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EPP: delincuentes comunes

Desde hace un tiempo, los integrantes del EPP intentan engañar y presentarse como un grupo político. Denuncian que sus miembros capturados están presos por su ideología, cuando en realidad guardan reclusión por secuestros, asesinatos y otros atentados.



No existe ni un solo preso político que pertenezca al grupo criminal EPP. Todos sus componentes detenidos fueron buscados y capturados por la comisión de hechos punibles como secuestros, homicidios y asociación criminal, entre otros delitos.


Los líderes de esta agrupación de delincuentes quieren un reconocimiento de parte del Estado paraguayo como guerrilleros, sin embargo debido a su accionar criminal no pasan del grado de banda delincuencial.

Un preso político es una persona que está privada de su libertad por sus luchas, ideologías y generalmente se da en estados donde existe una dictadura. En el Paraguay, durante el régimen de Alfredo Stroessner, se tuvieron muchos presos políticos; varios de ellos recién luego de la caída de la dictadura lograron su ansiada libertad, mientras otros fallecieron sin ver caer el gobierno autoritario.

Entre los presos políticos durante aquel régimen que se extendió de 1954 a 1989 se pueden citar a Domingo Laíno, Luis Alfonso Resck y el capitán Napoleón Ortigoza, entre otros.

A este nivel es que quieren igualarse los miembros del EPP, quienes tienen secuestrado a Arlan Fick (17) desde hace 188 días y al suboficial Edelio Morínigo hace 92 días. Los criminales inclusive quieren canjear a las víctimas por miembros de su gavilla de delincuentes.


El Gobierno anunció que no existe posibilidad alguna de canje debido que el Estado no negocia con delincuentes. “Con esto quiero ser contundente: la política del Gobierno es que no se negocia con delincuentes comunes ni de ninguna laya”, manifestó días atrás el viceministro del Interior, Javier Ibarra, ante el último planteamiento del grupo criminal de liberar al suboficial Edelio Morínigo a cambio de la libertad de seis de sus miembros presos en Tacumbú, la Agrupación Especializada y el Buen Pastor.

Los integrantes del EPP cometen delitos comunes y deben ser juzgados como lo que son y no llevarlos a la categoría de perseguidos políticos, manifiestan de manera insistente las autoridades de la Fiscalía y el Ministerio del Interior.

Suman varias las familias paraguayas que sufrieron y siguen sufriendo a causa de la existencia de esta banda criminal. El grupo destruye familias, asesina, secuestra y mantiene en zozobra a pobladores de Concepción y San Pedro, principalmente.

Debido a que la banda cuenta con escasos integrantes, "recluta" inclusive a niños para intentar sumar en número. Igualmente, se vale del temor para obtener el silencio cómplice de varios lugareños en el Norte.

Pese a los esfuerzos de las autoridades de seguridad, el EPP continúa instalado, aunque aparentemente se encuentra dividido. Justamente, fruto de un conflicto de liderazgo, un grupo se desprendió del primer anillo y creó la ACA, el segundo cuerpo del EPP.
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