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El Escrache más antiguo.


El Escrache más antiguo.


Según las “malas lenguas” históricas, el primer “escrache” como tal se produjo hace varios siglos en Argentina. Corrían tiempos difíciles y en el anecdotario quedó la referencia por una situación de lo más pintoresca. La palabra en cuestión, escrache, viene definida según la Academia Argentina de Letras como una “denuncia popular en contra de personas acusadas de violaciones a los Derechos Humanos o de corrupción y que se realiza mediante actos como sentadas, cánticos o pintadas, frente a su domicilio particular o en lugares públicos.



El escrache en la Historia


Si bien la RAE (Real Academia Española) no recoge la palabra escrache en sus artículos, sí lo hace como un ‘coloquialismo’ de Argentina y Uruguay del que puntualiza dos acepciones: “romper, destruir, aplastar” y “fotografiar a una persona”. En aragonés diríamos “estropiciar” y en ‘Lapao’ (lengua aragonesa propia del área oriental) está por determinar…

Cabildo antiguo.



Cabildo actual





Pero centrémonos en la historia que, de ella, siempre aprenderemos algo. El Cabildo de Buenos Aires, en plena Plaza de Mayo, fue el Ayuntamiento de dicha ciudad y que vivió intensos períodos históricos como la Revolución de Mayo de 1810 que derivó en guerra y llevó a la Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata. En sus estrechas dependencias se reunían diariamente los distintos políticos a discutir asuntos de vital importancia tanto social, económica como política.

Interior del Cabildo




Exterior del Cabildo




Cuenta la leyenda que el retraso excesivo en tomar una importante decisión, de marcado interés popular, empezó a alterar la paciencia de sus ciudadanos. Pasaban las horas, los días, y no llegaban los políticos a un acuerdo conjunto. Claro que en esa época, principios del 1800, no existían ni Internet, ni radios, ni “telediarios” que informasen o “desinformasen” de lo que allí se “cocía”. Por lo tanto, el único y más rápido medio de información que tenía el ” pueblo llano” era reunirse en la amplia Plaza de Mayo, a los pies de los balcones del Cabildo, y esperar que alguien saliese a “exclamar” los resultados… A medida que pasaban las horas eran más y más los ciudadanos que, sin pancartas ni sindicatos, se acercaban al lugar a pie o en sus vetustos carromatos. Las horas pasaban y el nerviosismo aumentaba junto con el mal tiempo que se hacía presente, pero del balcón nadie salía a dar información.




La gente comenzó a elevar su voz requiriendo soluciones, los ánimos se iban cargando y los équidos y burros que transportaron a los vecinos en los carros, empezaron a “acompañar” los gritos de estos con sonoros relinchos… Llegó a ser tal el ruido creado, que uno de los políticos de dentro del Cabildo salió al balcón y exclamó “a voz en cuello” pero de infausta forma, la siguiente exclamación:

“Que se callen los burros de abajo que no podemos hablar los de arriba”






Publicado el 12/05/2013 por Carlos Bogdanich

http://blogs.heraldo.es/cuartadimension/?p=4270

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MelviQuintero

excelente

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lshunchi

👍

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