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El ascenso y caída de Docker

El ascenso y caída de Docker published in Info

El 13 de marzo de 2013 se lanzó al mercado Docker, una tecnología que proponía una gran disrupción en la época. Con ella pasábamos de montar todo en máquinas virtuales a empaquetar las aplicaciones en contenedores. Pero aunque se le atribuye ese mérito, Docker Inc no inventó los contenedores, si bien los popularizó.

Embalar y transportar aplicaciones en tres sencillos pasos

Su propuesta orientada al desarrollador facilitaba la tarea de embalar una aplicación y su portabilidad. Además, lo hacía en tres fases muy sencillas, como recogía el eslogan: “Build, ship and run” (“Construye, envía y ejecuta”).

Para la primera fase, “Build**”**, Docker ofrecía un sencillo set de herramientas para extraer fácilmente los ficheros de allí donde estuvieran y empaquetarlos en esa imagen de contenedor. De esta forma, los convertía en una imagen estática, como si de un CD de música se tratara.

En la segunda fase, ”Ship**”**, una vez creado ese CD y, gracias a la comodidad que proporciona esa imagen, se podía llevar al repositorio que se quisiera (“el portadiscos”). Esto hizo que rápidamente muchos desarrolladores vieran ese software como una herramienta para mover sus aplicaciones. ¿Acaso los contenedores de los barcos no estaban hechos para ser transportados? Pues igual con los contenedores de software.

En la tercera fase, “Run”, solo se necesitaba Docker para ejecutar esa aplicación, igual que los CD solo necesitan de un lector de CD.

El nuevo enfoque de Kubernetes

Y durante unos años esto fue suficiente. Pero los contenedores ayudaban tanto que las empresas querían llevarlos a producción. Y ahí todo se complicaba, sin que Docker tuviera solución para ello.

Entonces Google, que llevaba unos cuantos años utilizando contenedores en sus sistemas, liberó el código de su proyecto Borg (también conocidos como los malos de Star Trek) y lo rebautizó como Kubernetes, por aquello de los derechos de autor.

Kubernetes proponía un enfoque diferente, una vez se tenía la imagen del contenedor. Permitía satisfacer las necesidades de alta disponibilidad, publicación, replicación… Se trataba de un software muy avanzado que rápidamente la comunidad adoptó. En la actualidad Kubernetes ha llegado a convertirse en el proyecto más relevante del mundo open source.

Interoperabilidad en el mundo de los contenedores

Docker seguía presente y se había convertido en el estándar de los contenedores. Como el “pan Bimbo” en el mundo de los panes de molde estaba el “contenedor Docker” en el ámbito del desarrollo. Tanto que llegó a conseguir una cuota de mercado muy cercana al cien por cien. Pero entonces empezaron a aparecer competidores y, para que los desarrolladores no tuvieran problemas entre las diferentes “marcas” de contenedores, se creó la Open Container Iniciative (OCI). Este proyecto, propiciado por la propia Docker, trata de crear el verdadero estándar del mundo de los contenedores.

Hacia una mayor especialización y más casos de uso

Se veía venir pero ésa fue la estacada final para la pérdida de relevancia de la compañía de la simpática ballena azul. Aunque Docker mantiene el nombre, cada vez hay más proyectos y empresas que reemplazan cada una de las piezas que ellos proponían, para una mayor especialización y adaptarse a más casos de uso. Y todos ellos interoperables gracias a la OCI.
Actualmente Docker ha sido comprada por el gigante Mirantis y hay quien espera un resurgimiento de la compañía para recuperar esa frescura de ideas que provocó una de las mayores disrupciones de la historia del software.

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