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Efectos de la Gran Guerra en Argentina



La primera guerra mundial impactó en la Argentina. En el campo comercial, afectó fuertemente el caudal de las importaciones: en dos años el porcentaje de operaciones con los países europeos se redujo en un 40 por ciento. Sin embargo, creció el intercambio con los Estados Unidos. Superado el período post-bélico entre 1918 y 1923, los artículos como alimentos, vestidos, cueros y papel volvieron al nivel de importación de 1913. El rubro más castigado y de más lento restablecimiento fue el de las máquinas, herramientas, materiales para ferrocarriles, construcciones e instalaciones industriales. Como contrapartida, en el país aumentó la capacidad productiva de las industrias alimenticias y ganaderas en general: frigoríficos, alimentos en conservas, los molinos, las lanas y los cueros. También crecieron las industrias textiles y mecánicas. En ese contexto, era imposible que durante la primera pres



Como consecuencia de la primera guerra mundial, en 1915, el comercio de importación en Argentina era un 40% inferior al registrado por el Censo Industrial de 1913.

Una de las primeras razones fue que los países europeos no pudieron exportar en los niveles anteriores a la Gran Guerra. En cambio, creció el comercio exterior con Estados Unidos de donde provenía el 40% de los productos que entraban al país al finalizar los enfrentamientos.

Los productos alimenticios importados se redujeron a la mitad entre 1913 y 1918, y los textiles sufrieron una reducción menor que rápidamente se



Yrigoyen en compañía de Joaquín de Anchorena, presidente de
la Sociedad Rural Argentina y del Ministro de Agricultura,
Alfredo Demarchi, momentos después de haber asistido al remate
del gran campeón (1920).


recuperó. Fue notable la disminución de importaciones de materiales de construcción, combustibles como carbón y petróleo, artefactos metálicos y productos químicos. Pero más aún se vio afectada la de maquinarias y vehículos. Después de la Guerra estos rubros superaron el registro anterior, sobre todo por la importación de maquinarias agrícolas.

Superado el período de depresión post-bélico entre 1918 y 1923, los artículos de consumo directo como alimentos, vestidos, cueros, papel volvieron al nivel de importación de 1913. Una evolución similar, aunque más lenta registraron los artículos de lujo: joyas, vinos finos y tabaco.

Las importaciones de materia prima y repuestos como la fibra textil hilada o en rama, maderas, metales en bruto, artículos para la agricultura y ganadería y repuestos para máquinas, en 1923 eran un 10% superiores a lo que habían sido 10 años atrás. Lo mismo ocurrió con los combustibles.

El rubro más castigado y de más lento restablecimiento fue el de máquinas, herramientas, materiales para ferrocarriles, construcciones, instalaciones industriales que, en 1923, apenas alcanzaba las dos terceras partes de las importaciones registradas en 1913.

Según el historiador Rodolfo Dorfman, se pueden sacar las siguientes conclusiones sobre los efectos de la Gran Guerra en Argentina:

1. "La disminución de los artículos importados de consumo directo no fue tan grande, ni se prolongó por tiempo suficiente, como para provocar un aumento de las manufacturas nacionales, destinadas a suplir su falta en el mercado interno.

2. Simultáneamente -y peor aún, durante más tiempo-, faltaron máquinas y herramientas de uso industrial y las principales materias primas y combustible".

Aún así, como consecuencia de la guerra aumentó en el país la capacidad productiva de las industrias alimenticias y ganaderas. En esa lista aparecen los frigoríficos, los alimentos en conservas, los molinos, las lanas y los cueros. Incluso crecieron las industrias textiles y mecánicas.

La producción argentina de pre-guerra está calculada en 2.300. millones de pesos moneda nacional. En 1913 se exportó por valor de 900 millones m $ n, es decir el 33% del total.

Cinco años después, al terminar los enfrentamientos, la producción argentina casi se había duplicado: se calculaba en 4500 millones m $ n. Las exportaciones se duplicaron (1800 millones de m $ n ), alcanzando el 40% del total producido en pesos moneda nacional.

Sin embargo, a pesar del enorme crecimiento de las exportaciones, el consumo total del materiales nacionales no aumentó en proporción.


Avido de Nestlé aparecido
en Caras y Caretas.


Entre 1913 y 1918, el personal ocupado en industrias argentinas se incrementó en un 24% en las fábricas grandes. De todas maneras, el ritmo de crecimiento industrial registrado en esos cinco años fue inferior al del período 1908-1913.

Durante la guerra aumentó la producción de alimentos, tabaco, textiles y cueros entre otros artículos. Paralelamente descendió la actividad en transportes y construcciones. Esto fue la causa del desabastecimiento de materiales indispensables para esos rubros.

También aumentó la proporción de mujeres y menores ocupados, en relación con los varones adultos. Fundamentalmente debido a los bajos salarios del sector obrero y al predominio de las manufacturas.

En este marco, era imposible que durante la primera presidencia de Hipólito Yrigoyen (1916-1922), hubiera un crecimiento mayor de la producción industrial. El país carecía de técnicos y mecánicos especializados. Incluso de la materia prima elemental. Un ejemplo: las 600.000 toneladas de fibra de algodón que se producían anualmente apenas representaban el 9% del consumo interno de ese artículo.

En síntesis, siguiendo a Dorfman: "al cabo de un lustro se consolidó la elaboración de algunos productos de consumo directo, como hilados y tejidos de lana y algodón, aceites comestibles, calzado. Pero, ya por entonces, el competidor europeo había rehecho sus fuerzas, ardía en deseos invencibles de recuperar un mercado que había osado sustraerse a su influencia".



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