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El largo y pesado camino al infierno (40 años del heavy met

Mucho más que cuero y tachas, te contamos el génesis del más duro de los géneros rockeros. De dónde viene y hacia dónde va
Txt José Bellas.




Un culto secreto con millones de iniciados". Así, como lo define Stephen Davis (biógrafo de Led Zeppelin), el heavy metal podría encapsularse en una serie de apreciaciones teóricas que llegarían a arañar su sentido práctico. Pero nunca, reproducir ese escalofrío en la nuca que ofrece escuchar Black Sabbath (Black Sabbath, 70). O la sensación de estar en la primera fila de ataque de Atila que alienta No Sleep Til Hammersmith (Motorhead, 80). O la holografía mental de la Tierra Media de Tolkien que propicia Led Zeppelin IV. (71) O el diseño del infierno que conlleva escuchar Reign in Blood (Slayer, 86) al volumen sugerido.

Mientras tanto, intentémoslo. Origen de la aplicación: una frase del escritor contracultural William Burroughs, extraída de su novela The Soft Machine (1961), que decía "heavy metal kids grow in the streets" ("los pibes heavy metal crecen en la calle". Primera aparición como definición musical: una crítica del disco Kingdom Come (Sir Lord Baltimore) aparecida en la revista Creem, escrita por Mike Saunders. ¿Despotricador inicial? El respetado crítico Ian MacDonald, que veía como el formato de cuarteto pop se achicaba en una guitarra (subiendo el volumen del bajo y microfoneando mejor la batería) para dar paso al power trío, perdiendo la sutileza de la guitarra rítmica. "Más bien un deporte de contacto sonoro que una experiencia musical, el heavy metal se hizo popular. Y con distintos disfraces, dominó el rock desde los 70". ¿Apologeta inicial? El legendario Lester Bangs respondía: "Heavy metal es la orquestación tecnológica del nihilismo. Un rápido tren a ninguna parte. Como sus detractores sostienen, es nada más que un montón de ruido. Y en eso reside su encanto".



En lo único que coinciden las contrapartes citadas es en notar al movimiento atado a los adelantos tecnológicos. ¿Música tecno? Desde ya, fueron los adelantos en amplificación, los diversos pedales y las consolas multipistas lo que permitieron a Jimmy Page (guitarrista y productor de Led Zeppelin) reinterpretar el blues y generar en el himno Whole Lotta Love (1969) lo que el crítico Charles Shaar Murray describió como "una violación termonuclear".

En su carrera armamentista, el metal fue rock duro (1968-1974), tuvo su nueva ola en Inglaterra (1980), fue glam en California (82-87), la misma tierra donde tuvo su revolución punk en el thrash de Metallica. Y extremó los límites con el grindcore de Napalm Death y su terminal Scum (1987), en la misma Birmingham donde casi veinte años antes Black Sabbath comenzaba a ensayar como Earth. En cuatro décadas, el metal encarnó como ningún otro género rockero la frustración adolescente y le imprimió marco y descarga para idear una pequeña fuga. Cierra Ian Penman, otro crítico invitado: "Como una erección no deseada en un colectivo, el heavy metal hace eclosión en nuestras vidas para recordarnos esa época en la que salir a joder con los chicos era más importante que seducir a una chica".

mucho mas que cuero y tachas, te contamos el genesis del mas duro de los generos rockeros. de donde viene y hacia donde va.



JUDAS TRAJO EL CUERO Y LAS TACHAS DE LOS BARES
GAYS.



"Somos la leyenda viva del metal"
Rob Halford > Judas Priest

La palanca que activaron hace 40 años Black Sabbath y Deep Purple hizo funcionar en Inglaterra, ese primer gran engranaje en la casa matriz del metal pesado. Un año después, la estela de fundición de violeros como Tony Iommi y Ritchie Blackmore llegó a otra legendaria banda inglesa que siguió empujando la acería heavy, innovando en el uso de dos guitarras: Judas Priest. "Somos una de las leyendas vivas del heavy metal", dice sin pudor el legendario cantante, Rob Halford, al teléfono con el Sí!.

El calvo cantante desempolva recuerdos que huelen a óxido y analiza la vieja escena de los 70. "Cuando miro atrás y veo todos los años que llevamos haciendo esta música me siento orgulloso de ver que somos uno de los líderes de este movimiento musical". Pero la marca indeleble y noble del grupo, aparte de sus riffs galopantes, es todo lo que aportó al hábito que los hizo, no sólo monjes, sino sacerdotes supremos del género: tachas, cuero y cadenas. "Cuando empezamos teníamos la música, pero no el look, el estilo. Así que estábamos buscando algo propio", rememora Halford. Para ello el "dios del metal" de 56 años y homosexual confeso, metió mano a las ropas características del leather subculture (subcultura del cuero) que predominaba en la escena gay londinense. "Empezamos a experimentar con el look de las cadenas, el cuero y todo eso. Antes de salir al escenario te mirás al espejo y pensás: Sí, así es como quiero que se nos vea'. Es el aspecto que mejor encaja con la música que hacemos", reconoce.

Según él, esto fue un gran descubrimiento, el principio de un movimiento a nivel mundial. "Judas Priest fue el primero grupo en tener ese look de cuero y cadenas. Y el público, al vernos así vestidos, saben que van a ver un concierto poderosamente emocional, agresivo y fuerte. Heavy metal".

Mientras dice dispersar su mente con los sonidos que hoy le proveen My Chemical Romance, Korn o Black Dahlia Murder, Halford no olvida quienes sembraron la semilla más ruidosa e intensa del planeta: Jimi Hendrix, Cream y Led Zeppelin. En definitiva, los grupos que le abrieron paso a bandas como Judas "El heavy metal surge de la experimentación, con el blues, el rock, incluso un poco de jazz, de puro swing. Es un fino proceso de amalgamar cosas, mezclar y experimentar".

Toda esos géneros musicales lo llevaron en sus días de estudiante a dejar de lado su amor por las clases de arte, historia o literatura inglesa que tanto lo apasionaban. "No me gustaba para nada ir a la escuela. Recién a los trece años empecé a amar la música. Fue una época de mi vida muy difícil y me incliné por lo que significaba algo para mi", afirma.

Cuatro décadas después, su grupo rompió un molde con la imagen y ahora innova en lo musical haciendo su primer disco conceptual, basado en la vida y obra del mítico Michel de N&ociric;tre-Dame, más conocido como Nostradamus el famoso profeta.

-¿Por qué lo eligieron?

-Fue mucho más que un hombre que tenía visiones y hacía profecías. Tenía una personalidad compleja y a su vez era sensible y dramático. El tipo de vida ideal para llevar a escena...

En el altar discográfico de su cosecha, Rob tiene tres títulos favoritos: Sad Wings of Destiny (1976) British Steel (1980) y Painkiller (1990), sin mencionar su reciente (y controvertido) último disco: Nostradamus. ¿Profético quizás? "Lo más sorprendente es que todos los miembros del grupo conocíamos a Nostradamus antes de que empezásemos a hablar entre nosotros sobre él. Incluso bromeábamos con que una de sus profecías fuese la vuelta a la vida de Judas Priest (risas).

-¿Alguna vez pensaste que acabarías cantando en italiano?

-No, no sabía que lo haría. ¡De verdad! Fue un experimento, una cosa de un día. Estábamos escuchando ese sonido y pensamos: ¿por qué no ponerle un poco de ese estilo en la actuación?' Lo hicimos y a la canción (War) le vino muy bien. Fue un brote de auténtica creatividad espontánea".



Cave In / "Jupiter" (00)

Sleep / "Dopesmoker" (03). Xasthur / "Nocturnal Poisoning" (03). Sunn o))) / "White 2" (04) . Mastodon / "Leviathan" (04)

La banda "metalcore" grabó el Ok Computer del género y se animó a hacer versiones en piano para el ep Moons of Jupiter.

En vinilo, un título como Marijuanauta realza la idea de este mantra de una hora, que sublima la herencia más humeante de Sabbath.

Aturdimiento nihilista por uno de los más extremos del black metal: Malefic. Probar también el excesivo Screech Owl de Wold (07).

Dúo californiano especialista en "drone doom": la lentitud y la pesadez pueden desembocar en un metal meditabundo y tibetano.

Al metal le hace falta un Metallica y en Mastodon muchos vieron a su sucesor. Chequear esta versión sonora de la novela Moby Dick.



Laboratorio de velocidades


A comienzos de esta década, cierto metal volvió a ser una opción para escapar del círculo vicioso del rock retro, de los Salieris de Radiohead y del pack teen del Nü Metal. Bajo Tool y Queens of Stone Age, asomaba un metal no mainstream donde se explotaba la materia prima del rock para experimentar nuevas intensidades. El rock "más rock" estaba ahí: en un extremismo subterráneo, y a veces sectario, que endiosaba el vértigo. Probaba con velocidades-límite (o muy lento en el Doom, o muy rápido en el Grindcore) como si fuera el Apocalipsis ya. Tal fue la experimentación que algunos lograron casi la misma abstracción "ambient" del "Post-rock" (Isis, Pelican, Jesu), y los Orthrelm llegaron a registrar 99 canciones en 13 minutos de un ep. Ahora que estamos en 2008, lo que fuera experimental ha encontrado su nicho en una especie de "Metal inteligente" que hasta se programa en el festival Sónar. Ante este snobismo "indie", los subgéneros (Goth, Prog, Stoner, Black) lamentablemente volvieron a sus cuevas de elitismo.



Pioneros: los machos del '68
Primer show de Led Zeppelin

"Born to be wild" (steppenwolf). "vincebus eruptum" (blue cheer). "helter skelter" (the beatles). monolito de "2001: a space odissey"

El 7 de setiembre, en el Gladsaxe Teen Club (Dinamarca), por primera vez puedo verse en vivo a un cuarteto formado por Robert Plant, Jimmy Page, John Paul Jones y John Bonham. Por un tema contractual, se anunciaron como "The New Yardbirds".

Inmortalizada como apertura de la película Easy Rider (1969), pugna por ser la primera canción del género. Seguro es la primera en nombrarlo, con un verso que dice "heavy metal thunder", aunque haga alusión al peso del tanque de una moto.

Mientras Cream y Jimi Hendrix Experience demostraban con musicalidad y psicodelia cuán lejos podía llegar un trío, los de San Francisco le dieron la espalda al hippismo restando destreza y sumando volumen + brutalidad en su histórico debut.

Luego de Sgt Pepper y avizorando el fin del hippismo, los Fab Four improvisaron esta zapada heavy para su Album Blanco, casi como un téster de violencia. De hecho, el diabólico Charles Manson la utilizaría como inspiración de su sangriento festín.

En la clásica película de Stanley Kubrick, un enigmático monolito negro (abuelo de todos los Lost de este mundo) vigila nuestra evolución de simios a seres humanos, por dominar el primer instrumental tecnológico: un hueso. Legado de violencia.




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