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El lucrativo mundo de los gamers


Pasan horas sentados frente al televisor o al computador jugando videojuegos y sin nadie que les diga que están perdiendo el tiempo.
Se trata de los gamers profesionales, aquellos que hicieron de estos elementos su carrera y que les alcanza para pagar sus cuentas e, incluso, convertirse en millonarios.

Ese es el lucrativo mundo que abren los videojuegos, donde sus fanáticos ya no sólo sueñan con ser reclutados por las empresas que los programan para probar versiones beta, sino que esperan convertirse en verdaderos atletas.

Un ejemplo de eso es Robert Lee, un joven estadounidense, que dejó la universidad tras cursar su primer año para dedicarse totalmente a jugar.

"Lo pensé y me di cuenta que la universidad siempre estará allí, pero la oportunidad de hacer dinero con los videojuegos no estaría presente por mucho tiempo", dijo al sitio Mashable.


Tres años después de tomar esta decisión Lee, más conocido como "RobertXLee" se unió a un equipo profesional y gana un sueldo que le permite pagar su arriendo, ropa, comida y algunos lujos.

Aunque esta tendencia ya es masiva en Asia, ya avanza en Europa y en Estados Unidos, donde los jugadores son recibidos como verdaderas estrellas.

Él no es el único. Los jugadores profesionales son como atletas de alto rendimiento que comienzan a demostrar sus habilidades en pequeñas competencias amateurs para avanzar a torneos más masivos y ser reclutados para las grandes ligas, donde se pueden ganar miles de dólares en premios.

Por ejemplo, en total los diez jugadores mejores pagados ganaron 8,18 millones de dólares sólo en competencias.

Muchos de quienes quieren convertir los videojuegos en su carrera aprovechan plataformas como redes sociales y YouTube para promocionar sus habilidades y tener seguidores que hagan su nombre reconocible.


Las competencias, en tanto, atraen cada vez más participantes y público.

El torneo de League of Legends fue seguido en vivo por 32 millones de personas, además de las 18.000 que repletaron el Staple Center, en Los Angeles, quienes agotaron las entradas al evento en sólo dos horas, señala Mashable.

Así es como marcas que están acostumbradas a auspiciar eventos deportivos, como Coca Cola y American Express, ahora se fijan en el desarrollo de estas actividades para invertir millones en publicidad.

Incluso ESPN ha comenzado tratativas para obtener más derechos y transmitir estos eventos. Algo similar a lo que hace con la Serie Mundial de Póker.

En la escena de los videojuegos predominan los hombres especialmente del sureste de Asia, Europa y del centro de Estados Unidos, además de adolescentes. De hecho, muchas de las estrellas comienzan a los 14 años para aprovechar la frescura de sus reflejos.


Un ejemplo de ello es Carlos Rodríguez Santiago, un gamer español que empezó su carrera a los 13 años bajo el nombre de "Ocelote" y hoy es capaz de mantener a 30.000 fanáticos conectados cada vez que enciende su cámara web para mostrar cómo juega.

Su camino pasó por juegos de tiro como Counter Strike o Day of Defeat, hasta destacar en World of Warcraft y participar en la final de Blizzcon 2009, en Los Angeles.

En 2010 conoció League of Legends en su versión beta y se especializó en el particpando en un equipo español hasta que fue reclutado por los alemanes SK Gaming, donde permaneció por tres años. Entonces inició su propio proyecto "Ocelote World", relata Cuatro.com.

Ocelote es uno de los jugadores profesionales mejores pagados con unos 950 mil dólares anuales (más de 500 millones de pesos) gracias a premios, su sueldo dentro del equipo, patrocinadores y eventos a los que acude como invitado.


Poco a poco Chile se une al mundo de los videojuegos con instancias como el Festigame, evento que se realiza desde 2014 en la Estación Mapocho y que cada año reúne a miles de personas en torno a la entretención.
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