despiadadas.

En 1988, se frustró su pase de River a San Lorenzo y debió recluirse en Colombia: decían que tenía sida. "Salió lo del sida y un montón de cosas… El error fue no decir la verdad con todas las letras", se hizo cargo Goyco de su grado de culpa al no cortar los rumores. Mientras tanto, convivía entre los elogios y las críticas por su rendimiento en el arco.

Un año y medio después, la inesperada lesión de Nery Pumpido en la copa del mundo lo catapultó a la fama eterna: salvó la caída, de la mano de los palos, contra Brasil y escribió la historia en los penales contra Yugoslavia de cuartos de final. Repitió ante Italia en semifinales y dejó un legado que




MARTÍN PALERMO


El gol a Grecia en el Mundial, la frutilla del postre en la historia de Palermo

Una historia emotiva y que debió esperar 10 años para vivir su desenlace. El goleador de Boca había desperdiciado su chance en la selección argentina en 1999, cuando falló tres penales consecutivos en un mismo partido en la Copa América contra Colombia. Era un caso cerrado.



Su ciclo en la Selección parecía acabado en 2009, pero la presencia de su amigo Diego Maradona en el banco de suplentes le abrió una inesperada puerta para colocar su sello de héroe y cambiar aquella magra imagen.

Una lluviosa noche contra Perú, Argentina estaba con un pie afuera del Mundial 2010. El reloj marcaba el tiempo de descuento y el Titán, entre una decena de piernas y bajo una cortina de agua, puso el pie para meter un gol de película que acercó al combinado a la clasficación. La emoción dominó a los fanáticos, sin distinción de colores.

El sello a su historia de resurgimiento llegó a los 37 años del mítico goleador. Tuvo su primer Mundial en Sudáfrica y anotó su único gol en esa competencia contra Grecia, en otra emotiva página de su carrera.


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