Check the new version here

Popular channels

En quien confiar

Cualquiera promete, el asunto es en quién confiar



Innovar, integrar, desarrollar son palabras repetidas en esta campaña. Están planteadas las propuestas para conducir a nuestro país hacia el desarrollo. La cuestión es a quién creerle y preguntarse por qué.

En estas circunstancias, es lógico que los gobernantes respondamos por nuestro desempeño de acuerdo a los resultados obtenidos. No hay otra forma más justa de renovar o limitar la confianza de los ciudadanos hacia los políticos que a través de la evaluación de lo realizado y la consistencia de lo que proponemos. Desde esa evaluación es que la democracia se expresa en su dimensión más justa y poderosa.

Los gobiernos y sus resultados


En esta década, la clase media de nuestro país volvió a ser la más robusta de América Latina . Esto se explica porque Uruguay vive una de sus mejores etapas en trabajo y distribución, el desempleo roza los mínimos históricos, el porcentaje de trabajadores informales ha disminuido drásticamente y la cobertura médica es la más extendida de la región. Al mismo tiempo, las jubilaciones no han parado de aumentar su valor durante los últimos diez años, en forma ininterrumpida.



Hace tan solo diez años las realidades de los uruguayos eran completamente distintas: distribución, salarios, pobreza, indigencia, jubilaciones, informalismo, mostraban su peor cara. Tan solo diez años atrás todo esto estaba en la lona.

En aquellas circunstancias el Frente Amplio asumió el gobierno y prometió que Uruguay iba a cambiar radicalmente. Las principales preocupaciones de los uruguayos eran salario y empleo. Prometimos mayores salarios: aumentaron un 45,4 % en términos reales. Prometimos abatir el desempleo: pasó del 20 % al 5,6 % según datos de la última encuesta del INE.



Prometimos dinamizar la economía y recuperar las industrias: en la última década la economía nacional creció, en promedio, por encima de 5 % anual y logró sucesivos records de exportaciones de bienes y servicios. A pesar de tener que lidiar con fenómenos internacionales adversos, tales como la crisis financiera global nacida en Estados Unidos en 2008, que desde el punto de vista de los mercados financieros fue la ruptura más importante en 70 años; a pesar de que se disparara el precio del petróleo; a pesar de la crisis europea; a pesar que la oposición tenga su palo trancando la rueda y quiera explicarlo todo por un mágico viento de cola que ha soplado en este país como en ningún otro del mundo; a pesar de todo eso nuestro país acumula diez años de crecimiento y mejora de la distribución, sin pausas.

Logramos que el ingreso de capitales saltara del equivalente de 12 % del PIB hasta llegar al 24 % anual. Se duplicó. La inversión es el motor para la producción, la generación de empleo e ingresos y para mejorar el bienestar de la población y los indicadores sociales, como la reducción de la pobreza, de la indigencia y la sostenida mejora de la equidad. La inversión se logra a base de confianza en una nación.



Antes nadie quería invertir en nuestro país. Antes no se generaban las condiciones para que industrias internacionales planificaran el desarrollo de sus proyectos asociados a nuestro país. Esta situación nos llevó a ser de los peores países de Latinoamérica en captación de inversión, y a las tasas de desempleo y pérdida de salario consiguientes, por todos conocidas. Es la misma oposición que llevó a nuestro país a aquellas dramáticas circunstancias la que hoy promete un estado ilusorio con menos impuestos y más servicios. Fácil decirlo. Es la misma oposición que promete mejorarlo todo sin explicarlo consistentemente. Es la misma oposición que propone elencos renovados para ocultar a los responsables de aquellas crisis; aquellos mismos que siguen allí atrás sin haber nunca asumido responsabilidad pública alguna. Un silencio atronador. Jamás despuntó un mínimo de autocrítica en la oposición. Jamás asumieron responsabilidad alguna, siempre fue culpa de las “condiciones externas”. Igual a estos diez años de crecimiento, que son liviana y mágicamente explicados por aquellas mismas “condiciones externas”. Para los opositores nada depende de nosotros mismos.



Las políticas para acelerar la diversificación productiva


Ahora estamos produciendo una variedad notablemente mayor a la que hacíamos hace tan solo diez años. Hubo incorporación de tecnología, de servicios, de formas de comercialización, de integración y de valor agregado en los productos.

En el sector agropecuario, en el industrial, como en el de servicios hay una incorporación tecnológica sin antecedentes, impulsada por las políticas públicas de innovación, fomento tributario e inversiones en tecnología para aumentar el valor agregado que demandan y exigen los mercados internacionales a los que ahora sí accedemos.

Ejemplos de ello: la inversión brasileña en la industria frigorífica, la neozelandesa en el sector de los lácteos y la europea en la pasta de celulosa y la utilización de la forestación, sector en el cual acaba de culminarse la mayor inversión externa de la historia de nuestro país. Así se ha logrado acelerar cambios cualitativos en la matriz productiva nacional.



Recientemente se dio la convocatoria al "Proyecto de Funcionamiento-Fortalecimiento e Implementación de Políticas de Especialización Productiva". Catorce cooperativas y sociedades de fomento rural que presentaron proyectos para desarrollar su competitividad recibieron 4.800.000 de pesos en fondos no reembolsables del Ministerio de Industria para adquisición de tecnología y mejoras en la comercialización.

Las sociedades de fomento rural fueron Porvenir (Paysandú), Cerro Largo (Cerro Largo), San Antonio (Canelones), Ortiz (Lavalleja) y la Asociación de Fomento de Pequeños y Medianos Productores de Villanueva (Canelones).



Así fomentamos la industria nacional y el desarrollo del Uruguay productivo. Así se da oportunidad a gente de todas las actividades. Así se incluye tecnología y desarrollo de estrategias para la comercialización en productos que van desde la moda a la miel, y desde las enfardadoras hasta la arquitectura. Así se hacen realidad y se implementan políticas de solidaridad y confianza en los uruguayos.



Ahora, los uruguayos tienen confianza.

Nuestro país vive un presente de pujanza que le permite mirar el futuro con confianza y esperanza. Es desde ese lugar que proyectamos seguir creciendo, seguir invirtiendo en educación, en investigación, en incentivos para las industrias, reduciendo impuestos y aumentando el poder de compra de salarios y jubilaciones.



Vamos a seguir profundizando en todo lo que nos ha permitido transformarnos en una sociedad más justa; vamos a seguir captando inversiones; vamos a seguir insertándonos en el mundo; vamos a asumir nuevos desafíos; vamos a seguir generando más oportunidades para todos.

Vamos a seguir avanzando porque confiamos en nuestro pueblo.

#Uruguaynosedetiene
0
0
0
0
0No comments yet