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Depresión, el mal que mató a Robin Williams

Depresión, el mal que mató a Robin Williams


El célebre actor hacía parte de una lista de 350 millones de personas que sufren la enfermedad.



Robin Williams empezaba a ver en su cuerpo los primeros síntomas del Parkinson cuando murió. Sufría de ansiedad y depresión, enfermedad presente en ocho de cada diez suicidios. “Todavía no estaba listo para compartir públicamente su enfermedad”, dijo Susan Schneider, la esposa del afamado actor ganador de un Óscar. “Esperamos que tras la trágica muerte de Robin, otros hallen la fortaleza para buscar la ayuda y el apoyo que necesitan con las batallas que enfrentan, y para que sientan menos temor”, agregó.

Williams integraba una lista de más de 350 millones de personas de todas las edades que sufren depresión en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), que alerta de que este es el trastorno mental que más crece y prevé que para el 2020 será la enfermedad de mayor incidencia.

Desarrollar la resiliencia


La depresión es un problema multifactorial: puede surgir por causas genéticas o biológicas, y también ambientales, en su mayoría disparadas por una pérdida personal o material. Aunque hay casos, incluso, en los que no existe motivo alguno.

Se calcula que una de cada cuatro personas padece uno o más trastornos mentales a lo largo de su vida, y entre ellos, la depresión es el principal. Pero la mayoría sale adelante de una crisis sin necesidad de intervención clínica; tienen ‘resiliencia’, explica Jaider Barros, presidente de la Asociación Colombiana de Psiquiatría. Se trata de la capacidad de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse.

Sin embargo, algunos expertos consideran que existe un vínculo entre talento creativo, depresión y adicciones. “Los artistas tienen una mayor sensibilidad a los estímulos externos, lo que los hace mucho más susceptibles a los trastornos mentales”, explica el psiquiatra José Posada Villa.

No en vano, artistas como Jim Carrey, Catherine Zeta-Jones, Mel Gibson o Demi Lovato confesaron recientemente su depresión, y la muerte del actor Philip Seymour Hoffman el pasado febrero detonó la alarma de una enfermedad hasta ahora estigmatizada.

Pero la depresión tiene muchas caras, y mientras unos tienden a ‘catastrofizar’ todo lo que viven, otros manifiestan algo que los psicoanalistas llaman ‘la negación maniaca de la depresión’. “Cuando una persona está deprimida, muchas veces intenta demostrar en su entorno todo lo contrario: ser muy dicharachero, estar muy feliz, ser chistoso... Este sería el típico caso de análisis; todos conocemos a Robin Williams por sus comedias”, agrega Posada, quien indica que esa mezcla de depresión y bipolaridad se presenta con frecuencia.

Eso explica también que los mayores índices de depresión se den en países más desarrollados: “La presión en esas sociedades, y el estar siempre preocupados por los resultados y las apariencias contribuyen a que las condiciones de depresión se den”, señala Luis Jaramillo, director del departamento de Psiquiatría de la Universidad Nacional.

“Los estudios muestran que en las sociedades menos pudientes las personas se enfrentan a más problemas, desarrollan defensas mentales y se sienten más capaces de afrontarlos; mientras que en sociedades desarrolladas, cuando llega un problema se amplifica”, añade. “Son personas que están siempre bajo el escrutinio público, pueden ser fácilmente criticadas o juzgadas, y eso genera un nivel de estrés muy fuerte que las obliga a estar pendientes de cómo comportarse todo el tiempo”.

Un mal invisibilizado


“Lo que más tristeza da es que la mayoría de estos trastornos son tratables”, afirma Posada, quien agrega que “una persona con depresión, si recibe psicoterapia, tiene un 47 por ciento de probabilidades de mejorar, y del 49 por ciento con antidepresivos. Si se asocian los dos, la probabilidad fluctúa entre un 70 y 80 por ciento, y demora unos 6 meses. Solo un 20 por ciento recae”.

Pero lo cierto es que más de la mitad de los afectados en el mundo (y entre el 85 y el 88 por ciento en Colombia) no reciben tratamiento, según la OMS.

Síntomas para detectar si está deprimido


Si una persona manifiesta seis o más de los siguientes síntomas durante dos semanas, puede padecer un episodio de depresión.

1. Tristeza profunda y sensación de vacío.

2. Desesperanza, pesimismo o rabia.

3. Irritabilidad e incapacidad para relajarse o para descansar.

4. Pérdida de interés en las actividades cotidianas que han sido placenteras para esa persona, incluyendo la actividad sexual.

5. Fatiga y disminución de la actividad.

6. Dificultad para concentrarse, recordar detalles y tomar decisiones.

7. Trastornos del sueño, tanto por dormir en exceso como por insomnio.

8. Trastornos del apetito: come exageradamente o pierde el apetito.

9. Ideas o intentos efectivos de suicidio.

10. Dolores psicosomáticos de cabeza, o estómago.

Redacción Domingo
EL TIEMPO

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