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El vudú, una religión del Nuevo Mundo

Seguramente cuando escuchas la palabra vudú te vienen a la mente los clásicos y terroríficos muñecos llenos de alfileres o los ya tradicionales zombis, ampliamente arraigados en nuestra cultura pop. Desde Brasil hasta Nueva Orleans. Sí, el vudú es eso. Y también mucho más.

Desde Supercurioso te invitamos a develar algunos misterios de esta religión afroamericana que tanto le ha dado a la imaginación moderna.

África, el eterno origen

El vudú es una religión que se practica sobre todo en la isla caribeña de Haití, aunque también en algunas zonas de Nueva Orleans, en Estados Unidos. Sus orígenes se remontan a la llegada de los esclavos africanos, cuya población, en casi su totalidad, provenía de los ewé y yoruba de África occidental. Es una religión danzante, donde los bailes y la música de ritmos convulsos y frenéticos están presentes en todos sus ritos.

De raíces profundamente populares, es de una gran espiritualidad y religiosidad, inspirada en el animismo (creencia en que absolutamente todas las cosas, animales y personas tienen espíritu, representados en un doble intangible). Este aspecto es sumamente importante en el vudú, pues considera al alma como principio vital de toda la vida, orgánica e inorgánica. Es inmortal y su envoltorio (llámese cuerpo o parte material) puede morir, ser destruido o transformado, pero lo que lo anima es indestructible.

Vudú significa espíritu en la lengua ewé, pero espíritu divino, jamás humano. En lengua yoruba, estos espíritus se llaman orixás, comunes a la santería practicada en Cuba y Brasil.

Religión clandestina

Los franceses, al llevar pobladores ewé a Haití, impusieron el cristianismo, pero los esclavos continuaron practicando en secreto su religión. Se dejaron bautizar y aceptaron los otros ritos, pero comenzaron a mezclar sus dioses y antepasados con las creencias católicas, creando de este modo un sincretismo religioso que hasta hoy puede advertirse en vastas regiones de América (la santería en República Dominicana y Cuba –y en pequeña escala en Venezuela, aunque aquí se le llama brujería–, el candomblé o macumba en Brasil, provenientes todos de la religión yoruba…).


A muchos de sus espíritus los nombraron con nombres de santos, en gran medida para disimular sus ritos, porque hasta hace relativamente poco tiempo el vudú y la santería estaban prohibidos.

Sacerdotes y sacerdotisas

Las religiones africanas tienen en común la idea de un principio creador, origen de todo. Al mezclarse con el cristianismo sólo tradujeron al francés el concepto, y de allí sale el Bondye, o Bon Dieu, que es la fuerza del bien, que se contrapone y se encara a la fuerza hostil de los hombres, Exu, a quien temen y por eso le dan ofrendas y sacrificios de animales (en algunos casos, también humanos). Por supuesto, esta fuerza “del mal” fue identificada con el demonio cristiano.

En realidad es la fuerza del fuego, también personificada por Legbá (Elewá en la santería), que es intérprete de los dioses, sin el cual los hombres no podrían comunicarse con ellos. Para los haitianos es el equivalente de San Pedro, pues como el santo, Legbá es quien tiene las llaves de la puerta que separa a la humanidad del más allá. En todos los rituales vudú se comienza pidiéndole permiso para traspasar la barrera espiritual.

El sacerdote oficiante se llama hungán, y si se trata de una mujer, se le llama mambo. Es similar al chamán, con asimilaciones del sacerdote católico. Entre ellos no hay jerarquías y cada uno actúa por su cuenta en cada humfó o templo. Al hungán le llaman también Papá-lois (o Papá-loa) y a la mambo Maman-lois (o Maman-loa), que es como decir papá o mamá de las leyes. Loa también significa espíritu, como los orixás.

Los hay que practican la magia blanca y la negra, los buenos y los malos, los que curan y los que hacen daño.

Muñecos y zombis

Estos famosos muñecos son representaciones del espíritu de una persona, y los utilizan en encantamientos o hechizos para provocar cambios en una persona determinada a través de lo que se llama magia simpática. La magia simpática funciona con el principio de la similitud y el contacto asociativo, y los que la usan creen que alguien puede ser afectado mágicamente si se ejerce alguna acción sobre un objeto (muñeco) que lo representa.

La “tradición” señala que son usados únicamente para el mal, pero dentro del vudú sirven también como un instrumento de curación.

Y con respecto a los zombis, se dice que son personas cuya muerte ha sido constatada, han sido sepultadas, pero se les ve tiempo después vagando por los caminos, en un estado similar al sonambulismo.

Este es un fenómeno asociado al vudú, y se dice que son muertos que vuelven a la vida para convertirse en esclavos de los bokor, quienes los invocan en sus ritos. Verdad o mentira, es una creencia extendida en Haití, donde aseguran que los muertos vuelven a vivir por obra y gracia de invocaciones y posesiones de espíritus. Tan importante fue que jugó un papel determinante en su independencia, en 1791, la primera del continente

En Haití se cree a pie juntillas, y por eso los haitianos llevan consigo amuletos, fetiches, para protegerse de esos seres aterradores que pueblan los campos y la imaginación.

rees que sea posible que un muerto regrese a la vida? ¿Crees en los zombis? Comparte con nosotros tu opinión.
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