About Taringa!

Popular channels

El regreso de la Inquisición. (feminazis)



La Santa Inquisición, o también llamado Tribunal del Santo Oficio, ocupa el cuarto lugar entre las diez razones por las que los cristianos evangélicos abandonamos el catolicismo. Fue un organismo dentro de la Iglesia, que funcionó entre los siglos XIII y XVIII, cuya tarea consistía en perseguir y acabar con las amenazas a la doctrina convencional, encarnada esa amenaza principalmente en toda persona que practique algún tipo de ritual vinculado a la brujería, aunque también atraparon a judíos y a quienes criticaban en público a la institución papal. Como cualquier sistema de justicia, se dividía en jurisdicciones, así estaba la Inquisición española, la inglesa, la portuguesa, etc., estando habilitadas para perseguir infractores también en sus colonias, de esta forma había sedes por ejemplo en Lima y en la Ciudad de México.

Se hizo tristemente célebre por la crueldad de sus métodos de tortura, con los cuales obtenían confesiones y delaciones, y por sus ejecuciones en las famosas hogueras, de las cuales fue víctima Juana de Arco misma, con quien fue un caso típico donde se ejecutó a alguien por cuestiones políticas, aludiendo faltas de conducta religiosas.

Si hubieran cumplido correctamente su propósito, y matado a todas las brujas, contarían con mi apoyo (muchos líderes protestantes y reformistas aprobaron su accionar), pero la cuestión es que su sistema procesal se basaba principalmente en dichos, denuncias con poco o ningún fundamento, y en el humor social de las poblaciones a donde iban, resultando así que condenaran a más inocentes que culpables.

Debemos considerar, que en ese momento la imprenta era algo nuevo, y la mayoría de la población era analfabeta, principalmente en las zonas y pueblos rurales. La ignorancia de la gente hacía que sean terreno fértil para chantas que alejaban las almas de la verdadera Doctrina para llevarla nuevamente a variedades de paganismo pre cristiano. Dentro de esa falta de sentido común, la Iglesia Católica tampoco colaboraba demasiado, pues decía que cada calamidad que pasaba en una región (sequías, inundaciones, incendios forestales) o en un hogar (tragedias, muertes prematuras, enfermedades) era obra de los hechiceros y brujas, que actuaban por orden del demonio. De esta forma, cuando la Inquisición llegaba a una ciudad, se instalaba en dependencias del gobierno laico, como hoy podría ser una municipalidad por ejemplo, y tomaba denuncias, las cuales podían y de hecho la mayoría de las veces eran anónimas. Y la sola denuncia, reitero la sola denuncia, era motivo suficiente para encarcelar y torturar a la teórica practicante de magia, y dependía exclusivamente de los sacerdotes decidir cuando su alma se había purificado o si debían quemarla viva para hacerlo. Una de las formas de los acusados de librarse era señalando a otras brujas, y así cualquier nombre que se pasara por la cabeza del torturado salía de sus labios y enviaba a quien quizás no tenía nada que ver también a padecer los mismos tormentos.

La mayoría de las acusaciones eran contra mujeres solteras de edad avanzada, siempre teniendo en cuenta que el promedio de vida de ese entonces era mucho menor al actual, por lo cual nos estamos refiriendo a una franja que iba entre los 40 y los 50 años. Esto se debe a que la creencia popular era que no se habían casado, para hacerlo con el demonio, con quien se encontraban periódicamente en reuniones compartidas con otras brujas de la zona, llamadas “aquelarres”.

En toda su existencia, la Inquisición mató entre 70 y 80 mil personas. Cuando en países como las actuales Alemania y Suiza se afianzó la separación del Vaticano y por lo tanto se perdió el miedo, se empezaron a revisar todos los juicios del Tribunal del Santo Oficio allí realizados. Se comprobó que en la inmensa mayoría de ellos, las condenas habían sido sin carga probatoria, es decir no se encontró ningún elemento más allá de los dichos de terceros para quemar vivas y públicamente a miles de mujeres. En muchas oportunidades se evidenció que alguien, por animosidad previa por diferentes motivos, denunciaba a otra persona ante la llegada de los jueces, y a su vez la apresada luego denunciaba a quien o a quienes sospechaba la habían entregado, y así era un círculo que se cerraba con la muerte de todas las implicadas.

El término “caza de brujas” surge allí, y se refiere a toda persecución contra personas sin real valoración de las pruebas que justificarían su participación en un delito. La primera vez que se lo usó masivamente, fue en los Estados Unidos, para la ofensiva del gobierno contra los comunistas durante la Guerra Fría, y significó la cárcel, el exilio, y la humillación pública para miles de ciudadanos americanos. Y la última es desde hace unos días en la Ciudad de Buenos Aires, donde movimientos feministas hacen escraches públicos a supuestos delincuentes sexuales, y piden a gritos a la sociedad que los denigre y excluya de toda actividad, sin esperar ni siquiera a que sean al menos procesados por la Justicia. Y esto, increíblemente, amparado por el Estado Nacional, quien expresa que bajará de toda campaña pública a quienes sean de esa manera denunciados, sin esperar tampoco el pronunciamiento del poder judicial.

En al año 2013 publique un trabajo científico, el cual envíe a varios organismos públicos, en el que se dejaba demostrado empíricamente, con base en las estadísticas de más de 30 países y las del Departamento Judicial de Lomas de Zamora (el tercero más grande del mundo), que quienes cometen delitos sexuales no tienen posibilidad de reinserción social, en virtud de lo cual siempre reinciden, y proponía que sea la cárcel el castigo para su primer crimen, la castración química para el segundo, y la pena de muerte a través de la inyección de drogas letales para el tercero. Quiero decir con esto, que no se me puede acusar de progresista o zafaroniano, sino todo lo contrario. Pero así como los funcionarios públicos que se robaron el equivalente a un PBI nacional están ejerciendo su pleno derecho a la defensa en juicio, los acusados de delitos sexuales también deben hacerlo, y hasta que no sean, insisto, al menos procesados por un juez competente, no debe ser el escarnio público de turbas enardecidas la solución. No sea cosa que, con el paso del tiempo, se determine que eran inocentes, y ya para ese entonces le habrán arruinado la carrera profesional y la vida misma no solo a esas personas sino también a sus familias.


fuente: https://www.linkedin.com/pulse/el-regreso-de-la-inquisici%C3%B3n-javier-rafael-maffei

no me deja adjuntar la fuente al post.

3Comments