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Del piropo al acoso sexual


link: https://www.youtube.com/watch?v=SGYQQjbSZqM



Las estadísticas de violencia sexual en Argentina son alarmantes: una mujer muerta cada 30 horas y casi medio centenar de homicidios con denuncias previas, según organizaciones de derechos humanos. Casos que suelen pasar desapercibidos para la opinión pública. Aixa Rizzo, una joven de 20 años, ha encontrado en las redes sociales el antídoto perfecto contra esa desinformación. Su denuncia de acoso sexual en plena calle de Buenos Aires ya es viral. Cerca de 500.000 personas conocen ya el sufrimiento de Aixa.

"Te vamos a romper el orto (culo)", le soltó a Aixa un operario de una compañía eléctrica junto a su casa, en el barrio porteño de Caballito. No era la primera vez que el hombre, que junto a una cuadrilla de operarios llevaba varias semanas trabajando en la zona, le había lanzado algún que otro "piropo" a la joven. "Me gritaban groserías y me ponían bastante incómoda", denuncia Aixa en el vídeo de tres minutos que está rompiendo marcas en YouTube. "Les pedí que dejaran de hacerlo y funcionó sólo un día".

El temor de Aixa comenzó a hacerse realidad cuando el operario dio un paso más en el acoso. "Empezó a decirme todo tipo de 'guarangadas' (groserías)", denuncia la joven. Según su relato, el hombre comenzó un día a caminar detrás de ella mientras le pedía a un compañero de trabajo que trasladara un tubo de la obra. "Y a ésta, ¿adónde la llevamos?", le respondió su colega. Cuando la joven se percató de que al menos cinco empleados de la compañía eléctrica le seguían los pasos, se dio media vuelta y les roció con gas pimienta. "Ya lo tenía preparado porque sabía lamentablemente que algo iba a pasar. Me empezaron a insultar y a llamarme 'loca de mierda', me fui y tomé el primer taxi que vi".

Aixa trató de interponer la denuncia correspondiente pero en un principio no se la aceptaron. Total, por un piropo, debió de pensar el policía de turno. La joven insistió en la Fiscalía y cuando le preguntaron qué tipo de "piropos" recibía, se sintieron un poco más "sensibilizados" y tomaron la denuncia.

Casos como el de Aixa son habituales en un país donde el machismo exacerbado está instalado en la sociedad. El acoso verbal a la mujer es moneda corriente. Y el número de casos de violencia de género es extremadamente preocupante, sobre todo en los barrios más desfavorecidos del Gran Buenos Aires, con altos índices de pobreza y exclusión social, como denuncia la asociación Casa del Encuentro, una ONG que asesora y ayuda a las mujeres víctimas del maltrato.

La actitud apática de la policía ante casos como el de Aixa desincentiva a muchas mujeres a interponer denuncias por acoso sexual verbal. La propia joven da cuenta de esa situación en el vídeo. La policía le sugirió, a través de su madre, que no se defendiera porque la próxima vez la podrían acusar de "lesiones". Aixa tiene ahora escolta policial a la puerta de su casa. Pero los operarios siguen a lo suyo. "Los señores están cantando: 'Si nos organizamos, cogemos (follamos) todos'. No quiero dar mi opinión al respecto por este medio, lo dejo a su criterio, pero que la cultura de la violación existe y que hay una impunidad total está más que claro", concluye Aixa.

Ella ha encontrado una fórmula original para expresar su denuncia, aunque a un costo altísimo. A la exposición mediática se suma el hecho de tener a un policía en la puerta de su casa todo el tiempo. Pero a esa cultura de la impunidad de la que habla la joven hace que muchas mujeres en Argentina callen cuando son acosadas en plena calle. Y una parte de la sociedad mira para otro lado. Total, por un piropo.

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