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Estos dos cracks del piano eran amigos





Chopin y Liszt: amigos y rivales


Frédéric Chopin (1810-1849) es considerado uno de los pianistas más importantes de la historia y fue uno de los mayores representantes del Romanticismo musical. El romanticismo pregona la idea de que en el mundo hay cosas que sólo se pueden captar a través de la emoción y el sentimiento. La música del romanticismo intentaba expresar estas emociones. Chopin tenía 7 años cuando empezó a componer, y 8 cuando dio su primer concierto.

Otro de los famosos pianistas del romanticismo fue Franz Liszt (1811-1886), quien se hizo famoso por su gran habilidad como intérprete. Sus contemporáneos afirmaban que era el pianista técnicamente más avanzado de su época y quizás el mejor de todos los tiempos.

Liszt y Chopin se conocieron aproximadamente en 1830. Los dos se hicieron amigos y vivieron varios años como vecinos en la ciudad de Paris.

A pesar del mutuo respecto que cada uno tenía por las habilidades del otro, la relación que tenían, era de amor-odio. Algunos comentan que Chopin estaba un poco celoso de la virtuosidad de Liszt como pianista. Y quizás Liszt estuviera celoso de la habilidad de Chopin para componer. A continuación una interesante anécdota:

Era una noche de mayo y los invitados estaban reunidos en el salón de la casa. Liszt tocaba un Nocturno de Chopin, pero, siendo él mismo compositor, no se limitaba a interpretarlo tal y como estaba escrito. Así intercalaba variaciones de todas clases, saliendo y entrando a su capricho de la partitura. Todos estaban admirados de su habilidad... menos Chopin que no podía ocultar su nerviosismo al ver tratar su obra con tanta libertad. Por fin se acercó al piano y dijo:
—Querido amigo, si me haces el honor de tocar algo mío, toca lo que está escrito; sólo Chopin puede corregir Chopin.
Liszt se levantó, un poco molesto.
—De acuerdo. Tócalo tú, entonces.
—Con mucho gusto.

Cuando Chopin se sentaba, una mariposa se acercó al quinqué y se quemó en la llama, apagándolo. Alguien quiso reavivar la llama, pero el músico se opuso.

—Al contrario. Apagad también todas las velas. Me basta la luz de la luna. Debió ser el sueño de todos los melómanos del mundo. Chopin tocando sus obras durante una hora iluminado únicamente por los rayos que entraban por la ventana. Cuando terminó, los presentes se levantaron entusiasmados; el primero fue Liszt, que le dijo, abrazándole:
—Querido amigo, tenías razón..., las obras de un genio como tú son sagradas, y quien se atreva a corregirlas comete una profanación. Chopin le tranquilizó, Liszt, dijo, era capaz de tocar temas de cualquiera, ya fuere Weber o Beethoven, como nadie, y volvieron a abrazarse entre los aplausos del público. La anécdota corrió por todos los salones de París, y Chopin la repetía con la satisfacción de quien ha ganado una partida difícil.

Días después, en el mismo salón donde había ocurrido la pugna anterior, rogó a su amigo que se sentara al piano mientras ordenaba a un criado que apagase todas las luces para que el ambiente fuese más íntimo; esa vez sin siquiera la luz de la luna. Ya a oscuras la sala, y cuando Chopin iba a empezar, Liszt le dijo al oído que le dejara la banqueta; el otro, imaginando que se trataba de una broma, se deslizó silenciosamente hasta la butaca vecina. Entonces Liszt procedió a interpretar todas las composiciones que Chopin había tocado en la velada famosa, y lo hizo con tal pureza que los emocionados asistentes creían que el polaco repetía su concierto anterior. De pronto, se detuvo, prendió una cerilla y encendió las velas que había encima del piano. Asombro en la sala. ¡Creíamos que era Chopin!, a lo que el bromista contestó, saludando: «Como veis, Liszt puede ser Chopin cuando quiera, pero Chopin, ¿podría ser Liszt?» Nunca se supo, porque Chopin, tal vez por temor, quizá por orgullo, no aceptó el desafío, con lo que la pugna quedó en tablas.


Muchos biógrafos de Chopin afirman que luego de esa noche, los dos fueron perdiendo el contacto. Las mujeres de estos dos pianistas también podrían haber tenido que ver con el distanciamiento entre ambos. Algunos afirman que Liszt se mostraba celoso de la obsesión de su novia/amante por Chopin. Y a la vez, a Chopin no le gustaba que Liszt sea tan cercano a su mujer.

A pesar del alejamiento, se han encontrado cartas de Chopin del año 1848 (el año anterior al de su muerte), en la cual todavía se refiere a Liszt como su amigo. Luego de su fallecimiento, su amigo y rival Liszt, escribió una biografía sobre él.



link: https://www.youtube.com/watch?v=8mvTq93HcP0


link: https://www.youtube.com/watch?v=aLMjl3zDtLE



link: https://www.youtube.com/watch?v=_pysf5ixCTQ



link: https://www.youtube.com/watch?v=n04GkRTC_Lo



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