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¿Están seguros que en enero se arregla la deuda?

NUEVO DEFAULT TÉCNICO

¿Están seguros que en enero se arregla la deuda?


Los responsables financieros de empresas, bancos y gobierno prometieron durante meses que no sucedería lo que está ocurriendo: el Estado argentino en default. Aquellos pulgares levantados de Axel Kicillof en New York, saliendo de la torre donde atiende David Pollack, fueron un mensaje desmentido media hora después, sin que se supiera qué ocurrió en el interín. Aquellos mensajes telefónicos de Sebastian Palla, ejecutivo de Banco Macro, tranquilizando a todos en la capital argentina, se volvieron confusión, desconcierto y enojo. Ahora, los mismos de antes prometen que en enero se resolverá lo que fue solucionado antes. Ellos dicen que enero es el mes porque ya no estará vigente la bendita cláusula RUFO. Sin embargo, el tema judicialmente tan complicado, sigue volviéndose más complejo a diario. ¿Están seguros que en enero se arregla la deuda o todo es sólo un intento K de ganar tiempo en lo que ellos creen es el peor momento de las reservas del Banco Central?
30/10/2014|06:39

 
Hasta ahora, la gran zanahora consiste en prometer, oficiosamente, que en enero se resuelve la deuda. Pero ¿y si no se consigue lo que ya se prometió en agosto y septiembre, y no se cumplió?


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CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Si la convicción general fuese de que no habrá acuerdo en enero con los acreedores litigantes del Estado argentino (holdouts), todo ya habría explotado en la economía doméstica. La zanahora consiste en afirmar que hay un enero venturoso a muy pocos días del complicadísimo presente.
 
Pero toda hipótesis tiene un flanco frágil: se están sumando nuevos problemas judiciales al asunto complejo, ¿y si se le escapa de las manos a los planificadores del enero del Gran Acuerdo?
 
Podría afirmarse que el juez Thomas Griesa es el principal interesado de que en enero exista un entendimiento, harto ya él de un asunto que le obliga a trabajar intensamente cuando ya no tiene edad para tanto ajetreo. Griesa ha demostrado una enorme paciencia con el Estado argentino, más allá de que el discurso K, que siempre precisa de enemigos y conspiradores, afirme lo contrario. Pero Griesa no es infalible ni todopoderoso. Por ejemplo, no puede controlar lo que está ocurriendo, culpa de decisiones desacertadas del Estado argentino.
 
Hay novedades al respecto.
 
Pablo Wende en el diario Ámbito Financiero:
 
"El bono Par ingresará hoy formalmente en default técnico, al cumplirse los 30 días desde la fecha original de cobro de este título. Si bien el Gobierno depositó u$s 161 millones en Nación Fideicomisos (el nuevo agente de pago de la deuda), esos fondos no pudieron llegar a los destinatarios en Nueva York y en Europa, por lo que se considera un incumplimiento. El peligro de esta situación es que se activen los pedidos de aceleración por parte de bonistas, lo cual haría caer al menos parcialmente las reestructuraciones de 2005 y 2010.
 
Según consignó ayer (miércoles 29/10) la agencia Bloomberg, Owl Creek Asset Management está en tratativas para juntar un grupo de bonistas y exigir la aceleración de la deuda. Este fondo, a través de los abogados de Kirkland y Ellis, estaría buscando inversores interesados "que posean títulos denominados en dólares con vencimiento en 2038", es decir bonos Par. El grupo tendría que tener por lo menos el 25% de los u$s 5.400 millones de la deuda para acelerar después de que oficialmente entren en default, por lo que en principio estarían en condiciones de pedir que caigan los canjes.
 
Si bien el equipo económico estaba al tanto de intentos de bonistas en esa dirección, la información trascendida ayer es la primera que representa una amenaza concreta y que, en caso de prosperar, podría significar un duro golpe para las reestructuraciones de deuda efectuadas por el gobierno kirchnerista.
 
Hasta ahora se especulaba con la posibilidad de llegar hasta enero sin mayores novedades, lo que le hubiera dado al Gobierno mayor margen para emprender una negociación con los holdouts. Sin embargo, esta presión de parte de los "hold-in", es decir de aquellos inversores que tienen bonos que participaron de las reestructuraciones, resulta un importante obstáculo para encarar una negociación con los fondos buitre. Hay, por otra parte, otra lectura: un eventual pedido de aceleración le pondría mayor presión al Gobierno para que arregle con los fondos buitre lo antes posible, con el objetivo de evitar que se caigan los canjes efectuados durante la actual administración kirchnerista.
 
En el caso de que los intentos de aceleración fuesen exitosos, el Gobierno se vería forzado a pagar la totalidad de la deuda reestructurada hasta 2038 en efectivo. Por lo tanto, se vería obligado a reestructurar la totalidad de la deuda, perdiéndose los beneficios de las negociaciones llevadas adelante en 2005 y 2010. (...)".
 
Julián Guarino en el diario El Cronista Comercial, acerca de Owl Creek Asset Management, fondo que reúne US$ 3.900 millones en activosy  que, según la agencia Bloomberg, se suma a otros tantos que están discutiendo con inversores la formación de un grupo para demandar inmediatamente el pago de los bonos argentinos:
 
"(...) El grupo necesitaría tener al menos 25% de los u$s 5.400 millones de deuda para pedir la aceleración. En rigor, en una presentación hecha en agosto de su Fondo de Recuperación de Argentina, Owl Creek dijo que la aceleración de los bonos Par podría darle a los inversores un retorno bruto del 100% en una futura reestructuración.
 
Los especialistas advierten que las complejas derivaciones del planteo y las lecturas judiciales que se hagan del reclamo bien podrían generar cierta cautela a la hora de presentar la demanda. En definitiva, quienes observan el escenario señalan que en primera instancia, sí podría tenerse un recorte en el precio de los títulos públicos cotizantes y una mayor tensión en otros mercados, como el de acciones y el cambiario. Según confirman fuentes del mercado, hace tiempo ya que el derrotero de los títulos argentinos llevó a buena parte de los fondos de inversión de mercados emergentes –fondos EM– a deshacerse de miles de bonos Par. Otros fondos de inversión, los denominados Distressed Funds (DF), cuyo objetivo es comprar deuda con mucho riesgo, aprovecharon entonces este contexto para hacerse de una abismal cantidad de títulos Par.
 
Sin embargo, el objetivo sería, a la vez, conseguir hasta un 50% de la emisión de los bonos Par. ¿Para qué habrían de hacerlo?
 
Si bien en el primer caso exigir una aceleración podría implicar áridas trabas judiciales, ya que la Argentina depositó astutamente la cantidad de dinero correspondiente en el Bank of New York (BoNY), en el caso de los bonos Par, la Argentina hizo el depósito respectivo, pero en lugar de hacerlo en el BoNY, como dicen las cláusulas de los Par, lo realizó en Nación Fideicomisos, cuyas implicancias son distintas ya que no sólo esta entidad no figura en las pautas legales del bono, sino que ni siquiera quienes están al frente de esta entidad tienen el nombre de los tenedores de deuda. La tenencia del 50% de una emisión de los bonos Par podría eventualmente permitirles a esos mismos fondos la posibilidad de "desacelerar" los pagos exigibles a la Argentina. "Si el Gobierno se sienta a negociar con los buitres, los fondos que aceleraron los Par podrían prometer una desaceleración de esa deuda", sostiene una fuente."
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