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Entrevistas a Roger Waters y a Syd Barrett

SEVILLA - Octubre 1999

El fugaz paso de Roger Waters por Sevilla en octubre de 1999 ofreció dos respuestas chocantes a la pregunta "¿A qué dedica el tiempo libre?". Hizo noche en un hotel de la capital andaluza porque había estado cazando pájaros en el coto que un amigo suyo tiene en Andalucía, y también porque se dirigía al campo de golf que otro conocido regenta en la misma comunidad autónoma.
¿Uno de los contados intelectuales de la música popular disfruta con la caza?
"Ya sé que no es una afición políticamente correcta ´contesta´, pero me gusta y me relaja".
El golf no debe tener secretos para un miembro británico hasta la médula de la aristocracia del rock:
"No se me da del todo mal. Tengo un hándicap 12".

Waters ha rechazado sucesivas invitaciones de David Gilmour, Nick Mason y Richard Wright para participar en conciertos de los Pink Floyd actuales. Tampoco parece que la próxima publicación del disco doble Is there anybody out there? The wad live 1980 - 1981 (una antología de canciones gravadas en directo durante la microgira de The Wall y editada para conmemorar el 20º aniversario del proyecto que destruyó a Pink Floyd)vaya a propiciar el reencuentro de Waters con sus antiguos compañeros:
"Nunca digas nunca jamás, dice el refrán. Pero las posibilidades de que vuelva a tocar con ellos son ahora mismo muy, pero que muy remotas. No me apetece verlos. Y, aunque por intereses comerciales o por mala conciencia ellos fingen lo contrario, me parece que les sucede lo mismo conmigo. Hace poco Richard Wright me visitó en el camerino al término de un concierto de la gira americana que hice el verano pasado. Es el único al que he visto en mucho tiempo. Fue un encuentro correcto pero frío. Sólo los recuerdos que me han venido a la cabeza al tener que escribir las notas para Is there anybody out there) ya me ha provocado malestar. Pink Floyd es historia".

Entrada del primer concierto con "The Wall"
Entrada del primer concierto con "The Wall"
-Los Angeles 1980-

Craso error recordarle a Waters que Gilmour, Mason y Wright opinan lo contrario y, en consecuencia, editan discos y actúan bajo ese nombre. A punto está la ira de vencer a la educación.
"Eso es una farsa ´brama Waters´. ¿Alguien concibe la idea de que los Beatles se reformen faltando John Lenon? Pink Floyd se acabó cuando yo decidí abandonar el grupo y expresé mi opinión de que había llegado el final. Ellos siguieron adelante con el nombre de la banda para sacarle partido, porque son incapaces de crear algo por sí solos. Cojamos a David Gilmour, que está considerado el más talentoso de los tres. Es un músico excelente, tocará muy bien lo que tú le digas que toque, pero no es un creador. Hubo un sector de fans que se indignó cuando decidimos continuar sin Sid Barrett. No compartí su opinión pero la entendí, porque Syd había marcado la pauta en los primeros Pink Floyd. Las circunstancias forzaron su salida del grupo y nosotros demostramos nuestra valía. Por el contra, el tiempo ha demostrado que los que ahora usan el nombre de Pink Floyd fueron poco más que mi instrumento.

Ya que lo ha mencionado, queremos saber si mantiene algún contacto con Syd Barret:
"Sé que vive en Cambridge, en casa de su difunta madre. Y que se deprime enormemente cuando algún insensato le recuerda los años 60, la psicodelia y Pink Floyd. Syd padece esquizofrenia. Que se haya convertido en un personaje objeto de un cierto culto no hace más que poner de manifiesto lo enfermos que están algunos fans. El mejor favor que se le puede hacer a Syd es dejarle tranquilo".

Las ventas masivas de Dark side of the moon y The wall aún maravillan a Waters. No en vano fueron álbumes en los que expresó sentimientos íntimos. La sorpresa fue que eran compartidos por millones de personas.
"Los símbolos empleados en esos discos no eran difíciles de comprender, pero así y todo todavía me deja perplejo que tanta gente se identificara y se identifique con lo que yo quería expresar ´afirma el músico´. La conexión entre artista y público es casi un milagro, un fenómeno sobrenatural. Era un lugar común decir que Pink Floyd hacía música intelectual, música para el cerebro, lo cual me parece una soberana tontería. Mi intención siempre ha sido componer para el espíritu de la gente, que al fin de cuantas es la misión del arte. Y diría que las ventas de Dark side of the moon y The wall indican que lo conseguí. Aunque también me temo que muchos entendieron esos trabajos de forma equivocada. No puedes luchar contra eso. El receptor es quien decide en última instancia el significado del arte".

Y durante la primera mitad de los años 70 los aficionados del rock progresivo decidieron que los discos de Pink Floyd eran la banda sonora ideal para tomar drogas y practicar el sexo. El primer uso entra en conflicto con la nula relación que Waters declara haber tenido con la cultura de la droga durante las eras hippy y posthippy.
"La psicodelia no significó nada para mí. De hecho, creo que, como movimiento, la psicodelia fue un invento de los medios de comunicación. El LSD, la mescalina, la silocibina y otras drogas llamadas psicodélicas no ejercieron la más mínima influencia sobre mi música".
Mejor no desenterrar el caso Barret.

Roger Waters
Si una banda encarnaba todos los males del rock contra los que en 1977 se alzó el movimiento punk, ésa era Pink Floyd. Pero el dinosaurio sobrevivió sin problemas al motín del imperdible, y en la década de los 90 ha visto su legado reivindicado desde los ámbitos de la música electrónica, facción cósmica ´Te Orb, Orbital´, y del britpop, falange sesuda ´Radiohead´:
"La música de Pink Floyd mantiene su vigencia porque tenía alma. Nadie se acordaría de lo que hicimos si quieres nos acusaban de virtuosos, tecnicistas y vacuos hubieran tenido razón".

Waters, sin embargo, no tiene noticia del trabajo de los grupos actuales que se declaran sus herederos. La ópera ocupa buena parte del tiempo que dedica a escuchar música, aunque siempre hay un hueco para su admirada Joni Mitchel. Waters hizo una gira por Estados Unidos el verano pasado. Fue su retorno a la carretera con todas las de la ley desde el tour de presentación de su disco en solitario Radio KAOS (1988). Para el año en curso, tiene previsto recorrer Europa y editar un disco con la guerra de Kosovo como eje central.

Entrevista publicada en la revista Dominical el día viernes 30 de Febreo de 1999






PARÍS - Noviembre 1999

En Francia, donde se encuentra terminando una ópera, el ex líder de Pink Floyd conversó con "Wikén" a propósito del vigésimo aniversario del lanzamiento del clásico álbum y del proyecto de publicación de material en vivo inédito de la banda. "Será como un documento
histórico", cree el músico, quien no habla con sus ex compañeros de grupo desde hace más de diez años.
El otoño parisino dejaba caer sus intermitentes lluvias, cuando en el salón Marly, del elegantísimo "Hotel de Crillón", Roger Waters recibía con tranquilidad a la prensa internacional como parte de su contribución al vigésimo aniversario de uno de los discos más famosos de la historia. Pero nada más. El mismo reconocería, más tarde, que "no tengo nada que ver con la decisión de este lanzamiento".
El músico se refiere a una versión en vivo de "The wall", trabajo originalmente publicado en 1979 como una ópera rock en formato doble y en la que Roger Waters compartía con el mundo la paranoia de una estrella de rock como él, atribulado por fantasmas de su niñez y las exigencias de su fama.

Gracias a canciones como "Confortably numb", "Mother" y, especialmente, "Another brick in the wall. Pt. 2", Pink Floyd alcanzó audienciashasta entonces insospechadas, ubicando al grupo durante 15 semanas en el tope del ranking de ventas estadounidense.

"Is there anybody out there? The wall live" será el título del disco que aparecerá el 7 de febrero próximo, a exactos veinte años de la primera presentación en vivo del álbum, en Los Angeles. El lanzamiento había sido anunciado en un principio para diciembre, pero diversas exigencias técnicas retrasaron su salida.

La placa contendrá registros de shows realizados por Pink Floyd durante 1980 y 1981, que fueron grabados pensando en su inclusión en la película homónima que en 1982 estrenó Alan Parker. Se trata de material que nunca fue utilizado y que no había sido mostrado hasta ahora.

Las cintas debieron ser remezcladas por el ingeniero James Guthrie, el mismo que trabajó en el clásico álbum. "Me ha estado mandando las mezclas para que le dé mi opinión en la medida en que va avanzando", cuenta Roger Waters. "Ya he recibido las primeras y suenan bien".

Roger Waters

- ¿Ha retomado algún tipo de relación con los demás miembros de Pink Floyd a propósito de este proyecto?
"No".

- ¿Y hay alguna posibilidad de que vuelva a realizar algo junto a Pink Floyd?
"No".

- ¿Pero mantiene contacto con Gilmour o los otros integrantes del grupo?
"No".

Si Waters parece escueto es porque habla desde una posición, en rigor, ajena a Pink Floyd. Una creciente rivalidad personal y artística culminó, en 1986, con el bajista demandando judicialmente a sus compañeros de entonces - el guitarrista Dave Gilmour y el baterista Nick Manson- para acabar con su alianza profesional e impedir que éstos se quedasen con el nombre del grupo.
Waters perdió y sus antiguos aliados - junto al reincorporado tecladista Rick Wright- mantienen hasta hoy a Pink Floyd funcionando como un gran mastodonte rockero con esporádicos golpes comerciales, como "Momentary lapse of reason" (1987) y "The division bell" (1994).
- ¿Cuál es, a su juicio, la marca que ha dejado "The wall" a través de las generaciones?
"Pienso que las ideas de la obra unen a personas de todas las edades. Las cargas sicológicas son las mismas, no han cambiado en estos últimos veinte años. Pienso que "The wall" atraviesa las generaciones y por eso siempre está renovando su público".

- ¿Se esperaba el éxito de "The wall" al concebirlo?
"Sí".

- ¿No lo sorprendió?
"No. También pensé lo mismo con "The dark side of the moon"", dice Waters refiriéndose al disco que Pink Floyd publicó en 1973 y que les abrió las puertas del mercado norteamericano.

- Mucha gente recuerda a "The wall" como un símbolo del rock progresivo. ¿Tenía usted la noción de estar incursionando en un terreno desconocido en los conceptos del disco?
"Sí", dice Waters, quien no sólo compuso, sino también co-produjo e interpretó la guitarra, el bajo y la voz en todo el disco. "Logré expresar con mayor coherencia algo que ya había estado trabajando en discos anteriores: temas más largos, un conjunto de ideas para crear un todo. Eso que se convirtió luego en lo que la gente entiende por un álbum conceptual".

- En sus comienzos la banda fue muy psicodélica. ¿Se considera como un precursor de la música electrónica actual?
"No tengo idea. Pienso que la tecnología siempre ha forjado su camino, ya sea en formas digitales como ha sido el caso de la música popular, o en los fotomontajes realizados por David Hockney. A veces la tecnología puede ayudar, pero otras veces el trabajar con máquinas puede hacer perder mucho tiempo".

En 1980, los conciertos de presentación de "The wall" marcaron un hito en la historia de los montajes musicales. Durante sus presentaciones, la banda comenzaba a ser rodeada por un muro real, que se iba levantando a medida que se sucedían las canciones del disco. "Era muy excitante. Un trabajo muy duro y satisfactorio", recuerda Waters.

- ¿Qué anécdotas recuerda de la grabación del disco?
"Todo fue muy rápido. Si yo necesitaba algún elemento para el disco decía okey, enchufen aquí una tele, pongan enfrente un micrófono y hagan andar la multitrack. Y cualquier cosa que estuviera apareciendo en la televisión en ese momento quedaba registrada para el disco. Nada se buscó de manera demasiado premeditada. En otras ocasiones sacábamos un micrófono a la calle y grabábamos el tráfico. Cosas así".

- ¿Cuánto se demoraron en realizar el disco?
"Trabajamos en Francia cerca de cuatro meses y luego otros cuatro en Los Angeles, así es que tardamos alrededor de siete u ocho meses".

- ¿Quién tuvo la idea de hacer la película?
"Bueno, yo siempre tuve la idea de hacer una película, y luego lo discutimos con Alan Parker y Joe Scott. Alan Parker siempre tuvo muy claro que no debía ser un filme en el que saliera la banda tocando, sino una película narrativa, que usara la música como un hilo conductor para contar la historia".

El filme "The wall" se unirá al proyecto aniversario, relanzándose en VHS y DVD con sonido remasterizado e imágenes no incluidas en la versión original.
"No Quiero Escuchar el Disco"

Iniciado oficialmente como solista en 1984, con el álbum "The pros and cons of hitch hiking", Roger Waters se mantiene hasta hoy ocupado en diferentes proyectos musicales. El más reciente es una ópera acerca de la Revolución Francesa, que el músico inglés graba por estos días en París y que espera publicar el año 2000.
"Además, en febrero entraré a estudio para trabajar en un nuevo álbum pop, un disco con mis propias canciones", adelanta. "El verano pasado hice una gira por Norteamérica en la que toqué una de las nuevas composiciones, así que estoy muy entusiasmado con la idea de hacer un nuevo trabajo".

- ¿Fue una decisión muy difícil para usted abandonar Pink Floyd?
"Lo que pasó con Pink Floyd fue que desde "Dark side of the moon" comenzamos a distanciarnos. En un momento u otro llegaría el punto en el que ya no podría seguir trabajando con ellos. Yo estaba componiendo cada vez más y ellos cada vez menos, así es que no era una colaboración feliz. Eso es todo lo que se puede decir".

Waters retomará el tema más tarde, para descartar los rumores que han circulado en torno a una posible reunión con sus ex-compañeros para conmemorar el relanzamiento de este nuevo proyecto.
""The wall" no se está presentando ahora y no se va a presentar", confirma el músico, quien montó por última vez su espectáculo para celebrar la caída del Muro de Berlín, en 1990, y no proyecta repetir la experiencia.
"Me pidieron volver a montarlo el próximo verano en Norteamérica. Dijeron que sería un espectáculo gratuito, para algo así como un millón de personas. Pensé bueno, quizás. Pero luego, cuando quise saber quién pagaría todo, me respondieron que conseguirían auspicios de empresas multinacionales. Entonces dije no, muchas gracias".

- Y acerca de esta nueva edición de "The wall", ¿piensa que es algo nuevo, un aporte musical o sólo una operación de marketing?
"Creo que puede ser muy interesante para la gente que fue seguidor de Pink Floyd y que le gustaría tener esta grabación. Es como un documento histórico. Pero la motivación de sacar este disco a la venta es claramente el dinero. Yo no tengo nada que ver con eso. La decisión es de EMI y de mis antiguos colegas".

- ¿Y no tiene usted los derechos?
"No, por supuesto que no. Los derechos de esos discos son del sello y la decisión de editarlo recae en la compañía Pink Floyd Music Ltda., de la cual sólo tengo el 25 por ciento. Así es que mi decisión carece siempre del peso suficiente".

- ¿No considera que vale la pena hacerlo?
"Yo no lo hubiera sacado a la venta. Pero eso no quiere decir que me parezca una cosa mala. Es sólo que ni siquiera quiero escucharlo. De cualquier forma, la decisión ya está tomada por otros, así es que estoy dispuesto a hablar de ello porque es mi trabajo".

- ¿Ha planeado algo para el Año Nuevo?
"Sí. Estaré en casa con mi esposa, tomaremos champaña y veremos los fuegos artificiales".

- ¿Qué piensa sobre el hecho de tener fans en todo el mundo?
"Me encanta que mi música se haya difundido. La única nueva canción que toqué en mi anterior gira, "Each small candle", comienza con un texto proveniente de Sudamérica, escrito por un hombre que fue torturado, no sé si en Chile, Argentina o Nicaragua. Me lo dio un periodista italiano y le puse música, pero le agregué un texto
mío que dice cada pequeña vela ilumina un rincón de la oscuridad. Trata sobre la idea de que la responsabilidad personal puede potenciar acciones colectivas, en el sentido de que sólo podemos cambiarnos a cada uno, pero que a través de cambios individuales sucede algo mágico. De eso se trata mi nuevo disco".

- ¿Piensa ir a Chile en una próxima gira?
"No, no planeo ir a Chile".

- ¿Y le gustaría?
'Sí, me encantaría. ¿Es buena la pesca allá?".

- Sí.
"Amo la pesca con mosca, siempre he querido ir a Sudamérica a pescar. Lucas Bridges, un gran amigo de mi abuelo, a quien conocí cuando era muy pequeño, escribió un libro llamado "The ultimate part of the earth" sobre la exploración de la Tierra del Fuego, en la Patagonia. Siempre he querido ir ahí".


Entrevista concedida al diario El Mercurio y publicada en la sección Wiken del día viernes 5 de noviembre de 1999




CAMBRIDGE - Febrero 1983¿?

E n febrero de 1983, la revista "Rock Espezial", de Barcelona, publica un monográfico dedicado a Pink Floyd en cuya portada aparece una figura lejanamente reconocible: es casi un cuarentón Syd Barrett, fotografiado por primera vez desde 1971. El antiguo líder de Pink Floyd, sin embargo, manifiesta una capacidad mental bajo mínimos, como explican en dicho reportaje los periodistas Michka Assayas y Thomas Johnson. Debido a su interés testimonial, reproducimos a continuación las líneas referentes al encuentro con Syd Barrett en el portal de su casa:
Y heme aquí delante de esta vieja cada de Cambridge, intentando no parecer demasiado nervioso, mientras espero respuesta a mi golpe en la puerta. Nada. Vuelvo a llamar. En el jardín, una anciana corta rosas. Una sombra se perfila al fondo del pasillo y avanza lentamente hacia la puerta.
"Hola".
Estamos tan sorprendidos el uno como el otro y nuestras dos voces se superponen.
"Te traigo esto, es tu ropa, ¿la recuerdas?".
(Nota: el autor se refiere a unas prendas que Barrett dejó olvidadas en el apartamento de Londres en el que vivía hasta hacía un mes).
"¡Oh, sí!" ¡de Chelsea! Sí..."
Es un hombre prematuramente envejecido, cansado.
Con los cabellos muy cortos, los trazos endurecidos, los brazos caídos. Ha engordado. Su madre no me ha oído llegar, sigue en el jardín trasero. De vez en cuando, Syd lanza una mirada furtiva hacia esa parte del jardín.

Le explico que llevo días buscándole, que estuve en Chelsea y que allí me dieron la ropa para él.
"Gracias", me responde. "¿Pagaste algo? ¿Te debo algo por la ropa?.
"No".
Le pregunto qué hace en la actualidad, ¿quizá pinta?
"No, acaban de operarme, nada grave. Intento volver a Londres, pero debo esperar. Hay una huelga de trenes en estos momentos. No... no... Miraba la televisión, eso es todo".
"¿Ya no sientes deseos de tocar música?".
"No. No tengo tiempo de hacer gran cosa. He de encontrar un apartamento en Londres, pero eso es difícil. Debo esperar..."
De vez en cuando, mira el saco con la ropa y sonríe. Intenta continuamente poner fin a nuestra conversación, vigilando a su anciana madre, como si temiera que nos descubriera hablando.
¿Se acuerda todavía de Duggie?
"Eh... Sí... Nunca lo he vuelto a ver... No he vuelto a ver a nadie de Londres".
"Tus amigos te envían saludos".
"Ah... Gracias... Está bien".

Syd Barrett

Habla y reacciona como todos los desequilibrados, sometidos a largos tratamientos psiquiátricos, que conozco.
Mirar parece haberse convertido en su única ocupación. No es tan extraño que la televisión represente gran parte de su vida.
"¿Puedo tomarte una foto?.
"Sí, claro..."
Sonríe mientras disparo la cámara y poco después...
"Ya basta. No me gusta que me vean... es penoso para mí... Adiós".
Mira fijamente el árbol que se alza delante de la casa. Y no sé que decir. "Es bonito este árbol..."
"Sí, pero ya no... Lo han cortado hace poco... Antes me gustaba mucho..."
Desde el fondo de la casa se oye la voz de su madre.
Roger Barrett se gira hacia mí. Parece aterrorizado.
"Bien... A lo mejor nos volvemos a ver por Londres. Adiós".
Volviendo me cruzo con el hippy iluminado, que se esconde tras un periódico. Me siento angustiosamente vacío.
Todo ha terminado.


Texto transcríto de la revista Colección "Imagenes del Rock" Nº:37 dedica da a Pink Floyd y publicada en Junio de 1994





TV - Noviembre 1979
En el programa "The Rock Show" de Tommy Vance




TV: [...]Roger, ¿de dónde vino la idea?
RW: Bueno, la idea de "The Wall" vino hace 10 años, durante una gira. Entre los años 75 y 77 hacíamos giras muy largas, con mucho público, parte del cual venía a vernos, pero otra parte venía sólo por la cerveza, el ambiente... si a eso le añades que todo transcurría en grandes estadios, reconocerás que puede resultar una experiencia alienante. Me di cuenta de la existencia de un muro entre la audiencia y nosotros, por eso comencé este disco así.

TV: Pero sin embargo, la historia va un poco más allá ¿no?, parece empezar con el inicio de la vida...
RW: Es que desde que la pensé hasta que la llevamos a cabo, evolucionó un poco; aunque sigue teniendo la misma base: la historia comienza durante un show ("In The Flesh"), y luego, con un flash-back, volvemos a la infancia, para entender mejor su terrible historia.

TV: Cuando dices "terrible", ¿quieres decir que no te gustaría haber estado allí?
RW: Si bueno, realmente la historia de un direscto puede ser terrible, cuando tienes miles de personas delante de ti apretujándose, tirándose cosas, gritando...no te lo imaginas.

TV: Ya veo.
RW: Bueno, son momentos maravillosos (...), pero también tienen su lado menos agradable, desde luego son cosas que hacíamos para ganar dinero.

TV: Pero es que vosotros no podías tocar en sitios pequeños.
RW: Sí, la verdad es que aprovechábamos bien las facilidades de los grandes estadios; si los llenas, ganas mucho más dinero. Pero pienso que incluso para el público, resultan mejores los pequeños conciertos, todo es más cercano, menos "a lo grande", al fin y al cabo, sobre el escenario hay también personas, como tú y como yo (de hecho yo estoy arriba).

TV: Bueno, hablando ya propiamente del disco, ¿cuando lo grabasteis?
RW: Pues empezamos en abril y paramos hacia noviembre, fue muy largo, hubo que reescribir muchas letras, y además queríamos un resultado lo mejor posible.

TV: La primera canción es "In The Flesh", ¿no? dime qué representa.
RW: Pretendía reflejar lo que me pasaba por la cabeza durante la gira de "Wish You Were Here" y "Animals", sobre todo esta última, que se llamó: "Pink Floyd In The Flesh".

TV: Después llega "The Thin Ice" ("El Delgado Hielo").
RW: Sí, aquí empieza propiamente la historia de nuestro personaje Pink; se escuchan bombas de fondo y algunos gritos, es, en términos generales, un chico de mi generación. Le tocó vivir la guerra de pequeño.

TV: ¿La guerra?, ¿te pasó a ti algo parecido?
RW: Sí, a mi padre lo mataron en la guerra.

TV: [...]Bueno, y después viene "Another Brick In The Wall (part I)", que trata sobre eso, ¿no?
RW: Sí, trata sobre su padre "...daddy's flown across the ocean...", sin embargo, no tiene porqué tratarse sólo del padre que se va a la guerra. Mucha gente me dijo que se vio reflejada en Pink. Hay gente que deja a su familia para irse a trabajar, la "abandona" en cierto modo durante su niñez un día tras otro, hay mucha gente que ha crecido sin la presencia de alguno de sus padres. Por tanto, esta canción no va tanto del padre que matan cuando estás en colegio, sino de sentirte abandonado.

TV: "The Happiest Days Of Our Lives"... ¿fue tan terrible tu época en el colegio?
RW: Um...mi colegio era así, era horrible. La relación con los profesores era como con una pared, te hacían sentir como un gusano, te convertían en una máquina de estudiar gramática y otras cosas para que llegases "a ser alguien" y fueses a la universidad. Te preparaban sólo para eso y frenaban la iniciativa personal que te alejase un poco de eso.

TV: Y ¿qué hay de "Mother"?, ¿cómo es esa madre?
RW: Super-protectora, como la mayoría de ellas. Si algo se le puede reprochar a todas las madres es eso, que tienden a protejer excesivamente a sus hijos. Durante demasiado tiempo. No es un retrato de mi madre, pero encaja en bastantes aspectos. El otro día me llamó una señora que era madre de 3 hijos y me dijo que era tal cual la describía, pero que seguiría igual, que era su instinto.

TV: Para que veas. Luego viene "Goodbye Blue Sky", ¿qué ocurre en ese momento?
RW: La verdad es que nunca lo he tenido muy claro, pero siempre pensé que era como un mirar hacia el cielo y pensar ¿qué vendrá ahora?, ¿estoy preparado para el resto de mi vida?

TV: Ya veo; con "Empty Spaces" es como si llegase el momento de ser adulto.
RW: Sí, se prepara para lo que viene, algunas ideas que se tratan son más tangibles que otras, pero lo que viene a decir es que tendrá más responsabilidades y se le pedirán cuentas.

TV: Despues, con "Young Lust", ¿qué tratas de mostrar?
RW: Intento recordar a la gente su juventud, el ritmo de vida que llevaban, como si la vida se acabase al día siguiente; actuar sin tener en cuenta las consecuencias. Para mí siempre se ha parecido mucho a "La Canción Del Nilo" que grabamos hace varios años, David la cantaba fenomenal; viene a ser más o menos lo mismo. Vive rápido y deja un bonito cadáver.

TV: Y luego viene "One Of My Turns"
RW: Si, se da cuenta de que ya no tiene el "brío" de la juventud, se ha casado, tiene más o menos una vida cómoda pero siente que le falta algo. Es como si tuviera todo y nada al mismo tiempo. ¿Entiendes? Es un "yuppie" pero no puede hablar con su hija, por ejemplo; lo que detestaba de sus padres lo está haciendo él con sus hijos, entra como en un bache.

TV: ¿Es por eso lo de la siguiente canción "Don't Leave Me Now" ("No Me Dejes Ahora")?
RW: Sí, bueno, no del todo; es una canción muy depresiva (y deprimente), pero me encanta. Piensa que se va a quedar solo y eso le da miedo, recuerda los buenos momentos pasados parece, hace ya siglos. Aunque su matrimonio no va bien, se aferra a él como tabla de salvación, es una canción muy cínica, pero no te asustes, yo no pienso así respecto del matrimonio.

TV: Creí que estabas divorciado...
RW: Esto... bueno, sí, pero eso es una casualidad, no es una canción autobiográfica.

TV: Aunque hay muchos tramos que parecen serlo, tienen una carga emocional difícil de crear si no se ha vivido, me parece a mí.
RW: ¿Qué te parece si hablamos de la siguiente canción?

TV: De acuerdo, "Another Brick In The Wall (Part III)", aquí dice algo como que no necesita a nadie, es un poco confuso, se vuelve más reservado. Además luego llega "Goodbye Cruel World".
RW: Bueno, lo que ocurre es que se ha acomodado en la soledad, puede llegar a ocurrir, te acostumbras y luego lo ves normal, no habla a su mujer ni amigos en particular, de hecho, es como un mensaje en una botella, lo tiras al mar y que lo recoja el que quiera. Después, llega el final, ya no puede más. Entra como en un estado catatónico y parece despedirse del mundo, cuando ha tenido suficiente ha dicho basta [...], ha acabado de construir el muro, en el concierto esto se entiende mejor.

TV: Después comienza el segundo disco con una de mis canciones favoritas "Hey You".
RW: Sí, quedó bastante bien. En estos momentos Pink se encuentra en un motel, está solo y quiere reestablecer el contacto con el mundo. Sigue al otro lado del muro, y aunque ha cambiado su disposición. Lo que dejamos claro es que si te aislas, caes. Cuando quiere darse cuenta, dice así: "...el muro demasiado alto...no hay forma de saltarlo y quedar libre...serás pasto de los gusanos...". Es decir, llora implorando ayuda pero es demasiado tarde.

TV: Porque esta al otro lado del muro, ¿no?
RW: Sí, y porque está cantando solo. Sólo pide ayuda a sí mismo. Es como si este partido lo jugase solo; él se ha metido allí y él tiene que salir.

TV: Cuando llega "Is There Anybody Out There?" me da la sensación que sabe que necesita ayuda pero no sabe cómo conseguirla.
RW: Una parte de él busca ayuda, pero la otra no. Es como si una parte mueve los brazos y la otra las piernas, así no hay forma humana de hacer nada bien.
Con "Nobody Home" busca en su interior todo lo que tiene y se da cuenta de que sólo posee bienes materiales, los valores importantes los ha perdido, busca en su interior en qué momento cruzó la línea y se empezó a distanciar. Esta canción es mi pèqueño tributo dentro del disco a Syd Barrett.

TV: Luego, con "Vera" y "Bring The Boys Back Home" ¿haces referencia a la Segunda Guerra Mundial?
RW: Sí, es como decir "¡eh, cuidado con la guerra!, que acaba con todo", por eso quiero traer de vuelta a los chicos, que vuelvan del campo de batalla. No tiene sentido, tienen cosas más importantes en la vida que hacer antes de luchar unos con otros. Para mí es la pieza fundamental del disco. Algo parecido ocurre con Vera Lynn; cuando vuelve de la guerra busca lo que tenía antes de irse, pero ya no hay nada, se han ido. Incluso los que le dijeron que le esperarían, como Vera.

TV: Y con ¿"Comfortably Numb"?
RW: En esa canción y la siguiente viene a decir que nada, que hay que seguir adelante. No importa lo pasado. Una pequeña inyección de moral y a seguir. Lo importante es seguir con la vida, con el concierto, aún a riesgo de parecer algo rutinario. El público ha pagado. Pase lo que pase "The Show Must Go On".

TV: Pero es parece como una tiranía ¿no?
RW: Y en cierto modo así es, le obligan a seguir contra su voluntad. Si por él fuera daría por concluido el concierto y la gira. Pero eso nos ha pasado a todos. Una voz nos dice "déjalo todo" y otra dice "adelante". Igual que en la canción "Run Like Hell".

TV: Ahora viene "Waiting For The Worms", se habló ,mucho de estos gusanos, ¿qué representan?
RW: Es un poco el efecto de las drogas, te cubren la cara y no te muestran la realidad tal y como es; los sentidos te engañan, no estás seguro de nada. Quiere dejar el show, el concierto, pero no puede, los gusanos le perforan el cráneo, como si te machacan con un martillo. Está atontado, abocado a su destino, sólo puede dejarse llevar, es más fácil que ir contra corriente. Pero aprovecho la ocasión para recordar las vidas con las que han podido las drogas, mi amigo Syd pensó que podría remontar el río y nadar contra corriente cuando se lo propusiera... y no pudo, el río de las drogas lleva mucha fuerza.

TV: Después llega "The Trial" ("El Juicio"), ¿es llevado ante el jurado contra su voluntad o sabe que tiene que ir y no se resiste?
RW: Bueno, él quiere irse a casa; pero tampoco rehuye su deber, sabe que le pedirían cuentas por todo y que no puede negarse. Durante el juicio, le vienen a la memoria momentos de su vida en los que tuvo que elegir un camino u otro. Aparte, el jurado, los abogados, el juez... todos ellos son personas con las que se encontró en su vida en algún momento. De todas formas, el mensaje de esta canción y la siguiente "Outside The Wall" es demasiado largo como para resumirlo en esta entrevista. Te diré simplemente, que es un colofón majestuoso (hablo del montaje en concierto) para la vida de Pink.

TV: Ok, ya para acabar dinos Roger, ¿cuántas actuaciones haréis el año que viene?
RW: Tres o cuatro en todo el mundo, no más. Es un montaje demasiado grande como para hacer una gira. Sé que habrá mucha gente que no pueda verlo, pero bueno, tenemos pensado hacer una película en la que posiblemente se entienda todo mejor. La construcción del muro físico y psicológico y su posterior destrucción.







noche para estar en casita con unos mates.
y si estaban aburridos se ponen el "echoes in the canadian woods" y cuelgan un ratito leyendo esto
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