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En el final, Pollack mostró las plumas



Daniel Pollack, el mediador designado por el juez Griesa, sostuvo que “las leyes de Estados Unidos deber ser obedecidas”.

El Special Master consideró que “la Argentina entrará inmediatamente en default” y que eso “no es una mera cuestión técnica, sino un episodio real y doloroso, que lastimará a la gente real”. Kicillof manifestó su desagrado con esas expresiones.

El mediador Daniel Pollack inclinó su juicio hacia la retórica de los fondos buitre. Después de otra jornada de intensas reuniones, emitió un comunicado en el que sostuvo que “la Argentina entrará inmediatamente en default” y alertó a la población sobre las posibles consecuencias de esta situación. “El default no es una mera cuestión técnica, sino un episodio real y doloroso, que lastimará a la gente real. Esto incluye a los ciudadanos ordinarios, los bonistas que entraron a los dos canjes y los holdouts (N.d.R.: fondos buitre), quienes no recibirán el pago que fue ordenado a través de una decisión judicial. Las consecuencias totales del default no son predecibles, pero seguramente no serán positivas”, manifestó el Special Master designado por el juez Thomas Griesa. Lo que no mencionó en su comunicado es que probablemente los fondos buitre cobrarán por los Credit Default Swaps (CDS), los seguros contra riesgo de default. El ministro de Economía, Axel Kicillof, dijo estar “ingratamente sorprendido” por el comunicado del mediador.

“Esta mañana y esta tarde representantes de la Argentina, liderados por el ministro de Economía, Axel Kicillof, y representantes de los grandes bonistas mantuvieron más reuniones cara a cara en mi oficina y en mi presencia. Desafortunadamente no se llegó a un acuerdo y la República Argentina estará inminentemente en default”, sostuvo Pollack, y agregó: “Hoy, 30 de julio, fue el último día del período de gracia que tenía la Argentina para pagar varios miles de millones de dólares de intereses a sus bonistas del canje. Para poder realizar el pago de esos intereses, sin embargo, también se exigió que en forma simultánea realizara un pago al contado a los bonistas que rechazaron los canjes de 2005 y 2010, es decir los holdouts. La República Argentina no satisfizo esas condiciones y, en consecuencia, estará en default”.

Distintos economistas consultados por este diario en los últimos días, afines al Gobierno u opositores, coincidieron en que las consecuencias de un “default” no tendrían un impacto directo en la macroeconomía, al menos en el corto plazo. Es decir, no habría condiciones objetivas para hablar de crisis, aunque aclararon que los economistas del establishment apostarán por las expectativas negativas.

“La maquinaria financiera internacional probablemente diga que la Argentina caerá en un default técnico. En términos internacionales, no le traerá problemas al país. El tema es que los actores de poder locales te muevan el blue, eso alteraría las expectativas con una desestabilización cambiaria”, sostuvo Ricardo Aronskind, investigador de la Universidad Nacional de General Sarmiento.

Sin embargo, para el mediador Pollack el escenario en la Argentina será otro. “El default no es una mera condición técnica, sino más bien un hecho real y doloroso que lastimará a personas reales: esto incluye a todos los ciudadanos argentinos de a pie, a los bonistas del canje (que no recibirán sus intereses) y a los holdouts (que no obtendrán el pago de las sentencias que lograron en la Justicia). Las consecuencias totales de un default no pueden predecirse, pero seguro no son positivas. Esta causa ha sido, por muchas semanas, altamente publicitada y politizada. Lo que siempre tuve claro, sin embargo, en mi capacidad de Special Master neutral, es que todas las partes deben obedecer las leyes de Estados Unidos”, indicó en su comunicado.

Lo que no contempló Pollack en su texto es el juego a varias bandas por parte de los fondos buitre. Esto incluye el mecanismo de los CDS, que funcionan de manera similar a una póliza de seguros, pero se diferencia en que no se requiere que el comprador del instrumento de cobertura sea el propietario de la deuda. Este tipo se denomina CDS naked (desnuda) y es una apuesta. En este caso suele haber más contratos de CDS (de incumplimiento) que títulos emitidos. No existe regulación sobre estas operaciones y fueron utilizados como instrumentos de ataque de la deuda pública de algunos países, como es el caso de Grecia (2010), o entidades financieras, como la aseguradora estadounidense American International Group en 2008.

“Parece escrito para favorecer a una de las partes”, advirtió Kicillof sobre el comunicado de Pollack. Más allá de la parcialidad marcada por las autoridades de la cartera de Economía, el mediador manifestó estar a disposición de las partes para continuar con las conversaciones. “No es mi función ni mi intención culpar a un lado u otro. Seguiré estando disponible a las partes para ayudarlas a encontrar una solución que deben encontrar en interés de todos los involucrados. No puede permitirse que el default se transforme en una condición permanente, o la República Argentina y los bonistas, tanto los del canje como los holdouts, sufrirán un daño cada vez más gravoso, y la víctima real y definitiva serán los ciudadanos argentinos de a pie”, concluyó el mediador designado por Griesa, el padre de este capítulo internacional en las reestructuraciones de deudas soberanas.

“Default selectivo”

La calificadora Standard and Poor’s no perdió tiempo y antes de que finalizara el encuentro entre el gobierno nacional y el mediador Pollack sostuvo que la Argentina había entrado en “default selectivo”. “Un país solvente, con disposición de pagar, ahora lo quieren penalizar para engendrar esa situación en que el mundo de los buitres y la especulación siempre ganan”, sostuvo Axel Kicillof, ministro de Economía, en relación con el documento de S&P. “Forman parte del mundo de complicidad que trata de sobreendeudar a los países”, agregó. Durante el transcurso del día, la percepción del mercado estuvo alejada del posible escenario de default, ya que todos los títulos de deuda tuvieron alzas, incluso algunas superiores al 10 por ciento.

La agencia de riesgo llama default selectivo a la cesación de pagos de una serie determinada de títulos públicos y no de toda la deuda, como ocurrió en 2001. Pero más allá de esta calificación, el gobierno nacional insistió que en este caso no puede hablarse de default, ya que la Argentina depositó el dinero para los bonistas que entraron al canje.

“Nuestros criterios son claros. Si la acción judicial interfiere con el pago del bono, igual sería rebajada la calificación del bono a D, de default, y la calificación del emisor, Argentina, se iría a SD, de default selectivo”, sostuvo S&P. “¿Quién cree en las agencias calificadoras a esta altura, quién piensa que son referis imparciales del sistema financiero?”, se preguntó irónicamente Kicillof.

Las agencias de riesgo son fuertemente cuestionadas en todo el mundo, sobre todo por su incapacidad de “predecir” los embates de la crisis financiera internacional y por colocar buenas calificaciones a países que luego demostraron ser insolventes, al revés que la actual situación argentina.

Hace un mes, luego de que la Corte Suprema norteamericana rechazara tratar el fallo de Griesa, rebajó la nota de la Argentina para la deuda en moneda extranjera de “CCC+” a “CCC-”, fijándola en lo que se denomina “deuda basura”.

“La decisión de S&P no tiene ninguna repercusión en el país, es un formalismo y no incide para nada en la economía del país, que es lo central. Tampoco incide en los propios mercados financieros”, sostuvo ante Página/12 Alejandro Vanoli, titular de la Comisión Nacional de Valores.

Por ejemplo, los Discount en dólares bajo legislación argentina tuvieron ayer un incremento de 9,02 por ciento, el Boden 2015 en dólares tuvo un alza de 5,33 por ciento y el Global 17 D, 10,67 por ciento.

A través de la nueva ley de mercados de capitales, el Gobierno buscó ponerles un límite a las calificadoras. Por un lado, prohibió que estas empresas puedan “efectuar recomendaciones de política soberana ni prestar servicios de auditorías y consultoría a los clientes; además deberá rotar la cartera de clientes cada cuatro años para evitar conflictos de intereses”. Como parte del novedoso esquema de regulación, la CNV también abrió el juego para que las universidades nacionales se constituyan en calificadoras. “Estas podrán adoptar las formas de departamentos, institutos o centro de estudios” y su objetivo será reemplazar a las multinacionales del sector.

“Si saben tanto de riesgos, como será que estas calificadoras no les avisaron nada a los dueños de las hipotecas en 2008, cuando estalló la crisis financiera internacional”, ironizó Kicillof.


link: https://www.youtube.com/watch?v=ESwFUFCCvIY

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