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Día del niño: libros para regalar y atesorar



A mi modo de ver, o mejor dicho, según lo que viví en mi propia mi infancia, los libros, de por sí, siempre fueron los mejores regalos.

Recuerdo que para una Navidad pedí cinco o seis libros, y no tendría más de once años… Este hecho no me hace ser buena compañía para pasar o entrar en una librería, no solo porque puedo estar, literalmente, horas, sino porque puedo salir de ella con no menos de dos libros.

En esta primera entrega, suerte de especial por el Día del niño, les comparto cinco libros editados recientemente, que, de una manera u otra y por motivos muy diferentes, tuvieron un punto en común: movilizaron algo dentro de mí.

Acá va mi pequeña selección:

Cocorococó

Escrito por Didi Grau e ilustrado por Christian Montenegro.

Editado por Pequeño editor en marzo de 2014, es parte de la colección Panzada de letras.

Tiene 28 (coloridas y musicales) páginas.



Cuando pispeaba reseñas en otros blogs y lo miraba en las librerías, tenía una mezcla de prejuicios (me parecía muy «de diseño») y curiosidad. Hoy, sin embargo, ya me parece un clásico, no sé cómo describirlo…

Es preciosa su edición, es libro de diseño, es libro de canciones para mi hijo de recién estrenados veinte meses. Es original en toda su concepción (la historia, su métrica, la técnica de ilustración empleada, ¡todo!). ¡Y además es cuadrado! (amo los libros en ese formato).

Lo recomiendo porque es bello y sorprende (Lucas lo agarra siempre que lo tiene a su alcance, tiene magia). Apto para todo público.



Dentro de una palabra

Escrito por María Cristina Ramos e ilustrado por Claudia Degliuomini.

Editado por Sudamericana en marzo de 2014.

Tiene 32 (delicadas) páginas.



A pesar de mi miopía –o tal vez, por ello…–, lo visual es lo primero que me atrapa en un libro. Y esto, sin lugar a dudas, también sucede en este caso.

Visualmente, este libro es precioso, pero además, o cuando volvemos a ser objetivos, nos centramos y leemos (que ese es el objetivo de los libros, ser leídos), sus poesías (porque no les dije, pero es un libro de poesías) son redondas, cierran. La cadencia, lo que dicen, todo es armónico.

Lo recomiendo porque las poesías y las imágenes te atrapan (lo que puede extrañar, ya que es un género que puede no conmover a todo el mundo, pero en este caso, funciona, ¡y muy bien!), te llevan, te hacen viajar… ¡dentro de las palabras! Apto para todo aquel que quiera flotar en aguas color pastel.



El rey de nada

Escrito e ilustrado por Guridi.

Editado por Adriana Hidalgo en 2014, es parte de la colección pípala.

Tiene 36 (sorprendentes) páginas.



Saben que me cuesta ser objetiva con los libros de esta colección… Dicho esto, les pido que lo lean, que lo disfruten… Es un libro para paladearlo, la historia, en apariencia simple, luego de relecturas, se potencia, se expande, cobra fuerza. ¿Por qué? No lo sé, pero sucede.

El personaje es entrañable, y las ilustraciones dan cuenta de ello. Atrévanse a conocerlo.

Lo recomiendo porque es adorable desde la tapa, y a partir de ahí, queda en ustedes… Apto para quienes sepan leer entre líneas.



¿Es mucho 7?

Escrito, ilustrado y con fotografías de Antje Damm.

Editado por Iamiqué en 2014, es parte de la colección Los filosos.

Tiene 72 (agudas) páginas.



Pensar en filosofía para niños es un desafío enorme, ya que son cuestionadores natos, por lo que caer en preguntas obvias, para ellos, sería una zoncera, pero la autora se la juega, y consigue una genialidad.

Sin lugar a dudas, este libro no es bobo en lo absoluto, como tampoco lo son las cuestiones que allí se plantean. Es, en evidencia, un libro abierto. Develar más le quitaría magia.

Lo recomiendo porque la propuesta de la colección es original, y este libro, en particular, tiene el equilibrio justo entre texto y palabra, lo que lleva a miles de preguntas más en cada página. Dispara y se retroalimenta en cada lector. Apto para todo público, especialmente para niños preguntones.



Una casa bien abierta

Escrito por Carlos Pessoa Rosa e ilustrado por Claudia Legnazzi.

Editado por Pequeño editor en 2014, es parte de la colección Incluso los grandes.

Tiene 36 (conmovedoras) páginas.



La historia, intimista, simple llega directo al corazón, pero no desde el golpe bajo, sino desde un lirismo, desde una poesía, que van más allá. Este libro, por encima de lo perfecto del combo imagen-palabra, es especial justamente por lo que no dice y por lo que dice más allá de lo evidente.

Conmociona y emociona, conmueve, llena los ojos de lágrimas y la vida de un poco más de emoción. Hay mucho para decir de esta obra de arte, pero dejo que lo descubran ustedes, vale la pena.

Lo recomiendo porque la emoción y la belleza en mí siempre ganan, así que eso quiero que ustedes sientan.



Esta es solo una muestra de las bellezas que hay para regalarles a los chicos el próximo domingo, pero hay muchísimo más (muy bueno y muy lindo). Apuesten por un libro, es una puerta abierta siempre...

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