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Es el pasado que vuelve.



En cinco fechas, River enamoró a sus hinchas, que redescubrieron una manera de jugar propia de su historia.

La demoledora comparación de Alonso con el campeón de Ramón.

(van cinco partidos y ya nos creemos Barcelona ...Dios!)

Los orígenes, volver a las fuentes, los arranques demoledores con presión arriba y toque, el gen Marcelo Gallardo, ese ex jugador que representa el mapa genético de un estilo, un equipo arrollador, sublime, militante del juego ofensivo, goleador –el más goleador, con 13 tantos en cinco partidos–, armonioso y blindado atrás –el mejor protegido, con apenas dos goles en contra–, este River es de película. Se proyectan los laterales, se asocian Pisculichi y Teo, atacan Sánchez y Rojas, amanece la revolución permanente y entonces, sólo entonces, la banda siguió tocando.

De Cataluña a Núñez. Como en un caleidoscopio, PERFIL acudió a las miradas de Beto Alonso, un ídolo del club, Cai Aimar, un analista de fútbol, y Pepe Castro, el próximo entrenador que se enfrentará a esta versión de River. “Está sorprendiendo en un contexto donde se arriesga más, quizá por la gran cantidad de entrenadores jóvenes”, señala Aimar; “este equipo tiene más trabajo que el que salió campeón”, compara Alonso; “los jugadores ya compraron una idea”, dice el DT interino de Tigre.

River logró su reconversión en apenas cinco fechas, un lapso corto en el que otros entrenadores suelen ampararse para justificar las miserias de sus equipos. En el umbral del torneo, ya consiguió lo que parece imposible: “Me gusta lo que propone Gallardo. Tanto que me llama la atención que haya logrado plasmar la idea en tan poco tiempo. Un funcionamiento como el que tiene River requiere de mucha capacidad para coordinar los movimientos”, dice Aimar.

En tiempos donde gobierna la irregularidad, River desafía la estadística con números tan sólidos que derriban la lógica: además de la calidad de su juego, su promedio de gol (2,6) está por encima del que registra el torneo (2,57), el más alto de los últimos 15. Cifras que dibujan el recorrido de un equipo que impacta y retrotrae la memoria a la belle époque de Francescoli, Salas, Ortega y el mismísimo Gallardo.

Las ropas de River se parecen a las creadas por un estilista como Pep Guardiola. Una tela que, si bien no es idéntica, tiene algunas fibras de nailon en común. “River es un equipo equilibrado, que ataca y cuando pierde la pelota la recupera muy rápido, como el Barcelona”, dice Aimar. La analogía de Alonso se resume en dos nombres, aunque no en un mismo puesto: “Kranevitter es fundamental. Es como Mascherano, conoce muy bien cómo hacer los relevos, dónde presionar y, encima, sabe con la pelota”.

Atacar para defender. El equipo con voracidad asesina no pierde las formas. Su marca de vulnerabilidad es de sólo 0,4 goles por partido. Algunos síntomas se desentrañan de las palabras de los defensores. Dijo Pezzella, el reemplazante de Maidana: “El entrenador tiene un discurso convincente”. Un caso paradigmático es el de Ramiro Funes Mori, hasta hace poco el preferido de los hinchas para jugar al tiro al blanco: “La confianza me anima a hacer más cosas”, remarcó ayer.

Pasó un lustro. Diez campeonatos atrás, Pipo Gorosito decía: “Si River no gana, al cuarto partido me van a putear”. Otros tiempos. Gallardo no sólo pasó esa cuádruple barrera, sino que en cinco partidos volvió a izar las banderas de un fútbol perdido. “River está en un nivel altísimo y se refleja en sus jugadores. Pisculichi, por ejemplo, parece que hubiese jugado toda la vida en el club”, elogia Aimar. “La única duda que tengo es por la resistencia; saber si los jugadores van a aguantar este ritmo”, repara Alonso. Castro sabe a qué atenerse mañana: “Ellos recuperan la pelota bien arriba y eso provoca que con dos o tres pases estén en situación de gol”. Gol. Una palabra que define a este River vanguardista.

Gallardo quiere jugar con todos

Todavía no hay señales exactas de cuál será el equipo ante Tigre que elegirá Gallardo. Las únicas certezas se advierten en las bajas: no estarán Teo Gutiérrez, Alvarez Balanta (con su selección) y Maidana (lesionado). El entrenador concentró a todos los futbolistas que tenía a disposición.

Mercado terminó con una fatiga muscular en el aductor izquierdo contra Godoy Cruz y, si no está bien, por él jugará Augusto Solari; Vangioni está mejor de una sobrecarga y podría volver en lugar de Urribarri. El equipo sería: Barovero; Mercado o Solari, Pezzella, Funes Mori, Vangioni; Sánchez, Kranevitter, Rojas; Pisculichi; Mora y Boyé. Hoy por la mañana quedaría definida la formación, cuando realicen el último entrenamiento.

El partido de mañana en el Monumental se retrasó una hora: pasó de las 18.15 a las 19.15, ya que a las 17 juega la selección argentina de básquet frente a la de Brasil, y ambos encuentros serán televisados por la TV Pública.
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