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El Macabro caso Laureana (Asesino Serial) [San Isidro]




En la historia de la Argentina, en lo que respecta a grandes criminales, hay nombres que suenan y quedan en la memoria de la gente, como lo puede ser el Petizo Orejudo, Yiya Murano o Robledo Puch. Este, es el caso de un hombre llamado Francisco Laureana, que entre 1974 y 1975 durante un lapso de 6 meses, torturó y violó a 15 mujeres, de las cuales asesinó a 13.

-Modus Operandi

No saques a los pibes por que hay muchos degenerados sueltos
- Francisco Laureano a su esposa cada miercoles y jueves antes de salir de su casa.

Solía matar a casi todas sus víctimas los miércoles y jueves cerca de las 18:00 horas. Casi todos los días miércoles y jueves cerca de las 6 de la tarde desaparecían una mujer o una niña en la ciudad y sus cuerpos sin vida eran encontrados poco tiempo después en baldíos, con signos de haber sido violadas y asesinadas salvajemente, en algunos casos estranguladas y en otros asesinadas con un revólver calibre 32. Sus víctimas eran mujeres que tomaban sol en los chalés o que esperaban en paradas de colectivo. Siempre robaba algo a su víctima, como un anillo, una pulsera, una cadenita, etc., que nunca vendía, sino que guardaba en una bota en su casa para mantenerlos como trofeos.

-Investigación Policial y relatos.

Debido al modus operandi repetitivo, la policía y el experto forense Osvaldo Raffo creyeron que las muertes podrían ser obra de un solo individuo.
Después de cometer uno de los homicidios, un testigo lo vio huyendo por los techos de una casa, pero el homicida le disparó con su arma. El testigo resultó ileso y fue clave para confeccionar un identikit del sospechoso que empezó a circular por toda la ciudad.


-Identkit confeccionado de Laureana

–Jamás me voy a olvidar de la cara de ese tipo. Jamás.
- Palabras del testigo atacado por Laureana

Capturarlo no fue fácil, los detectives tuvieron que agudizar el ingenio. Le pusieron varios anzuelos: mujeres policías con peluca rubia o tomando sol en piletas. Porque el sátiro solía atacar a las mujeres que se bronceaban acostadas en las terrazas. Sin embargo el chacal seguía haciendo de las suyas, aunque su último ataque no llegó a ejecutarse: una mujer y una nena que estaban por ser atacadas por Laureana se salvaron porque justo cayó la policía. Una vecina que lo vio entrar por una ventana llamó enseguida a la comisaría del barrio.

- Captura y Muerte.

El jueves 27 de febrero de 1975 a la tarde, una niña de ocho años vio a Francisco Laureana y le pareció igual al asesino del identikit (que su familia tenía fijado a una heladera) y le contó a su madre; la mujer disimuló llamar a su marido para dar aviso a las autoridades. Laureana pasó por el frente, sonrió, y siguió de largo.

La policía lo encontró a pocas cuadras, y las características eran parecidas al identikit que tenían; se acercaron al sospechoso para pedirle que los acompañara para un interrogatorio.

–¡Laureana!
–le gritó uno de los uniformados...

Éste dandose cuenta de la situación en la que se encontraba y comenzó a correr sin detenerse.

La cuestión es que la versión oficial (algo dudosa puesto que en ese entonces se solía abatir al sospechoso y plantarle un arma para facilitar las cosas) dijo que Laureana sacó entonces de una bolsa que llevaba en el hombro un arma de fuego y empezó a disparar a los oficiales, iniciando así un tiroteo en el que recibió un disparo en el hombro y luego escapó malherido, escondiéndose de la policía en el gallinero que se encontraba en los fondos de una mansión. Una perra que cuidaba el lugar llevó a su dueño el lugar donde se escondía Laureana. Los policías bonaerenses se acercaron al gallinero y acribillaron a Francisco Laureana.

-Resolución

Acá tuvo que haber un error. Mi marido no pudo haber hecho todo eso. Era un buen padre, un buen marido, un artesano que amaba lo que hacía
- Esposa de Laureana al enterarse de los hechos

En el bolso de Laureana encontraron una pistola calibre 765, una Beretta, un revólver 32 y un pistolón calibre 14. En el baldío donde llegó a esconderse encontraron dos gallinas degolladas. “Su pulsión por matar era tan incontrolable que ni esas pobres gallinitas se salvaron”, dijo una fuente policial.

La policía lamentó haber tenido que matarlo, ya que hubieran querido interrogarlo sobre los motivos que lo llevaron a cometer los crímenes.

-Diario relatando los hechos

Muchos crímenes pudieron resolverse al encontrar en las botas de su casa objetos que pertenecían a las víctimas, junto con armas de fuego. El caso de Francisco Antonio Laureana, uno de los asesinos más prolíficos de la historia argentina, pasó relativamente desapercibido debido al complejo clima político reinante durante el gobierno de Isabel Perón.




Espero que te haya agradado el post! Seguiré con posts de Información y Aportes +Inteligencia Colectiva
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