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Genocidio de Ruanda, complicidad de "occidente"

GENOCIDIO DE RUANDA, COMPLICIDAD DE "OCCIDENTE"


El genocidio de Ruanda, un pequeño y superpoblado país situado en el centro oeste del África Subsahariana, limitando al norte con Uganda, al este con Tanzania, al sur con Burundi y al oeste con la República Democrática del Congo; es el nombre que se le da a la matanza sistemática e indiscriminada de tutsis (grupo étnico minoritario en el país) por parte de los hutus (grupo mayoritario).


Mapa de Ruanda


Los hutus llegaron a la zona de los grandes lagos hace casi 20 siglos, mientras que los tutsis se asentaron allí cerca de 4 siglos después. Lo curioso es que ambas etnias estás estrechamente relacionadas, al punto que solamente tienen una ligera diferencia de estatura (los tutsis son, en general, más altos que los hutus). Otra diferencia histórica es que los hutus se dedicaban a la agricultura, mientras que los tutsis eran ganaderos o pastores. Anteriormente ya estaban asentados en la región los twa, cazadores pigmeos, facción muy minoritaria.
Hoy en día, el mestizaje entre ambas etnias eliminó cualquier diferencia física. Cabe destacar, también, que el hijo de un tutsi y un hutu, es considerado tutsi.

Entonces, ¿qué llevó a que un grupo se ensañara con otro, al punto de querer exterminarlo?

Primera causa del genocidio: sometimiento histórico de la minoría tutsi sobre los hutus.

Cuando los tutsi se asentaron en la zona de los grandes lagos (que actualmente corresponden a los países Ruanda, Burundi y la República Democrática del Congo), y poco tiempo después de una convivencia pacífica, conquistaron los reinos hutus, iniciándose así una dominación que se extendería incluso en la época colonial. Durante este tiempo, los tutsis formaban parte de una casta privilegiada, e instauraron un sistema análogo al feudalismo europeo de la Edad Media. Un hutu podía ascender socialmente solamente al alcanzar un determinado número de propiedades, cosa extremadamente difícil.



Segunda causa del genocidio: identificaciones étnicas impuestas por Bélgica.

La zona en cuestión fue colonizada por el Imperio alemán en 1899, pero tras la Primera Guerra Mundial los territorios pasaron a manos de Bélgica, reino que tenía también en sus posesiones a la República Democrática del Congo (Congo belga). Los colonizadores, quienes no querían tener problemas para controlar los territorios, aceptaron los reinados tutsis, y, para empeorar la situación, impusieron que en las identificaciones se incluyera la etnia de la persona, comenzando así una mayor segregación hutu de la ya existente. Algunos investigadores creen que fue con esto que verdaderamente se impusieron las etnias "hutu" y "tutsi". Los primeros conflictos entre ambas castas surgieron hacia finales de la colonia, cuando a partir de un problema menor se generó una insurgencia hutu que fue rápidamente reprimida las autoridades tutsis.


Autoridad colonial belga saluda a un monarca tutsi


Tercera causa del genocidio: independencia, gobiernos hutus, conflictos regionales y guerra civil.

El 1 de julio de 1962 se les concede la independencia a Ruanda y Burundi. En el primero, y como condición, la ONU impulsa un referendo para frenar la escalada de violencia, que da como resultado la abolición de la monarquía tutsi y la implementación de la república. Desde entonces, y hasta el genocidio, los hutus gobernarían el país. Los tutsis partidarios de la monarquía se exilian y comienzan a organizarse para volver al poder.
A principios de la década del 70, en la vecina Burundi, los tutsis en el poder comienzan a perseguir y asesinar hutus con tal de evitar la situación acaecida en Ruanda.
A fines de 1989, Ruanda estaba sumida en una crisis económica, cuando irrumpe desde Uganda el Frente Patriótico Ruandés (FPR), de conformación tutsi y antihutu: comienza la guerra interna en el país.
Cuando en 1993 se firma la paz en Tanzania, las hostilidades étnicas habían empeorado y la situación estaba extremadamente tensa.


Antigua bandera de Ruanda, utilizada desde 1962 hasta 2001


Juvénal Habyarimana, dictador hutu ruandés de 1973 a 1994


El genocidio.

Todo estalló cuando a principios de abril de 1994 el avión donde se trasladaban los presidentes de Burundi, Cyprien Ntaryamira, y de Ruanda, Juvénal Habyarimana, es derribado por un misil, muriendo los dos.
Se instala en el poder un gobierno hutu radical, que comienza a perseguir al FPR, y, eventualmente, a todos los tutsis. En el correr de cien días, 800 mil tutsis habían sido asesinados. Violaciones, desapariciones y torturas sucedían todos los días, también tomaban relevancia el hambre y las enfermedades que se expandían rápidamente. Una cantidad considerable de hutus (no estimada) también corrió la misma suerte. A esto hay que sumarle millones de refugiados y desplazados internamente y hacia países vecinos.
El genocidio, que si se considera el tiempo en que duró fue el peor de la historia, culminó cuando el recuperado FPR llegó al poder en julio. Sin embargo, el conflicto trascendió las fronteras y se trasladó a la República Democrática del Congo, que se vió inmerso en dos continuas guerras.


Milicias hutu interahamwe, encargadas de las grandes matanzas


Campo de refugiados, el más grande de la historia, en la República Democrática del Congo



Cicatrices de un ataque a machetazos


Campo repleto de cadáveres


¿Qué papel jugaron las potencias de occidente en todo esto?

Bélgica, no necesariamente considerado una potencia, sembró la semilla del genocidio al aumentar las diferencias étnicas con la implementación de las identificaciones según el grupo al cual se pertenecía. Esto se llevó a cabo en la época colonial pero continuó tras la independencia (lo cual favorecería la distinción de los tutsis durante las matanzas).
Durante la guerra, retiró sus tropas que estaban en el país en el marco de una misión de la ONU, al ser asesinados diez soldados como venganza de una supuesta relación con el atentado al presidente Habyarimana.


Documento de identidad de un ruandés, donde se marca la etnia


Francia, que tenía grandes intereses en la zona, había colaborado con el gobierno de Habyarimana durante la guerra contra el FPR, tanto militar como logísticamente, y siendo vital para que estos últimos no tomaran la capital, Kigali.
Ya habían hecho lo propio en Burundi, solo que apoyando al régimen tutsi en las matanzas hutus en 1972.
Cuando el conflicto ya estaba finalizando (aunque esto en su momento no se sabía), envió tropas. Estas, a su vez, salvaguardaron a miembros de las milicias hutus en zonas fronterizas bajo su control, quienes tomaron el control de la ayuda humanitaria.
Su intervención en el conflicto, a pesar de ser utilizada por el país como ejemplo de solidaridad, ocurrió solo hasta el punto donde no se vieran afectados sus intereses.


Soldado francés asegura el alambrado de un aeropuerto ruandés


Estados Unidos, que también defendía grandes intereses en la zona, favoreció la formación del FPR a través de una ayuda económica extraordinaria a Uganda (en tres años se le dió la misma cantidad de ayuda que en todos los años restantes de su vida independiente) y armas, con tal de consolidar su hegemonía en la zona, en pos de la cada vez más distanciada intervención de Europa. También fue partícipe al poner constantes trabas a los controles fronterizos que quería poner la ONU por donde ingresaban los miembros del FPR y armas de contrabando, alegando que faltaban pruebas de que estas cosas ocurriesen.
Se constató luego que numerosos miembros del FPR recibieron entrenamiento en Estados Unidos bajo el programa del IMET.
Durante el conflicto, ningún jerarca mencionó la palabra "genocidio", ya que de hacerlo se verían obligados a intervenir por un mandato de la ONU que así lo especificaba. En su lugar hacían referencia a "actos de genocidio".
Dijo el entonces Secretario de Comercio del país, Ronald Brown:
"La era del dominio económico y de la hegemonía comercial de Europa sobre África ha terminado. África nos interesa."

Por último, ya terminado el conflicto en Ruanda, bloquearon el envío por parte de la ONU de cascos azules a la zona de dos millones de refugiados en la República Democrática del Congo, donde había una profunda crisis.


Partidarios del FPR. Su líder, Paul Kagame, es desde 1994 el presidente de Ruanda


El Reino Unido también impuso sus restricciones a los controles fronterizos entre Ruanda y Uganda por donde ingresaban las milicias del Frente Patriótico Ruandés y sus armas, utilizando los mismos argumentos que Estados Unidos. Su accionar fue principalmente para apoyar a este último.



En conjunto, todas las grandes potencias se negaron a mencionar la palabra "genocidio", y en el Consejo de Seguridad de la ONU no solo se bloquearon las propuestas del Secretario General del organismo, Boutros Boutros-Ghali, de aumentar el número de tropas en la región conflictiva, sino que los cascos azules fueron reducidos de 2539 a tan solo 270.
El general Roméo Dallaire, máximo encargado de la misión de cascos azules que se encontraban en Ruanda desde 1993 (al finalizar la guerra entre el gobierno y el FPR), denominada MINUAR, declaró luego:
"Los franceses se mueven en la zona por la llamada francophonie, por el orgullo de controlar. E invariablemente ayudan a los hutus. Enseguida comprobé asombrado que tanto franceses como belgas y alemanes tenían allí consejeros a docenas. Ellos sí sabían lo que pasaba, pero ninguno proporcionaba a la ONU, es decir, a mí, su representante, la información que poseían. Y al mismo tiempo, esos países que estaban en el Consejo de Seguridad tampoco dejaban a la ONU, a mí, montar mi propia unidad de información, porque, decían, el mandato no contemplaba eso. Incluso cuando tuve constancia de que se pasaban armas de contrabando a través de la frontera de Uganda y pedí permiso para buscarlas, me contestaron que no."



Roméo Dallaire, encargado de la misión de cascos azules de la ONU en Ruanda


¿Cuáles eran los intereses que evitaban la intervención en el conflicto?

Los recursos naturales. En el oriente de la República Democrática del Congo, también en menor medida en Ruanda, se encuentran yacimientos de cobre, niobio, cobalto, zinc, plata, diamantes, uranio, cadmio, carbón, petroleo, coltán y oro, que ya eran sujeto de disputas desde la época colonial.
Un conflicto armado a gran escala terminaría debilitando enormemente al gobierno ruandés, sin importar quién finalizase en el poder, que para resurgir su economía se vería obligado a ceder la extracción de sus recursos a las grandes compañías mineras, de origen europeo o estadounidense. La falta de una autoridad fuerte traería consigo el incumplimiento de leyes, lo que sumado a la desesperación en la población por la miseria del país, permitiría usar mano de obra casi esclava.
Actualmente, la República Democrática del Congo, a donde luego se trasladó el conflicto, no tiene el control sobre sus yacimientos, que son explotados por Ruanda y Uganda, y donde los trabajadores (mayoritariamente niños) son esclavizados. Ruanda es, a su vez, el principal punto de salida del coltán, un mineral escasísimo y vital para el desarrollo tecnológico y aeroespacial. Por ello, a la Segunda Guerra del Congo (segundo mayor conflicto bélico de la historia, tras la Segunda Guerra Mundial, en cuanto a víctimas) también se le denomina "Guerra del coltán".

Los grandes beneficiados fueron, y siguen siendo, los generales ruandeses y ugandeses que controlan las minas, pero, por sobre todas las cosas, las multinacionales que desarrollan tecnología de punta (Apple, Nokia, Samsung, Microsoft). En cambio, han sufrido terriblemente las consecuencias los pueblos del Congo y Ruanda, además de la rica fauna de la zona, amenazada con desaparecer.


Mina de coltán. La mayoría de los mineros son niños


En los montes Virunga, Ruanda, viven la mitad de los gorilas de montaña del mundo




Aclaración: la redacción del artículo fue realizada por mí, utilizando como referencia las fuentes que aparecen más abajo.



Gracias por pasar.
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