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falsa doctrina de la prosperidad

Tema: "falsa doctrina de la prosperidad."
"SIEMPRE TENDRÉIS POBRES ENTRE VOSOTROS" (Juan 12:8, Marcos 14:5, Mateo 26:11).

El Señor Jesucristo, contrariamente a lo que afirman los predicadores del evangelio de la prosperidad, afirmó claramente que siempre tendremos "pobres entre nosotros". Esta verdad se refleja también en el texto de Romanos 15:26 que dice:"Porque Macedonia y Acaya tuvieron a bien hacer una ofrenda para los pobres que hay entre los santos que están en Jerusalén". Y también queda pasmado en 2 de Corintios 8:1-2: "Asimismo, hermanos, os hacemos saber la gracia de Dios que se ha dado a las iglesias de Macedonia; que en grande prueba de tribulación, la abundancia de su gozo y su profunda pobreza abundaron en riquezas de su generosidad".


Amados hermanos y amigos, el Señor Jesucristo jamás dijo que dejaría de haber pobres en las congregaciones, (pobres en dinero). En Santiago 2:5 veremos que Dios ha escogido a los pobres de este mundo para que sean "ricos", pero ricos en el sentido más puro de la "FE" misma. Esta es la prosperidad que promueve el Evangelio del Señor, y lo podemos ver bien claro en Apocalipsis 2:9, cuando Él le dice a la iglesia en Esmirna: "Yo conozco tu pobreza (pero tú eres rico)... "
Por otra parte, la Biblia dice que el dinero es el origen de todos los males; Dios sabe que donde hay dinero también hay males. Mejor imita la actitud de Salomón en 1 Crónicas 1:10-12, que no le pidió a Dios que le diera mucho dinero, ¿por qué? ¡Para no olvidarse de Él!. Ni muy poco como para que renegase de Él, más bien pidió, "sólo lo justo". Finalmente, Salomón le pidió a Dios sabiduría, que era lo más importante y lo necesario para vivir… y porque él pidió sabiduría y no riquezas, Dios le dio, lo próspero.

Los predicadores de la prosperidad, tienen que reflexionar estas palabras escritas por Juan en Apocalipsis a la Laodicea: "Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas. Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete" (Apocalipsis 3:17-19). Sin dudas, "el evangelio de la prosperidad, es como un espejismo en el desierto... Solo es una ilusión".
Por último quiero decir, que con esto, no estoy promoviendo la pobreza, todo lo contrario, promuevo la prosperidad divina, que es aquella que va más allá del dinero que puedas tener. Es por eso, que Jamás el Señor predicó prosperidad en un sentido netamente monetario, sino en el sentido de gozo, paz, de provisión divina (para que tengamos para toda buena obra), o en el sentido de poder disfrutar de todas las cosas.


Gracias y paz del Señor Jesucristo.
Javier A. Del Debio.
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