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Dioses griegos el post que se merecen










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Origen de los dioses

Dioses

Religión Griega

Mitología Griega






Una curiosidad: de todas las religiones antiguas y que ya no se practican en ninguna parte, la religión griega es la que mejor conocemos, ya que para su estudio poseemos una riqueza documental extraordinaria.


De izquierda a derecha: Poseidón (arriba), Hades (abajo), Atenea, Dioniso (abajo), Afrodita, Hefesto, Ares, Hermes (abajo), Hestia (arriba), Zeus, Hera, Apolo (abajo), Artemisa (arriba).


Y es que el mundo griego no formó una unidad territorial o política, sino que cada territorio y cada ciudad poseía sus mitos, sus explicaciones del mundo y sus ritos propios.

El pueblo griego se ha caracterizado por ser un pueblo extremadamente religioso. La dificultad de exponer la religión de los griegos o helenos estriba ante todo en la riqueza de su panteón. Conviene por tanto aclarar que no son un pueblo que adore a un único dios (monoteísta) sino que adoran a una pluralidad muy diversa de divinidades (politeísta).



La religión constituyó para los griegos un lazo de unión y el mundo de los dioses alcanzó casi categoría de real a través de la obra de Homero y Hesíodo. La mitología de la antigua Grecia con su multitud de pintorescas deidades pasó a la cultura occidental como fuente de inspiración artística y literaria.

La religión griega fue el resultado de la mezcla de las creencias de los primitivos habitantes y de los inmigrantes. Para los primeros, la importancia que daban a las deidades quedaría reflejada más tarde en el hecho de que algunas diosas fueran nombradas patronas de algunas ciudades, como por ejemplo Atenas, colocado bajo el amparo de Palas Atenea. Pero la filosofía social de los pueblos inmigrantes de signo patriarcal, determinó que el dios supremo, Zeus, habitante del monte Olimpo como los restantes dioses, fuera un ser masculino.

Para abordar el tema de los "dioses griegos" es preciso definir que es lo que este pueblo entendía por "dios".


"Dios: es un hombre o una mujer inmortal, de estatura, belleza, vigor y otras facultades superiores a las de los mortales. Pero al igual que éstos tienen necesidades estrictamente humanas: han de dormir, comer, beber, vestirse y sentir las pasiones. En cuanto a la moral, aborrecen todo lo malo, injusto e impuro, pero no son todopoderosos y omniscientes. Basan su vida en el placer y en disputas que a veces los dividen en bandos.“


Origen de los dioses


Para hacerse una idea de dónde provienen los dioses del mundo mitológico, comentaremos en pocas palabras cómo se suceden los acontecimientos hasta llegar a los dioses que todos conocemos. De todos modos, siempre debe tenerse en cuenta que en mitología todo es relativo, pues lo normal es que existan varias versiones de una misma cosa. Lo siguiente son solo unas pautas destinadas a proporcionarnos una rápida mejor comprensión del conjunto mitológico.



• En el universo de la mitología griega primeramente aparecen los entes. Como Érebo (las tinieblas), Nicte (la noche) y el Caos.

• Después nos encontramos con los primeros seres mitológicos. Éstos son personificaciones de la naturaleza. Como Urano (el cielo) y Gea (la tierra), que forman la primera pareja en el trono divino.

• Más tarde aparecen los titanes, que son los hijos de Urano y Gea. Hay seis titanes: Océano, Ceo, Crío, Hiperión, Jápeto y Cronos. Y seis titánides: Tía, Temis, Mnemósine, Febe, Tetis y Rea. Cronos y Rea destronan a sus padres y forman la segunda pareja en el trono.

• La unión de Cronos y Rea da lugar a la primera generación de olímpicos. Estos son: Zeus, Poseidón, Hades, Démeter, Hestia y Hera. Zeus y Hera derrocan a sus progenitores y se instalan definitivamente en el trono divino.

• Aún existe una segunda generación de Olímpicos compuesta por: Atenea, Apolo, Artemisa, Ares, Hermes y Hefesto.

Al referirnos, entonces, a los dioses preolímpicos, debe entenderse que se habla de los dioses que gobernaban antes de que se instalase en el poder la pareja olímpica formada por Zeus y Hera.

Más tarde, Grecia influyó en la religión de Roma, como en otros tantos aspectos materiales y espirituales del pueblo latino. De tal forma que muchos de los dioses griegos fueron acogidos como sus dioses por los romanos, aunque eso sí, cambiándoles el nombre.





Dioses


ZEUS


El gran Zeus.


Dios supremo de los dioses. Su nombre "el radiante" lo relaciona con los cultos del firmamento luminoso. La naturaleza y el devenir del cosmos están sometidos a Zeus (desataba tormentas, hacía caer el rayo), así como la armonía y el orden social: los reyes y soberanos reciben de él su poder y a él deben rendir cuentas. Incluso era el consejero y el protector de la Asamblea popular y el defensor de todos los juramentos. Sólo las Moiras, el destino o la fatalidad, hijas de la necesidad se sustraen a su poder.


Hijo de Cronos y Rea, hermano de Hades, fue el único que se salvo de ser devorado por su padre gracias a los sentimientos que despertó en su madre al nacer (según dicen los escritos era hermosísimo), y por lo cual no tuvo el valor de entregárselo a su esposo Cronos para que lo devorara, así que le engaño dándole a comer una piedra envuelta en pañales, llevándose a Zeus al monte Ida, en la isla de Creta; allí fue criado por los coribantes, quienes disimulaban el llanto del niño con estruendo de tambores y choques de escudos.

Apenas hubo crecido y en posesión ya de todo su poder, se enfrento a su padre, al cual después de hacerle vomitar a todos sus hermanos lo desterró del cielo, pasando así a ser rey de los Dioses, desterrando al Tártaro a los dioses antiguos que apoyaron a su padre en la contienda y desposando a todas las grandes potencias por las cuales se rige el universo para reforzar así su posición de Dios soberano, estas potencias eran: Mentís (La Mente) para llegar a ser sabio, Temis (La Justicia) para conseguir ser justo, Mnemosina (La Memoria) para no olvidar sus tareas como rey, así como también desposó a Leto, Deméter, Hera y Maya de cuyas uniones surgieron Atenea, Perséfone, Febo (más conocido por su nombre romano: Apolo "Dios del Sol", Artemisa etc.

Los lugares de culto más importantes eran Dodone y Olimpia. Los Juegos Olímpicos y los Nemeos estaban dedicados a esta divinidad.

Los atributos propios del Dios son el rayo, el águila y el cetro.










GEA






Gea es la madre Tierra de donde surgen todas las razas divinas. Ella nace después de Caos y antes de Eros (el Amor). Ella sola engendró a Urano (el Cielo) que la cubre al igual que Ponto (el mar).

Después se une con Urano y da a luz a los seis titanes: Océano, Ceo, Crío, Hiperión, Japeto y Cronos. También tuvo a las seis titánides: Tía, Rea, Temis, Mnemósine, Febe y Tetis (madre del héroe Aquiles). Después nacieron los cíclopes (monstruos gigantes con un solo ojo), divinidades relacionadas con el rayo y el trueno. Por último nacieron los Hecatonquiros, seres de cien brazos, gigantescos y violentos.

Urano odiaba a todos sus hijos, por lo que los obligaba a vivir en las profundidades de su madre. Un día ella decidió liberarlos y les pidió que se vengaran de su padre, pero todos le temían demasiado. Sólo el menor, Cronos aceptó, pues lo odiaba mucho. Gea le entregó una hoz de acero a su hijo. En la noche cuando Urano cubrió a Gea toda para unirse con ella, Cronos le cortó los testículos a su padre y los arrojó detrás de él. La sangre que brotaba de la herida fecundó a Gea y de ahí nacieron los Gigantes, las Herinias y las Ninfas de los Fresnos, además de todas las divinidades relacionadas con los árboles.

Posterior a esta mutilación, Gea se unió con Ponto de donde nacieron las divinidades marinas: Nereo, Taumante, Forcis, Ceto y Euribia. Mientras, Cronos reinaba en el mundo y se había vuelto un tirano terrible y había encerrado a sus hermanos en el Tártaro, por lo que Gea planeó una nueva venganza. Los hijos de Rea y Cronos habían sido devorados por su padre, pero cuando ella estaba en cinta de Zeus, pidió ayuda. Gea y Urano le revelaron el secreto de los Destinos y le enseñaron como burlar a Cronos. Cuando el niño nace, Gea lo esconde en una caverna, al mismo tiempo que a Cronos le era entregada una piedra envuelta en mantillas, a la que devoró sin notar la diferencia.


Cuando Zeus estuvo mayor, luchó abiertamente con Cronos y Gea le hizo saber que necesitaría la ayuda de los Titanes. Estos al ser liberados por Zeus del Tártaro, le dieron el rayo, el trueno y el relámpago, armas con las que destronó a su padre. Pero Gea seguía descontenta por la suerte de los Hecatonquiros, que habían sido derrotados, por lo que se une con Tártaro (dios de los abismos) y engendró a Tifón, con el que tuvieron que luchar los dioses por largo tiempo. Además nació de esta unión otro monstruo, Equidna.

La mayoría de las teogonías le atribuyen a Gea la maternidad de diversos monstruos como Caribdis, las Harpías, Pitón, el dragón guardián del vellocino de oro, e incluso la Fama. Con el tiempo, Gea se convirtió en la madre universal, y conforme el mundo helénico personificaba a sus dioses, la tierra se encarnaba en divinidades como Démeter o Cibeles, y la tierra como elemento abandonaba la mitología.

Gea se consideraba además, como inspiradora de muchos oráculos, poseía los secretos de los Destinos, y sus predicciones eran más antiguas y seguras que las del mismo Apolo.




HERA




Es la diosa principal de los griegos, hija de Cronos y de Rea y a la vez, hermana y esposa de Zeus. Era la protectora del matrimonio y la maternidad. Sus atributos son el cuervo, el pavo real y la granada.



ARTEMISA





Esta diosa equivale en Roma a Diana, la Cazadora. Según algunas tradiciones, es hija de Démeter (diosa de la fertilidad); sin embargo es más común que se considere hermana gemela de Apolo (dios del arte y de la adivinación), y por lo tanto hija de Leto y Zeus (dios de los dioses).

Ella es la primogénita, e inmediatamente ayudó a Apolo a venir al mundo. Luego, recién nacidos, Apolo y Ártemisa, que tenían grandes habilidades de cazadores, mataron a un dragón que se disponía a atacarlos. Pero, una de sus más renombradas hazañas es la de asesinar, entre los dos, a los hijos de Níobe, quien había insultado a Leto. Apolo se enfrentó y acabó a los seis muchachos, mientras que Ártemisa se encargó de la seis doncellas. Famoso es también el hecho de que para salvar a su madre mataron al gigante Ticio que trataba de violarla.

Ártemisa se mantuvo eternamente virgen y joven, por lo que siempre fue un emblema de las doncellas jóvenes. Nunca conoció la dependencia a hombre. Su único placer era la caza, y debido a esto andaba siempre armada con una arco, con el que cazaba y perseguía a sus víctimas que iban desde veloces ciervos hasta humanos caídos en desgracia. Uno de sus castigos clásicos, es enviar la muerte a las mujeres que van a dar a luz. Las muertes repentinas e indoloras son también de su cosecha. Es muy propicia a la cólera y es en extremo vengativa.

Dentro de sus luchas y triunfos más destacados se pueden contar el combate contra los Gigantes, donde se enfrentó a Gratión. De igual forma, venció en combate a los monstruos Alóadas; en Arcadia, a Búfago (el devorador de bueyes); a Orión, el cazador gigante, quien habría incurrido en la cólera de la diosa, por retarla a lanzar el disco, según algunas tradiciones. En otras versiones, Orión intenta robar a una de sus compañeras, e incluso hay quienes dicen que el cazador intentó violar a la propia Ártemisa. Otra de sus víctimas importantes fue Calixto, a la que mató por orden de Hera (esposa de Zeus), quien quería castigarla por haberse dejado seducir por Zeus.

Interviene en la historia de la familia de los atridas (Agamenón y Menelao), pues Agamenón, al matar un ciervo, comparó su habilidad con la de la propia diosa. Ésta, en respuesta, inmoviliza su flota y exige el sacrificio de Ifigenia, a quien salva en el último momento trasladándola a Táuride.


Se ha identificado a la diosa con la luna errante por las montañas, paralelamente a su hermano que era la personificación del sol. Sin embargo, no todos los cultos o mitos referentes a Ártemisa son celenes (lunares), pues en el panteón helénico era clasificada como la diosa de las bestias, e incluso ha sido objeto de cultos que incluían el sacrificio humano, como el de Táuride.

Ártemisa era la protectora de las amazonas, quienes eran cazadoras y guerreras como ella y estaban libres del yugo masculino igual que ella.

Su culto se expandió por todas las regiones montañosas de Grecia como Arcadia, el territorio espartano, el monte Taigeto, Élide y Laconia entre otras. Su mayor templo se encontraba en Éfeso, donde la cazadora había asimilado a la diosa de la fecundidad asiática.

Se la representa como arquera y también con una media luna en los cabellos.




APOLO




Hijo de Zeus y de Leto, era primitivamente un dios solar. Era considerado como el dios del bien, del orden y de la belleza, por lo que también regía la música y la poesía. Era también el dios de la medicina y el padre de Esculapio.

Era venerado en Delfos, donde su oráculo reveló con frecuencia las voluntades divinas. Se le representa a veces con una flauta o con una lira, o como un arquero.




ATENEA




Diosa de la sabiduría, e la inteligencia y de las artes, hija de Zeus y Metis, nació de la cabeza de su padre totalmente armada. Velaba las leyes y protegía la justicia, así como estaba a su cargo todo aquello que fuera símbolo de lo civilizado: arado, fuego, bordados, etc.

El olivo, el búho, el gallo y la serpiente estuvieron consagrados a esta diosa, que era especialmente venerada en Atenas, lugar donde se celebraban cada cuatro años las fiestas de las Panateneas.

Normalmente se la representa como a una joven guerrera armada de lanza y escudo y tocada con casco.




HERMES




Dios griego de todo cuanto requiere habilidad y astucia. Hijo de Zeus y Maya, fue el mensajero de los dioses, dios del comercio, de los ladrones , los tramposos y los viajeros. Inventó la lira, los pesos y medidas y los deportes.

Se le representa con un manto de viaje y sandalias o talones alados. También como pastor.




ARES





Hijo de Zeus y Hera, es el dios de la guerra, de la combatividad y la crueldad. Le acompañan siempre Deimos (el terror) y Fobos (el miedo). Tuvo amores con Afrodita.

Se le representa como un temible guerrero con escudo y casco.




HEFESTOS




Dios griego del fuego y de los metales, hijo de Zeus y Hera. Su forja era prodigiosa y realizó numerables armas y armaduras para distintos dioses: el tridente de Posidón, el cetro de Zeus, el escudo de Heracles, etc. Se le representa en la fragua o portando sus herramientas.



AFRODITA




Diosa griega de la belleza y de la voluptuosidad nacida de la espuma de mar fecundada por los genitales castrados de Urano.


Afrodita es la diosa del amor y la belleza, y se identifica en Roma con la antigua divinidad itálica Venus.

Según una tradición es hija de Urano y según otra de Zeus y Dione.

En el caso de la primera historia, el nacimiento ocurre en el momento que Cronos (dios del tiempo) corta los genitales de su padre Urano y los lanza al mar, de donde surge Afrodita. De ahí que se le conozca como "la diosa nacida de las olas" o "nacida del semen de dios".

Una vez que salió del mar, Afrodita fue llevada por los vientos Céfiros, primero a Citera y luego a Chipre, donde las Horas la vistieron y la guiaron a la morada de los Inmortales.

Posteriormente, Platón imaginó que había una Afrodita Urania, la diosa del amor puro e hija de Urano; y Afrodita Pandemo, hija de Dione y diosa del amor vulgar. Sin embargo, esta es una concepción filosófica tardía.

Afrodita es partícipe de un sin número de leyendas. Primero, se casó con Efesto (el divino cojo y dios del Fuego), pero estaba enamorada de Ares (dios de la Guerra).


Cuenta Homero (autor de La Odisea y La Iliada) que mientras los enamorados se entregaban a la pasión en una madrugada, en el lecho de Afrodita, Efesto celoso les había puesto una trampa, pues el Sol le había contado que su amada le estaba siendo infiel.

Cuando los amantes se dieron cuenta ya estaban atrapados en una red mágica que tenía el esposo de la bella diosa, y éste fue a llamar a todos los dioses para que fueran testigos del engaño. Todos se burlaron del asunto, pero Poseidón (dios del Mar) pidió clemencia y por eso Afrodita y Ares fueron liberados.

La diosa, avergonzada, huyó a Chipre, mientras que Ares se fue a Tracia. Sin embargo, sus amores tuvieron fruto y de tal unión nacieron Eros (dios del amor) y Anteros, Deimos y Fobos (el Terror y el Temor) y Harmonía. A veces también se agrega a Príapo.

Aparte de Ares, Afrodita estuvo involucrada amorosamente con Adonis y Anquises con quien tuvo a Eneas (héroe troyano y personaje de La Eneida, de Virgilio) y a Lirno.

Pero, la diosa fue especialmente conocida por sus maldiciones e iras, pues cuando alguien caía en la desgracia de ofender a la diosa, se condenaba a tormentos terribles. Por ejemplo, castigó a la Aurora con un amor irrefrenable por Orión, ya que había cedido a las seducciones de Ares. También castigó a todas las mujeres de Lemnos, ya que éstas no la honraban, y las impregnó con un olor insoportable que provocó que sus hombres las abandonaran. De igual manera castigó a las hijas de Cíniras y las obligó a prostituirse con extranjeros.

Por otra parte, caer en su gracia era igual o más peligroso. Cuando la Discordia lanzó una manzana a la más hermosa de las diosas, e hizo que compitieran Afrodita, Palas Atenea y Hera, y Zeus decidió que fuera Alejandro (Paris, héroe troyano) el que definiera quién era la más hermosa, cada una le ofreció un regalo a cambio de que la escogiera. Palas Atenea le ofreció hacerlo invencible en la guerra, Hera le prometió el reino del universo, y Afrodita la mano de Helena (hija de Zeus y hermana de los Dioscuros), quien era la mujer más hermosa del mundo. Paris eligió a Afrodita y fue por esta promesa que se inició la famosa Guerra de Troya.

Afrodita, agradecida con Paris, lo protegió durante toda la campaña así como a los demás aqueos, incluyendo a su hijo Eneas, a quien logró salvar de la muerte.


Aunque Troya iba a perder la guerra definitivamente, Afrodita logró rescatar la raza de los aqueos con su hijo Eneas, quien luego viajará a una tierra desconocida donde sus descendientes Rómulo y Remo fundarían Roma.

Así es como para lo romanos Afrodita, Venus para ellos, fuera su protectora particular y por eso César le levantó un templo bajo la invocación de Venus Madre.

Los animales favoritos de esta diosa eran las palomas, y estas aves arrastraban su carro. Sus plantas eran la rosa y el mirto.




DÉMETER




Diosa griega de la fertilidad, de las cosechas y de la agricultura, hija de Cronos. La muerte y el renacer de las estaciones están ligadas a su figura a través del mito de Perséfone, su hija raptada por Hades. En su honor tenían lugar las fiestas de las Tesmosforias, celebradas principalmente por mujeres.

Se la representa como a una mujer sobriamente vestida y coronada de espigas que porta una antorcha en la mano derecha y un haz de espigas en la izquierda.




HADES





Dios griego del mundo subterráneo o del reino de los muertos así como dueño de todas las riquezas del interior de la tierra, por lo que se le llamaba también Plutón (pluto=riqueza).

Se le representa con los cabellos y barbas largas, portando en la mano un bastón rematado con la cabeza de un águila y, a veces, sosteniendo en sus manos la copa de la abundancia.


Según la mitología griega Hades era hermano de Zeus e hijo de Cronos, fue devorado por este último tras su nacimiento y posteriormente vomitado gracias a la ayuda de su hermano, el cual destronó a Cronos del Olimpo y le desterró; pasando Zeus a ocupar el trono y quién tras hacer la división de reinos le dio el Reino de Ultratumba a su hermano (también llamado Reino del Hades; en griego Hades significa "lo que no se ve" ).

El significado de la palabra "Hades" le viene como anillo al dedo a este Dios, pues según lo describe la mitología era una deidad severa y solitaria, aunque no por ello malvada, a la cual se le veía pocas veces abandonar su reino subterráneo, por lo que su relación con los otros dioses del Olimpo era más bien escasa.

Es considerado como uno de los dioses más poderosos del Olimpo griego junto con Zeus; y debido al miedo que siempre le ha tenido el ser humano a la muerte no fue un dios muy venerado por los griegos, de ahí que los pocos templos dedicados a él en Grecia y en Roma se centraran más en su esposa, la hermosa y desdichada Perséfone (también llamad a Proserpina), recordando el mito de su unión (el mito de la primavera), siendo según cuentan los escritos uno de los mas poéticos y significativos de la Antigüedad.




DIONISOS




Dios griego del vino, la embriaguez nacido del muslo de Zeus.

Uno de los dioses más importantes de la Grecia clásica, hijo de Zeus y de la ninfa Sémele, equivale al Baco romano.

Simboliza la vida vegetal y en la historia de su culto hay que distinguir dos aspectos: el del Dios campestre y popular del vino y el del Dios del éxtasis, arrebatos y misterios, procedente este último culto de Asia menor y que dio lugar a diversos géneros poéticos (ditirambo y poesía órfica) y fue base del primitivo teatro griego.

Las fiestas en su honor recibían distintos nombres, eleuterias, orgías o dionisiacas en Grecia y bacanales en Roma.




PROMETEO




Hijo del titán Japeto y de la ninfa marina Clímene, Prometeo fue en su origen el dios del Fuego, que sirve calentar, iluminar y sirve para fabricar utensilios para el hombre.


Se trataba pues de una divinidad benéfica, amiga de los hombres, por lo cual en Grecia le consagraron numerosos altares, como el barrio de la Academia en Atenas, el cual tenía un fuego sagrado perennemente encendido.

En determinados días, dedicados a los sacrificios al dios, los jóvenes de la ciudad encendían varias antorchas en aquel altar y las llevaban corriendo hasta los templos de otros dioses para allí encender los fuegos del sacrificio.

Sin embargo, poco a poco, Prometeo perdió importancia como divinidad (su lugar lo ocupó Hefesto, un dios probablemente de origen asiático) y de sus características originales solamente subsistieron su extraordinaria benevolencia para con el género humano y una relación cada vez más vaga con el elemento ígneo, características en torno a las cuales se constituyo y desarrolló su mito (Mito del Fuego).




La religión griega



La religión griega era politeísta porque rindió culto a numerosos dioses. Los griegos concebían a sus dioses como seres con poderes sobrenaturales que actuaban sobre las fuerzas de la naturaleza y que podían auxiliar a los seres humanos en todos los aspectos de su vida, desde las acciones cotidianas hasta las guerras.

Las divinidades tenían características antropomórficas (del griego antropos: hombre, y morfos: forma) porque eran concebidas y representadas con forma humana.

No solamente los humanizaban a su apariencia física, sino que también les atribuían las cualidades, las pasiones, las virtudes y aún los defectos de los hombres. En algunos casos les favorecían y en otros los perseguían, buscando su ruina. Esta característica de los dioses hacía que los griegos les temieran y estuvieran permanentemente tratando de agradarles, porque creían que su destino estaba marcado por la voluntad de las divinidades.

Pero eran inmortales y eternamente jóvenes, alimentándose de néctar y ambrosía. Su residencia era el monte Olimpo donde Zeus, el más poderoso de los dioses reinaba sobre los demás.

Las creencias sobre el origen del mundo aparecen minuciosamente explicadas en un poema llamado Teogonía u origen de los dioses, cuya redacción se atribuye al griego Hesíodo, que vivió en el siglo VII a.C.



Dionisio (Baco para los romanos).


La Familia Olímpica


Zeus (Júpiter en Roma): Es el dios supremo, soberano de los dioses, de los hombres y del mundo. Personifica al cielo y la luz, y es el señor de la vida y de la muerte. Atenea (Minerva): diosa de la sabiduría y el hogar. Artemisa (Diana): diosa virgen de la luna, hermana gemela de Apolo, guardiana de las ciudades, de los animales y de las mujeres. Hera (Juno): Protectora del matrimonio, de las mujeres, de los niños y del hogar. Era la hermana y la esposa de Zeus. Afrodita (Venus): Diosa del amor y de la belleza. Poseidón (Neptuno): Hermano de Zeus, dios del mar y de los terremotos. Dionisio (Baco): Dios del vino y de la fertilidad, de la vida natural y de la hospitalidad. Ares (Marte): Dioos de la guerra. Hefesto (Vulcano): Dios del fuego y de los artesanos. Apolo (Febo): Dios del sol y señor de la verdad, de la arquería, música, medicina. Era el más majestuoso de los olímpicos. (Ver: Dioses griegos)


Héroes, Oráculos y Misterios


Los héroes de la mitología griega (del griego mythos: fábulas), a diferencia de los dioses, eran mortales. Sus hazañas eran objeto de descripción en leyendas, y estaban representadas en obras de arte que expresaban los puntos de vista griegos sobre la vida y la conducta humana. Las leyendas más famosas fueron las de Heracles (Hercules para los romano), que recibió la orden de completar doce trabajos como expiación de un crimen cometido por su padre; Edipo, cuya suerte desgraciada es la de un hombre que no puede escapar a su destino; Perseo, Cadmo y su hermana Europa, que diera nombre al continente europeo; Teseo, pariente de Hércules y matador del Minotauro de Creta; los héroes de Troya, cantados por Homero en sus inmortales poemas La Iliada y la Odisea.

Los templos eran las casas de los dioses y no lugares de oración. En la Hélade hubo templos que se convirtieron en los grandes santuarios de todo el mundogriego. Tal fue el templo de Zeus en Olimpia. También el santuario de Apolo en Delfos. Apolo, a quien los griegos atribuían dones proféticos, solía revelar la voluntad divina por medio de oráculos. Así lo creían los helenos, que acudían desde las ciudades más lejanas a consultar ansiosos al oráculo.




Los Juegos Olímpicos


Si la religión no consiguió unificar a Grecia, los deportes lo lograron periódicamente. La gente iba a Olimpia, Delfos, Corintio y Nemea no tanto para honrar a los dioses. Bajo el aspecto del deporte aparecía la religión verdadera de los griegos: el culto a la salud, la belleza y el vigor.



Atleta china moderna coronada de olivo.


Los juegos panhelénicos más importantes eran los olímpicos, que se celebraban en Olimpia, donde están las ruinas mudas de la palestra o zona de entrenamiento.

Las pruebas duraban siete días, y comprendían los siguientes ejercicios: la carrera simple o doble, a lo largo del estadio, de 185 metros de longitud, la carrera con armas, la lucha, el pugilato, el lanzamiento de la jabalina, el lanzamiento del disco, el pentatlón, o cinco combates, y las carreras de carros, que era el espectáculo que provocaba mayor entusiasmo entre los concurrentes.

Pocos de los competidores que tomaban la salida terminaban el recorrido. Incluso alguno de ellos perdía la vida.

A los vencedores se les recompensaba con una corona de olivos, único premio oficial. Pero al retorno de Olimpia toda clase de honores esperaban en su ciudad natal al atleta victorioso. Se colocaba su estatua en sitio de preferencia y en sitios públicos se cantaban poemas para inmortalizar sus hazañas.

Otros juegos importantes fueron los Píticos, celebrados en Delfos, donde el premio para los vencederos era una corona de laurel.



Mitología griega



Los dioses griegos están rodeados de una gran cantidad de hechos que conforman una extensa mitología.

Entre muchos de esos relatos, mencionaremos los siguientes:



El laurel de Dafne

Apolo, dios de la música, se enamoró de una Ninfa (Diosa menor) llamada Dafne, pero esta huía de él, así es que se inició una persecución que originó que cuando Apolo consiguió tocarla, esta se transformó en un Laurel. Existen versiones que afirman que lo que sucedió fue que la madre de Dafne (Gea, la Madre Tierra) lo que hizo fue llevársela a Creta y dejar en su lugar el laurelero. En definitiva, Apolo se fue decepcionado llevándose unas hojas de laurel de recuerdo.


Escena del rapto de Perséfone.




Las cuatro estaciones (Perséfone)

Deméter, diosa de la naturaleza, tenía una hija llamada Perséfone. Hades, el Dios del Tártaro (Infierno) se enamoró de ella y le pidió a Zeus, su padre, que se la diese en matrimonio.

Zeus evadió el tema para evitarse complicaciones y Hades decidió raptarla. Deméter entristeció y se secaron todos los campos y empezó una dura búsqueda hasta que el dios Helio (Sol), que todo lo ve, le confirmó que Hades la había raptado.

Deméter llamó entonces a Zeus para que obligase a Hades a devolverla, pero Perséfone sólo podía salir del infierno si no había comido ningún alimento y ella ya había comido unas semillas de granada, por lo tanto debería volver cada cierto tiempo al Tártaro.




Deméter tendrá a su lado medio año a Perséfone y otro medio año estará con su esposo Hades. Así, cuando llega del Tártaro Deméter es feliz y todo vuelve a florecer y cuando se va entristece y todo se seca.




Mirada atrás (Pérdida de Eurídice)


Esa mirada fue la que le dejó en el Tártaro a Eurídice.

Orfeo, el músico más famoso del mundo, era el esposo de Eurídice.

Un día, Eurídice se hallaba con Aristeo quien trató de violarla y ésta huyó pero tropezó con una serpiente que la picó y la mató. Orfeo descendió al Tártaro y con la lira que le había regalado Apolo por su buen cantar ablandó el corazón de Hades que permitió que se llevase a Eurídice al exterior a cambio de que él no mirase atrás hasta que no saliese al sol. Orfeo, feliz, se llevó a su esposa pero un poco antes de salir a la superficie miró atrás y ella volvió para siempre al Tártaro.




Encadenada (Andrómeda)

Casiopea, reina de Etiopía, había presumido de ser ella y su hija Andrómeda más bellas que las Nereidas (Personificación de las olas del mar, eran parte del cortejo de Poseidón, dios del mar).


Pegaso de Perseo.

Poseidón se enfadó por ser tan presuntuosa y obligó a Cefeo y a su esposa Casiopea a que dejasen encadenada a su hija Andrómeda, desnuda y con joyas, a merced de un monstruo marino que la devoraría.

Perseo, cabalgando por el aire con su caballo alado Pegaso, vio a Andrómeda y se enamoró de ella. Bajó a la playa a hablar con Cefeo y Casiopea para pedir su mano si la libraba del monstruo marino.

Los padres aceptaron de mala gana. Perseo luchó con el monstruo marino con Pegaso, lo mató y usó la cabeza de la Medusa (que convertía en piedra a quien la miraba y que había conseguido cortar Perseo anteriormente) para petrificar al animal y convertirlo en coral.

Después desató a Andrómeda y fue feliz a contraer el prometido matrimonio. Pero Casiopea se negó porque ya le había prometido su mano al príncipe Agenor. Perseo luchó contra él y su séquito y después de matar a muchos se vio obligado a usar la cabeza de la Medusa y petrificó a los que quedaban. Andrómeda se casó felizmente con Perseo.




Fuimos inmortales (Sísifo)

Sísifo era el personaje más astuto de toda la Mitología. Reveló un día secretos divinos (Que Zeus había raptado, para violarla, a una hija de un dios fluvial). Zeus se enojó y llamó a Tanatos (la muerte) a que se lo llevase con los muertos. Sísifo no se intimidó y astutamente puso a Tanatos unas esposas con el pretexto de aprender cómo se manejaban y en seguida se apresuró a cerrarlas. Tanatos quedó preso durante varios días en la casa de Sísifo. Durante este tiempo ningún hombre moría porque no podían bajar al mundo de los muertos. Incluso los decapitados o los descuartizados continuaban con vida. Ares (dios de la guerra) no estaba muy conforme con esto, pues su afición era la de matar humanos, así es que fue a casa de Sísifo a romper las esposas que llevaba Tanatos. Durante esos días todos los humanos fuimos inmortales.



El tizón de Meleagro

Poco después de nacer Meleagro, acudieron a su casa las Moiras (representación de la muerte) y vaticinaron a su madre que Meleagro moriría cuando se quemase el tizón que había en la chimenea. La madre, Altea, fue rápida a apagarlo y guardarlo en un cofre. Un año, al ir a ofrecer a los dioses del Olimpo el sacrificio anual, se olvidó de ofrecer también a Ártemis (Diosa de la caza) y esta envió un enorme jabalí que destrozó las cosechas y mató ganados.

Entonces se convocó entre todos los héroes una cacería a la que apareció una mujer, Atalanta, magnífica cazadora. Durante la caza, Meleagro se enamoró de Atalanta. Fue precisamente Atalanta la primera que hirió, levemente, al Jabalí, pero fue matado por otros héroes. Meleagro dio a Atalanta los trofeos (la piel del jabalí y sus fauces) y la decisión sentó mal en el resto de héroes y decidieron arrebatar los trofeos de Atalante en una emboscada.

Meleagro, enfurecido, luchó y mató a algunos de ellos, entre estos unos tíos suyos. Altea, su madre, se enojó tanto que sacó el tizón del cofre y lo echó al fuego. Cuando se consumió, ella recapacitó, pero ya era tarde, su hijo Meleagro había muerto. Altea decidió ahorcarse.





La apoteosis de Heracles ("La gloria de Hera" )

El oráculo dijo que Heracles (o Hércules en Roma) solo moriría a manos de un muerto.

Heracles en su segundo trabajo tuvo que matar a la Hidra de Lerna, que tenía un veneno que abrasaba lo que tocaba y mataba a quién lo tenía en contacto con él. El lo puso en sus flechas y así vencía con facilidad a todos sus enemigos, que morían en el preciso instante en que la punta de la flecha entraba en contacto con su sangre.


Heracles (Hércules) en uno de sus famosos trabajos.

Un buen día, estando Heracles con su segunda mujer, Deyanira, a punto de cruzar el río Eveno, se encontró con un centauro llamado Neso, que engañó a Heracles diciéndole que él era el barquero autorizado para cruzarlo y que debía llevar a Deyanira a la otra orilla. Heracles se confió y la dejó a su lado, y él decidió cruzarlo a nado mientras Neso raptaba a Deyanira.

Al verlo, Heracles tomó su arco y disparó una flecha envenenada que hirió de muerte a Neso. Neso sabía lo mujeriego que era Heracles y engañó a Deyanira diciéndole que su sangre untada en una camisa lo haría fiel de por vida. Deyanira se apresuró a tomar un poco de la sangredel centauro.

Años después, en una guerra, Heracles consiguió como botín a la princesa Yole y quiso que viviesen Deyanira y ella juntas en casa. Deyanira, harta de sus infidelidades, decidió untar en una camisa nueva la sangre de Neso y enviársela cuando Heracles iba a ofrecerle a Zeus unos toros en acción de gracias por la victoria.

Deyanira descubrió el engaño de Neso y prometió suicidarse si mataba a Heracles. Pero ya era tarde, e veneno de la camisa se extendió por todo el cuerpo de heracles abrasándole la carne y si intentaba quitársela le arrancaba la carne dejando los huesos al aire. Así es que decidió que le quemasen vivo en una pira, para que su parte inmortal subiese al Olimpo con su padre Zeus.

Deyanira se enteró de su muerte y se suicidó. Desde entonces la parte mortal de Heracles está en el Tártaro y la parte inmortal en el Olimpo con los Dioses. Desde entonces Heracles es un dios más.






La manzana de la discordia (o el Juicio de París)


La Nereida Tetis decidió casarse con Peleo, uno de los mortales más nobles. A la boda asistieron todos los dioses salvo Eris (La diosa de la discordia) y esta hizo aparecer en medio del banquete una manzana con la leyenda "Para la más bella", así se la disputaban las tres diosas más bellas: Hera, Atenea y Afrodita.

Zeus ordenó a Hermes que llevase la manzana al mortal más sabio, un pastor troyano llamado París. El no quería juzgarlas, pues las tres eran bellas y debía repartir el premio, pero Zeus le impuso que se la diese solo a una. Así es que comenzó el juicio. París preguntó cuáles eran las reglas, Zeus le dijo que las impusiese él.

Así, pidió que se desnudasen y pasasen una por una.



Momento del Juicio. Difícil elección la de París.

Hera (Reina de todos los dioses, al estar casada con Zeus), le mostró sus encantos y le prometió ser el señor de toda Asia y ser el hombre más rico del mundo. París no se dejó sobornar.

Atenea (Diosa de la sabiduría y del buen arte de la guerra) fue la segunda, se quitó su yelmo y también mostró sus encantos. Le prometió darle los más sabios conocimientos del arte de la guerra y ser el hombre más sabio y bello de la tierra. París le replicó que era un pastor y no un guerrero.

Afrodita (Diosa del amor) fue la tercera, se quitó todas sus ropas incluido su ceñidor (cinturón mágico que hacía que todos se enamorasen de ella) y fue sensual y tierna hacia él. Le prometió el amor de la mujer más bella sobre la faz de la tierra, Helena, hija de Zeus y esposa del rey Menelao.

París accedió a darle la manzana a Afrodita y ella preparó el encuentro entre París y Helena. Ella se enamoró al instante de París y ambos marcharon a Troya donde se casaron. Pero Atenea y Hera estaban descontentas con el juicio y decidieron frustrar el trato de Afrodita y prepararon una guerra de todos los griegos contra Troya. La única guerra por una mujer.





En busca del vellocino de oro (Los Argonautas)


El reino de Yolco fue usurpado por Pelias y obligó al legítimo heredero, Jasón, a que fuese en busca del ánima de Frixo que había huido con el Vellocino (piel de oveja) de oro (pues era el símbolo del reino de Yolco). Su perdida había hecho caer al reino en una maldición y nunca volvería a prosperar sin el Vellocino. Pelias se aprovecho para matar dos pájaros de un tiro, pues quería deshacerse además de Jasón que, según un oráculo, acabaría con su vida.

Jasón buscó la ayuda de todos los héroes griegos del momento (Heracles, Orfeo, Meleagro, los gemelos Cástor y Pollux, Polifemo, Atalanta... y así hasta unos 50) y se embarcaron en la nave Argo, protegidos por la diosa Atenea, en busca de la Cólquide (en el Mar Negro).



Jasón y sus argonautas.

Se sucederían una serie de aventuras y de riesgos: Primero fueron agasajados por unas mujeres que habían matado a sus maridos por infidelidad y tenían sed de hombres. De no ser por Heracles se hubieran quedado allí por siempre. Luego fueron atacados por gigantes de seis manos. Más tarde, por un ejercito que los tomó como piratas. Luego Hilas fue secuestrado por unas ninfas. Pollux se enfrentó en un combate de boxeo con el rey Ámico. Posteriormente expulsaron a las harpías del reino de Salmidiesos...

Al final, llegaron a la Cólquide, pero el rey Eetes se negó a dárselos. Atenea recurrió a Afrodita que decidió enamorar a la hija de Eetes (Medea) con Jasón. Así Eetes se vio obligado a ofrecerles una oportunidad, una dura prueba: Domar dos toros que respiraban fuego, y con ellos labrar el terreno más grande del reino y plantar en él dientes de serpiente que generaban temibles guerreros.

Con la astucia de Medea, Jasón lo lograría, pero Eetes se negó a entregar el Vellocino, así que a hurtadillas, Medea acompañó a Jasón al Vellocino, que estaba vigilado por un dragón que Medea conseguiría dormir.

La vuelta no fue más sencilla. El hermanastro de Medea los persiguió por el mar, pero los argonautas conseguirían matarlo. Luego las sirenas intentaron seducirlos, pero Orfeo con su lira acalló sus cantos. Después un temporal arrojó la nave al desierto de África, allí murieron algunos de los héroes por las serpientes hasta que Tritón (el hijo de Poseidón) les indicó el camino de vuelta. Luego en Creta fueron atacados por un monstruo al que Medea mataría con su astucia.

Al final regresaron a Yolco. Durante ese tiempo se había dado por muertos a los Argonautas y Pelias aprovechó para asesinar a los familiares de Jasón. Al llegar los Argonautas, se enteraron de lo sucedido y estaban dispuestos a una guerra, pero Medea volvió a usar su ingenio y se hizo pasar por sacerdotisa de Atenea que venía a rejuvenecer a Pelias y simuló que rejuvenecía una vieja oveja descuartizándola y poniendo otra en su lugar. El viejo Pelias accedió a ser descuartizado. De esta manera el trono sería recuperado. Jasón dejaría el trono en favor de Acasto (compañero del viaje e hijo de Pelias) y volvería a la Cólquide pues Medea era la única heredera del reino.





Del plato a la boca se pierde la sopa

Cuenta la leyenda que Anceo, el timonel del Argo, después de la búsqueda del Vellocino regresó a su tierra, en Tegea. Antes de partir había sembrado unas viñas, pero un adivino le advirtió que jamás bebería de su vino. Su mayordomo le informó cuando llegó que ya se habían cosechado las primeras uvas y tenía vino. Entonces llamó al adivino para que le viese beber de su vino. Este, cuando Anceo tenía su boca en el vaso, le respondió "Del plato a la boca se pierde la sopa". En ese preciso momento un sirviente apareció afirmando que un jabalí estaba destrozando los viñedos. Anceo salió corriendo a matar al jabalí, pero fue el jabalí quien acabaría matándolo. No se debe tentar al destino.





El talón de Aquiles

Cuando Aquiles era niño, Tetis, su madre, lo sumergió en el río Estigia para hacerlo inmortal. Pero no se mojó todo su cuerpo, pues Tetis debía sujetarlo por algún lado, y lo hizo con dos dedos en el talón. De esta manera, el único punto vulnerable de Aquiles era su talón. Años después, durante la guerra de Troya, Apolo se enemistó con él por su arrogancia cuando consiguió matar al guerrero troyano Héctor. De esta manera, en plena batalla, Apolo dirigió el arco de París de tal modo que apuntase a su talón. La flecha daría en su punto débil y acabaría muriendo.





El enigma de Esfinge

Tebas (la griega, no la de Egipto) se encontraba asolada por la Esfinge (mujer con cuerpo de león, cola de serpiente y alas).

La Esfinge proponía un enigma a los tebanos, quienes no sabían responder, y ésta devoraba a uno de ellos cada día. El regente, Creonte, propuso dar como premio la mano de su hermana, la reina Yocasta, a quien supiese resolver el enigma.


Edipo frente a la esfinge.

Edipo apareció un buen día y escuchó el enigma: "¿Qué ser tenía cuatro, tres y dos patas y cuantas más tenía más débil era?"

Edipo afirmó que era el hombre, pues cuando tiene cuatro es un bebe a gatas, cuando tiene tres es un anciano con bastón, y cuando tiene dos es un hombre adulto. Yocasta resultaría ser su madre, pues fue abandonado al nacer.






La estatua de Laodamia

Antes de partir Yolao a la guerra de Troya, su esposa, Laodamia, hizo una estatua de bronce para recordarlo. Yolao sería la primera victima de la guerra. Cuando Laodamia se enteró, pidió a Zeus que se transformara, aunque fuese por tres horas, la estatua en Yolao. Así, Hermes tomó su alma del Tártaro y la puso en la estatua. Entonces Yolao le pidió a su esposa que se fuese con él al Tártaro para estar no solo tres horas juntos, sino toda la eternidad. Ella se suicidó con un puñal para estar con él.





Nadie y el cíclope


De vuelta a Ítaca tras la guerra de Troya, Odiseo (o Ulises) tuvo una serie de aventuras que forman "La Odisea", de entre ellas, la de Polifemo.

Cuenta la leyenda que Odiseo desembarcó con sus soldados en una isla en la que había una multitud de cuevas, dentro había rebaños de ovejas. Odiseo decidió entrar en una cueva y matar unas ovejas para alimentarse. Entonces llegó el dueño de ellas, un gigante que tenía un solo ojo en la frente, era el cíclope Polifemo. Descubrió a los guerreros, se enfadó y mató a dos para cenar. A la mañana siguiente volvió a hacer lo mismo con otros dos guerreros para desayunar.


Polifemo, el cíclope ciego, lanza piedras a Nadie.

Odiseo pensó una estratagema, y con una estaca de olivo fabricó una lanza. De vuelta por la noche, Odiseo le ofreció vino y le dijo que se llamaba Nadie. Polifemo se bebió el vino alegremente. Como Polifemo solo bebía leche, el alcohol le hizo más efecto. Polifemo se emborrachó y cayó dormido. Entonces Odiseo tomó la lanza y se la clavó fuertemente en el ojo. Se despertó con un gran dolor, se arrancó la lanza y gritó fuertemente "Estoy ciego y sufro terriblemente... y Nadie ha sido".

Sus hermanos los cíclopes acudieron a ver lo que pasaba y dijeron "Pobre infeliz", porque si decía que nadie se lo había hecho, era seguro que tenía unas fiebres delirantes. Se fueron cada uno a su cueva enfadados. Polifemo cerró la puerta de la cueva para evitar que se escapasen los guerreros. A la mañana siguiente abrió la puerta para que sus ovejas fuesen a pastar, pero iba tocando una por una las ovejas para evitar que huyesen los guerreros. Odiseo ideó un plan, ir debajo de las ovejas. Así pudieron escapar.






El telar de Penélope


Cuenta Homero que durante los veinte años que estuvo Odiseo fuera de su reino de Ítaca durante la guerra de Troya, su esposa Penélope se quedó como regente del reino. Conforme pasaba el tiempo, se corrió la voz por las regiones cercanas y aparecieron ciento doce reyes y príncipes con la intención de casarse con Penélope y reinar en Ítaca.

Penélope fue dándoles evasivas. Pero los pretendientes se quedaron en Ítaca comiendo los cerdos, bebiendo el vino y abusando de las sirvientas de Odiseo. Al final, Penélope convenció a los pretendientes de que elegiría a su esposo cuando terminase un telar para el sudario de su suegro Laertes, para cuando muriese (pues era ya viejo). Por el día lo tejía, pero por la noche los deshacía, de esta manera quería ganar tiempo para que llegase Odiseo. Al cabo de tres años, los pretendientes se dieron cuenta del engaño. Con suerte, Odiseo llegó poco después a Ítaca, y Penélope no se vio obligada a elegir a uno de ellos.






La carrera de las manzanas de oro


Atalanta era una hermosa mujer criada en los bosques de Arcadia, tenía bastante fuerza y tenía una gran capacidad atlética para los deportes. Su padre ofreció dar la mano de Atalanta, pero ella, que no quería casarse con nadie, retó a quien quisiese casarse con ella a una carrera, si el pretendiente ganaba se casaría con ella, pero si no, debería morir. Así, durante un tiempo, Atalanta fue ganando todas las carreras, incluso dando ventajas al pretendiente, y en consecuencia, muchos pretendientes murieron.

Un buen día apareció Hipómenes, que había hablado con la diosa Afrodita, y ésta le dio tres manzanas de oro recogidas del jardín de las Hespérides. El plan era que cuando Atalanta fuese a alcanzarlo, Hipómenes dejase caer una manzana. El día de la carrera, como de costumbre, Atalanta dejó que saliese primero el pretendiente, y un tiempo después salió ella. Al poco, Atalanta ya estaba a su altura. Entonces Hipómenes dejo caer una manzana. Ella sorprendida, se paró a tomarla y contemplarla, y volvió a la carrera.



Cibeles y su carro.

De nuevo, poco después, cuando le alcanzaba Atalanta, Hipómenes volvió a tirar otra. Atalanta se paró de nuevo sorprendida y la tomó. Otra vez se fue acercando al pretendiente y de nuevo dejó caer otra manzana, Atalanta volvió a parar, y así consiguió el tiempo necesario para llegar a la meta antes que ella. Como premio, recibió como esposa a Atalanta. Pero Hipómenes olvidó agradecerle el favor a Afrodita, y ésta se vengó cuando un buen día se encontraban frente a un templo de Cibeles. Les entró un violento deseo de lujuria e hicieron el amor dentro del templo. Cibeles apareció encolerizada, los convirtió en leones, y los puso a tirar de su carro.












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