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El nuevo fascismo globalizado

El Imperio del caos lo naturaliza para esconder ejércitos privados

El nuevo fascismo globalizado



En el neurálgico golpe de timón mundial, el fascismo se masifica como herramienta política del imperialismo en los puntos focales del Nuevo Mundo.
Por: Bruno Sgarzini






De regreso después de más de cinco décadas de ilegitimidad mediática, el fascismo renace de las cenizas en el contexto de cada país/región para convertirse en un paraguas de desestabilización permanente que englobe las luchas fachas en un solo lugar perfectamente conveniente y atrapatodo para los intereses de Estados Unidos y sus aliados.

En los países de la ex Unión Soviética, el fascismo tiene la cara de los antirrusos y pro Unión Europea de tinte occidental y hollywoodense chiquiluqui. En Medio Oriente tiene la cara de los fachos islámicos de la guerra santa sagrada, que asesinan a musulmanes y convenientemente se saltean estadounidenses e israelíes, mientras que en Asia los oligofrénicos son antichinos y anticomunistas; en América Latina aparecen con la máscara del antichavismo, sedientos en su fiebre de consumo importado y colonizador, y obsesionados por acabar con las güevonadas de la igualdad y el socialismo.

En todos los casos coinciden la anulación del otro como enemigo y la raíz violenta, que sobresale de la anécdota de cualquier comentario facho de sentido común dominante, en la cola de supermercado, para convertirse en lo que realmente es: una nueva herramienta de intervención y extorsión del siglo XXI, tiempo en el que la tercerización de la guerra llegó para quedarse.

¿Qué nos dicen las experiencias de los fachos de vanguardia?

En Ucrania, sin lugar a dudas, está una de las vanguardias fachas a nivel mundial, con dos partidos, Svoboda y Sector Derecho, profundamente implicados en el manejo del Estado y su aparato de seguridad (incluso recientemente impusieron la prohibición de productos culturales rusos) y en la formación de milicias (la convenientemente fundada "guardia nacional", las cuales participan hoy en la ofensiva contra los rebeldes ucranianos en el sudeste del país.

Pero en el último tiempo, el experimento ucraniano, incubado por la OTAN, está dando un salto de calidad que es importante tener en cuenta, ya que fachos de otros países de la ex Unión Soviética y de los países escandinavos han anunciado su intención de unirse a la "lucha contra el imperio ruso".

Incluso un asesor del presidente Vladimir Putin, Sergei Glazev, estima que el número de fachos ucranianos en el frente de combate puede llegar a 500 mil para final de año, lo que habla de una estrategia dirigida a concentrar a los descerebrados violentos en un punto focal para los intereses gringos y usarlos como carne de cañón dentro de un ejército regular escasamente preparado pero motivado, y en el marco de una tercerización de la guerra en la que también hay mercenarios de todos los colores.

Lo que se dice, un clásico atajaperros listo para el desmadre.

Todo empieza y termina en Irak

Este siglo nos recibió con los brazos abiertos del 11 de septiembre, ese móvil legitimador de la invasión a Afganistán e Irak en la que ex aliados gringos tenían intereses opuestos al unilateralismo del mundo libre.
Luego vino Libia, Siria y volvimos a Irak, donde se da la instalación de un nuevo sello del yihadismo mundial (el Estado Islámico) con asombrosa capacidad de agitación propagandística, que produce contenidos tan impactantes y atractivos para el show business informativo como cautivadores para los musulmanes fáciles de ser manipulados ya sea por fetiche o como respuesta a la opresión a su identidad por la globalización occidental, o simplemente por ser víctimas "colaterales" de las intervenciones de los creadores del frankstein guerrerista.

Esta agitación propagandística del Estado Islámico (que nada le envidia a las revoluciones de colores de principios de 2000) en realidad esconde un nuevo punto focal, que el ex analista de la NSA Edward Snowden describe como una creación de los servicios de inteligencia estadounidenses, británicos e israelíes.

Según los documentos de la NSA desclasificados por el ex analista, el Estado Islámico es una organización terrorista capaz de reunir a todos los extremistas del mundo en un sitio, bajo lo que se denomina una estrategia de nido de avispón, que, además, le permite intervenir y extorsionar para forzar un cambio de gobierno en Irak, Siria y los países que vengan, así como ayudar a minar la capacidad de control de los Estados-nación asediados por los fachos alimentados por su logística y corredores de armas.

Lo mismo que en Ucrania, pero con turbante y a veces hasta con el olor a fundamentalismo de las ex repúblicas Soviéticas.

En Asia se intenta bailar la misma bamba

Saliendo del juego antirruso de los países de Asia Central (que también serán claves en el futuro), China está comenzando a ser asediado por la instalación de un ultranacionalismo antichino y anticomunista.

Así lo describe el periodista de investigación Andre Vltchnek: "La deshumanización de un enemigo potencial, desatando los sentimientos racistas y despectivos en su contra, es el primer paso en el 'arte' de guerra occidental, el primer paso hacia una confrontación".

Dentro de esta estrategia es que el aparataje mediático instala esta idea, principalmente en los países aliados de Estados Unidos en los que tiene bases (o mejor dicho, acceso a instalaciones militares) para no levantar sospechas: Filipinas, Tailanda, Singapur, Malasia, Australia y Japón.

Pero también entra en el combo Vietnam, donde acaban de ser evacuados miles de chinos para evitar que sean agredidos después de las protestas originadas por el inicio de una explotación petrolera china en un área marítima en disputa. Rico en recursos naturales, el Mar de China Oriental y Meridional está en disputa entre varios países y es ahí donde se origina un foco de conflicto latente, que sólo es sobrepasado en la región por la guerra abierta entre las dos Coreas.

El otro punto de conflicto para China es el movimiento seudo nacionalista-islámico uigur en la estratégica provincia de Xinjiang, por donde pasan los oleoductos y gasoductos. Si bien no es similar a los otros dos escenarios, el germen fascista está siendo instalado allí; sólo falta saber cuál sería el punto focal a lanzar en la región, partiendo del secesionismo.

La guerra barata, los intereses detrás

Estas tensiones se aceleran al tiempo que Estados Unidos intenta completar el cerco a Rusia y China con el avance de la OTAN a las fronteras del primero y el reposicionamiento del 60% de sus activos militares en el Pacífico, según Christopher Negro, abogado canadiense especializado en derecho penal internacional.

Y en la cubierta del paquetico rojo sangre, sobresale la instalación de paraguas, como la de los fachos ucranianos y fundamentalistas islámicos, para esconder la introducción de ejércitos privados, también denominados sibilinamente "contratistas militares".

Ya a principios de 2000, el libro El negocio de la guerra de Darío Azellini hacía referencia a esta nueva realidad, propia del capitalismo globalizante y a la vieja máxima del ex ministro de Defensa de Bush, Donald Rumsfeld, de que todo lo que pudiera hacer otro, debería ser tercerizado.

Así, vemos un avance cada vez más sostenido hacia la caotización, que no implica ejércitos regulares hasta que las batallas estén definidas o necesiten de un empunjocito, como sucedió con los bombardeos aéreos en Libia luego de que el Consejo de Seguridad decretara la zona de despeje aéreo.

Después de todo, alejar al asesino de la escena del crimen es lo más potable que se puede hacer desde los laboratorios de guerra con la homogenización de la narrativa y la simplificación de los hechos.

¿O no se está haciendo eso con los neofascistas criollos y los paracos privados?


Fuente:

http://misionverdad.com/trama-global/el-nuevo-fascismo-globalizado

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