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El curioso trabajo de los solucionadores de problemas



Hay empleos más convencionales que otros, y uno en el que aquellos que lo desempeñan pueden encontrarse encargos extraños: el de los solucionadores de problemas.


Ray Donovan (T4). Fotografía: Movistar Plus

Cuando conocemos a alguien y le preguntamos a qué se dedica, en pocas ocasiones obtenemos una respuesta sorprendente. Pero existen algunos empleos que, como mínimo, nos harían alzar las cejas de desconcierto; como si a esta pregunta tan común nos contestase Ray Donovan, el protagonista de la serie de televisión de Showtime que lleva su nombre, y que emite Movistar+ a la par que su estreno en EE.UU., creada por Ann Biderman, y al que interpreta el conocido Liev Schreiber. Porque él es lo que se conoce como “un solucionador de problemas” de un bufete de abogados californiano que representa a personas famosas y acaudaladas.

A aquellos dedicados a lo que este personaje ficticio, pero para tareas más sencillas y menos rocambolescas, se los conoce en el mundo anglosajón como “troubleshooters”, y su modelo de trabajador autónomo se ha exportado al resto de los países desarrollados. Básicamente, su propuesta se basa en ofrecer sus servicios para solucionarle la papeleta a quienes los necesiten, sea porque carezcan de tiempo para realizar alguna faena y estén por contratar a otro y que la haga en su lugar o porque no sepan cómo encararla y requieran de todas formas su ayuda.


Ray Donovan (T4). Fotografía: Movistar Plus

A los solucionadores de problemas les ponen nota y van ganando prestigio; así se sabe si son de confianza

Como con la mayoría de las cosas, uno los puede encontrar en plataformas de internet que los reúnen. Por ejemplo, la española Etece.es, que actúa de intermediaria y verifica toda transacción, y en la que a los solucionadores les ponen nota y van ganando prestigio, por lo que los que recurren a ellos pueden saber si son de confianza según la experiencia de otros que ya les han tratado antes. A los solucionadores se les somete a una entrevista previa, y los perfiles más usuales son los de trabajadores autónomos, empleadas del hogar y, vaya, jubilados.

De este modo, los que buscan a alguien que les saque las castañas del fuego y parados o personas a las que les haga falta unos ingresos extra pueden ponerse en contacto; los unos consiguen que alguien lleve a cabo lo que a ellos les resulta imposible por un precio inferior al que suele encontrarse en el mercado, y los otros ganan un dinero imprescindible o que nunca está de más.


Ray Donovan (T4). Fotografía: Movistar Plus

Hay encomiendas más habituales, como las de limpieza y arreglos del hogar, ir a hacer la compra, cocinar, labores de costura, solventar papeleos, mudanzas, clases particulares de idiomas y otras materias, apoyo en el trajín de oficinas, cuidar y sacar de paseo a mascotas y similares. Pero también han dado con otras bastante menos corrientes, como escribir poemas o el testamento del carnavalesco Entierro de la Sardina, aguardar horas y horas de cola para adquirir unas entradas u ocuparse de un pobre gato durante una veintena de días.

Por supuesto, lo normal es que los encargos que les hacen a estos solucionadores de problemas de verdad no resulten tan peliagudos e interesantes como a los que se enfrenta Ray Donovan en las tres temporadas anteriores de la serie ni, presumimos, en la cuarta, que se acaba de estrenar y que podemos ver en Movistar +. Y quizá tampoco querrían que lo fuesen.


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