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Diccionario K en mano, Cristina busca una nueva palabra para

CRISIS CON LOS HOLDOUTS

Diccionario K en mano, Cristina busca una nueva palabra para “default”


El Gobierno sigue creyendo que al evitar llamarlos por sus nombres los problemas de la economía no existen. Con las negociaciones con los holdouts estancadas y el Ejecutivo más preocupado por la cláusula RUFO, la Argentina está muy cerca de una nueva cesación de pagos. Todo indica que la Presidente evitará llamar las cosas por su nombre.
25/07/2014|15:20

 
Para la Presidente, debe buscarse un nuevo nombre para el default al que podría ingresar la Argentina el próximo 30/07.


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CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Néstor Kirchner les llamaba "tensiones del crecimiento" a los cortes de luz y problemas de abastecimiento energético. No quería utilizar el término que se comenzaba a propagar: "crisis energética". A la reducción de subsidios, nunca concluida, Cristina Fernández la bautizó "sintonía fina". A la devaluación, Jorge Capitanich la transformó en "desplazamiento cambiario". Y a la inflación, Axel Kicillof la denomina "variación de precios". 
 
Como se ve, a lo largo de los últimos 11 años, la semántica ha sido un instrumento primordial en la construcción del relato K. El Gobierno creyó (sigue creyendo) que al evitar llamarlos por sus nombres o por sus denominaciones más extendidas los problemas estructurales de la economía del país que administra no existen. 
 
Pero la inflación está en las góndolas y en los bolsillos de sus consumidores. La devaluación impacta también en la suba de precios. La luz es fácil de percibir cuando no está, porque los cada vez más abultados subsidios no garantizan el abastecimiento, sólo una tarifa baja. Aún así, el Gobierno insistirá con esta estrategia de cambiar palabras y rebautizar conceptos.
 
La Argentina podría entrar en default después del próximo 30/07, cuando las calificadoras de riesgo registrarán que, tras un período de gracia, los acreedores de la deuda reestructurada no se encontrarán con los US$539 millones prometidos. Esto se produce porque un fallo de la justicia de Nueva York le impide a la Argentina pagarles a estos bonistas si es que al mismo tiempo no les paga a los holdouts, vulgarmente llamados "fondos buitres". 
 
En la 'Gran Manzana' se desarrollan conversaciones entre las partes contrarreloj. El juez Thomas Griesa decidió que la Argentina debe pagarles US$1.330 millones a los tenedores de bonos en default que no ingresaron a los canjes de deuda US. Esta es una sentencia que debe cumplirse, el Gobierno lo sabe y no es eso lo que lo desvela. 
 
Ya ha quedado de manifiesto que el temor de la Casa Rosada pasa por la denominada cláusula RUFO. "Si se viola esa cláusula, se cae todo el canje", graficó la Presidente. El miedo se basa en la posibilidad de que los bonistas de la deuda reestructurada inicien juicios contra la Argentina reclamando el 100% del valor de sus bonos defaulteados. En los canjes de 2005 y 2010 habían aceptado quitas. Los "buitre" no lo hicieron y obtuvieron un reconocimiento en la justicia estadounidense. 
 
Para el Gobierno, parece, la cláusula RUFO en una prioridad anterior al default. Y no se arriesgará a que se dispare esa disposición, aunque la probabilidad sea baja. En otras palabras, para el Gobierno sería preferible que la Argentina entre en cesación de pagos, con las consecuencias económicas que esto conlleva, a que se inicien reclamos contra el país que podrían llegar, según las estimaciones del Gobierno, a los US$500 mil millones. 
 
En esto coinciden economistas opositores como Roberto Lavagna y Jorge Remes Lenicov. El exministro de Kirchner habló de la preferencia de un "tifón" a un "tsunami" y de que la Argentina debe "privilegiar al 93% que aceptó una quita sin precedentes", que son los afectados por el fallo de Griesa.
 
En su último discurso, Cristina reconoció a Lavagna, y dio indicios de que el default es la opción más probable. Nada más que, y aquí vuelve la semántica, no se lo llamará así. La Presidente pidió que el mercado le encuentre un nuevo nombre a esta situación en la que la Argentina ha demostrado voluntad de honrar sus deudas, hizo una orden de pago para los holdin y que los mismos son impedidos de acceder a sus dólares por una orden judicial. 
 
"Quiero decirles que la Argentina no va a entrar en default. Porque en default entran los que no pagan y Argentina pagó", dijo la Presidente. 
 
Las negociaciones en Nueva York siguen en un callejón sin salida, y sólo quedan muy pocos días hacia el 30/07. La Presidente dejó la sensación de que la Argentina está más próxima a un default que a arriesgarse a violar la cláusula RUFO con un acuerdo con los holdouts que, sin embargo, le posibilite a los holdin acceder a sus pagos. 
 
Tifón, tsunami o default. Elijan el nombre que más les guste.
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