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El PPC desprecia el «pucherazo» y Ciutadans ve tics nazis en

Alejados física y mentalmente de cualquier punto de participación, el PPC y Ciutadans celebraron este domingo sendos actos en la zona alta de Barcelona con dos objetivos: desprestigiar el «pucherazo» del 9-N, en palabras de Alicia Sánchez-Camacho, y acusar al 'president' Artur Mas de llevar a cabo prácticas que recuerdan al fascismo y al nazismo, en opinión del partido de Albert Rivera.

Los populares organizaron un encuentro con militantes en el Hotel Juan Carlos I para presentar una nueva campaña de comunicación que lleva por título Tendamos puentes. Construyamos juntos y, sobre todo, para lanzar toda la caballería contra lo que ocurría en colegios e institutos. «No queremos confrontación. Hay que empezar a trabajar a partir de mañana», proclamó la líder del PPC. Pero eso fue lo más positivo de su mensaje. El resto del discurso lo dedicó a despreciar la consulta, que calificó de «farsa y chapuza» que «no va a ninguna parte».

Para Camacho, la presencia del republicano Oriol Junqueras como presidente de una mesa en Sant Vicenç dels Horts evidencia que el proceso participativo es «el proceso de Juan Palomo: yo me lo guiso yo me lo como». No le otorgó por tanto ninguna credibilidad y remató con que «la consulta democrática la prohibió Rajoy»; un Rajoy que no salió muy bien parado ni entre los miembros de su partido. «Nos ha dejado solos», se quejaban varios cargos públicos populares. No eran pocos los conservadores catalanes que lamentaron que el presidente del Gobierno central no hubiera hecho más para prohibir las urnas. Ese fue el tema de conversación principal que abordaron en varios corrillos.

JUGAR CON LA DEMOCRACIA

No muy lejos de allí, en el auditorio AXA de la Illa Diagonal, Ciutadans trataba de superar al PP en antinacionalismo catalán. Arropados e instigados por decenas de simpatizantes, Albert Rivera, el eurodiputado Juan Carlos Girauta y Carolina Punset, número 3 en las listas al Parlamento europeo, no defraudaron a los suyos.

Bajo el lema 'Con la democracia no se juega', los tres repartieron a diestro y siniestro. Rivera acusó al Gobierno central de «pasar de todo» al permitir el proceso participativo; llamó a «no caer en el error» de creerse «el fraude» de la jornada y denunció los «pactos secretos» entre PP, PSOE y CiU. Cuanto más duras eran las críticas, con más aplausos respondía el público. «Cuando uno no tiene legitimidad democrática, busca legitimidades alternativas. Es lo que hacia el franquismo en la plaza de Oriente, el nazismo en Alemania o Mussolini», espetó Punset. Y muchos de los presentes asintieron.