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El día del niño a través del tiempo



Conocé cuáles eran los regalos que se recibían en décadas pasadas.



El celular, un juego de Play, una tablet son los "regalos" de esta década tecnológica. Los niños quieren para su día los mismos productos que muchos adultos consumen.

En las décadas pasadas, los chicos tenían su día, pero los regalos que recibían era muy diferentes. ARG Noticias le preguntó a sus lectores cuál es el regalo que recibieron y más recuerdan para el día del niño.

La pelota de cuero



Fabián Kovacic tenía 7 años. El día del niño de 1974 amaneció y su regalo fue una pelota de fútbol "de cuero". En aquellos tiempos de la Argentina, una "pelota de cuero" eran palabras mayores. La mayoría de los chicos practicaba el fútbol en las plazas y los barrios con una recordada pelota de goma de color marrón y líneas amarillas.

Para Fabián, no se trató solamente del regalo, ya que recuerda con emoción una anécdota. "La estrené en el patio de mi casa, pero tuvo su estreno grandioso en el estadio municipal José Hernández, en el partido de San Martín. Vivía a pocas cuadras y el estadio estaba siempre abierto al barrio. Nos fuimos con mi viejo y mis amigos a jugar un sábado a la mañana. Disfruté esa pelota tanto que recién se fue de mi vida cuando me casé".

Madres, docentes y cocineras



Los estereotipos de las décadas pasadas hoy podrían escandalizar a las nuevas generaciones. Juguetes como la cocina, la plancha, el carrito del bebé o las tizas y el borrador para ser como "la maestra", se promocionaban en la TV y en las jugueterías.

Analía Martínez, de 33 años, no se olvida cuando a los 10 años recibió la valija de "Juliana maestra" con pinturitas para hacer la tarea y témperas para colorear. "Me encantó porque me gustaba dibujar y podías llevar todo ahí dentro, incluso lo que no traía la valijita también entraba ahí", dice.



Rosanna López Swedo tenía 5 años y recuerda el bebote que recibió un día del niño. "Era un muñeco varón y lo llamé Danielito, un bebote hermoso y lo amé muchísimo porque le sacaba el chupete y lloraba como un bebé de verdad. Y cuando le ponía el chupete, se callaba. ¡Me enamoré de ese bebé a primera vista! Lo guardé de recuerdo por si algún día tenía una hija, pero tuve dos varones. Así que quedará para alguna nietita".



Adriana Moschella, a sus 45 años, recuerda el día que le regalaron el cubilete y los dados para jugar a la generala: "Para mí era entrar a compartir cosas de grandes. Me acuerdo que había una abuela que vivía sola en la esquina de mi casa e iba a la tarde a jugar con ella".

"Ya tengo el poder"



Después del colegio, en Canal 9 y a las 5 de la tarde, una serie de dibujos animados cautivó a los chicos de la recién recuperada democracia argentina. He Man era el superhéroe del que se hablaba con los compañeros.

Javier Colombo (33) coleccionaba los muñecos de los personajes principales de la serie y el castillo de Grayskull. A los 5 años recibió el disfraz del superhéroe. "Era fanático de la serie y de la idea de que me transformaba. Pero, más allá del traje, para mí era especial la espada para convertirme en él y tener poderes para resolver todo".

Colombo admite que todavía mantiene su fanatismo por ese personaje. "En EEUU hay toda una comunidad fan de He-Man y sacaron toda una línea de juguetes con un diseño parecido al de la serie y me compré los principales, pero no son para jugar, los guardo de recuerdo", revela.


link: https://www.youtube.com/watch?v=CodjSio8rf8

Juan Martín Zubiri, de 30 años, recuerda cuando le regalaron el Domino Rally, un juguete fabricado por Pressman Toys a principios de los '80. "Lo divertido era armarlo porque tenías un millón de opciones. Podía estar horas armándolo para después tirarlo, pero eso no era tan divertido salvo si fallaba el circuito, es decir, si una pieza no la habías puesto bien, eso arruinaba la secuencia", comenta. Además, confiesa que aún lo extraña y si lo tuviera no dudaría en usarlo: "Jugué mucho tiempo, muchos años y si lo tuviera ahora seguiría jugando porque te olvidás de todo. Es una actividad linda y relajante".

En los 90



Victoria Abatte tenía 11 años cuando recibió una alfombra para bailar que se conectaba al televisor y consistía en acertar la mayor cantidad de los movimientos de baile. "Al principio lo usaba todo el tiempo, pero más con mis amigas o primas porque jugar sola era aburrido. El juego traía 15 canciones y después de dos meses te aprendías el mecanismo", comenta.



Noelia Vega, de 25 años, recibió a los 7 años "La cocina de Tammy", y para ella, a partir de ese momento, todos los otros juguetes pasaron a un segundo plano. "No había nada más importante que mi cocinita Tammy. Cuando vi la caja me volví loca. Lo top era que tenía un microondas y venía con las perillas de las hornallas que giraban", recuerda. "Se la mostraba a mis amigos y les refregaba que me habían regalado la cocinita. Fue lo más", sentencia.



Lisandro Carrasco, de 20 años, tuvo un regalo que no pidió, pero un día del niño lo soprendió: La PlayStation, el dispositivo que cambió la manera de jugar y divertirse de los chicos y rápidamente incorporó a los grandes. "No la conocía y no sabía ni lo que era. Después mi papá me explicó y no la largué más. La usaba todo el tiempo", relata. Ahora no sólo la conserva, sino que tiene la PlayStation 2 y 3.

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