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De eso no se puede hablar.

Lo peor de este momento es que está lleno de tipos que se la pasan quejándose de que los candidatos no dicen nada, no exponen sus propuestas, no se definen con firmeza y mucho menos explican qué van a hacer si les toca hacerse cargo de este balurdo.



Olvídense, acá no va a haber ni definiciones, ni propuestas, ni nada. Ningún candidato con chances de ganar va a decir algo que lo pueda comprometer. No se gasten en hacerles preguntas complicadas porque no se las van a contestar. Es más, agradezcan que no contestan nada porque si llegaran a abrir la boca, nos tenemos que suicidar todos.

Incluso pueden llegar a meter la pata. Imagínese a Scioli diciendo algo que no le caiga bien a La Presidenta o a los de La Cámpora. ¿Para qué arriesgar? O al revés, por ahí dice algo demasiado kirchnerista, la gente se asusta y el dólar se dispara. No te digo que toque los 14 mangos, pero en una de esas pasa los 13.

De hecho, lo poco que ha dicho el Compañero Lancha fue para calmar a la parte del kirchnerismo que todavía no puede creer que en octubre van a tener que ir a votarlo y encima poniendo cara de contentos.

Por eso amigo conformate con ir palpitando los resultados y no preguntes demasiado por los contenidos.

En tren de arriesgar resultados, hay de todo.


Por ejemplo, pululan los tipos que están convencidos de que el gobierno ya ganó y de que la suerte de estas elecciones ya está echada.

Dentro de este grupo de personas, hay dos subgrupos:

los que piensan que los kirchneristas lo van a tener al Compañero Lancha amarrado al muelle, y

los que piensan que Scioli los va a llevar hasta el medio del mar y allí los va a abandonar a su suerte. A lo sumo les dejará un salvavidas porque el tipo no parece tan cruel como una que yo sé.

A su vez, dentro del grupo que piensa que el FPV ya ganó, y que luego Scioli se los va a sacar de encima, aparecen otros dos subgrupos:

los que dicen que esto va a ocurrir de entrada y

los que creen que esto va a suceder gradualmente, a lo largo de los primeros dos años.

Toda esta línea de pensamiento convive con un montón de otros tipos que piensan todo lo contrario y están convencidos de que el gobierno ya no tiene ninguna posibilidad de ganar. Según estos, el pueblo está cansado de esta inolvidable runfla de inútiles e impostores, y dispuesto a subirse a la mejor oferta de cambio que pase por ahí.

La mayoría de este grupo supone que toda esta masa desesperada por acabar con la década genial, se va a terminar subiendo a caballito de Macri.

Acá se dividen en dos subgrupos:

los alcohólicos que piensan que el Compañero Mauri gana en primera vuelta y

los que piensan que, en una segunda vuelta, todo el espectro no kirchnerista se le va a sumar a Macri para llevarlo en andas a la Rosada y arrasar con nuestros queridos demócratas hoteleros patagónicos de una buena vez.


Quienes piensan esto, suponen que a la hora de un repechaje, Zannini va a ser un ancla de titanio cuando Lancha intente salir a pescar votos independientes por afuera del kirchnerismo.
La conclusión de este ramal es que los tipos que no quieren ver nunca más a Moreno, a De Vido o a Timerman son muchos más, comparados con los que se quieren matar por la sola espantosa idea de imaginar a un Miguel Del Sel caminando por los pasillos de la Rosada.


Todo esto se irá aclarando después de las PASO del 9 de agosto
.


El Compañero Lancha va derecho a la final. No tiene competidor en las PASO porque el rayo presidencial de la muerte se desvió un segundo antes de impactarlo y pulverizó a Randazzo. A propósito,

¿Vieron que ya no hay más avisos de los trenes en el Fútbol para Todos?

Ahora es puro avión nomás. El aviso de Aerolíneas que pasan cada dos minutos, violando todas las leyes, para ver si Recalde zafa del bochorno electoral, lo muestra al tipo caminando al lado de la Presidenta. Atrás vienen Scioli, De Pedro, Kicillof y Randazzo. Los cuatro juntitos. Parecen Los Simuladores. El comercial ya volvió a postproducción con la orden de borrar a uno.

Más de lo mismo: apropiación ilegal del Estado y abuso de poder. Sospecho que no hay maniobra en la justicia que alcance para salvarlos del próximo Nunca Más.


El Compañero Mauri todavía tiene que enfrentar a Sanz y a Carrió, pero se supone que no va a tener problemas en llegar a la final. Salvo que Lousteau le vaya de visitante a la Bombonera y le meta cuatro.

Massa va contra De La Sota. Es una buena interna. Simpática. Como un partido de sábado a la tarde. Un Vélez–Estudiantes, ponele.

También está Margarita Stolbizer, que por suerte pasa directo, sin adversario. Lo único que le faltaba a esta mujer, con todo lo que la rema, es que encima tuviera una interna.

Cierra el pelotón, un clásico: Rodríguez Saa. Siempre hay un Rodríguez Saa a la hora de ir a buscar las urnas. Deben vivir en la Junta Nacional Electoral.


Más abajo, y peleando por sacar los votos mínimos que les permitan superar las PASO y seguir en carrera, están Jorge Altamira y Carlos Giordano, Víctor De Genaro y Evangelina Codoni, Alejandro Bodart y Vilma Ripoll y finalmente Manuela Castañeira con Jorge Ayala. Los nombro a todos porque si no los nombro yo, a esta gente no la ayuda nadie. Perdón si se me traspapeló alguno. Hago lo que puedo.

Sin embargo, la interna más divertida se va a dar en la provincia de Buenos Aires: Julián Dominguez y Espinoza contra Aníbal Fernández y Sabbatella. Una interna bien pochoclera. Para ver un sábado a la noche, en la camita.

Según todas las encuestas, Aníbal es el político argentino con peor imagen, después de Boudou que, obviamente, va primero lejos y va a salir campeón varias fechas antes. A propósito, después de la máquina de hacer billetes, ahora anda buscando una máquina de fabricar fueros. Si alguien sabe de una, comuníquese urgente. No vale la que vende María Julia, no se hagan los graciosos.
Sin embargo, Aníbal tendrá mala imagen pero al menos tiene una imagen. A los otros por ahora no los juna ni el loro. Habrá que esperar. Lleva en el bolsillo a Sabbatella, un ex comunista al que el peronismo del conurbano lo espera con el pancito tostado abierto al medio, listo para manducárselo con un poquito de chimichurri.


De todos modos, el que gane va a tener que vérselas con María Eugenia Vidal por un lado y con Felipe Solá por el otro. Partidazos. De eso va la política nacional.

¿Nisman? No, de eso no se habla más
.




PD: Al cierre de esta nota Macri convoca a movilizarse en defensa del juez Cabral. Caramba. Para mí que Durán Barba se quedó dormido.
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