Check the new version here

Popular channels

¿Es el fin del reinado de los realities?

Desde Hollywood: Adiós Honey Boo Boo.TLC levantó el ciclo de Alana Thompson por un escándalo sexual. Hay otros casos. Y se enciende el debate.








Johnny Depp reconoció haberse quedado fascinando varias veces frente al televisor mirando Here Comes Honey Boo Boo (“Acá llega Honey Boo Boo”), el reality show de TLC que acaba de ser cancelado tras una controversia sobre si la madre de la pequeña Alana Thompson -de 9 años- se estaría viendo con un ex convicto por molestar sexualmente a una de sus hijas.




Otra actriz muy popular, Jennifer Lawrence, dice que mirar TV la relaja y que cuando puede quedarse en la casa se hace un atracón de realities: todas las Amas de casa de Bravo y su favorito, el de las hermanas Kardashian. En los Estados Unidos al fenómeno se lo conoce como “guilty pleasure”, un placer que da un poco de culpa, como meterse en la vida de gente que está en las antípodas de uno y maravillarse de cosas que generalmente nos escandalizan. Lo dicho, ni los famosos zafan.




Here Comes Honey Boo Boo nació en 2012 como una serie derivada de otro reality no menos controversial de TLC, Toddlers & Tiaras, donde se mostraba a niñas participantes de concursos de belleza y sus madres todopoderosas. Alana y Mamá June pronto destacaron: una familia de campo (aquí les dicen peyorativamente “rednecks”) jugando a enchastrarse con barro en una granja de Georgia, devorando comida chatarra o tirándose pedos al aire ante 3 millones de televidentes.

Cuando estos realities son tan exitosos, la TV convencional les abre las puertas. Así, Jimmy Fallon invitó en junio a Honey Boo Boo y su mamá al Tonight Show para promocionar el debut de la cuarta temporada. Mamá June está en la hoguera desde que TMZ publicó fotos de ella con su ex, y esta semana se estuvo defendiendo en el programa de Dr Phil, el psicólogo preferido de Oprah Winfrey, quien la confrontó por haber llevado a sus hijas a un encuentro con este molestador sexual registrado.

Lo cierto es que TLC decidió levantar el reality, aun cuando tenía toda una nueva temporada filmada, y sacó un comunicado diciendo que seguía velando por el bienestar de Honey Boo Boo y sus hermanas, a quienes les proveen psicólogos y tutores.

Y el suyo no es el único caso. TBS le canceló en septiembre el reality show The Good Life al músico Cee Lo Green (ex coach de The Voice) por unos tweets polémicos en los que se defendía de una acusación de violación. El año pasado Food Networks canceló tres shows de la cocinera Paula Deen por unos comentarios racistas. Y A&E perdió un montón de seguidores del reality Duck Dinasty (que va a Broadway) después de que el patriarca de la familia Robertson hiciera comentarios homofóbicos en la revista GQ.

El debate está abierto: muchos canales de cable que están siendo alimentados casi exclusivamente con realities ahora se preguntan si el bajo costo de producción (TLC le pagaba 50 mil dólares por episodio a la familia) no termina siendo alto cuando alguna de sus estrellas derrapa.


0No comments yet
      GIF
      New