El misterio de los Príncipes de la Torre (II)
Primera parte
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El misterio de los Príncipes de la Torre (II)
La fuente de la historia de Tomás Moro acusando directamente a Ricardo III de ordenar el asesinato de sus sobrinos fue, al parecer, la confesión del propio James Tyrell poco antes de ser ejecutado por Enrique VII con ocasión de otro delito. El problema es que no confesó en voz alta antes de morir. No lo hizo públicamente, como era norma establecida. Simplemente se declaró que había confesado el crimen al ser interrogados en la Torre. Pero ni Moro ni ningún otro cronista hablaron nunca con él ni escucharon la historia de sus labios.
Y hay algo extraño en todo esto: ¿Qué indujo al nuevo rey Enrique a suponer que Tyrell sabía algo del destino de los niños? ¿Por qué fue interrogado al respecto, si es que realmente lo fue?
Es probable que fuera debido a que Tyrell fue un funcionario íntimo de Ricardo. Pero me parece más probable aún que la iniciativa hubiera partido del propio condenado, que querría hacer un trato ventajoso a cambio de su confesión, pues se trataba de un hecho de vital importancia para el Tudor confirmar la muerte de los príncipes. O bien, simplemente, quiso aliviar su conciencia antes de morir.
En cuanto al hecho de que no se acusara a sí mismo públicamente en el patíbulo, también le veo fácil explicación: es que no era por ese crimen por el que había sido condenado, y por tanto no era ésa la culpa que procedía admitir en ese momento, según era costumbre.
Otra cuestión inquietante: si había confesado el crimen y también dónde habían sido enterrados los príncipes, ¿por qué Enrique no los desenterró a fin de obtener la prueba incontrovertible de lo que tanto ansiaba que creyese el mundo? Le venía bien mostrar los cadáveres para que dejasen de salir impostores afirmando ser el príncipe de la Torre, y para que nadie pensara que seguía habiendo otros con mejores derechos. Pero no aparecieron los cadáveres. ¿Por qué?
Y hay algo extraño en todo esto: ¿Qué indujo al nuevo rey Enrique a suponer que Tyrell sabía algo del destino de los niños? ¿Por qué fue interrogado al respecto, si es que realmente lo fue?
Es probable que fuera debido a que Tyrell fue un funcionario íntimo de Ricardo. Pero me parece más probable aún que la iniciativa hubiera partido del propio condenado, que querría hacer un trato ventajoso a cambio de su confesión, pues se trataba de un hecho de vital importancia para el Tudor confirmar la muerte de los príncipes. O bien, simplemente, quiso aliviar su conciencia antes de morir.
En cuanto al hecho de que no se acusara a sí mismo públicamente en el patíbulo, también le veo fácil explicación: es que no era por ese crimen por el que había sido condenado, y por tanto no era ésa la culpa que procedía admitir en ese momento, según era costumbre.
Otra cuestión inquietante: si había confesado el crimen y también dónde habían sido enterrados los príncipes, ¿por qué Enrique no los desenterró a fin de obtener la prueba incontrovertible de lo que tanto ansiaba que creyese el mundo? Le venía bien mostrar los cadáveres para que dejasen de salir impostores afirmando ser el príncipe de la Torre, y para que nadie pensara que seguía habiendo otros con mejores derechos. Pero no aparecieron los cadáveres. ¿Por qué?

Ricardo III
Eduardo era un niño de 12 años cuando falleció su padre, pero tenía casi 15 cuando el Tudor se apoderó del trono. Si lo hubiera hecho asesinar Enrique, sería obvio que el cadáver no era ya el de un niño. ¿Sería por esto por lo que no le interesaba que aparecieran los cuerpos?
Sin embargo, en el relato de Moro también se dice que Ricardo no permitió que los cuerpos de los niños permanecieran en aquel vil rincón, y que un sacerdote los desenterró y los sepultó en un lugar donde jamás pudieran ser descubiertos. Aunque sabemos que esto no es cierto: en 1674 unos trabajadores encargados de quitar una escalera adosada a la White Tower, al remover los cimientos encontraron los esqueletos de dos niños metidos en un arca de madera. ¿Acaso no se trataba de los príncipes? ¿Tal vez Enrique los había buscado pero no pudo encontrarlos porque hubo alguna confusión?
En el momento del descubrimiento, dando por sentado que los huesos eran los de los príncipes, fueron colocados en una urna que se guardó como una reliquia en la abadía de Westminster. En julio de 1933 se abrió esa urna y los huesos fueron examinados por un eminente médico y un notable dentista. Ambos dedujeron que el esqueleto mayor correspondía a un niño de entre 12 y 13 años, y el menor a un niño de unos 10. Teniendo en cuenta que Eduardo nació en noviembre de 1470 y su hermano en agosto de 1473, la época en la que ambos príncipes hallaron la muerte corresponde aproximadamente a entre julio y septiembre de 1483, fecha en que corrió la voz de su posible asesinato y que convierte a Ricardo en culpable.
Las pruebas anatómicas respecto a la edad de los niños y a su muerte por asfixia, indicada por la equimosis de un cráneo, han sido calificadas de inconsistentes, pero, según autorizadas opiniones, las pruebas dentales no admiten, en ciertos aspectos, disputa.
Sin embargo, en el relato de Moro también se dice que Ricardo no permitió que los cuerpos de los niños permanecieran en aquel vil rincón, y que un sacerdote los desenterró y los sepultó en un lugar donde jamás pudieran ser descubiertos. Aunque sabemos que esto no es cierto: en 1674 unos trabajadores encargados de quitar una escalera adosada a la White Tower, al remover los cimientos encontraron los esqueletos de dos niños metidos en un arca de madera. ¿Acaso no se trataba de los príncipes? ¿Tal vez Enrique los había buscado pero no pudo encontrarlos porque hubo alguna confusión?
En el momento del descubrimiento, dando por sentado que los huesos eran los de los príncipes, fueron colocados en una urna que se guardó como una reliquia en la abadía de Westminster. En julio de 1933 se abrió esa urna y los huesos fueron examinados por un eminente médico y un notable dentista. Ambos dedujeron que el esqueleto mayor correspondía a un niño de entre 12 y 13 años, y el menor a un niño de unos 10. Teniendo en cuenta que Eduardo nació en noviembre de 1470 y su hermano en agosto de 1473, la época en la que ambos príncipes hallaron la muerte corresponde aproximadamente a entre julio y septiembre de 1483, fecha en que corrió la voz de su posible asesinato y que convierte a Ricardo en culpable.
Las pruebas anatómicas respecto a la edad de los niños y a su muerte por asfixia, indicada por la equimosis de un cráneo, han sido calificadas de inconsistentes, pero, según autorizadas opiniones, las pruebas dentales no admiten, en ciertos aspectos, disputa.

¿Puede ser que, aun tratándose del verano de 1483 la fecha de su muerte, Ricardo no sea culpable? ¿O puede ser, como se ha llegado a decir, que los restos encontrados pudieran ser de unos niños cualquiera? Desaparecieron dos, encerrados en un lugar en el que se solía encerrar a adultos pero no a niños, y después de circular con insistencia el rumor de que habían sido asesinados. Ningún otro fue reclamado como desaparecido allí. Dos siglos después se encuentran precisamente dos cuerpos que corresponden a esas edades, dos cuerpos que, además, parece que fallecieron al mismo tiempo y que en vez de ser enterrados con normalidad habían sido escondidos y tapiados clandestinamente para que nadie diera con ellos. No es sostenible afirmar, por tanto, que esos niños podrían ser cualquiera.
Los indicios que tratan de aducir los defensores de Ricardo son escasos y de valor dudoso. Veamos cuáles son y si pueden ser rebatidos:
Existe un documento con fecha de 9 de marzo de 1485 según el cual se debían entregar dos jubones de seda, una chaqueta de seda, etc. al lord Bastardo. Si tal calificativo se refiriera al príncipe, eso significa que estaba vivo aún en esa fecha. Pero resulta que Ricardo tenía un hijo bastardo llamado John, que precisamente por esas fechas fue nombrado capitán de Calais. No era lord, aunque como indica el profesor A. R. Myers, es más que posible que recibiese igualmente la denominación de lord por ser hijo de rey. A fin de cuentas su caso era el mismo que el de sus primos de la Torre tras ser declarados bastardos, y por consiguiente los tres debían recibir el mismo tratamiento. Por otra parte, en el caso de los hijos de Eduardo había dos lores bastardos y no uno. Pienso que resulta inverosímil que la nota se refiriera a uno de ellos, porque con eso simplemente no se sabía a cuál de los dos hermanos se refería. Incluso el hecho de no haber mayor especificación podría indicar que para entonces ya sólo quedaba uno: el hijo de Ricardo.
Los indicios que tratan de aducir los defensores de Ricardo son escasos y de valor dudoso. Veamos cuáles son y si pueden ser rebatidos:
Existe un documento con fecha de 9 de marzo de 1485 según el cual se debían entregar dos jubones de seda, una chaqueta de seda, etc. al lord Bastardo. Si tal calificativo se refiriera al príncipe, eso significa que estaba vivo aún en esa fecha. Pero resulta que Ricardo tenía un hijo bastardo llamado John, que precisamente por esas fechas fue nombrado capitán de Calais. No era lord, aunque como indica el profesor A. R. Myers, es más que posible que recibiese igualmente la denominación de lord por ser hijo de rey. A fin de cuentas su caso era el mismo que el de sus primos de la Torre tras ser declarados bastardos, y por consiguiente los tres debían recibir el mismo tratamiento. Por otra parte, en el caso de los hijos de Eduardo había dos lores bastardos y no uno. Pienso que resulta inverosímil que la nota se refiriera a uno de ellos, porque con eso simplemente no se sabía a cuál de los dos hermanos se refería. Incluso el hecho de no haber mayor especificación podría indicar que para entonces ya sólo quedaba uno: el hijo de Ricardo.
Continuará
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