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Efecto aceleración: problemón que asoma para Argentina


Efecto aceleración: problemón que asoma para Argentina



El conflicto con buitres no es el único inconveniente con el que deberá lidiar el Gobierno. Ahora se acrecienta otro riesgo, de varios miles de millones, que viene por el lado de los reestructurados. Empieza a correr el reloj para que la administración K desactive esta bomba de tiempo

Según la Real Academia Española, la definición de "aceleración" es la "magnitud que expresa el incremento de la velocidad en una unidad de tiempo". Este concepto hoy día puede ser aplicable al mundo de las finanzas.

Se trata del riesgo que implica para el país que -tras la falta de acuerdo entre el Gobierno y los buitres- los bonistas "buenos" (los que entraron al canje) que no han podido cobrar "aceleren" sus pretensiones y pidan que se les pague ahora todo el dinero a ser abonado en los próximos veinte años.

¿Por qué se podría dar esta situación? Por el simple hecho de que al no percibir sus acreencias, se entraría en un proceso de reclamos que podría extenderse a todos los bonos emitidos bajo ley extranjera.

Esto, siempre que se mantenga en el tiempo la falta de avances en las negociaciones.

De llegar a esta situación, estarían en juego nada menos que unos u$s35.000 millones, que se sumarían a los u$s15.000 millones en manos de los holdouts.

Este alto riesgo lo anticipa Guillermo Nielsen, avalado por el antecedente de haber sido el ex secretario de Finanzas que intervino en el canje de deuda de 2005.

"Se puede llegar a esta situación por dos caminos: porque no se tienen los recursos para efectuar el pago o bien porque, aun en caso de tenerlos, el dinero no llega a manos de los acreedores", afirma.


Riesgo latente

Según Nielsen, "una aceleración del pago puede obligar a renegociar también los canjes de 2005 y 2010".

"Argentina tiene una deuda muy baja en relación al PBI y una extensión muy amplia en el tiempo de los vencimientos de los bonos, ventajas que se podrían perder en caso de hacer un nuevo canje", enfatiza.

Lo cierto es que el reloj sigue corriendo, las negociaciones con los buitres no avanzan y los riesgos a futuro van en aumento.

El impago de la renta a bonistas que entraron con títulos del Discount -que no se pudo efectivizar el 30 de junio pasado- dio lugar a que comenzaran a correr los 30 días de plazo para superar esa situación.

Pero, al haber transcurrido ese lapso sin que se llegue a un acuerdo, se abre la posibilidad de que se dispare la cláusula de "cross default".


¿Qué es el cross default?

Es otra de las cláusulas (al igual que la RUFO) que componen los prospectos de los canjes de 2005 y 2010.

La misma se aplica cuando el impago supera los u$s30 millones, disparando un evento de incumplimiento de toda la deuda con legislación extranjera.

Por la "cross default", los tenedores de bonos no defaulteados también pueden ser considerados en cesación de pagos.

"Esto significaría que Argentina estaría en default por toda su deuda y todos los acreedores se encontrarían en la misma situación", afirma Anna Gelpern, profesora de Derecho en la Universidad de Georgetown.

Según el abogado Horacio Liendo, la activación de la cláusula de "aceleración" exige un piso mínimo del 25% de los bonos defaulteados.

"Si antes que venza la cláusula RUFO, un 25% del capital de los bonos nuevos lo declara, se acelerarán los vencimientos y se producirá el incumplimiento cruzado, siendo toda la deuda reestructurada exigible, retrotrayendo la situación al 2005", advirtió.

Para el abogado Eugenio Bruno, "si Griesa mantiene bloqueados los pagos de todos los títulos que vencieron este 30 de julio, se activaría la cláusula de aceleración".

En caso de llegar a este punto, se necesita que la cuarta parte de los tenedores de cada uno de los bonos exija la caducidad de los plazos, y es aquí donde entra a jugar el término "aceleración", que implica la posibilidad de que se exija el pago inmediato de todo el capital.

Para llegar a ese punto se requiere una resolución escrita en la que se demande dicha cancelación.

Claro está que para el deudor existe la alternativa de poder frenar esta situación, con un acuerdo en el que intervenga la mitad de los acreedores, que debería ser reforzado con un depósito por el total adeudado, previo al pedido de aceleración.


¿Cómo se tramita?

Producida la situación de impago, se requiere que al menos el 10% de los bonistas del capital en circulación de cualquier serie pidan al Bank of New York que convoque a la totalidad de los tenedores de dichos bonos, al menos 30 días y no más de 60 antes de la reunión.

Si se dispara el "cross default", el Gobierno sólo cuenta con 60 días para evitar la aceleración. Es decir, hasta el 26 de septiembre.

En este caso, se abriría un nuevo proceso de negociación y así se podría remediar la situación anterior en forma automática.

Ello implica el cumplimiento del pago del cupón de los bonos y que el Bank of New York esté autorizado a distribuir el dinero, además de abonar una cantidad adicional correspondiente a los intereses de los cupones vencidos, a una tasa de interés especificada en los títulos, entre otros gastos.

Finalmente, luego de transcurridos los 60 días de "cross default", la cesación de pago tendría que ser remediada con el voto de al menos el 50% de los tenedores del capital total de la serie, que deberán renunciar o anular la aceleración.


Bonos en riesgo

Los títulos que eventualmente podrían ser exigibles son básicamente tres: Discount y Par, en sus diferentes series en moneda extranjera, y el Global 2017 en dólares.

En total suman unos u$s35.000 millones, de los cuales la mayor parte corresponde a los primeros (53%), el 45% a los segundos y el resto (2%) al último de ellos (ver cuadro).



De todas estas series, los Par son los que se llevan las preferencias de los inversores.

En tal sentido, fuentes del mercado confirmaron que algunos fondos hicieron importantes compras con la intención de contar con cierto control en determinadas series de estos papeles.

De llegar a este punto, los acreedores obtendrían la totalidad del capital más el interés corrido.

Hablando en plata, se llegarían a unos u$s102 por título, frente a una cotización que, en la actualidad, es del orden de los u$s50.

"Se trata de un bono barato y con un vencimiento muy largo, por lo que es probable que los tenedores pudieran querer anticipar su cobro", afirma Luciano Cohan, economista jefe de Elypsis.

En igual sentido, otro bono que podría acelerarse es el Global 2017.

En el caso de los Discount, sus chances se achican ya que, por estos días, su precio ronda los u$s85, lo cual reduce notablemente el margen de ganancias.


Activos locales, cada vez más baratos

Eduardo Levy Yeyati, director de la consultora Elypsis, expresa: "En trece años, nunca estuvimos completamente en regla con todos nuestros pagos. Vamos a salir del default con el Club de París y eventualmente podríamos entrar en incumplimiento con otros acreedores".

Y agrega: "El Gobierno debe pensar que la gesta patriótica de un eventual default contra los buitre mitiga parte del costo político de entrar en una nueva cesación de pagos".

De no arribar a un acuerdo con los buitres, o si el juez Griesa no repone el stay, ¿qué puede ocurrir si el dinero definitivamente no llega a manos de los bonistas reestructurados?

"A partir de ahora se abre un período de dos meses para restaurar la situación. De no llegar a un acuerdo, el Gobierno queda vulnerable y condicionado a realizar pagos y a un cross default", señala Facundo Martínez, economista jefe de Carlos Melconian MyS Consultores.

"Los países no quiebran, pero se complicaría mucho la situación si no se arregla el conflicto. Se acentuará la inflación, la brecha cambiaria, las restricciones a las importaciones y la caída de reservas", añade.

Para Martínez, "todo esto trae más incertidumbre y hace que los activos locales valgan cada vez menos, lo que afectará a las empresas argentinas".


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