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El Choclo Tango

La historia de un tango sin fronteras



Lo interpretaron desde Troilo y Di Sarli, hasta Louis Armstrong y Julio Iglesias. Lo bailó Gina Lollobrigida. Y es uno de los tangos más escuchados en todo el mundo. Es hoy un emblema de Buenos Aires.

El 12 de julio de 1917, en una entrevista de La Razón que se conserva entre los escasos testimonios periodísticos del pensamiento de Angel Villoldo, el músico, poeta, cantor, actor y linotipista profetizaba una retracción del tango, al menos bajo las formas hasta entonces conocidas. "¿Quién se acuerda ya de los tiempos de la Recoleta? Todo evoluciona, y no hay causa para que el tango no obedezca esta ley", decía Villoldo, quien por lo pronto ya había creído oportuno volcarse a las tonadillas componiendo para las divas de la época Linda Telma y Teresita Zazá.

El pronóstico de Villoldo se cumplió a medias. Es cierto que las formas arcaicas del género han desaparecido, y que la mayoría de los tangos que a fines del siglo XIX animaron las tumultuosas romerías de la Recoleta ("A las cuales concurría, juntamente con empleados y obreros, todo el elemento maleante", cuenta Villoldo) han terminado por perderse en el olvido. Una gran masa de tangos del 900 (incluidos muchos del propio Villoldo), ya enteramente reconocibles como tangos criollos, fue igualmente dejada de lado en los repertorios. Sin embargo El Choclo, de Villoldo, está cumpliendo un siglo en plena forma. Pocos tangos de su generación han llegado hasta el presente, y probablemente ninguno con el mismo vigor.

Incluso cuando en su forma original se lo emparenta frecuentemente con la habanera —cuya influencia estaba aun en circulación—, El Choclo es uno de los tangos criollos más representativos de la especie. Pero no lo distingue menos el modo en el que, en la diversidad inagotable de versiones registradas en distintas épocas, ha venido acompañando los cambios de un siglo de evolución instrumental y poética; instrumentalmente, es una inmejorable muestra del tango como género de interpretación, absorbiendo los giros de su evolución histórica; poéticamente, a través de sucesivas letras, de diferentes autores, fue del verso picaresco —una primera letra de Villoldo— a la evocación autorreferencial —la célebre letra de Discépolo. El arco va de las históricas versiones de Angel Villoldo y el matrimonio Gobbi al reciente arreglo de El Arranque. De las clásicas versiones de Troilo—Berón y de Di Sarli a la curiosísima adaptación de Louis Armstrong. Por mencionar dos extremos: de la grabación que hizo Julio Iglesias para el pasteurizado disco Tango, a la interpretación incluida en Postangos, en la que el piano de Gerardo Gandini lleva a pensar en la obra de un prodigioso organillero loco.

La historia del estreno de El Choclo pertenece en buena medida al terreno de la leyenda, abonada por la libre recreación que del episodio hizo Francisco García Jiménez (Así nacieron los tangos). Febrero de 1903, noviembre del mismo año, o un impreciso momento de 1905 son algunas de las referencias que aparecen, además de improbables fechas bastante anteriores. La aparición de programas de mano en los que figura una "danza criolla" de Villoldo, señalada por diversos autores como el rastro oculto del estreno de El Choclo, ha sido discutida. El coleccionista Bruno Cespi —que dispone de esa constancia en un programa de mano del café El Americano— opta por no ser concluyente, pero adhiere a la teoría de que El Choclo se estrenó allí en el curso de 1903, y como "danza criolla", "tal como figuran en ciertas partituras de la época, otras piezas que son claramente tangos". Lo que el propio Villoldo contó es que fue estrenado en el café y restaurant El Americano, de Cangallo 966, por la orquesta dirigida por su amigo José Luis Roncallo.

En El Buenos Aires de Angel G. Villoldo, Enrique Puccia apunta: "Se dice que Villoldo tituló a su tango El Choclo por ser la mazorca tierna del maíz la pieza más codiciada de la olla que se había hecho famosa en la fonda El Pinchazo". La primera letra editada del tango pertenece al propio Villoldo (que probablemente ya había escrito otra, y después hizo una más, bajo el título Cariño puro, destinada a Los Gobbi): "A veces el choclo/ asa en los fogones/calma las pasiones/ y dichas de amor".

Por otra parte, Puccia recoge los dichos de Irene Villoldo, hermana del autor, que presentan otra teoría, según la cual "el Choclo era en realidad un personaje malevo y fioca, que había sentado sus reales en las inmediaciones de Junín y Lavalle, a quien se lo denominaba así por el color de sus cabellos".

Tras la muerte de Villoldo, el cantor Carlos Marambio Catán escribió una nueva letra ("Vieja milonga que en mis horas de tristeza/ traes a mi mente tu recuerdo cariñoso"). Pero la más perdurable ("Con este tango que es burlón y compadrito,/ se ató dos alas la ambición de mi suburbio") fue escrita en 1947 por Enrique Santos Discépolo, por encargo de Libertad Lamarque: "No sé decirle que no a una súplica de mujer", explicó el autor.

Es uno de los tangos mundialmente más difundidos. Le disputa a La morocha la probabilidad de haber sido el primero consagrado en Europa, tal la presunción de Francisco Canaro en sus memorias (basada en un informe que "se non é vero é ben trovato", dice Canaro).

Aunque a propósito de El Choclo en Europa, muchos años después, el historiador José Gobello refiere: "En la trattoria de Florencia donde solía almorzar cuando estuve en esa ciudad (año 1969) trabajando con el profesor Giovanni Meo ZIlio, el televisor difundió de pronto la música de El Choclo. El encargado, que advirtió mi gesto de complacido asombro, me dijo, desde el mostrador: 'La Cumparsita, per lei'. Le agradecí y lo dejé en su error".

Un solo de guitarra sin desperdicios






link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=JaogM8r30CM


Un poco mas de historia y una interpretación de

Lito Vitale & Juanjo Dominguez

link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=9d3AHDAC1NQ

y esta es una interpretación de una anciana de 98 años y lo gracioso es que ni siquiera sabe que tema es


link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=ydkpTZeLEp0



Letra de Enrique Santos Discepolo
Con este tango que es burlón y compadrito
se ató dos alas la ambición de mi suburbio;
con este tango nació el tango, y como un grito
salió del sórdido barrial buscando el cielo;
conjuro extraño de un amor hecho cadencia
que abrió caminos sin más ley que la esperanza,
mezcla de rabia, de dolor, de fe, de ausencia
llorando en la inocencia de un ritmo juguetón.

Por tu milagro de notas agoreras
nacieron, sin pensarlo, las paicas y las grelas,
luna de charcos, canyengue en las caderas
y un ansia fiera en la manera de querer...

Al evocarte, tango querido,
siento que tiemblan las baldosas de un bailongo
y oigo el rezongo de mi pasado...
Hoy, que no tengo más a mi madre,
siento que llega en punta 'e pie para besarme
cuando tu canto nace al son de un bandoneón.

Carancanfunfa se hizo al mar con tu bandera
y en un pernó mezcló a París con Puente Alsina.
Triste compadre del gavión y de la mina
y hasta comadre del bacán y la pebeta.
Por vos shusheta, cana, reo y mishiadura
se hicieron voces al nacer con tu destino...
¡Misa de faldas, querosén, tajo y cuchillo,
que ardió en los conventillos y ardió en mi corazón.

Fuente :Irene Amuchástegui (Clarin)
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