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Diez eventos meteorológicos que cambiaron la Historia

Desde la prehistoria a la actualidad, los seres humanos siempre estuvimos a merced de los caprichos del tiempo. En este breve repaso histórico, veremos que los eventos meteorológicos cambiaron el curso de la Historia más veces de lo que nos imaginamos.

Presentamos a continuación una lista de diez hechos históricos relacionados con el clima, que se destacan entre los numerosos ejemplos publicados en el libro de Laura Lee “Blame It on the Rain: How the Weather Has Changed History“, de lectura recomendada para quienes entiendan el idioma inglés.


1. Las brisas marinas salvan a la cultura occidental. La supervivencia de la civilización griega, y por lo tanto de la cultura occidental, se vio comprometida durante las guerras Médicas. El Imperio Persa, en el apogeo de su poder bajo el mando de Jerjes, estuvo a punto de derrotar a los griegos en tierra firme, pese a la resistencia del rey Leónidas y sus espartanos en el combate de las Termópilas. Sin embargo, el general Temístocles logró alterar definitivamente el rumbo de la guerra a favor de los griegos en el año 480 AC, utilizando su conocimiento de los vientos locales en la batalla naval de Salamina.


2. El primer kamikaze. A fines del siglo XIII, el líder del Imperio Mongol Kublai Khan se dispuso a la conquista del Japón con una flota de 4000 barcos y más de 40 mil soldados. Pero sus tropas fueron diezmadas antes de desembarcar, sorpresivamente, por un terrible tifón que hundió a casi todas sus naves. Los monjes sintoístas, que creían que la tormenta se había desencadenado como resultado de sus ruegos y plegarias, le dieron el nombre de “kamikaze” o “viento divino”. Este hecho marcó desde entonces en la tradición japonesa la idea de un pueblo protegido.


3. La Armada Invencible, derrotada por el “viento protestante”. La derrota de la Armada Invencible española en el año 1588 fue una de las batallas decisivas de la civilización occidental. El rey español Felipe II envió a través del Canal de la Mancha a una poderosa flota con el objetivo de invadir Inglaterra y así obtener el control total y absoluto de los mares. Pero nada salió según lo esperado. Las condiciones meteorológicas adversas dispersaron a los navíos españoles, mientras los ingleses navegaban con el viento a favor y transformaban el intento de conquista de Felipe II en un desastre militar de proporciones gigantescas.


4. Carlos XII y la invasión de Rusia. En 1709, el rey Carlos XII de Suecia se convirtió en el primer gran invasor europeo en liderar a su ejército en una larga y penosa marcha durante el crudo invierno ruso. Las copiosas nevadas y el frío extremo afectaron seriamente a sus tropas mucho antes de llegar a destino. A pesar de ser un brillante estratega, Carlos XII fue incapaz de vencer a las inclemencias del tiempo. Su fracaso militar tuvo un gran impacto psicológico en la época y sirvió para demostrarle al mundo que el zar Pedro El Grande sería un hueso duro de roer.


5. Washington vive para luchar otro día. Cuando George Washington se convirtió en comandante del ejército norteamericano, apenas si lideraba a un puñado de entusiastas mal pertrechados. El ejército británico, por el contrario, era una fuerza muy bien organizada y equipada. Washington podría haber sido derrotado para siempre en 1776, en la batalla de Long Island, de no ser por una espesa niebla que le permitió retirar a sus tropas del campo de batalla sin ser detectados por los ingleses, y reagruparse para proseguir la lucha en condiciones más favorables.


6. El granizo enciende la mecha de la Revolución Francesa. Hacia 1789, Francia era una nación castigada por la crisis económica debido a su endeudamiento por ayudar a los norteamericanos en su guerra de independencia contra el Imperio Británico. La situación se agravó cuando una serie de inundaciones causaron el aumento desmedido del precio de los alimentos. Para empeorar las cosas, una fuerte tormenta de granizo destruyó la mayor parte de los cultivos franceses, provocando el hambre del pueblo y su rechazo hacia la clase gobernante, lo que aceleraría los hechos que llevaron a la Revolución.


7. La revuelta de esclavos sofocada por una tormenta. El 30 agosto del año 1800 pudo haber quedado en los anales de la Historia como el día en que los esclavos de Richmond, Virginia, se levantaron en contra de sus amos siguiendo a un hombre llamado Gabriel, tomando la armería de la ciudad por asalto y liberando a otros miles de esclavos en una sangrienta revuelta. Al menos, ese era el plan, que fue desbaratado por una fuerte tormenta que afectó a la organización de los conspiradores y les impidió llevar a cabo su objetivo.


8. Napoleón invade Rusia. En 1812, Napoleón Bonaparte lideraba el mayor ejército conocido por Europa: más de 600 mil soldados de elite. Su plan consistía en marchar a toda velocidad hacia Rusia, antes de la llegada del invierno. De hecho, conquistó Moscú con facilidad; sus tropas saquearon la ciudad y prácticamente la arrasaron. Pero al igual que Carlos XII, Napoleón subestimó la crudeza del invierno ruso y pagó un alto precio por ello. Habiendo agotado los recursos de una ciudad devastada, las temperaturas de hasta 40º bajo cero causaron miles de muertes en el ejército napoleónico, obligándolo a emprender la retirada. Sólo 150 mil soldados regresaron a casa.


9. Hitler invade Rusia. Tal parece que las malas experiencias previas no fueron consideradas por Adolf Hitler. El dictador alemán se lanzó al ataque de las fuerzas de Stalin en 1941, confiado en que sus escuadrones blindados acabarían con la invasión en poco tiempo. Una vez más, el invierno se hizo presente y castigó a uno de los más poderosos ejércitos de la Historia. Las orugas de los tanques se hundían en el barro y la nieve retrasando su avance, y las líneas de suministros alemanas eran atacadas constantemente por la resistencia soviética. Las derrotas de Hitler en Moscú y Stalingrado fueron instancias decisivas de la Segunda Guerra Mundial.


10.Cielo despejado sobre Hiroshima. El 6 de agosto de 1945 era un hermoso día soleado en Hiroshima, Japón; y eso selló su destino. A las 7:09, un avión de reconocimiento norteamericano declaró que la nubosidad era mínima y las condiciones óptimas para el lanzamiento de la primera bomba atómica. Más dramático aún fue el efecto de las nubes sobre Kokura. Esta ciudad había sido elegida como objetivo primario para el segundo bombardeo, pero las condiciones de nubosidad llevaron a Estados Unidos a elegir otro blanco alternativo: Nagasaki.

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